Aparato digestivo
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el aparato digestivo y cómo funciona?
- 2.Estructura y órganos
- 3.Partes del aparato digestivo
- Boca
- Faringe
- Esófago
- Estómago
- Intestino delgado
- Intestino grueso
- Páncreas
- Hígado
- Vesícula biliar
- Ano y recto
- 4.Las hormonas del sistema digestivo
- 5.Funciones del aparato digestivo
- 6.Enfermedades más frecuentes
- Tumores
- Hernia de hiato
- Estreñimiento
- Colitis ulcerosa
- Hemorroides
- Síndrome del intestino irritable
- 7.Consejos para cuidar el sistema digestivo
- 8.Referencias
El aparato digestivo es un conjunto de órganos que se encargan del proceso de la digestión; se conoce como tal a la transformación mecánica y química de los alimentos, de forma que las células del organismo puedan absorber sus nutrientes. Este sistema, también denominado tracto gastrointestinal, constituye una de las estructuras más complejas y esenciales del cuerpo humano.
Las funciones que realiza el aparato digestivo a grandes rasgos son cuatro. En primer lugar, se encarga de transportar los alimentos desde la boca hasta el estómago. En segundo lugar, segrega jugos gástricos para que estos puedan ser descompuestos y absorbidos. En tercer lugar, asimila los nutrientes de los alimentos. Y, por último, a través de la defecación, expulsa los residuos no aprovechables.
¿Qué es el aparato digestivo y cómo funciona?
La digestión de los alimentos que consumimos es un proceso largo, en el cual intervienen una gran variedad de órganos y tienen lugar un amplio abanico de funciones y procesos.
Todo comienza con la masticación de los alimentos en la boca; las enzimas salivales, como la amilasa y la lipasa lingual, se encargan de iniciar la degradación química de los alimentos, ya que de lo contrario resultaría imposible tragar aquellos de tamaño grande. Una vez los alimentos han sido masticados y se ha formado el bolo alimenticio, este comienza el descenso a través de la faringe hasta el esófago; este último es el encargado de transportar los alimentos hasta el estómago mediante movimientos peristálticos.
El estómago actúa a modo de reservorio en el cual se encuentran los jugos gástricos, compuestos principalmente por ácido clorhídrico y pepsina; así, una vez los alimentos llegan al estómago, dichos jugos se encargan de descomponerlos y convertirlos en una sustancia semilíquida denominada quimo.
A continuación, los alimentos continúan su camino a través de los intestinos; en este órgano tiene lugar la absorción de aquellos nutrientes de los alimentos que son necesarios para el buen funcionamiento del organismo, así como del agua. Es lo que se conoce como proceso de nutrición. Aquellos componentes que no aporten ningún tipo de nutriente beneficioso se eliminan a través de la orina y de las heces.
Aunque sea un proceso largo, en el cual intervienen una gran variedad de órganos y tienen lugar diferentes funciones, se da entre dos y cinco horas para el vaciamiento gástrico e intestinal inicial. No obstante, es importante conocer que hay determinados alimentos que pueden tardar más tiempo, incluso varios días, en ser completamente procesados por el organismo. Los dos factores principales que influyen en la duración del proceso digestivo son la cantidad de alimento consumida y el metabolismo basal de cada individuo.
Estructura y órganos
La estructura del aparato digestivo es una de las más complejas del cuerpo humano; tiene una longitud aproximada de entre 10 y 12 metros, lo que implica que es seis o siete veces la longitud del cuerpo. Los diferentes órganos que lo componen cubren la totalidad del tronco; el aparato digestivo comienza en la cara y finaliza en la pelvis. Histológicamente, la pared del tubo digestivo está formada por cuatro capas concéntricas: la mucosa, la submucosa, la capa muscular y la serosa (o adventicia, según el segmento).
Partes del aparato digestivo

A continuación explicamos de forma detallada las distintas partes de las que se compone el sistema digestivo.
