Capas de la piel: cuáles son y sus funciones

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Capas de la piel: cuáles son y sus funciones
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La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano. Se trata de un tejido de gran complejidad que cumple diversas funciones esenciales para la protección y el mantenimiento de la homeostasis del organismo. Está constituida por tres capas principales —epidermis, dermis e hipodermis— que trabajan de forma coordinada para asegurar la producción adecuada de células, la regulación térmica y la defensa frente a agentes externos.

Si bien se la considera una barrera protectora, también es un tejido delicado que puede verse afectado si no se cuida de forma adecuada. Se encuentra expuesta a lesiones, patógenos y factores ambientales que pueden comprometer su integridad. A continuación se describe cómo funciona y cómo está compuesta la piel.

Qué es la piel

La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo y forma parte del sistema tegumentario. Actúa como barrera protectora frente a agentes externos, regula la temperatura corporal mediante la sudoración y permite el contacto sensorial con el entorno. Este extenso tejido cubre la totalidad de la superficie corporal y puede llegar a pesar entre 4 y 5 kilogramos en un adulto, con una extensión aproximada de 1,5 a 2 metros cuadrados.

La piel

Sus características varían en función de la región anatómica. Esto se aprecia con facilidad al comparar la piel de las palmas de las manos con la de los brazos o el cuero cabelludo. Asimismo, existen variaciones interindividuales condicionadas por factores como la estatura, el peso, la edad o el sexo.

Se distinguen tres capas de la piel: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Trabajan en conjunto para proteger los órganos y tejidos internos del organismo. Sin este tejido, el cuerpo estaría expuesto a un mayor riesgo de infecciones, lesiones y enfermedades, y las estructuras internas carecerían de soporte adecuado.

En la piel se encuentran también una gran variedad de receptores nerviosos que transmiten información al cerebro acerca del entorno. Gracias a ellos es posible percibir el tacto, el frío, el calor, la presión y el dolor, lo que permite al organismo reaccionar de forma apropiada a los estímulos.

Además, el pH cutáneo desempeña un papel fundamental. Para que la piel actúe eficazmente como barrera protectora, es necesario que se mantenga en un grado de acidez adecuado. En general se sitúa en torno a 5,5, aunque puede variar de un individuo a otro y según la región del cuerpo.

Características de la piel

Además de ser el órgano de mayor extensión del cuerpo humano, la piel se encuentra estrechamente relacionada con el sentido del tacto y las sensaciones. Posee una gran cantidad de terminaciones nerviosas denominadas neuronas sensoriales, localizadas principalmente en la dermis y la epidermis.

A simple vista se aprecia que el color de la piel varía entre individuos, lo cual se asocia en gran medida a la herencia genética y al fototipo cutáneo. Sin embargo, la coloración también está condicionada por la exposición solar. La melanina desempeña un papel fundamental en este aspecto: se trata de un pigmento natural producido por los melanocitos que confiere color a la piel y, además, ejerce una función protectora frente a la radiación ultravioleta.

A su vez, el color de la sangre puede incidir en la tonalidad de la piel, en función de la concentración de hemoglobina y oxihemoglobina. En el caso de la capa más profunda, la hipodermis, su coloración puede verse influida por la ingesta de pigmentos alimentarios como los carotenos y las xantofilas. Debido a todos estos factores, se afirma que, además de la genética, el ambiente y la alimentación también influyen en la coloración cutánea.

Como ya se ha mencionado, las características de este órgano varían según la región anatómica. Se observa que el espesor del tejido es mayor en zonas como las palmas de las manos y las plantas de los pies, donde se requiere mayor protección y resistencia. En cambio, en zonas como los párpados o la cara interna de las extremidades es más delgada, lo que permite una mayor flexibilidad.

Funciones de la piel

Cuando se habla de las funciones de la piel, en primer lugar se destaca su papel como barrera protectora. No solo ofrece protección física, reduciendo el impacto de lesiones mecánicas, sino que también proporciona protección química frente a sustancias nocivas, patógenos, radiación y toxinas.

En cuanto a su función termorreguladora, es gracias a la presencia de vasos sanguíneos cutáneos que el organismo logra ajustar la temperatura corporal. Mediante la vasodilatación se favorece la disipación del calor, mientras que la vasoconstricción permite conservar el calor corporal.

Funciones de la piel

La piel también interviene en la síntesis de vitamina D. Para que pueda sintetizar este nutriente, es necesaria la exposición a la luz solar. No obstante, dicha exposición debe realizarse con precaución, evitando las horas centrales del día y la exposición prolongada.

De la misma forma, la piel participa en procesos de absorción y excreción. El sudor no solo contribuye a la termorregulación, sino que actúa como vía de eliminación de productos de desecho y toxinas. Además, las células cutáneas pueden absorber determinadas sustancias, que acceden al torrente sanguíneo a través de los vasos de la dermis.

Por último, la presencia de receptores sensoriales permite a la piel captar y transmitir señales producidas por estímulos del exterior. Gracias a ello podemos percibir dolor, presión, calor, frío y tacto.

Capas de la piel

Los estudios realizados sobre este órgano han determinado que existen tres capas de la piel. Cada una posee características específicas y puede, a su vez, subdividirse en otras capas. A continuación se describe cada una de ellas.

