Valores de presión arterial normal por edad

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Valores de presión arterial normal por edad
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La presión arterial normal no solo asegura la salud del corazón y otros órganos, también contribuye a mantener una buena calidad de vida. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que lo que se considera dentro del rango normal puede variar de una persona a otra. En estas variaciones influyen factores como la edad, el sexo, la raza y las condiciones médicas individuales.

Se ha comprobado que en las etapas más jóvenes se mantienen niveles más bajos de presión arterial, mientras que, en el caso de los adultos mayores, es posible que se observe una tendencia al alza. Si bien puede resultar alarmante para muchas personas, esta elevación gradual con la edad se debe en parte al endurecimiento natural de las arterias. A continuación, te mostramos los valores de referencia de presión arterial y toda la información necesaria para comprender y controlar este parámetro vital.

¿Qué es la presión arterial?

Se conoce como presión o tensión arterial a la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias mientras circula por el sistema cardiovascular. Gracias a esta presión, la sangre puede llegar a cada uno de los órganos y tejidos del cuerpo humano. Esto ocurre cuando el corazón se contrae (sístole) y se relaja (diástole) con cada latido, permitiendo que el flujo sanguíneo circule de forma continua.

Para comprender adecuadamente la presión arterial, es necesario conocer sus dos componentes:

  • Presión sistólica (número superior): es la presión máxima que se alcanza en las arterias cuando los ventrículos del corazón se contraen y envían la sangre hacia el resto del cuerpo. Es el valor más alto de la medición.
  • Presión diastólica (número inferior): es la presión mínima que permanece en las arterias cuando los ventrículos se relajan y el corazón se llena de sangre para el siguiente latido. Es el valor más bajo.

Los vasos sanguíneos recorren todo el cuerpo. Sin embargo, para medir adecuadamente la presión arterial, se utiliza generalmente la arteria braquial (en el brazo), ya que a ese nivel la presión es representativa de la presión aórtica central.

Presión arterial normal

¿De qué depende la presión arterial?

Mantener una tensión normal depende de múltiples factores:

  • Gasto cardíaco: la cantidad de sangre que el corazón bombea por minuto.
  • Resistencia vascular periférica: el diámetro de las arterias y arteriolas. Si las arterias se estrechan (vasoconstricción), la presión sube; si se dilatan (vasodilatación), la presión baja.
  • Volumen sanguíneo: la cantidad total de sangre circulante.
  • Elasticidad arterial: la capacidad de las arterias para expandirse y contraerse. Con la edad, las arterias pierden elasticidad (arteriosclerosis).
  • Viscosidad sanguínea: la densidad de la sangre.

¿Cómo se mide la presión arterial?

Para saber si una persona mantiene una presión arterial normal es necesario medirla utilizando un esfigmomanómetro (tensiómetro). Existen diferentes tipos:

  • Tensiómetro de mercurio: el clásico, considerado el más preciso. Cada vez se usa menos por razones medioambientales.
  • Tensiómetro aneroide: utiliza un mecanismo de reloj. Requiere calibración periódica.
  • Tensiómetro digital automático: el más utilizado actualmente tanto en consultas como en domicilios. Es fácil de usar y ofrece resultados fiables si está validado y calibrado.

Cómo realizar una medición correcta

Para obtener valores fiables es fundamental seguir estos pasos:

  1. Descansar 5 minutos antes de la medición, sentado cómodamente y con la espalda apoyada.
  2. No fumar, no tomar café ni hacer ejercicio en los 30 minutos previos.
  3. Vaciar la vejiga antes de la medición.
  4. Colocar el manguito en el brazo desnudo, a la altura del corazón, dos dedos por encima del pliegue del codo.
  5. Apoyar el brazo sobre una superficie plana.
  6. No hablar ni moverse durante la medición.
  7. Realizar al menos dos mediciones separadas por 1-2 minutos y calcular la media.
  8. Anotar los resultados con la fecha, la hora y el brazo utilizado.

Se recomienda medir la presión arterial en ambos brazos en la primera consulta. Si existe una diferencia superior a 10 mmHg entre ambos brazos, se debe utilizar siempre el brazo con la cifra más alta para futuras mediciones.

Monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA)

Es un dispositivo que mide la presión arterial de forma automática cada 15-30 minutos durante 24 horas mientras el paciente realiza su vida habitual. Es especialmente útil para:

  • Detectar la hipertensión de bata blanca (presión elevada solo en la consulta médica).
  • Detectar la hipertensión enmascarada (presión normal en consulta pero elevada en casa).
  • Evaluar el patrón nocturno de la presión arterial (dipper vs. no dipper).

¿Por qué varía la tensión arterial?

