Sistema excretor

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Sistema excretor
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La definición de excreción es la eliminación de los residuos que se han producido debido a la actividad celular. Así, el sistema excretor es el encargado de expulsar al exterior dichos residuos. Está compuesto por lo que se conoce como aparato urinario, junto con las glándulas sudoríparas y otros órganos que participan en la depuración del organismo.

¿Qué es el sistema excretor?

El sistema excretor es el conjunto de órganos y estructuras responsables de eliminar los productos de desecho del metabolismo celular y mantener el equilibrio interno del organismo, proceso conocido como homeostasis. Está formado principalmente por los riñones, el sistema urinario (que incluye uréteres, vejiga y uretra), las glándulas sudoríparas, los pulmones (que eliminan dióxido de carbono) y el hígado (que transforma sustancias tóxicas).

El aparato urinario es un conjunto de órganos que se encargan tanto de la producción como de la excreción de la orina. La orina se forma en los riñones y se acumula en la vejiga; finalmente, se expulsa al exterior a través de la uretra. Sin embargo, la excreción no se limita únicamente a la eliminación de orina: la piel, a través del sudor, también expulsa agua, sales minerales y pequeñas cantidades de urea.

Funciones principales del sistema excretor

El sistema excretor cumple varias funciones esenciales para la supervivencia:

  • Eliminación de desechos metabólicos: sustancias como la urea, el ácido úrico, la creatinina y el amoníaco son productos tóxicos que deben expulsarse del organismo.
  • Regulación del equilibrio hídrico: controla la cantidad de agua presente en el cuerpo, ajustando el volumen de orina producida según las necesidades.
  • Control electrolítico: mantiene los niveles adecuados de sodio, potasio, calcio y otros minerales en la sangre.
  • Regulación del pH sanguíneo: los riñones ayudan a mantener el pH de la sangre dentro de un rango estrecho (entre 7,35 y 7,45), eliminando iones de hidrógeno o bicarbonato según sea necesario.
  • Control de la presión arterial: mediante el sistema renina-angiotensina-aldosterona, los riñones participan activamente en la regulación de la tensión arterial.
  • Función endocrina: los riñones producen hormonas como la eritropoyetina (que estimula la producción de glóbulos rojos) y la forma activa de la vitamina D (calcitriol).

¿De qué partes consta el sistema excretor humano?

Partes del sistema excretor

En los siguientes apartados explicamos de forma detallada las distintas partes que constituyen el sistema excretor, uno de los más importantes del organismo.

Riñones

Son una pareja de órganos cuya principal función en el sistema excretor es la de producir y excretar la orina. Están situados en el retroperitoneo, a ambos lados de la columna vertebral, a la altura de las últimas vértebras torácicas y las primeras lumbares. Se rodean de tejido graso que los protege (grasa perirrenal). En cuanto a su forma y dimensiones, ambos riñones son muy similares a una judía, con algo más de 12 centímetros de largo y 5 centímetros de ancho; su peso es de 150 gramos aproximadamente. El riñón derecho suele estar ligeramente más bajo que el izquierdo debido a la presencia del hígado.

El riñón actúa a modo de filtro en el organismo. Por un lado, cumple una función reguladora, manteniendo los niveles óptimos de agua, glucosa y sales en la sangre. Y, por otro lado, lleva a cabo una función depuradora; se encarga de extraer de la sangre las toxinas acumuladas en la misma, como la urea o el ácido úrico.

Estructura interna del riñón

Cada riñón presenta tres zonas diferenciadas:

  • Corteza renal: es la capa más externa, de color rojizo, donde se encuentran los corpúsculos renales (glomérulos y cápsulas de Bowman) y los túbulos contorneados proximales y distales.
  • Médula renal: zona más interna formada por las pirámides renales, estructuras en forma de cono donde se localizan las asas de Henle y los conductos colectores.
  • Pelvis renal: se encuentra en la parte central del riñón; recolecta la orina procedente de los cálices renales y la dirige hacia el uréter.

