Trastorno ansioso depresivo: síntomas y tratamientos

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Trastorno ansioso depresivo: síntomas y tratamientos
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Padecer un trastorno mental no es una realidad sencilla, mucho menos a causa de la poca información social que hay sobre ello y por la dudosa aceptación que las demás personas suelen tener. Un trastorno ansioso depresivo mezcla dos patologías en una misma, por lo que a continuación te explicamos en detalle sus síntomas, causas y tratamientos disponibles.

¿Qué es el trastorno ansioso depresivo?

El trastorno ansioso depresivo, también denominado trastorno mixto de ansiedad y depresión, es una patología que se caracteriza por presentar simultáneamente síntomas de depresión y de ansiedad, sin que ninguno de los dos predomine de forma clara sobre el otro. Cuando se valoran por separado, los síntomas de cada cuadro no alcanzan la intensidad suficiente para justificar un diagnóstico independiente de trastorno depresivo mayor o de trastorno de ansiedad generalizada.

Este trastorno se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud con el código F41.2. El DSM-5, por su parte, lo incluye como categoría a estudiar y suele diagnosticarse dentro de los trastornos de ansiedad o depresivos especificados o no especificados cuando los síntomas no cumplen todos los criterios de un cuadro concreto.

Sufrir un trastorno mental, o específicamente el trastorno ansioso depresivo, no es una elección, y muchas veces puede tener un origen genético o ambiental, sin importar la edad, el género o el trasfondo. No se debe sentir vergüenza por padecerlo; al contrario, buscar ayuda profesional de forma temprana es fundamental para una recuperación adecuada.

Causas del trastorno ansioso depresivo

Las causas del trastorno ansioso depresivo son multifactoriales, lo que significa que no existe un único factor responsable, sino que intervienen distintos elementos que interactúan entre sí:

Factores biológicos

  • Genética: existe una predisposición hereditaria a padecer trastornos del ánimo y de ansiedad. Tener familiares de primer grado con depresión o ansiedad aumenta el riesgo.
  • Desequilibrios en los neurotransmisores: alteraciones en la serotonina, la noradrenalina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA) se han asociado tanto a la depresión como a la ansiedad.
  • Alteraciones neuroendocrinas: la desregulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), implicado en la respuesta al estrés, puede contribuir a la aparición del trastorno.

Factores psicológicos

  • Estilos de pensamiento negativos: la tendencia a interpretar las situaciones de forma catastrófica o a anticipar el peor resultado posible.
  • Baja autoestima: una imagen negativa de uno mismo predispone a la vulnerabilidad emocional.
  • Experiencias traumáticas: acontecimientos adversos en la infancia, como maltrato, abandono o negligencia, pueden dejar una huella que favorezca el desarrollo de este trastorno en la vida adulta.
  • Estrategias de afrontamiento insuficientes: la falta de herramientas para gestionar el estrés facilita la aparición de síntomas mixtos.

Factores sociales y ambientales

  • Estrés laboral prolongado o situaciones de acoso.
  • Aislamiento social y falta de red de apoyo.
  • Problemas económicos o inestabilidad laboral.
  • Conflictos familiares o de pareja.
  • Duelos o pérdidas significativas.
  • Enfermedades crónicas o dolor persistente.

Síntomas del trastorno ansioso depresivo

Síntomas del trastorno ansioso depresivo

Tal como se ha mencionado, esta patología mezcla una gran cantidad de los síntomas respectivos tanto de la depresión como de la ansiedad, por lo que al principio puede confundirse e incluso intentarse tratar por cuenta propia sin supervisión profesional. Las manifestaciones principales incluyen:

Síntomas emocionales

  • Tristeza persistente, así como una sensación de vacío.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para proponer objetivos o tomar decisiones.
  • Sensibilidad emocional excesiva.
  • Sentimiento de culpa, a pesar de no haber actuado mal.
  • Irritabilidad y cambios bruscos de humor.
  • Sensación de desesperanza o pesimismo sobre el futuro.
  • Llanto frecuente sin motivo aparente.
  • Pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras (anhedonia).

Síntomas cognitivos

  • Hipervigilancia, un temor muy grande a los peligros. También se puede definir como preocupación excesiva.
  • Dificultad para concentrarse y mantener la atención.
  • Pensamientos repetitivos y rumiaciones negativas.
  • Sensación de irrealidad o de estar desconectado del entorno (desrealización).
  • Problemas de memoria a corto plazo.

