Partes del intestino grueso y su función

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Partes del intestino grueso y su función
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El intestino grueso es la parte final del tracto intestinal. En esta sección se absorbe el agua y las sales del material fecal, ayudando a solidificar los desechos alimentarios para que puedan ser expulsados. Las distintas partes del intestino grueso cumplen funciones específicas que ayudan a formar adecuadamente las heces. Por lo que cualquier afección puede provocar cambios en su aspecto.

¿Qué es el intestino grueso?

El intestino grueso forma parte del sistema digestivo, siendo la porción final de todo el intestino. A pesar de tener menor longitud que el intestino delgado, unos 1,5 metros de largo, destaca por ser más ancho. Es la estructura encargada de convertir los desechos en heces sólidas para que puedan ser expulsadas del organismo durante el proceso de evacuación.

Tiene forma de U invertida rodeando al intestino delgado. Se encuentra en la parte baja del abdomen y llega hasta la pelvis. Tiene aspecto de un tubo desinflado con segmentos, mientras que el centro posee una costura vertical. Conecta al intestino delgado con el ano.

Cuando se presenta alguna afección, es común que aparezcan síntomas como el estreñimiento o la diarrea. En determinadas situaciones puede aparecer sangrado en las heces. Por lo que para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades, se recomienda mantener buenos hábitos como no fumar, una dieta equilibrada y rica en alimentos de origen vegetal, así como realizar periódicamente pruebas para descartar afecciones como cáncer.

Partes del intestino grueso

Se identifican tres partes del intestino grueso: colon, recto y ano. Cada una de estas cumple funciones específicas para lograr llevar a cabo el proceso de digestión de forma efectiva, permitiendo la movilización de los desechos a de alimentos hasta lograr expulsar por el ano.

Colon

El colon se divide en cinco partes que ayudan a procesar los desechos alimentarios hasta movilizarlos al recto:

  • Ciego: Se encuentra en el lado derecho del abdomen y es la primera porción que se puede identificar en el intestino grueso. Mide un aproximado de 8 cm de largo. Aquí se reciben los desechos del intestino delgado para que sean transportados al colon ascendente. A su vez, en esta sección se une el apéndice al intestino grueso.
  • Colon ascendente: Inicia en el ciego y se extiende en el colon transverso, alcanzando una longitud de 20 cm y 6 cm de ancho. Es el encargado de absorber agua y nutrientes nutrientes que no se absorbieron durante el tránsito de los desechos en el intestino delgado. Los desechos se mueven hacia arriba y luego al costado siguiendo la dirección del intestino grueso.
  • Colon transverso: La parte más larga del colon, midiendo 46 cm y se extiende a lo ancho del abdomen. 
  • Colon descendente: Inicia en al final del colon transverso y se ubica del lado izquierdo del abdomen. Tiene una longitud aproximada de 15 cm.
  • Colon sigmoide: La parte final del colon, donde se terminan de convertir los desechos alimentarios en masas sólidas conocidas como heces.

Partes del intestino grueso

Recto

Es la parte final del intestino grueso. El largo del recto puede variar entre un aproximado de 12 a 15 cm. Aquí se almacenan las heces, permitiendo la absorción de la mayor parte del contenido de agua de los desechos. Además, es el encargado de expulsar las heces a través del ano, por lo que esta estructura es la que provoca las ganas de defecar. Está recubierto de una mucosa que ayuda a recubrir el material fecal de moco para facilitar su expulsión.

Ano

Es un pequeño canal al final del tubo digestivo que deja pasar las heces y expulsarlas fuera del organismo. Mide un aproximado de 5 cm, donde se ubican dos esfínteres los cuales se encargan de controlar la salida de heces. Está compuesto por el esfínter interno que permite pasar los desechos. Trabaja mediante señales nerviosas que ayudan a que se relaje lo cual provoca las ganas de defecar. Mientras que podemos controlar el esfínter externo de forma consciente para permitir dejar salir las heces cuando tenemos ganas de ir al baño.