Las nefronas: unidad funcional del riñón

En la corteza renal se encuentran las nefronas, que son las unidades funcionales del riñón. Cada riñón contiene aproximadamente un millón de nefronas, y cada una de ellas es capaz de filtrar la sangre y formar orina de manera independiente. Los componentes principales de cada nefrona son:

  • Glomérulo de Malpighi: una estructura de forma esférica compuesta por una red de capilares sanguíneos que se encarga de filtrar el líquido de la sangre a alta presión.
  • Cápsula de Bowman: una cápsula con doble membrana en cuyo centro se aloja el glomérulo de Malpighi. Recoge el filtrado glomerular.
  • Túbulo renal: se conoce como tal a la continuación de la cápsula de Bowman. Se divide en túbulo contorneado proximal, asa de Henle, túbulo contorneado distal y conducto colector. En cada segmento se producen procesos específicos de reabsorción y secreción.

Vías excretoras

Las vías excretoras son tres: uréteres, vejiga y uretra. Explicamos todo sobre ellas a continuación.

Uréteres

Los uréteres son dos tubos largos (de unos 25-30 cm) que comienzan en la pelvis renal y alcanzan la vejiga. Se componen de fibra muscular lisa y epitelio mucoso (urotelio), así como un conjunto de terminaciones nerviosas; cabe destacar que estas terminaciones nerviosas son muy sensibles al dolor, de forma que cuando se obstruyen (por ejemplo, por un cálculo renal), el dolor que se siente es muy intenso (cólico nefrítico). Su principal función es la de transportar la orina desde los riñones hasta la vejiga, generando contracciones peristálticas que impulsan la orina de manera continua.

Vejiga

Es el órgano más conocido del aparato excretor; su interior está hueco, de forma que sirve para almacenar la orina que se produce en los riñones; una vez en la vejiga, se elimina del cuerpo a través de la uretra. En líneas generales, su capacidad es de entre 300 y 500 mililitros en condiciones normales, aunque puede llegar a distenderse hasta contener aproximadamente 1 litro. La sensación de llenado, es decir, las ganas de orinar, surge generalmente a partir de los 200-350 mililitros. La pared de la vejiga está formada por el músculo detrusor, que se contrae durante la micción.

Uretra

Se conoce como uretra al conducto mediante el cual se elimina la orina hacia el exterior. Tiene forma tubular y cuenta con dos esfínteres en su inicio, encargados de controlar el paso de la orina: el esfínter interno (involuntario, de músculo liso) y el esfínter externo (voluntario, de músculo estriado). En el caso de los hombres, la uretra tiene una longitud de unos 20 centímetros y también cumple una función reproductora al servir de conducto para el semen. En cuanto a las mujeres, este conducto tiene entre 3 y 5 centímetros de longitud, y su orificio externo se sitúa entre el clítoris y el orificio vaginal.

Glándulas sudoríparas

Las glándulas sudoríparas son estructuras tubulares enrolladas que se encuentran distribuidas por toda la piel y forman parte del sistema excretor. Su función principal es producir sudor, una solución compuesta por agua, sales minerales (sobre todo cloruro de sodio), urea y ácido láctico. Existen dos tipos principales:

  • Glándulas ecrinas: se distribuyen por toda la superficie corporal y producen un sudor acuoso. Son las principales responsables de la termorregulación.
  • Glándulas apocrinas: se concentran en axilas, ingles y región perianal. Producen un sudor más espeso que, al ser metabolizado por las bacterias de la piel, genera el olor corporal.

Pulmones

Aunque los pulmones pertenecen al sistema respiratorio, también desempeñan una función excretora fundamental: eliminar el dióxido de carbono (CO₂), un producto de desecho del metabolismo celular. Cada vez que exhalamos, expulsamos CO₂ y vapor de agua del organismo.

Hígado

El hígado contribuye a la excreción mediante la transformación de sustancias tóxicas en compuestos menos dañinos que pueden ser eliminados por los riñones o el intestino. Por ejemplo, convierte el amoníaco (muy tóxico) en urea (menos tóxica), que posteriormente se excreta con la orina. También produce la bilis, que facilita la eliminación de la bilirrubina y el colesterol sobrante.

Órganos y aparatos del sistema excretor

Estos órganos están formados por las glándulas sudoríparas, los pulmones, el hígado y, de forma central, el aparato urinario. El sistema urinario es el encargado de procesar y excretar la orina, que constituye el principal medio de eliminación de desechos nitrogenados del organismo. Sus componentes principales son la uretra, la vejiga, los riñones y los uréteres.