La presión arterial puede fluctuar a lo largo del día y verse afectada por múltiples factores:

  • Ritmo circadiano: la presión arterial es normalmente más alta por la mañana y desciende durante la noche (patrón “dipper”). Las personas en las que no desciende por la noche (“non-dipper”) tienen mayor riesgo cardiovascular.
  • Estrés y emociones: el estrés agudo activa el sistema nervioso simpático, liberando adrenalina y noradrenalina, lo que acelera el ritmo cardíaco y eleva la presión.
  • Actividad física: durante el ejercicio, la presión sistólica sube (de forma fisiológica y esperada), mientras que la diastólica se mantiene o baja ligeramente.
  • Temperatura ambiental: el frío provoca vasoconstricción (sube la presión) y el calor, vasodilatación (baja la presión).
  • Alimentación: una comida copiosa puede provocar un descenso temporal de la presión (hipotensión posprandial), especialmente en ancianos.
  • Medicamentos: antihipertensivos, diuréticos, vasodilatadores, betabloqueantes, antidepresivos y otros pueden modificar los niveles.
  • Consumo de cafeína, alcohol y tabaco.
  • Posición corporal: la presión suele ser ligeramente más alta en posición de pie que sentado o acostado.

Tensión normal

Patologías como la diabetes, la enfermedad renal crónica, las enfermedades tiroideas y las enfermedades de las glándulas suprarrenales pueden alterar significativamente la presión arterial. La predisposición genética también desempeña un papel importante: los antecedentes familiares de hipertensión son un factor de riesgo relevante.

En los adultos mayores, la hipertensión sistólica aislada (presión sistólica elevada con diastólica normal o baja) es la forma más frecuente de hipertensión, ocasionada por la rigidez progresiva de las paredes arteriales.

Los casos de hipotensión pueden deberse a tratamientos farmacológicos, deshidratación, hemorragias, insuficiencia suprarrenal, consumo excesivo de alcohol o déficits nutricionales.

Presión arterial normal por edad

Al existir variaciones fisiológicas de la tensión en distintos grupos de edad, es necesario contar con valores de referencia estandarizados. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg). Esta unidad se mantiene porque el primer método fiable para medir la presión arterial utilizaba una columna de mercurio.

Clasificación general (adultos)

Según las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) de 2023:

CategoríaSistólica (mmHg)Diastólica (mmHg)
Presión óptima< 120< 80
Presión normal120-12980-84
Presión normal-alta130-13985-89
Hipertensión grado 1140-15990-99
Hipertensión grado 2160-179100-109
Hipertensión grado 3≥ 180≥ 110
Hipertensión sistólica aislada≥ 140< 90

Valores de referencia por grupo de edad

De manera orientativa, se manejan los siguientes valores considerados normales según la edad:

  • Bebés hasta los 12 meses: 75-100/50-70 mmHg.
  • Niños de 1-5 años: 80-110/50-80 mmHg.
  • Niños de 6-13 años: 85-120/55-80 mmHg.
  • Adolescentes de 14-19 años: < 120/80 mmHg (se aplican los criterios de adultos a partir de los 16 años).
  • Adultos de 20-60 años: < 120/80 mmHg (óptima); < 130/85 mmHg (normal).
  • Adultos mayores de 60 años: el objetivo terapéutico suele ser mantenerla por debajo de 140/90 mmHg, aunque las guías recientes recomiendan objetivos más estrictos (< 130/80) en pacientes sin fragilidad ni riesgo de caídas.

Nota importante en pediatría: en niños y adolescentes, los valores de referencia se establecen mediante percentiles según sexo, edad y talla. Se considera hipertensión cuando la presión arterial supera el percentil 95.

Presión arterial durante el embarazo

Durante el embarazo, la presión arterial tiene un comportamiento particular:

  • En el primer y segundo trimestre, suele descender ligeramente (hasta 10-15 mmHg por debajo de los valores previos al embarazo).
  • En el tercer trimestre, vuelve gradualmente a los valores previos.
  • Se considera hipertensión gestacional cuando la presión supera 140/90 mmHg a partir de la semana 20 de embarazo.
  • La preeclampsia es una complicación grave del embarazo que combina hipertensión con proteinuria (proteínas en la orina) y puede poner en riesgo tanto la vida de la madre como la del feto.

Síntomas de la presión arterial alta (hipertensión)

Se considera que la presión arterial se encuentra elevada cuando supera los valores de referencia para la edad del paciente. La hipertensión es conocida como el “asesino silencioso” porque en la gran mayoría de los casos no produce síntomas hasta que se producen daños en los órganos diana.

Cuando los síntomas aparecen, suelen indicar cifras muy elevadas o daño orgánico:

  • Dolor de cabeza intenso (generalmente occipital, al despertar).
  • Dificultad respiratoria.
  • Dolor en el pecho.
  • Mareos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Visión borrosa o doble.
  • Ansiedad e irritabilidad.
  • Sangrado nasal (epistaxis).
  • Confusión.
  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Pitidos en los oídos (acúfenos).

Daño por hipertensión mantenida

Mantener la presión arterial alta de forma crónica puede causar daños graves en múltiples órganos:

  • Corazón: hipertrofia ventricular izquierda, insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, infarto de miocardio.
  • Cerebro: accidente cerebrovascular (ictus), tanto isquémico como hemorrágico. La hipertensión es el principal factor de riesgo modificable para el ictus.
  • Riñones: nefropatía hipertensiva, que puede progresar a insuficiencia renal crónica.
  • Ojos: retinopatía hipertensiva, que puede causar pérdida de visión.
  • Arterias: arteriosclerosis acelerada, aneurismas, enfermedad arterial periférica.

