Inflamación del estómago: qué es, síntomas y tratamiento

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Inflamación del estómago: qué es, síntomas y tratamiento
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La distensión abdominal, mal llamada inflamación del estómago, es una afección que produce hinchazón en la zona del abdomen. Puede estar implicado el estómago y los intestinos, aunque también puede ser producto de algún problema en el hígado, el útero o el bazo.

Se suele asociar a una causa subyacente que provoca que el abdomen se inflame con facilidad. En la mayoría de los casos este cuadro se produce por acumulación de gases, lo cual desencadena otra serie de molestias como náuseas o dolor. Sin embargo, es común que se resuelva por sí solo en poco tiempo. De no ser así, se debe acudir a consulta con un médico para indagar el origen.

¿Qué significa la inflamación del estómago?

Aunque se suele mencionar como inflamación del estómago, este cuadro hace referencia a la hinchazón abdominal, mejor conocida como distensión abdominal. Muchos suelen asociarla directamente al estómago ya que genera una sensación de llenura y malestar en esta zona.

Son muchas las causas por las que se produce este abultamiento del abdomen, siendo común en el embarazo, cuadros de retención de líquido y acumulación de grasa. Sin embargo, cuando se toma como una afección está fuertemente ligada a problemas con el sistema digestivo. En general se asocia a acumulación de contenido en el tracto gastrointestinal o gases.

Inflamación del estómago

Se trata de una sensación muy incómoda que se presenta como un síntoma de una causa subyacente. Aunque en muchos casos se resuelve solo, es posible que requiera la asistencia de un profesional de la salud para encontrar la causa. Puede ser algo crónico, teniendo su origen en un problema orgánico o funcional. Además, con la evolución de esta condición también los síntomas se agudizan, pudiendo presentar dolor.

A pesar de ello, resulta bastante común que ocurra por acumulación de gases en el tracto gastrointestinal. Suele suceder por tragar aire al comer muy rápido, consumir bebidas con gas o incluso algunos alimentos pueden provocar estas molestias durante la digestión ya que no se descomponen adecuadamente. Es un síntoma presente en personas que sufren de algún tipo de intolerancia alimentaria o patologías como síndrome del colon irritable o la enfermedad de Crohn.

Los médicos aseguran que no es motivo de preocupación cuando es producida por la digestión de alimentos, el cuadro no se agrava o dura poco tiempo. De ser así, se podrá resolver sin problemas en casa. En caso de que otros síntomas aparezcan, como fiebre, diarrea o sangre en las heces, se requiere asistencia médica inmediata.

Síntomas

En la mayoría de los casos la inflamación del estómago se presenta como un cuadro temporal e inofensivo. En primera instancia se hace referencia a la acumulación de gas en el estómago o en el intestino. Y esto va generando molestias, siendo muy común el dolor y los eructos.

Aun así, es posible que genere preocupación si aparece acompañado de los siguientes síntomas:

  • Fiebre.
  • Comezón.
  • Ojos llorosos.
  • Picazón en la garganta.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Heces con sangre.
  • Pérdida de peso.
  • Cansancio.
  • Hemorroides.

Sin embargo, estos síntomas pueden aparecer únicamente en situaciones donde se encuentran asociados a una afección en particular. Por lo que el cuadro clínico varía entre una persona y otra.

Diferencia entre hinchazón y distensión

Es importante distinguir entre la sensación subjetiva de hinchazón (el paciente siente el abdomen lleno e incómodo) y la distensión abdominal objetiva (aumento medible del perímetro abdominal). Ambos fenómenos pueden coexistir, pero en muchos pacientes la sensación de hinchazón no se acompaña de un aumento real del volumen abdominal, lo cual orienta hacia causas funcionales como la hipersensibilidad visceral.

Causas

Al tratar la distensión abdominal como un síntoma se reconoce que es producido por una causa subyacente. Los médicos suelen deducir que cuando está relacionado con acumulación de gas, el origen es algún problema en el proceso de digestión. Sin embargo, alergias, trastornos alimentarios o problemas hormonales pueden desencadenar este cuadro.