¿Cómo funciona el sistema excretor?

La orina

La orina es un líquido de color amarillo claro que se compone de agua en un 95 %, además de otros elementos como la urea (2 %), la creatinina, el ácido úrico, sales minerales (sodio, potasio, cloro, fosfatos) y pequeñas cantidades de otras sustancias. Se produce de forma continua en los riñones y se almacena en la vejiga; unas válvulas situadas en la unión ureterovesical impiden que la orina retroceda a los uréteres (mecanismo antirreflujo).

Así, cuando se alcanzan los 200-350 mililitros de llenado en la vejiga, dan comienzo una serie de impulsos nerviosos que generan el deseo de orinar. A continuación, de forma voluntaria se abre el esfínter externo, dando así salida a la orina al exterior; este proceso se denomina micción.

En términos generales, un adulto elimina entre 1 y 2 litros de orina cada 24 horas. No obstante, esta cantidad varía en función de una gran selección de factores: tipo y cantidad de alimento y bebida ingeridos, sudoración, temperatura ambiental, actividad física y estado de salud general.

Características normales de la orina

CaracterísticaValores normales
ColorAmarillo claro a ámbar
AspectoTransparente
pH4,5 - 8,0 (media de 6,0)
Densidad1,005 - 1,030
Volumen diario800 - 2.000 ml
OlorLigeramente aromático

Cambios en estas características pueden indicar diferentes patologías. Por ejemplo, una orina oscura puede sugerir deshidratación, mientras que la presencia de sangre (hematuria) puede indicar infección, cálculos o enfermedad renal.

Formación de la orina

Resulta interesante conocer la manera en la que se forma la orina. Pues bien, se trata de un proceso que consta de tres grandes fases.

  • Filtración glomerular: en primer lugar, la cápsula de Bowman se encarga de filtrar la sangre que llega a la nefrona a través del glomérulo. Se filtran todas las sustancias exceptuando las moléculas grandes (proteínas) y las células sanguíneas. Los riñones filtran aproximadamente 180 litros de plasma al día, pero solo se excretan entre 1 y 2 litros como orina.
  • Reabsorción tubular: el filtrado transcurre por los túbulos que componen la nefrona, donde tiene lugar una reabsorción selectiva de las sustancias beneficiosas para el organismo (glucosa, aminoácidos, sodio, bicarbonato), así como de una gran cantidad de agua (alrededor del 99 % del agua filtrada se reabsorbe). Este proceso está regulado por hormonas como la aldosterona y la hormona antidiurética (ADH).
  • Secreción tubular: las sustancias que no se han filtrado inicialmente se secretan activamente desde los capilares peritubulares hacia los túbulos renales. Este mecanismo permite eliminar fármacos, iones de hidrógeno y potasio, obteniendo así la composición final de la orina. Una vez formada, la orina fluye desde la nefrona hacia los conductos colectores, los cálices renales, la pelvis renal y finalmente el uréter, desde donde desciende a la vejiga.

Enfermedades más comunes del aparato urinario

A continuación señalamos cuáles son las enfermedades más frecuentes que afectan al aparato urinario.

Insuficiencia renal

Tal y como hemos señalado, una de las principales funciones de los riñones es la limpieza de la sangre, eliminando así los desechos y depurando el organismo. No obstante, si los riñones presentan cualquier tipo de anomalía, no funcionan correctamente, lo cual da lugar a lo que se conoce como insuficiencia renal; una afección relativamente grave ya que se pueden acumular toxinas en el organismo, así como aumentar la presión arterial.

Existen dos tipos principales:

  • Insuficiencia renal aguda (IRA): se produce de forma repentina, en horas o días, y puede ser reversible si se trata a tiempo. Sus causas más frecuentes son la deshidratación grave, infecciones severas, obstrucción urinaria o el uso de fármacos nefrotóxicos.
  • Insuficiencia renal crónica (IRC) o enfermedad renal crónica (ERC): se desarrolla de forma progresiva a lo largo de meses o años. Las causas más habituales son la diabetes mellitus y la hipertensión arterial. Se clasifica en cinco estadios según la tasa de filtración glomerular (TFG).