Síntomas de la presión arterial baja (hipotensión)

Se considera que una persona sufre hipotensión cuando su presión arterial se ubica por debajo de los 90/60 mmHg. Si bien la hipotensión no siempre es preocupante (muchas personas tienen presión baja de forma constitucional sin síntomas), puede poner en riesgo la salud cuando provoca síntomas. Los más frecuentes son:

  • Mareos y sensación de inestabilidad.
  • Desmayos (síncopes).
  • Debilidad y fatiga.
  • Confusión y dificultad para concentrarse.
  • Sudoración fría y piel pálida.
  • Palidez.
  • Disminución del ritmo cardíaco (o taquicardia compensatoria).
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Somnolencia.
  • Visión borrosa o en túnel.
  • Sed excesiva.

Medir la presión arterial

Tipos de hipotensión

  • Hipotensión ortostática (postural): descenso de la presión al ponerse de pie. Es especialmente frecuente en ancianos y pacientes polimedicados.
  • Hipotensión posprandial: descenso tras las comidas, más común en personas mayores.
  • Hipotensión neuralmente mediada: desmayo tras estar mucho tiempo de pie o ante emociones intensas (síncope vasovagal).
  • Shock: hipotensión grave que puede ser potencialmente mortal (por hemorragia, infección grave, reacción alérgica severa, etc.).

Controlar la presión arterial

Aunque siempre se mantenga la presión arterial normal, es posible prevenir alteraciones futuras siguiendo estas recomendaciones basadas en la evidencia:

Alimentación

  • Dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension): rica en frutas, verduras, cereales integrales, lácteos desnatados, pescado y frutos secos. Baja en grasas saturadas, colesterol y sodio. Se ha demostrado que puede reducir la presión sistólica entre 8 y 14 mmHg.
  • Reducir el consumo de sal: la OMS recomienda no superar los 5 g de sal al día (equivalentes a 2 g de sodio). Limitar el sodio puede reducir la presión sistólica entre 2 y 8 mmHg.
  • Aumentar el consumo de potasio: presente en plátanos, patatas, espinacas y legumbres. Ayuda a contrarrestar el efecto del sodio.
  • Limitar el consumo de alcohol: no superar una copa de vino al día en mujeres y dos en hombres.

Actividad física

  • Ejercitarse de manera regular: al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana (caminar a paso rápido, nadar, montar en bicicleta) o 75 minutos de actividad intensa. El ejercicio regular puede reducir la presión sistólica entre 4 y 9 mmHg.
  • Complementar con ejercicios de resistencia (pesas) al menos 2 días por semana.
  • Evitar el sedentarismo: romper los periodos prolongados de estar sentado.

Peso corporal

  • Mantener un peso saludable: la pérdida de peso es una de las medidas más eficaces para reducir la presión arterial. Se estima que por cada kilogramo de peso perdido, la presión sistólica desciende aproximadamente 1 mmHg.
  • El índice de masa corporal (IMC) ideal se sitúa entre 18,5 y 24,9 kg/m².

Hábitos de vida

  • No fumar: el tabaco provoca vasoconstricción aguda y acelera la arteriosclerosis.
  • Controlar el estrés: técnicas de relajación, meditación, yoga o ejercicio regular pueden ayudar.
  • Dormir bien: se recomienda entre 7 y 8 horas de sueño de calidad. El síndrome de apnea del sueño es un factor de riesgo importante de hipertensión resistente.
  • Medición domiciliaria periódica: especialmente recomendada en personas con factores de riesgo o diagnóstico de hipertensión.

Cuándo consultar al médico

Se debe acudir al médico si:

  • La presión arterial es igual o superior a 140/90 mmHg en varias mediciones.
  • Se experimenta presión arterial baja con síntomas como mareos, desmayos o debilidad.
  • Aparecen síntomas sugestivos de crisis hipertensiva: dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor torácico, dificultad respiratoria o confusión.
  • Se es mayor de 40 años y no se ha controlado nunca la presión arterial.
  • Se tienen factores de riesgo cardiovascular (diabetes, obesidad, tabaquismo, antecedentes familiares).

La detección precoz y el control adecuado de la presión arterial son las medidas más eficaces para prevenir eventos cardiovasculares graves como el infarto de miocardio y el ictus.

Referencias

  1. Williams B, et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. Eur Heart J. 2018;39(33):3021-3104.
  2. Mancia G, et al. 2023 ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. J Hypertens. 2023;41(12):1874-2071.
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS). Hipertensión arterial. who.int.
  4. MedlinePlus. Presión arterial alta. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus.
  5. Sociedad Española de Cardiología (SEC). Guía clínica de hipertensión arterial. secardiologia.es.
  6. Whelton PK, et al. 2017 ACC/AHA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults. J Am Coll Cardiol. 2018;71(19):e127-e248.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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