Boca
Es en la boca donde los dientes se encargan de triturar los alimentos que ingerimos, de forma que es donde da inicio el proceso de digestión. La lengua tiene un papel fundamental, ya que facilita en gran medida la mezcla de los alimentos con la saliva y su paso hacia la faringe. Las glándulas salivales (parótidas, submandibulares y sublinguales) producen la saliva, que se encarga de humedecer el bolo alimenticio e iniciar la digestión de los hidratos de carbono gracias a la enzima amilasa salival (ptialina). Además, la saliva contiene lisozima, una sustancia con propiedades antibacterianas que contribuye a la defensa del organismo.
Faringe
Tiene la forma de un tubo musculomembranoso de aproximadamente 12 a 14 centímetros de longitud y su función es esencial; se encarga de dejar paso al aire hacia la laringe y los pulmones, y a los alimentos hacia el esófago. La faringe se divide en tres porciones: nasofaringe, orofaringe e hipofaringe (o laringofaringe). Durante la deglución, la epiglotis cierra la entrada de la laringe para evitar que los alimentos pasen a las vías respiratorias.
Esófago
Se compone de un tubo muscular de unos 25 centímetros de longitud aproximadamente que conecta la faringe con el estómago. Su principal función es la de transportar el bolo alimenticio hacia el estómago mediante contracciones rítmicas denominadas movimientos peristálticos. En su extremo inferior se encuentra el esfínter esofágico inferior (o cardias), cuya función es impedir el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago.
Estómago
El estómago actúa a modo de reservorio, ya que su función principal es la de almacenar temporalmente la comida que llega a través del esófago y someterla a la acción de los jugos gástricos. Tiene una capacidad aproximada de 1 a 1,5 litros. Así, los jugos gástricos del estómago desintegran los alimentos que consumimos gracias al ácido clorhídrico y a enzimas como la pepsina. El resultado es el quimo, una papilla semilíquida que pasa al intestino delgado a través del píloro. El estómago se divide anatómicamente en cuatro regiones: cardias, fundus, cuerpo y antro pilórico.
Intestino delgado
El intestino delgado es el órgano principal de la absorción de nutrientes y mide aproximadamente entre 6 y 7 metros de longitud. Se divide en tres segmentos: duodeno, yeyuno e íleon. El duodeno recibe las secreciones del páncreas y de la vesícula biliar, que facilitan la digestión de grasas, proteínas e hidratos de carbono. En el yeyuno y el íleon tiene lugar la mayor parte de la absorción de nutrientes, gracias a las vellosidades intestinales, que aumentan enormemente la superficie de absorción. Además, el intestino delgado interviene en la regulación del apetito mediante la liberación de hormonas como la colecistoquinina y el péptido YY.
Intestino grueso
Uno de los órganos más importantes del sistema digestivo, con una longitud de aproximadamente 1,5 metros. Se divide en ciego, colon (ascendente, transverso, descendente y sigmoide) y recto. Cumple una gran variedad de funciones: por un lado, la formación y almacenamiento de las heces fecales; por otro lado, la absorción de agua, así como de electrolitos como el potasio y el sodio. Además, el colon alberga la microbiota intestinal, un complejo ecosistema de microorganismos que participa en la síntesis de vitaminas (como la vitamina K y algunas del grupo B), en la fermentación de fibra no digerible y en la producción de ácidos grasos de cadena corta. El tejido linfoide asociado al intestino también genera anticuerpos, los cuales son esenciales para proteger el aparato digestivo de agentes patógenos.
Páncreas
La principal función que cumple el páncreas es doble: por un lado, la función exocrina, que consiste en la producción de enzimas digestivas (lipasa, amilasa y tripsina) que facilitan la digestión de los alimentos en el duodeno; por otro, la función endocrina, mediante la cual los islotes de Langerhans segregan hormonas como la insulina y el glucagón, que regulan los niveles de glucosa en sangre. Lee nuestro artículo sobre la función del páncreas.
Hígado
El hígado es el órgano sólido más grande del cuerpo humano, con un peso aproximado de 1,5 kilogramos. Se encarga de producir la bilis, la cual es fundamental tanto para emulsionar como para absorber las grasas en el intestino delgado. Además, el hígado desempeña funciones metabólicas esenciales: sintetiza proteínas plasmáticas (como la albúmina y los factores de coagulación), almacena glucógeno, metaboliza fármacos y elimina sustancias tóxicas del organismo mediante procesos de biotransformación. Todo ello sin olvidar que es este órgano el que filtra la sangre procedente del sistema portal, procesando los nutrientes absorbidos en el intestino.