Síntomas de la insuficiencia renal

Los síntomas iniciales cuando los riñones comienzan a fallar son los siguientes: calambres musculares, insomnio, dificultad para respirar, hinchazón de pies y tobillos (edemas), problemas al orinar, náuseas, fatiga persistente y pérdida de apetito. Respecto al tratamiento, los afectados por la insuficiencia renal avanzada requieren de diálisis (hemodiálisis o diálisis peritoneal) o trasplante de riñón.

Infecciones del tracto urinario (ITU)

Las infecciones del tracto urinario son una de las patologías más prevalentes del sistema excretor. Se producen cuando bacterias (generalmente Escherichia coli) invaden alguna parte del aparato urinario. Son mucho más frecuentes en mujeres debido a la menor longitud de la uretra femenina. Según su localización, pueden clasificarse en:

  • Cistitis: infección de la vejiga (tracto urinario inferior).
  • Pielonefritis: infección del riñón (tracto urinario superior), más grave y que puede requerir hospitalización.
  • Uretritis: infección de la uretra.

Cistitis

Cistitis es una enfermedad del aparato excretor

Cistitis es como se conoce clínicamente a la inflamación de la vejiga. En la gran mayoría de casos, dicha inflamación está provocada por una infección urinaria bacteriana. Resulta una condición muy molesta, e incluso dolorosa; el tratamiento en su fase inicial es esencial ya que de lo contrario la infección puede diseminarse a los riñones (pielonefritis).

Síntomas de la cistitis

Los síntomas más habituales de la cistitis son los siguientes: necesidad de orinar constantemente (polaquiuria), sensación de ardor al miccionar (disuria), presencia de sangre en la orina (hematuria), orina turbia o de olor fuerte, dolor y molestia en la zona de la pelvis y, en algunos casos, fiebre baja.

Nefritis

La nefritis es la inflamación de uno o ambos riñones; la causa en la gran mayoría de los casos es una infección o una reacción autoinmune (glomerulonefritis). Afecta de manera notable al funcionamiento de este órgano, disminuyendo su función depurativa. Aunque puede darse en personas de cualquier edad, la nefritis se presenta con cierta frecuencia en niños y jóvenes.

Síntomas de la nefritis

Es importante establecer el tratamiento adecuado para esta afección en su fase inicial; de lo contrario puede dar lugar a patologías renales más graves, como la insuficiencia renal crónica.

Los síntomas que permiten detectar una nefritis son los siguientes: presencia de sangre en la orina (hematuria), hipertensión arterial, malestar general, dolores fuertes en la espalda (zona lumbar), somnolencia y cansancio sin razón aparente, edemas (especialmente en la cara y los párpados) y disminución del volumen urinario.

Cálculos renales (litiasis renal)

Los cálculos renales son depósitos duros formados por minerales y sales, los cuales se desarrollan en el interior de los riñones. Sus causas son muy variadas (deshidratación, dieta rica en oxalatos, predisposición genética, hiperparatiroidismo, entre otras) y pueden formarse en cualquier zona de las vías urinarias, desde los riñones hasta la vejiga. Los tipos más frecuentes son los de oxalato de calcio (80 %), fosfato de calcio, ácido úrico y estruvita.

Síntomas de los cálculos renales

Expulsar los cálculos renales del organismo resulta bastante doloroso (cólico nefrítico o renal). No obstante, no causan trastornos graves de salud si se diagnostican y tratan de manera adecuada. Detectar los cálculos renales resulta relativamente sencillo ya que los síntomas son muy claros: dolor intenso que se extiende desde la zona lumbar hacia el abdomen y la ingle, dolor al orinar, náuseas y vómitos, micciones de mayor frecuencia, fiebre (si hay infección asociada) y presencia de sangre en la orina.

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina y constituye un problema frecuente que afecta especialmente a mujeres y personas de edad avanzada. Existen varios tipos:

  • Incontinencia de esfuerzo: se produce al toser, estornudar, reír o realizar ejercicio físico.
  • Incontinencia de urgencia: necesidad súbita e incontrolable de orinar (vejiga hiperactiva).
  • Incontinencia mixta: combinación de las dos anteriores.
  • Incontinencia por rebosamiento: la vejiga no se vacía completamente y se producen pérdidas continuas.