Funciones

Si bien cada una de las partes del intestino grueso cumple funciones específicas para lograr obtener nutrientes y poder expulsar desechos del organismo. Esta sección del aparato digestivo permite absorber líquidos de los desechos así como electrolitos. Esto ayuda a que nuestro organismo se encuentre debidamente hidratado. Gracias a esto, adquieren una consistencia mucho más sólida que se transforma en las heces que serán expulsadas por el ano.

El proceso de digestión se lleva a cabo de la siguiente forma:

  1. Los desechos que no se pudieron digerir en el intestino delgado pasan al intestino grueso.
  2. Al tener una consistencia semilíquida, el intestino grueso empieza a absorber agua y sales de los desechos alimentarios.
  3. Gracias a los movimientos musculares, conocido como peristalsis, se van transportando todos los desechos a través del colon. Y durante el proceso se va absorbiendo más agua, lo cual provoca que se solidifiquen.
  4. Las heces llegan al recto, donde se almacenan. 
  5. Cuando están listas para ser expulsadas, el recto se contrae, lo que envía una señal al cerebro para que el esfínter interno del ano se relaje y permita el paso de las heces.
  6. De forma consciente relajamos el esfínter externo del ano para expulsar el material fecal.

Afecciones del intestino grueso

Cada una de las partes del intestino grueso están en riesgo de recibir algún tipo de daño ya que absorben muchas sustancias, además de estar en contacto con desechos alimentarios y cualquier partícula y objeto que ingrese al aparato digestivo.

Entre las afecciones más frecuentes se identifican:

  • Fístula anal.
  • Fisuras anales.
  • Constipación o estreñimiento.
  • Cáncer colorrectal.
  • Pólipos de colon.
  • Diarrea.
  • Incontinencia fecal.
  • Hemorroides.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Seudoobstrucción intestinal.
  • Síndrome del intestino irritable (SII).
  • Obstrucción del intestino grueso.
  • Disfunción del suelo pélvico.
  • Sangrado rectal.
  • Prolapso rectal.

Síntomas de afecciones del intestino grueso

Cuando se presentan alteraciones en el intestino grueso, es posible que aparezcan alguno de estos síntomas:

  • Presenta cambios en sus hábitos intestinales: Es común que aparezca diarrea o estreñimiento. También es posible desarrollar dificultad para defecar o retener las heces.
  • Cambios en el aspecto de sus heces: Puede observar sangrado, cambios de color o diferente consistencia. Las heces pueden ser más duras, o más blandas de lo normal.
  • Hinchazón dolorosa y gases: Ambos síntomas se encuentran relacionados con una posible intolerancia alimentaria .
  • Fatiga crónica: Aunque puede estar asociado a otros problemas de salud, si aparece alguno de los signos mencionados anteriormente, puede estar relacionado.

Diagnóstico

Las molestias gastrointestinales pueden interferir con la calidad de vida de una persona. Deberá indicar al médico cada una de los síntomas que está presentado para determinar cuál es la prueba más adecuada a realizar:

  • Colonoscopia: Durante el estudio se introduce un tubo flexible con cámara en un extremo para poder descartar alteraciones del tejido del intestino grueso como inflamación, irritación, pólipos, úlceras o cáncer.
  • Pruebas de heces: Son análisis de laboratorio donde se analiza el material fecal en búsqueda de indicios de enfermedades intestinales.
  • Manometría anorrectal: Permite evaluar la función de los músculos y nervios del ano y el recto para diagnosticar problemas ante la presencia de estreñimiento, incontinencia fecal y dolor anorectal.
  • Enema de bario: Se inyecta por el ano sulfato de bario para realizar una prueba de rayos X para detectar anormalidades del intestino.
  • Ultrasonido endoscópico: Un método de diagnóstico que combina un endoscopio con tecnología de un transductor para lograr imágenes internas de lesiones en el intestino.
  • Sigmoidoscopia flexible: Se introduce un tubo flexible con cámara a través del ano para explorar el recto y la parte inferior del colón en búsqueda de indicios de pólipos, úlceras, inflamación y cáncer.
  • Proctoscopia: Se examina el ano y el recto con un tubo delgado con cámara para detectar el origen de afecciones del ano y el recto.