Vesícula biliar
La vesícula biliar es un pequeño órgano piriforme situado en la cara inferior del hígado. Su función principal es almacenar y concentrar la bilis producida por el hígado. Cuando los alimentos ricos en grasa llegan al duodeno, la colecistoquinina estimula la contracción de la vesícula biliar, que libera la bilis al duodeno a través del conducto colédoco, facilitando así la digestión de los lípidos.
Ano y recto
Son las partes finales del sistema digestivo. El recto, de unos 12 a 15 centímetros de longitud, almacena temporalmente las heces antes de su expulsión. El ano, provisto de los esfínteres anal interno (involuntario) y externo (voluntario), controla la defecación. Gracias a este mecanismo de doble esfínter, podemos controlar de forma consciente la evacuación intestinal.
Las hormonas del sistema digestivo

En el proceso digestivo intervienen varias hormonas, las cuales desempeñan funciones reguladoras esenciales.
- Gastrina: la gastrina es una de las hormonas más importantes del aparato digestivo, ya que estimula la secreción de ácido clorhídrico por las células parietales del estómago y favorece la motilidad gástrica. Además, ejerce un efecto trófico sobre la mucosa del estómago, contribuyendo a su mantenimiento.
- Secretina: estimula la secreción de bicarbonato por parte del páncreas, lo que neutraliza la acidez del quimo que llega al duodeno. Además, participa en la regulación de la producción de bilis por parte del hígado.
- Colecistoquinina: interviene en la secreción del jugo pancreático rico en enzimas y estimula la contracción de la vesícula biliar para liberar bilis al duodeno. También actúa como señal de saciedad a nivel del sistema nervioso central.
- Ghrelina: esta hormona, producida principalmente en el fundus gástrico, se encarga de regular el apetito, de forma que tiene un papel muy importante. Envía señales orexígenas al hipotálamo, estimulando la sensación de hambre cuando el estómago está vacío.
- Péptido YY: esta es la hormona encargada de inhibir el apetito una vez el aparato digestivo ha recibido alimento suficiente. Se libera en el íleon y el colon en respuesta a la presencia de nutrientes.
Funciones del aparato digestivo

En los siguientes puntos explicamos cuáles son las principales funciones del aparato digestivo humano.
- Masticación de los alimentos: los alimentos se mastican en la boca con ayuda de la saliva y los dientes; así, se forma lo que se conoce como bolo alimenticio, el cual es tragado.
- Deglución: una vez los alimentos han sido masticados, la deglución permite que estos alcancen el esófago. Este proceso implica la coordinación de más de 25 músculos y se divide en tres fases: oral (voluntaria), faríngea y esofágica (involuntarias).
- Transporte hacia el estómago: el estómago cumple dos papeles muy importantes en el proceso digestivo. Por un lado, retiene el bolo alimenticio. Y, por otro lado, permite la degradación química de los alimentos mediante los jugos gástricos, así como la absorción de determinadas sustancias como la vitamina B12, el agua y ciertos fármacos.
- Absorción de nutrientes y agua: el intestino delgado se ocupa de absorber la mayor parte de los nutrientes presentes en los alimentos (aminoácidos, monosacáridos, ácidos grasos, vitaminas y minerales); mientras, el colon se encarga de absorber el agua y los electrolitos restantes.
- Evacuación: y, por último, la evacuación de los residuos a través de las heces, las cuales pasan a través del recto hacia el ano. Este proceso, denominado defecación, está regulado por reflejos nerviosos tanto intrínsecos como extrínsecos.
Enfermedades más frecuentes
A continuación señalamos cuáles son las principales enfermedades del sistema digestivo, las que se dan con mayor frecuencia.
Tumores
- Cáncer de esófago: el cáncer de esófago se inicia en el revestimiento interior de este órgano (mucosa). A medida que la enfermedad avanza, las células cancerosas invaden el resto de capas. Los dos tipos histológicos principales son el carcinoma epidermoide y el adenocarcinoma, este último asociado frecuentemente al esófago de Barrett.