Enfermedad renal poliquística

Es una enfermedad hereditaria en la que se forman múltiples quistes llenos de líquido en ambos riñones. Con el tiempo, los quistes aumentan de tamaño y pueden provocar insuficiencia renal. Se transmite de forma autosómica dominante (la forma más frecuente) o recesiva.

Cuándo consultar al médico

Es importante acudir al profesional sanitario ante cualquiera de estas señales de alarma:

  • Dolor persistente en la zona lumbar o al orinar
  • Sangre en la orina
  • Orina espumosa (puede indicar proteinuria)
  • Hinchazón inexplicable en cara, manos, pies o tobillos
  • Cambios significativos en la frecuencia o el volumen urinario
  • Fiebre asociada a síntomas urinarios
  • Dificultad para iniciar la micción o chorro débil

Pruebas diagnósticas del sistema excretor

Para evaluar el funcionamiento del sistema excretor, los profesionales sanitarios disponen de diversas herramientas diagnósticas:

  • Análisis de orina (urianálisis): evalúa el color, la densidad, el pH, la presencia de sangre, proteínas, glucosa y células.
  • Análisis de sangre: mide los niveles de creatinina, urea (BUN), electrolitos y la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe).
  • Ecografía renal: permite visualizar el tamaño, la forma y posibles obstrucciones de los riñones.
  • Urografía intravenosa: técnica de imagen con contraste para evaluar el tracto urinario completo.
  • Tomografía computarizada (TC): especialmente útil para detectar cálculos renales y tumores.
  • Cistoscopia: exploración endoscópica directa de la vejiga.

Consejos para cuidar el sistema excretor

Consejos para cuidar el sistema excretor

Es muy importante cuidar el sistema excretor ya que cumple una función esencial para el buen funcionamiento del organismo: eliminar todos los elementos tóxicos y líquidos que el cuerpo no necesita para funcionar.

Así, si este conjunto de órganos no se cuida correctamente, se pueden originar una gran selección de patologías. A continuación señalamos una serie de recomendaciones a tener en cuenta para cuidar este sistema.

Hidratación adecuada

  • Hidratación: beber la suficiente cantidad de agua a diario es fundamental; de esta manera, los riñones se mantienen hidratados y se facilita su funcionamiento. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta total de líquidos de aproximadamente 2 litros diarios para mujeres y 2,5 litros para hombres, incluyendo el agua procedente de alimentos. Se puede complementar con el consumo de frutas y verduras, alimentos con una alta cantidad de agua.

Higiene adecuada

  • Higiene: mantener una buena higiene corporal es esencial, especialmente en la zona genital, para prevenir infecciones urinarias. En las mujeres, es recomendable limpiarse de delante hacia atrás tras usar el baño. También es aconsejable orinar después de las relaciones sexuales. La exfoliación corporal periódica ayuda a eliminar las células muertas y favorece la transpiración cutánea.

Alimentación equilibrada

  • Alimentos y bebidas: para cuidar los riñones, es recomendable evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, alimentos muy salados y carnes procesadas. Moderar la ingesta de proteínas animales también puede ser beneficioso, ya que un exceso incrementa la producción de urea y sobrecarga la función renal. Limitar el consumo de alimentos ricos en oxalatos (espinacas, remolacha, frutos secos) puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cálculos renales.

No retener la orina

  • Micción regular: retener la orina durante periodos prolongados puede favorecer la proliferación de bacterias y aumentar el riesgo de infecciones urinarias y, a largo plazo, problemas de vejiga.

Protege tu piel del sol

  • Sol: la piel es uno de los órganos que pertenece al sistema excretor. Es recomendable protegerla de la exposición a los rayos UVA y UVB del sol utilizando protección solar adecuada (FPS 30 o superior).

Ejercicio físico regular

  • Actividad física: el ejercicio regular favorece la circulación sanguínea renal, ayuda a controlar la presión arterial y reduce el riesgo de enfermedades renales crónicas asociadas a la obesidad y la diabetes.

Control de medicamentos

  • Fármacos: evitar el uso excesivo de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno o el naproxeno, ya que su uso prolongado puede dañar los riñones. Siempre consultar con el médico antes de tomar medicamentos de forma continuada.

