Fobia: tipos, significado, causas, síntomas y tratamientos

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Fobia: tipos, significado, causas, síntomas y tratamientos
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La mente humana puede experimentar diferentes tipos de alteraciones; estas alteraciones son conocidas como trastornos. Dichos trastornos modifican el funcionamiento cerebral y crean, entre otras cosas, miedos y temores irracionales, a los que comúnmente conocemos como fobia.

¿Qué es la fobia?

La fobia es un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por un temor intenso y desproporcionado, acompañado por ataques de pánico y episodios de ansiedad extrema de manera irracional ante un objeto, animal, persona o situación concreta que actúa como desencadenante de este temor extremo.

Quienes padecen algún tipo de fobia pueden experimentar un profundo sentimiento de temor o pánico cuando se encuentran con el foco de su miedo, ya sea personalmente, mediante imágenes, sonidos o simplemente en su imaginación. Estos individuos presentan una gran necesidad de mantenerse al margen de todo lo que pueda desencadenar su ansiedad y miedo.

Una fobia comienza a considerarse como tal cuando una persona empieza a organizar su vida con la intención de evitar a toda costa el foco de su temor. A menudo, las personas que padecen este trastorno se dan cuenta de que su miedo es irracional, pero no pueden hacer nada al respecto.

Según la Organización Mundial de la Salud, las fobias específicas afectan a entre el 7 % y el 9 % de la población mundial en algún momento de su vida, siendo más frecuentes en mujeres que en hombres.

Causas

Se estima que las fobias pueden ser desencadenadas por factores genéticos, factores ambientales, psicológicos o por otros factores externos.

  • Factores genéticos: las personas cuyos padres presentan trastornos de ansiedad, como trastornos de pánico, trastorno bipolar u otros, son más propensas a padecer algún tipo de fobia. Estudios en gemelos han demostrado que existe un componente hereditario significativo.
  • Factores ambientales: si un niño crece bajo la influencia de las fobias de sus padres, probablemente tenderá a desarrollar las mismas fobias que fueron modeladas por estos (aprendizaje observacional).
  • Experiencias traumáticas: los episodios traumáticos, eventos angustiosos —como estar a punto de caer de una altura elevada o un episodio de ahogamiento— o situaciones que generen un nivel de estrés elevado, pueden ser causantes de la aparición de fobias.
  • Factores neurobiológicos: la hiperactividad de la amígdala cerebral y alteraciones en los circuitos del miedo pueden predisponer al desarrollo de fobias.

Las personas con afecciones médicas o problemas de salud crónicos a menudo tienen fobias. Un alto porcentaje de la población desarrolla fobias después de lesiones cerebrales traumáticas. Las personas que padecen depresión y las personas que abusan de sustancias psicoactivas son propensas a padecer mayor cantidad de fobias en comparación con el resto de la población.

Tipos de fobia

Tipos de fobias

Las fobias se clasifican en tres grandes categorías según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales):

Fobias específicas

Son miedos intensos y persistentes a un objeto o situación particular. Se subdividen en:

  • Tipo animal: arañas (aracnofobia), serpientes (ofidiofobia), ratones (musofobia), etc.
  • Tipo entorno natural: alturas (acrofobia), tormentas (astrafobia), agua, oscuridad (nictofobia).
  • Tipo sangre-inyecciones-daño: sangre (hematofobia), agujas (tripanofobia), procedimientos médicos.
  • Tipo situacional: espacios cerrados (claustrofobia), aviones (aerofobia), ascensores.
  • Otros tipos: fobia a los payasos, a los botones (koumpounofobia), a las figuras geométricas juntas (tripofobia), etc.

Agorafobia

Miedo a los espacios abiertos o a encontrarse en lugares donde es difícil escapar, como entre multitudes.

Fobia social (trastorno de ansiedad social)

Miedo a las situaciones sociales en las que uno puede ser evaluado o juzgado por los demás.

A continuación se presenta un listado con diferentes tipos de fobias específicas:

  • Acrofobia: miedo a las alturas, vértigo.
  • Musofobia: miedo a los ratones.
  • Glosofobia: miedo a hablar en público.
  • Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados.
  • Dendrofobia: miedo a los árboles.
  • Filofobia: miedo al amor.
  • Genufobia: miedo a las rodillas.
  • Fotofobia: miedo e intolerancia a la luz.
  • Hematofobia: miedo a la sangre, heridas y otros procedimientos médicos.
  • Atazagorafobia: miedo al olvido.
  • Lacanofobia: miedo a las verduras.
  • Necrofobia: fobia a la muerte y a los muertos.
  • Nictofobia: miedo a la oscuridad.
  • Psicrofobia: miedo al frío.
  • Tafiofobia: miedo a ser enterrado vivo.
  • Koumpounofobia: miedo a los botones.
  • Aracnofobia: miedo a las arañas.
  • Bromidrosifobia: aversión al olor corporal.
  • Herpetofobia: miedo a reptiles y anfibios.
  • Teofobia: miedo a la religión y a los dioses.
  • Cromatofobia: miedo a los colores.
  • Tripofobia: aversión ante las figuras geométricas muy juntas.
  • Barofobia: miedo a la gravedad.
  • Ofidiofobia: miedo a las serpientes.
  • Aerofobia: miedo a volar.
  • Ergofobia: miedo a ir a trabajar.
  • Astrafobia: miedo a las tormentas y relámpagos.