Es común sentir inflamación de estómago en los siguientes casos:

Gases

Es reconocida como la causa principal por la que se produce la hinchazón abdominal. Se acumula aire en el estómago y en los intestinos desencadenando los siguientes síntomas:

  • Náuseas.
  • Eructos.
  • Pesadez estomacal.
  • Sensación de llenura.

Dependiendo de la gravedad puede generar molestias leves o un dolor intenso. Incluso se ha observado que puede provocar intensas ganas de vomitar. Y en general está asociado a:

  • Consumo de ciertos alimentos como el brócoli, la coliflor, los granos o el repollo.
  • Infección estomacal.
  • Enfermedades del tracto gastrointestinal.
  • Indigestión.

Indigestión

Si bien suele relacionarse con los gases, es una causa que provoca la aparición de otras molestias como dolor abdominal. Aunque no es frecuente como cuadro grave, se considera que toda persona ha sufrido de indigestión al menos una vez en la vida. Y suele ser causada por:

  • Comer en grandes cantidades.
  • Comer muy rápido.
  • Infección estomacal.
  • Consumir muchas bebidas alcohólicas o con cafeína.
  • Sufrir de alguna condición como la gastritis o reflujo.
  • Estrés.
  • Efectos secundarios de ciertos medicamentos.

En los casos en que se sufre de indigestión frecuente, se considera que existe alguna patología que esté provocando el cuadro.

Infección

Es más común en caso de infecciones estomacales. El primer síntoma que se desarrolla es la hinchazón producto de gases, pero también puede acompañarse de:

  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Náuseas.
  • Dolor de estómago.

Las causas más comunes por las que se produce la infección estomacal son las bacterias Escherichia coli o Helicobacter pylori. También puede tener un origen viral, siendo causado por norovirus o el rotavirus. Aunque estos cuadros se resuelven por sí solos con los días, se debe acudir con un médico cuando se presente:

  • Fiebre.
  • Sangre en las heces.
  • Vómitos frecuentes.

SIBO

SIBO significa sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, y ocurre cuando existe un aumento excesivo en la producción de bacterias en el intestino. Si bien la microbiota es necesaria para la digestión y el sistema inmunitario, también puede favorecer el crecimiento de bacterias nocivas para la salud intestinal.

El diagnóstico del SIBO se realiza habitualmente mediante una prueba de aliento con lactulosa o glucosa, que mide la producción de hidrógeno y metano por las bacterias del intestino delgado. El tratamiento suele incluir ciclos de antibióticos específicos (como rifaximina) y corrección de los factores predisponentes.

Suele describirse con los siguientes síntomas:

  • Hinchazón abdominal.
  • Diarrea.
  • Digestión inadecuada.
  • Dificultad para absorber nutrientes.
  • Pérdida de peso involuntaria.

Retención de líquidos

La acumulación de líquidos en la zona abdominal puede estar condicionada por mantener una dieta alta en sodio o consumo de sal e intolerancia a ciertos alimentos. Cuando se presenta un cuadro crónico y los síntomas no desaparecen a pesar de hacer cambios en la dieta, puede deberse a una afección más grave como la diabetes, insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática o síndrome nefrótico. En estos casos, la acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis y requiere evaluación médica urgente.

Intolerancia alimentaria

El consumo de ciertos alimentos puede provocar inflamación del estómago. Es común observar en personas que sufren alergia al gluten, intolerancia a la lactosa o son pacientes celíacos. La hinchazón suele desaparecer por sí sola, aunque se puede controlar con cambios en la dieta. Pero suele acompañarse de otros síntomas como gases, náuseas, dolor de estómago y diarrea.

Otras intolerancias menos conocidas, como la intolerancia a la fructosa o al sorbitol, también pueden causar distensión abdominal significativa y deben tenerse en cuenta en el diagnóstico diferencial.

Causas de la inflamación del estómago

Trastornos intestinales crónicos

Este síntoma es común en trastornos como la enfermedad de Crohn, una afección que provoca inflamación del tracto digestivo. También puede aparecer en personas que sufren del síndrome de intestino irritable. En ambos cuadros se observa:

  • Gases.
  • Diarrea.
  • Vómito.
  • Pérdida de peso involuntaria.