- Cáncer de estómago: es uno de los tumores malignos más frecuentes del aparato digestivo. Cerca del 95 % de los cánceres de estómago que se diagnostican son adenocarcinomas; se originan en las células glandulares de la mucosa, encargadas de producir el moco protector y el jugo gástrico. La infección por Helicobacter pylori constituye uno de los factores de riesgo más relevantes.
- Cáncer pancreático: prácticamente la totalidad de los cánceres pancreáticos se inician en las células exocrinas, en concreto en el epitelio ductal. Se trata de una neoplasia de mal pronóstico debido a su diagnóstico habitualmente tardío.
- Cáncer del intestino delgado: se trata de un tumor maligno poco frecuente que se origina en las células del revestimiento del órgano. Los tipos más comunes son el adenocarcinoma, el tumor carcinoide, el linfoma y el sarcoma.
- Cáncer de ano: cerca del 80 % de los tumores malignos en el ano son carcinomas de células escamosas, frecuentemente asociados a la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Si se trata de un cáncer localizado, existe la posibilidad de curación mediante tratamiento combinado de radioterapia y quimioterapia.
Hernia de hiato
La hernia de hiato se da cuando la zona superior del estómago protruye a través del hiato esofágico del diafragma hacia el tórax. Se trata de una afección relativamente común, que afecta a en torno al 20 % de la población, especialmente a partir de los 50 años.
Los síntomas más habituales de esta enfermedad son la pirosis (acidez de estómago), las molestias en el abdomen de forma continuada, la disfagia (dificultad para tragar), la regurgitación y el mal aliento. Cuando no se establece el tratamiento adecuado, comer se convierte en una tarea sumamente difícil, de forma que quienes padecen hernia de hiato suelen sufrir una notable pérdida de peso. Existen dos tipos principales: la hernia por deslizamiento (la más frecuente, aproximadamente el 90 % de los casos) y la hernia paraesofágica.
Respecto a las causas de la hernia de hiato, si se da en niños implica que es congénita; es decir, que los más pequeños ya han nacido con ella. En el caso de los adultos, las causas más habituales que dan lugar a esta afección son la obesidad, el tabaquismo, la tos crónica y el aumento de la presión intraabdominal; se da sobre todo en personas de más de 50 años.
Estreñimiento

El estreñimiento es un trastorno funcional del aparato digestivo que se caracteriza porque las personas que lo padecen tienen evacuaciones infrecuentes, generalmente menos de tres veces por semana. La causa más habitual de esta afección es una alimentación pobre en fibra y una ingesta insuficiente de líquidos; también puede darse por la administración de determinados medicamentos (opioides, anticolinérgicos, suplementos de hierro), así como por el sedentarismo, el estrés y la ansiedad.
Los síntomas son diferentes en cada paciente. No obstante, las señales de alerta más comunes son las siguientes: deposiciones menos de tres veces por semana, dificultad para evacuar, heces duras que provocan dolor al defecar, sensación de evacuación incompleta y distensión abdominal con gases.
Colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que provoca la inflamación y ulceración de la mucosa que recubre el recto y el colon. Aunque puede darse en personas de cualquier edad, presenta dos picos de incidencia: entre los 15 y los 30 años, y entre los 50 y los 70.
Se trata de una afección relativamente reconocible, ya que los síntomas son bastante característicos: cansancio severo, pérdida de peso, rectorragia (hemorragia rectal), manifestaciones extraintestinales (como lesiones cutáneas o articulares), dolor abdominal de tipo cólico y diarrea con moco o sangre.
Para el diagnóstico de la colitis ulcerosa, los médicos realizan una analítica de sangre (que puede revelar anemia o elevación de marcadores inflamatorios), así como un examen de heces para descartar infecciones. La colonoscopia con toma de biopsias es la prueba de referencia para confirmar el diagnóstico y determinar la extensión de la enfermedad.