Intestino grueso

Tratamiento

El abordaje dependerá del tipo de afección presente en el intestino grueso. Los medicamentos suelen ser usados ante la presencia de infecciones, enfermedades inflamatorias, dolor, diarrea, estreñimiento o cáncer. 

Algunas lesiones o afecciones pueden requerir cirugía para poder tratarlas, mejorar la calidad de vida del paciente o retirar parte del intestino. En este grupo figuran:

  • Colectomía.
  • Colostomía.
  • Resección abdominoperineal laparoscópica.
  • Rectopexia laparoscópica.
  • Reparación de rectocele.
  • Microcirugía endoscópica transanal.

Cuidando el intestino grueso

Para evitar daños al tejido del intestino grueso y desarrollar enfermedades intestinales, pueden mejorarse los hábitos alimenticios y seguir otras recomendaciones:

  • Aumentar el consumo de fibra: La fibra es una sustancia que ayuda a mejorar el tránsito intestinal y a expulsar el material fecal. Para esto es indispensable aumentar el consumo de verduras de hojas verdes y frutas.
  • Evitar el consumo de grasas saturadas: El consumo de este tipo de grasas aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del colon. Se recomienda adecuar la dieta al consumo de grasas saludables, las cuales se pueden obtener del pescado azul, aceites vegetales, frutos secos y semillas.
  • Mejor hidratación: A través del intestino grueso se absorbe mucha agua, lo que favorece la hidratación del organismo. Pero también es esencial para mejorar la absorción de nutrientes, así como la lubricación del tejido intestinal que favorece el tránsito de las heces.
  • Realizar colonoscopia: Someterse a una colonoscopia de forma periódica puede ayudar a detectar el cáncer de colon de forma temprana y aplicar tratamiento oportuno.

La microbiota del intestino grueso

El intestino grueso alberga la mayor concentración de microorganismos del cuerpo humano, lo que se conoce como microbiota intestinal o flora intestinal. Se estima que contiene entre 100 y 1.000 billones de bacterias, que desempeñan funciones esenciales:

  • Fermentación de fibra dietética: las bacterias del colon fermentan la fibra no digerida, produciendo ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato y acetato) que nutren las células del colon.
  • Síntesis de vitaminas: la microbiota produce vitaminas K y del grupo B (B12, biotina, ácido fólico).
  • Protección frente a patógenos: compite con las bacterias patógenas por nutrientes y espacio, impidiendo su colonización.
  • Modulación del sistema inmunitario: contribuye al desarrollo y regulación de la respuesta inmune.

El equilibrio de la microbiota puede alterarse por el uso de antibióticos, una dieta desequilibrada, el estrés o ciertas enfermedades, lo que se conoce como disbiosis. Mantener una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados contribuye a preservar una microbiota saludable.

Cuándo acudir al médico

Se debe consultar con un profesional sanitario si se presentan:

  • Cambios persistentes en los hábitos intestinales (diarrea o estreñimiento que dura más de dos semanas).
  • Sangre en las heces (de color rojo brillante u oscuro).
  • Dolor abdominal intenso o recurrente.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Fatiga persistente sin causa aparente.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal (en este caso, consultar sobre la conveniencia de realizar cribado).

Referencias

  1. Netter, F. H. (2019). Atlas de anatomía humana (7.ª ed.). Elsevier.
  2. MedlinePlus. Enfermedades del colon. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/colonicdiseases.html
  3. Thursby, E. & Juge, N. (2017). Introduction to the human gut microbiota. Biochemical Journal, 474(11), 1823-1836. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28512250/
  4. Asociación Española de Gastroenterología (AEG). https://www.aegastro.es/
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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