Alimentos para cuidar los riñones en niños y adultos

Alimentos para cuidar los riñones

Los riñones son el órgano más importante del sistema excretor. Así, hay una serie de alimentos que ayudan en gran medida a cuidarlos y favorecer su funcionamiento.

La remolacha

  • Un alimento con grandes propiedades diuréticas y desintoxicantes, que fomentan la salud de los riñones gracias a su alto contenido en potasio. También cuida la salud del hígado y de la vesícula biliar.

El apio

  • Un alimento con un alto contenido en agua, sales minerales y nutrientes como la vitamina E. Tiene propiedades diuréticas, de forma que ayuda a limpiar los riñones y así favorecer la eliminación de líquidos y residuos del organismo.

Las fresas

  • Las fresas son una de las frutas más deliciosas que existen, y también una de las que mejor cuidan de la salud renal. Ayudan a prevenir inflamaciones, limpiando los riñones de manera natural. Además, son ricas en antioxidantes y vitamina C.

Los berros

  • Los berros tienen propiedades diuréticas, de manera que ayudan a evitar la formación de piedras en el riñón. Además, favorecen la eliminación de toxinas, combatiendo de forma natural la retención de líquidos.

Las patatas

  • Son uno de los alimentos más ricos en nutrientes que existen gracias a su alto contenido en potasio, magnesio, calcio y vitaminas B y C. Ayudan a fortalecer los riñones y combatir la formación de cálculos renales. Sin embargo, las personas con enfermedad renal avanzada deben moderar su consumo de potasio bajo supervisión médica.

Otros alimentos beneficiosos

  • Arándanos: ricos en antioxidantes y proantocianidinas, que ayudan a prevenir las infecciones urinarias al impedir la adherencia de bacterias a la pared de la vejiga.
  • Pimientos rojos: bajos en potasio y ricos en vitaminas A, C y B6, así como en licopeno, un potente antioxidante.
  • Cebolla y ajo: contienen compuestos azufrados con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes beneficiosas para la salud renal.
  • Pescado azul: fuente de ácidos grasos omega-3, que contribuyen a reducir la inflamación y proteger la función renal.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces al día es normal orinar?

Lo habitual es orinar entre 6 y 8 veces al día, aunque puede variar según la ingesta de líquidos, la temperatura ambiente y otros factores individuales. Orinar más de 8 veces al día (polaquiuria) o levantarse más de una vez por la noche (nicturia) puede justificar una consulta médica.

¿El color de la orina indica algo sobre la salud?

Sí. Una orina de color amarillo pálido suele indicar una buena hidratación. Si es muy oscura, puede ser señal de deshidratación. Un color rojizo puede indicar la presencia de sangre, y una orina turbia puede sugerir una infección. Algunos alimentos (remolacha, espárragos) y medicamentos también pueden alterar el color y el olor de la orina.

¿A partir de qué edad empiezan a deteriorarse los riñones?

A partir de los 30-40 años, la función renal comienza a disminuir de forma gradual y fisiológica, con una reducción de aproximadamente el 1 % anual de la tasa de filtración glomerular. Este proceso se acelera en presencia de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo o el uso crónico de ciertos medicamentos.

¿Es cierto que beber mucha agua previene los cálculos renales?

Mantener una buena hidratación es una de las medidas más eficaces para prevenir la formación de cálculos renales. Se recomienda una ingesta de líquidos suficiente para producir al menos 2 litros de orina al día, según las guías de la Asociación Europea de Urología.

Conclusión

El sistema excretor es muy importante dentro de los sistemas del cuerpo humano ya que se encarga de eliminar todas aquellas sustancias que el organismo ya no necesita una vez ha absorbido los nutrientes necesarios para su funcionamiento. Además, regula el equilibrio hídrico, electrolítico y ácido-base, y participa en funciones endocrinas esenciales.

Por lo tanto, resulta muy importante cuidar correctamente el sistema excretor, siguiendo las recomendaciones que hemos explicado, manteniendo una hidratación adecuada, una alimentación equilibrada y realizando revisiones médicas periódicas para detectar cualquier alteración a tiempo.

Referencias

Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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