Hemorroides
Las hemorroides, también denominadas almorranas, constituyen una afección caracterizada por la dilatación e inflamación de los plexos venosos del canal anal y la parte inferior del recto. Sus causas son variadas, siendo el esfuerzo excesivo al defecar, el estreñimiento crónico y la permanencia prolongada en posición sentada algunas de las principales. Esta afección también es común en mujeres embarazadas debido al aumento de presión venosa durante el periodo de gestación.
Se trata de una enfermedad muy común; se estima que el 75 % de la población sufre hemorroides alguna vez en su vida. Se clasifican en internas (por encima de la línea pectínea) y externas (por debajo de la misma). En algunas ocasiones no presentan ningún síntoma, aunque frecuentemente dan lugar a una gran sensación de malestar, prurito, sangrado rojo brillante con la defecación y, en ocasiones, prolapso.
Síndrome del intestino irritable
El síndrome del intestino irritable, también conocido por sus siglas SII, es una enfermedad funcional del aparato digestivo que causa dolor abdominal recurrente, así como alteraciones del hábito intestinal (diarrea, estreñimiento o ambos de forma alternante). Comienza generalmente en la adolescencia o en la edad adulta temprana, siendo significativamente más frecuente entre mujeres.
Una de las principales causas de esta afección es el estrés. Hay que tener en cuenta que el intestino y el cerebro están conectados a través del denominado eje intestino-cerebro, mediante señales tanto hormonales como nerviosas; así, el estrés puede provocar que los intestinos se vuelvan más sensibles y que se altere la motilidad intestinal. Otros factores implicados incluyen alteraciones de la microbiota intestinal, hipersensibilidad visceral e infecciones gastrointestinales previas.
Consejos para cuidar el sistema digestivo

Cuidar el sistema digestivo es esencial, ya que cumple un papel muy importante en el buen funcionamiento del organismo. A continuación señalamos una serie de recomendaciones para mantenerlo en buen estado.
- Alimentación: una alimentación adecuada es lo más importante para cuidar el aparato digestivo. El aceite de oliva virgen extra es uno de los mejores alimentos para su salud, ya que reduce de forma notable la acidez de estómago y, además, tiene un efecto laxante suave. Por supuesto, es esencial seguir una dieta rica en fibra (legumbres, cereales integrales, frutas y verduras) para favorecer el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento. Las frutas y verduras son fundamentales porque aportan fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y una gran cantidad de agua.
- Alimentos grasos: es importante moderar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas: carnes grasas, embutidos, nata, quesos curados, bollería industrial, etc. A la hora de cocinar, es preferible utilizar aceites vegetales, especialmente aceite de oliva.
- Comidas abundantes: también es muy recomendable evitar las comidas copiosas. Lo ideal es hacer cinco comidas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena, repartiendo la ingesta de forma equilibrada.
- Gases: hay que controlar los gases. Para ello es importante masticar los alimentos despacio, evitar hablar mientras se come y reducir el consumo de bebidas carbonatadas.
- Hidratación: beber suficiente agua a lo largo del día (al menos 1,5 a 2 litros) facilita la digestión y previene el estreñimiento.
- Ejercicio físico: la actividad física regular resulta de suma importancia para favorecer la salud del aparato digestivo. Actividades como caminar, nadar o montar en bicicleta favorecen la motilidad intestinal, ayudando así a la digestión y a la evacuación regular.
Si quieres más información sobre el sistema digestivo completo, te recomendamos el siguiente vídeo.
https://www.youtube.com/watch?v=Xg9apVLxEI4
Referencias
- Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s Anatomy: The Anatomical Basis of Clinical Practice (42.a ed.). Elsevier.
- Tortora, G. J. y Derrickson, B. (2018). Principios de anatomía y fisiología (15.a ed.). Editorial Médica Panamericana.
- Guyton, A. C. y Hall, J. E. (2021). Tratado de fisiología médica (14.a ed.). Elsevier.
- MedlinePlus. (s. f.). Aparato digestivo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/digestivesystem.html
- MedlinePlus. (s. f.). Enfermedades del sistema digestivo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/digestivediseases.html
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. (s. f.). El aparato digestivo y su funcionamiento. https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/aparato-digestivo-funcionamiento

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.