El síndrome de intestino irritable (SII) es una de las causas funcionales más frecuentes de hinchazón abdominal crónica. Se caracteriza por dolor abdominal recurrente asociado a cambios en el hábito intestinal (estreñimiento, diarrea o ambos) sin que exista una alteración orgánica identificable. Afecta a un 10-15 % de la población y es más frecuente en mujeres.

Gastroparesia

Es una afección donde los músculos del estómago no funcionan correctamente lo que dificulta el vaciado del estómago. Esta fase de la digestión es muy lenta, provocando que los alimentos queden retenidos en este órgano. A su vez, también puede provocar un tránsito intestinal lento.

  • Hinchazón abdominal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Sensación de llenura a pesar de haber consumido pocos alimentos.
  • Pérdida del apetito.
  • Estreñimiento.
  • Dolor.

En algunos casos puede estar relacionado a otros trastornos de salud como la diabetes o el hipotiroidismo.

Endometriosis

Aunque se trata de un trastorno ginecológico, puede afectar al estómago. Durante el curso de esta patología, el revestimiento del útero, conocido como endometrio, crece fuera de este órgano. Se adhiere al estómago y a los intestinos desencadenando dolor crónico, hinchazón y calambres. La hinchazón abdominal asociada a la endometriosis suele seguir un patrón cíclico relacionado con el ciclo menstrual.

Constipación

Mejor conocida como estreñimiento, se produce cuando existe dificultad para evacuar el contenido intestinal o heces de forma regular. Puede ser provocada por falta de hidratación, una dieta baja en fibra, poca actividad física, trastornos intestinales, intolerancia alimenticia y efectos secundarios de ciertos medicamentos.

Además de la hinchazón también puede provocar:

  • Heces duras.
  • Evacuaciones dolorosas.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Hinchazón.
  • Incomodidad.
  • Letargo.
  • Dolor.

Otras causas menos frecuentes

Existen causas menos comunes de distensión abdominal que deben descartarse, especialmente cuando la hinchazón es persistente o progresiva:

  • Obstrucción intestinal: bloqueo mecánico del tránsito intestinal que requiere atención médica urgente.
  • Tumores abdominales: masas en el tracto digestivo, hígado, ovarios u otros órganos abdominales.
  • Insuficiencia pancreática: la falta de enzimas digestivas provoca malabsorción y distensión.
  • Medicamentos: algunos fármacos como los opiáceos, anticolinérgicos o suplementos de hierro pueden causar hinchazón abdominal.

Diagnóstico

Cuando la inflamación del estómago es persistente se necesita buscar atención médica. El médico indagará su historial médico, antecedentes y evaluará los síntomas que presenta. Esto suele acompañarse de un examen físico donde se estudia si se produce hinchazón general o focalizada. Servirá para descartar los órganos involucrados en el problema de salud. Además, también palpará para determinar si la causa está relacionada con gases, retención de líquidos o contenido sólido.

La auscultación abdominal permite evaluar los ruidos intestinales: su aumento, disminución o ausencia orientan hacia distintas patologías. La percusión del abdomen ayuda a diferenciar entre gas (timpanismo), líquido (matidez) y masas sólidas.

Para lograr un diagnóstico certero, se solicita realizar pruebas de imágenes que permitan evaluar el estado de los órganos que se sospecha que están provocando la inflamación. Las pruebas más habituales incluyen:

  • Ecografía abdominal: primera prueba de imagen en muchos casos, no invasiva y accesible.
  • Radiografía simple de abdomen: útil para detectar niveles hidroaéreos u obstrucción.
  • TAC abdominal: indicado cuando se sospecha patología compleja.
  • Endoscopia digestiva: permite visualizar directamente la mucosa del esófago, estómago y duodeno.
  • Colonoscopia: indicada cuando se sospecha patología del colon.

Además, se pueden solicitar análisis de sangre, heces y orina para determinar la causa e indicar el tratamiento más adecuado. Las pruebas de aliento para intolerancias (lactosa, fructosa, sorbitol) y SIBO son también herramientas diagnósticas valiosas.