Epidermis

Se trata de la capa más externa de la piel. Es un epitelio estratificado escamoso queratinizado cuyo grosor varía entre 0,05 mm (en los párpados) y 1,5 mm (en las palmas y las plantas). Se compone principalmente de queratinocitos, células que se originan en el estrato basal y que, a medida que maduran, migran hacia la superficie. Además de los queratinocitos, en la epidermis se encuentran otros tipos celulares de gran importancia:

  • Melanocitos: células dendríticas localizadas en el estrato basal que producen el pigmento melanina y lo transfieren a los queratinocitos circundantes, confiriendo color a la piel y protegiendo frente a la radiación ultravioleta.
  • Células de Langerhans: células dendríticas de origen hematopoyético presentes sobre todo en el estrato espinoso. Forman parte del sistema inmunitario cutáneo y actúan como células presentadoras de antígenos.
  • Células de Merkel: localizadas en el estrato basal, están asociadas a terminaciones nerviosas y funcionan como mecanorreceptores, participando en la percepción del tacto fino.

La epidermis actúa como la principal barrera protectora frente a microorganismos y agentes externos que suponen un riesgo para la integridad del organismo. Se compone de cinco estratos o subcapas:

  • Estrato basal (o germinativo): es la capa más profunda de la epidermis, en contacto directo con la dermis a través de la unión dermoepidérmica. Aquí se forman los queratinocitos mediante división mitótica, que posteriormente migran hacia capas más superficiales. También residen en este estrato los melanocitos y las células de Merkel.
  • Estrato espinoso: debe su nombre al aspecto espinoso que adoptan las células al observarlas al microscopio, consecuencia de los desmosomas que mantienen unidas las células entre sí. En este estrato se localizan también las células de Langerhans y se lleva a cabo la síntesis de queratina y la maduración progresiva de los queratinocitos.
  • Estrato granuloso: se caracteriza por la presencia de células aplanadas que contienen gránulos de queratohialina y cuerpos lamelares. En esta capa se inicia la producción de queratina madura y se liberan lípidos que contribuyen a la función de barrera cutánea. Las células comienzan a perder su núcleo y orgánulos.
  • Estrato lúcido: capa delgada y translúcida que solo está presente en la piel gruesa de las palmas de las manos y las plantas de los pies. Se compone de queratinocitos muy aplanados y densamente empaquetados, ricos en eleidina, un derivado de la queratohialina.
  • Estrato córneo: es la capa más superficial de la piel. Está formada por células muertas denominadas corneocitos, que carecen de núcleo y están repletas de queratina. Estos corneocitos se encuentran unidos por lípidos intercelulares y forman una barrera impermeable que protege frente a agentes externos, microorganismos y la pérdida transepidérmica de agua.

Capas de la piel

Dermis

Es la capa que se encuentra justo debajo de la epidermis y se considera la más gruesa de las tres. Está compuesta de tejido conectivo rico en fibras de colágeno y elastina, que le confieren resistencia, elasticidad y flexibilidad. Gracias a ello, la piel puede adaptarse a los movimientos del cuerpo sin sufrir daño. La dermis se divide en dos capas:

  • Dermis papilar: es la capa más superficial de la dermis. Se caracteriza por presentar proyecciones denominadas papilas dérmicas que se interdigitan con la epidermis, aumentando la superficie de contacto entre ambas capas. Aquí se encuentran capilares sanguíneos, terminaciones nerviosas y receptores sensoriales como los corpúsculos de Meissner, que permiten captar estímulos como la temperatura, la presión y el tacto.
  • Dermis reticular: se trata de la capa más profunda y gruesa de la dermis. Presenta una densa red de fibras de colágeno y elastina que aportan firmeza y elasticidad a la piel. En esta zona se originan las glándulas sudoríparas, las glándulas sebáceas y los folículos pilosos. También se encuentran aquí los corpúsculos de Pacini, receptores de presión profunda.

Hipodermis

Es la capa más profunda de la piel y también se denomina tejido celular subcutáneo o panículo adiposo. Se compone en su mayor parte de tejido adiposo, aunque también contiene tejido conectivo laxo. Gracias a esta composición, la hipodermis actúa como aislante térmico, contribuyendo a la regulación de la temperatura corporal, y como amortiguador mecánico, protegiendo a los órganos internos frente a traumatismos e impactos.

Se considera que funciona como una reserva energética para el organismo y facilita la movilidad de la piel sobre las estructuras subyacentes. Además, se encarga de unir la piel con otros tejidos como los músculos y los huesos. Si bien destaca por su alto contenido en adipocitos (células grasas), en la hipodermis también se encuentran terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos, glándulas sudoríparas ecrinas y vasos linfáticos. Su grosor varía considerablemente en función de la región corporal, el sexo y el estado nutricional del individuo.

Referencias

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  4. Baroni, A., Buommino, E., De Gregorio, V., Ruocco, E., Ruocco, V., & Wolf, R. (2012). Structure and function of the epidermis related to barrier properties. Clinics in Dermatology, 30(3), 257-262.
  5. Venus, M., Waterman, J., & McNab, I. (2010). Basic physiology of the skin. Surgery (Oxford), 28(10), 469-472.
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

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Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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