Síntomas físicos

  • Trastorno de sueño o falta de energía durante todo el día.
  • Falta de apetito, al igual que pérdida de peso anormal. En algunos casos puede producirse aumento del apetito y del peso.
  • Tensión muscular, especialmente en cuello, hombros y mandíbula.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Palpitaciones o sensación de opresión en el pecho.
  • Problemas gastrointestinales como náuseas, diarrea o dolor abdominal.
  • Temblores, sudoración excesiva o sofocos.
  • Mareos o sensación de inestabilidad.
  • Sequedad de boca.

No olvides que todos los casos son diferentes, y deben ser previamente evaluados por algún médico especialista para determinar la procedencia de estos síntomas y el abordaje más adecuado.

Diagnóstico del trastorno ansioso depresivo

El diagnóstico del trastorno ansioso depresivo debe ser realizado por un profesional de la salud mental (psicólogo o psiquiatra). El proceso diagnóstico suele incluir:

  • Entrevista clínica: el profesional evaluará los síntomas, su duración, intensidad e impacto en la vida diaria.
  • Cuestionarios estandarizados: se utilizan escalas validadas como el Inventario de Depresión de Beck (BDI), el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI) o la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS).
  • Exploración física y analítica: para descartar causas orgánicas que puedan estar provocando los síntomas, como alteraciones tiroideas, déficit de vitaminas o enfermedades endocrinas.
  • Diagnóstico diferencial: es importante descartar otros trastornos que pueden presentar síntomas similares, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno depresivo mayor, el trastorno adaptativo o el trastorno de estrés postraumático.

Según la CIE-10, para diagnosticar el trastorno mixto de ansiedad y depresión deben estar presentes síntomas de ambos cuadros de forma simultánea durante al menos dos semanas, sin que los síntomas de ninguno de los dos alcancen la intensidad suficiente para justificar un diagnóstico independiente.

Tratamientos del trastorno ansioso depresivo

Una vez diagnosticado el trastorno, el siguiente paso es establecer un plan de tratamiento individualizado. El abordaje suele ser multimodal, combinando intervención psicológica y, cuando es necesario, farmacológica.

Psicoeducación

Puede ser tu primer acercamiento real con un profesional en el tema, y será el encargado de hacerte conocer más sobre tu diagnóstico y la naturaleza del mismo. Durante la psicoeducación podrás aprender los conceptos importantes, comprender qué te está ocurriendo y cómo los síntomas se retroalimentan, lo que constituye el primer paso para la recuperación.

Terapia cognitivo-conductual

Es el abordaje psicoterapéutico con mayor evidencia científica para este tipo de trastorno, también llamada por los profesionales TCC. Es muy efectiva para lograr que los pensamientos y las emociones de la persona se conecten de forma más adaptativa, ayudando a detectar los patrones negativos y los ciclos de ansiedad-depresión.

De manera más profunda, el profesional en psicoterapia analizará los desencadenantes y las causas de muchas de tus emociones, tales como el estrés, la tristeza, la culpa o la preocupación excesiva. El tratamiento incluye:

  • Reestructuración cognitiva: identificar y cuestionar los pensamientos distorsionados que alimentan la ansiedad y la depresión.
  • Activación conductual: programar actividades gratificantes que rompan el ciclo de inactividad y aislamiento.
  • Exposición gradual: enfrentarse de forma progresiva a las situaciones temidas para reducir la ansiedad.
  • Entrenamiento en habilidades: aprender a resolver problemas, comunicarse asertivamente y gestionar el tiempo.

Técnicas de relajación

Terapia Trastorno ansioso depresivo

Es uno de los métodos más practicados por todos los pacientes, pues son aprendizajes que te van a acompañar en los momentos más importantes de tu crecimiento y desarrollo. Ante cualquier situación que te provoque un descontrol o sensaciones negativas, aplicas las técnicas de relajación y respiración como un recurso de equilibrio emocional.

Las técnicas más utilizadas incluyen:

  • Respiración diafragmática: respiraciones lentas y profundas que activan el sistema nervioso parasimpático y reducen la activación fisiológica.
  • Relajación muscular progresiva de Jacobson: consiste en tensar y relajar grupos musculares de forma secuencial.
  • Mindfulness o atención plena: entrenamiento en la capacidad de observar los pensamientos y emociones sin juzgarlos, reduciendo la rumiación.
  • Meditación guiada: técnicas de visualización y concentración que favorecen la calma mental.

Tratamiento farmacológico

Cuando los síntomas son moderados o graves, o cuando la psicoterapia por sí sola no es suficiente, el psiquiatra puede prescribir medicación:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): como la sertralina, el escitalopram o la paroxetina. Son los fármacos de primera línea, eficaces tanto para la ansiedad como para la depresión.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN): como la venlafaxina o la duloxetina, indicados especialmente cuando los ISRS no son suficientes.
  • Benzodiazepinas: pueden utilizarse de forma puntual y durante periodos breves para el control de la ansiedad aguda. No se recomiendan a largo plazo por el riesgo de dependencia.
  • Otros ansiolíticos: como la pregabalina o la buspirona, que pueden ser alternativas útiles.