¿Cómo se desarrolla la fobia?

En nuestro cerebro contamos con distintas áreas que cumplen determinadas funciones. Algunas de esas áreas, como la corteza prefrontal, la corteza prefrontal medial, la corteza prefrontal ventromedial y la amígdala, almacenan y recuerdan eventos peligrosos o eventos que hayan sido potencialmente letales para el individuo. Por tanto, si el sujeto vuelve a enfrentarse a un evento similar, estas áreas cerebrales le recuerdan lo ocurrido en el pasado y hacen que el cuerpo reaccione de la misma manera. Este funcionamiento cerebral es un pilar fundamental en la supervivencia del ser humano.

La amígdala desempeña un papel central en el procesamiento del miedo. Cuando detecta una amenaza —real o percibida—, activa la respuesta de lucha o huida, liberando hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. En las personas con fobias, esta respuesta se activa de manera desproporcionada ante estímulos que objetivamente no representan un peligro real.

Si bien el evento traumático o perturbador puede esconderse en el inconsciente mediante alguno de los mecanismos de defensa, cada vez que el sujeto viva una situación similar, este recuerdo emergerá a la consciencia como si nunca hubiera desaparecido.

Síntomas del episodio fóbico

Los síntomas de una fobia se pueden clasificar en tres categorías:

Síntomas físicos

  • Aceleración del pulso, taquicardia
  • Dificultad para respirar
  • Sequedad bucal
  • Malestar estomacal o náuseas
  • Presión arterial elevada
  • Temblor y sudoración
  • Dolor u opresión en el pecho
  • Sensación de asfixia
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies
  • Mareos

Síntomas psicológicos

Síntomas conductuales

  • Evitación activa del estímulo fóbico
  • Conductas de escape
  • Necesidad de compañía para afrontar situaciones temidas

La fobia excesiva también puede ser un síntoma indicativo del trastorno esquizotípico de la personalidad, un trastorno paranoide o de esquizofrenia.

Diagnóstico

Para diagnosticar una fobia, el profesional de salud mental se basa en los criterios del DSM-5, que incluyen:

  • Miedo intenso y persistente ante un objeto o situación específica.
  • El estímulo fóbico provoca una respuesta de ansiedad inmediata.
  • El miedo es desproporcionado respecto al peligro real.
  • La persona evita activamente el estímulo o lo soporta con gran malestar.
  • Los síntomas persisten durante al menos 6 meses.
  • Causan un deterioro significativo en el funcionamiento social, laboral o personal.

Tratamientos

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Es el tratamiento de primera elección. Implica la exposición al foco del miedo en un espacio controlado, de manera que se busca que el paciente pueda cambiar su visión y creencia respecto a la fuente que desencadena la fobia. Existen técnicas modernas que incluyen la realidad virtual para que los pacientes sean expuestos a su foco de temor de una forma más segura y confortable.

Terapia de exposición

La exposición gradual y controlada al estímulo temido es una de las estrategias más eficaces. Puede realizarse de forma:

  • In vivo: exposición directa al estímulo real.
  • Imaginaria: el paciente imagina el estímulo de forma guiada.
  • Virtual: mediante tecnología de realidad virtual.

Tratamiento farmacológico

En algunos casos se utilizan fármacos como antidepresivos (ISRS) o ansiolíticos. Los betabloqueantes pueden ser útiles para controlar los síntomas físicos en situaciones puntuales. Estos tratamientos tendrán mayor eficacia si se complementan con la terapia psicológica.

Técnicas complementarias

Algunas personas complementan el tratamiento con métodos naturales para intentar controlar los síntomas, como ejercicios de relajación, respiración consciente y técnicas de mindfulness. Estas técnicas pueden ayudar a manejar la ansiedad general, pero no sustituyen el tratamiento profesional.

Referencias

  1. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Washington, DC.
  2. Eaton, W. W., Bienvenu, O. J., & Miloyan, B. (2018). “Specific phobias.” The Lancet Psychiatry, 5(8), 678-686. PubMed
  3. LeBeau, R. T., et al. (2010). “Specific phobia: a review of DSM-IV specific phobia and preliminary recommendations for DSM-V.” Depression and Anxiety, 27(2), 148-167.
  4. MedlinePlus. Fobias. Enlace
  5. Mayo Clinic. Fobias específicas. Enlace
  6. Organización Mundial de la Salud (OMS). CIE-11: Trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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