Tratamiento

El tratamiento aplicado para resolver la distensión abdominal dependerá de su origen. Cuando se trate de una causa orgánica se deberá tratar la causa subyacente que esté desencadenando los síntomas. Se relaciona a infecciones, obstrucciones intestinales, lesiones del tracto gastrointestinal u otra afección del sistema digestivo. Sin embargo, cuando se trata de cuadros crónicos, es necesario aliviar los síntomas si no existe una cura para el trastorno.

Tratar la distensión abdominal

Si por el contrario, la causa es funcional, muchas veces se desconoce la causa siendo necesario cambiar el tratamiento hasta lograr aliviar el cuadro clínico. Es posible que se soliciten pruebas específicas según los síntomas que presenta para poder hacer un abordaje más específico. Además, se recomendará la administración de probióticos o cambios en la dieta para mejorar la digestión.

Tratamiento farmacológico

Dependiendo de la causa, el médico puede prescribir:

  • Antiflatulentos (simeticona): ayudan a disgregar las burbujas de gas y facilitan su expulsión.
  • Procinéticos (domperidona, metoclopramida): mejoran la motilidad gástrica, especialmente útiles en gastroparesia.
  • Inhibidores de la bomba de protones: cuando la hinchazón se asocia a gastritis o enfermedad por reflujo.
  • Antibióticos específicos: en el caso de SIBO (rifaximina) o infecciones bacterianas.
  • Enzimas digestivas: en casos de insuficiencia pancreática.
  • Espasmolíticos: para aliviar el dolor y los calambres asociados al SII.

Dieta baja en FODMAPs

En pacientes con síndrome de intestino irritable o hinchazón funcional, la dieta baja en FODMAPs (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables) ha demostrado ser eficaz para reducir la distensión abdominal en un 50-80 % de los pacientes. Esta dieta debe realizarse bajo supervisión de un dietista-nutricionista y consta de tres fases: eliminación, reintroducción y personalización.

Prevención

Se considera que es una alternativa factible cuando se conoce la causa que desencadena los síntomas. En los casos en que la inflamación del estómago se produzca tras comer un alimento en específico, se recomendará cambiar la dieta. También es posible cambiar otros hábitos alimenticios como:

  • Comer despacio y masticar bien: la masticación adecuada facilita la digestión y reduce la cantidad de aire tragado.
  • Realizar comidas más pequeñas y frecuentes: evitar las comidas copiosas que sobrecargan el sistema digestivo.
  • Aumentar el consumo de líquidos y fibra de forma gradual: para mejorar el tránsito intestinal sin generar exceso de gases.
  • Administrar probióticos: pueden ayudar a equilibrar la microbiota intestinal.
  • Evitar bebidas con gas y chicles: contribuyen a la aerofagia.
  • Practicar ejercicio físico regular: caminar después de las comidas favorece la motilidad intestinal.
  • Gestionar el estrés: técnicas de relajación, mindfulness o yoga pueden reducir la hinchazón funcional.
  • Identificar y evitar alimentos desencadenantes: llevar un diario alimentario puede ayudar a identificar los alimentos que provocan las molestias.

Cuándo acudir al médico

Es importante buscar atención médica cuando la hinchazón abdominal:

  • Persiste durante más de dos semanas sin mejoría.
  • Se acompaña de fiebre, vómitos persistentes o sangre en las heces.
  • Provoca pérdida de peso no intencionada.
  • Se asocia a dificultad para tragar o dolor al deglutir.
  • Aparece de forma súbita y con dolor abdominal intenso.
  • Se acompaña de ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas).
  • Impide realizar las actividades cotidianas.

Referencias

  1. Lacy, B.E. et al. (2021). Management of chronic abdominal distension and bloating. Gastroenterology, 160(3), 906-917. PubMed
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  6. Rezaie, A. et al. (2017). Hydrogen and methane-based breath testing in gastrointestinal disorders. American Journal of Gastroenterology, 112(5), 775-784. PubMed
Julian Gómez

Escrito por

Julian Gómez

Colaborador

Colaborador de contenidos de salud en eSalud.

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