El tratamiento farmacológico suele requerir entre 2 y 4 semanas para comenzar a mostrar efectos significativos. Es fundamental no interrumpirlo sin supervisión médica.

Actividades recreativas y estilo de vida

En este punto, es bastante probable que las actividades al aire libre o compartidas con otros compañeros se vean como una meta difícil. Sin embargo, cuando comiences a dominar las otras sesiones del tratamiento, estos avances te van a animar mucho y pueden hacerte descubrir nuevas emociones.

Las recomendaciones de estilo de vida que han demostrado beneficios en el trastorno ansioso depresivo incluyen:

  • Ejercicio físico regular: la actividad aeróbica moderada (caminar, nadar, bicicleta) durante al menos 30 minutos, 3 a 5 veces por semana, ha demostrado efectos ansiolíticos y antidepresivos comparables a los de la medicación en casos leves.
  • Higiene del sueño: establecer horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente adecuado para el descanso.
  • Alimentación equilibrada: una dieta rica en frutas, verduras, pescado azul y cereales integrales se ha asociado con menor riesgo de trastornos del ánimo.
  • Reducción del consumo de estimulantes: limitar la cafeína y evitar el alcohol y otras sustancias.
  • Contacto social: mantener vínculos con personas de confianza y evitar el aislamiento.

Pronóstico

El trastorno ansioso depresivo tiene, en general, un pronóstico favorable con el tratamiento adecuado. La mayoría de las personas experimentan una mejoría significativa en un plazo de semanas a meses. Sin embargo, es importante tener en cuenta que:

  • El riesgo de recaída existe, especialmente si se abandona el tratamiento prematuramente.
  • En algunos casos puede evolucionar hacia un trastorno depresivo mayor o un trastorno de ansiedad más definido.
  • El seguimiento a largo plazo y el mantenimiento de hábitos saludables son fundamentales para prevenir recaídas.

Cuándo buscar ayuda profesional

Es recomendable consultar con un profesional de salud mental si:

  • Los síntomas de ansiedad y depresión persisten durante más de dos semanas.
  • Interfieren significativamente en el trabajo, los estudios o las relaciones personales.
  • Se recurre al alcohol u otras sustancias para aliviar el malestar.
  • Aparecen pensamientos de autolesión o suicidio.
  • La calidad de vida se ha deteriorado de forma notable.

Si tienes pensamientos suicidas, contacta con el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o acude al servicio de urgencias más cercano.

Preguntas frecuentes

¿El trastorno ansioso depresivo es lo mismo que tener depresión y ansiedad por separado?

No exactamente. En el trastorno ansioso depresivo, los síntomas de ambos cuadros coexisten pero ninguno alcanza por sí solo la intensidad suficiente para diagnosticarse de forma independiente. Cuando una persona cumple los criterios completos de depresión mayor y de un trastorno de ansiedad, se diagnosticarían como dos trastornos comórbidos.

¿Se puede curar completamente?

Sí, con el tratamiento adecuado muchas personas se recuperan completamente. La clave está en la intervención temprana, la adherencia al tratamiento y la incorporación de hábitos de vida saludables que prevengan las recaídas.

¿Cuánto dura el tratamiento?

La duración depende de la gravedad de los síntomas y de la respuesta individual al tratamiento. En general, la psicoterapia suele prolongarse entre 3 y 6 meses, aunque puede extenderse si es necesario. El tratamiento farmacológico, cuando se prescribe, suele mantenerse al menos entre 6 y 12 meses para consolidar la mejoría.

¿Puede afectar a niños y adolescentes?

Sí. Los niños y adolescentes también pueden desarrollar síntomas mixtos de ansiedad y depresión. En esta población, las manifestaciones pueden incluir irritabilidad, problemas escolares, quejas somáticas y cambios en el comportamiento. El tratamiento suele basarse en terapia psicológica adaptada a la edad.

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). CIE-10: Clasificación Internacional de Enfermedades, 10.ª edición. Trastorno mixto de ansiedad y depresión (F41.2).
  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Washington, DC: APA.
  • MedlinePlus. Depresión. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/depression.html
  • Tyrer, P. (2001). The case for cothymia: mixed anxiety and depression as a single diagnosis. British Journal of Psychiatry, 179(3), 191-193.
  • National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2011). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults. Clinical guideline CG113.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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