Trastorno bipolar

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Trastorno bipolar
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El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave. Quienes la padecen experimentan cambios de ánimo poco frecuentes; pueden pasar de mostrarse alegres y activos a estar tristes y abatidos. El ciclo se repite una y otra vez, aunque lo más habitual es que entre un ciclo y otro las personas tengan un estado de ánimo completamente normal. La sensación de euforia se conoce con el nombre de manía, mientras que la de tristeza se denomina depresión.

Este tipo de trastorno suele comenzar en los últimos años de la adolescencia o el inicio de la vida adulta, y dura toda la vida. No obstante, también se han dado casos de niños que padecen trastorno bipolar. A pesar de ser una enfermedad crónica, con el tratamiento adecuado la mayoría de las personas consiguen una estabilización significativa y pueden llevar una vida plena y productiva.

En relación a las causas que pueden dar lugar al trastorno bipolar, lo cierto es que no están del todo claras; los estudios apuntan a una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales que interactúan de forma compleja.

Es esencial tratar esta enfermedad mental; de lo contrario, las relaciones personales pueden verse seriamente perjudicadas, afectando al rendimiento escolar y profesional. Actualmente existen tratamientos muy efectivos, los cuales en la gran mayoría de los casos combinan terapia y medicación.

Tipos de trastorno bipolar

No todas las formas de trastorno bipolar son iguales. Se distinguen varios tipos según la intensidad y la naturaleza de los episodios:

Trastorno bipolar tipo I

Se caracteriza por la presencia de al menos un episodio maníaco que dure un mínimo de siete días (o que sea tan severo que requiera hospitalización). Los episodios depresivos también son frecuentes, con una duración típica de al menos dos semanas. Es la forma más intensa del trastorno y puede incluir síntomas psicóticos durante los episodios maníacos.

Trastorno bipolar tipo II

Se define por la presencia de episodios hipomaníacos (manía de menor intensidad) y episodios depresivos mayores. Los episodios hipomaníacos no alcanzan la gravedad de la manía completa y no suelen requerir hospitalización, pero los episodios depresivos pueden ser igualmente intensos e incapacitantes que en el tipo I. A menudo se confunde con depresión recurrente porque los episodios hipomaníacos pasan desapercibidos.

Ciclotimia

Es una forma atenuada del trastorno bipolar, con síntomas hipomaníacos y depresivos que no alcanzan la intensidad necesaria para cumplir los criterios de un episodio completo. Sin embargo, las fluctuaciones del ánimo son persistentes (al menos dos años en adultos o un año en adolescentes) y pueden afectar significativamente a la calidad de vida. Si no se trata, la ciclotimia puede evolucionar hacia un trastorno bipolar tipo I o II.

Trastorno bipolar no especificado

Cuando los síntomas bipolares no encajan completamente en ninguna de las categorías anteriores pero causan un deterioro clínico significativo.

Causas del trastorno bipolar

Hasta el momento se han realizado numerosos estudios que han tratado de determinar cuáles son las causas del trastorno bipolar, aunque por el momento no hay resultados concluyentes. No obstante, sí se han descubierto una serie de factores que pueden contribuir a esta enfermedad.

Factores genéticos

Esta es una de las causas más probables de esta enfermedad. El trastorno bipolar tiene una heredabilidad estimada del 60-85 %, lo que significa que la genética desempeña un papel fundamental. Los familiares de primer grado de personas con trastorno bipolar tienen un riesgo 5-10 veces mayor de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, es importante destacar que por el hecho de que una persona padezca trastorno bipolar, no implica necesariamente que el resto de miembros de la familia sufran esta enfermedad.

Se han identificado múltiples genes implicados, pero ninguno por sí solo es responsable. La interacción de diversos genes con factores ambientales parece ser el mecanismo más probable.

Factores neurobiológicos

  • Estructura del cerebro: estudios de neuroimagen han revelado diferencias en el volumen y la actividad de regiones como la corteza prefrontal, la amígdala y los ganglios basales en personas con trastorno bipolar.
  • Desequilibrios en neurotransmisores: alteraciones en los niveles de serotonina, dopamina, noradrenalina y GABA se han asociado con los diferentes episodios del trastorno. El exceso de dopamina se relaciona con la manía, mientras que su déficit se asocia con la depresión.
  • Alteraciones en los ritmos circadianos: las personas con trastorno bipolar suelen presentar desregulación en sus ritmos biológicos, lo que afecta al sueño, la energía y el estado de ánimo.

Factores ambientales desencadenantes

Aunque no causan el trastorno por sí mismos, ciertos factores pueden desencadenar episodios en personas predispuestas:

  • Eventos vitales estresantes (pérdidas, rupturas, conflictos).
  • Privación de sueño.
  • Consumo de sustancias (alcohol, drogas estimulantes, cannabis).
  • Cambios estacionales.
  • Posparto (las mujeres con trastorno bipolar tienen un riesgo elevado de episodios tras el parto).

Síntomas del trastorno bipolar

Los episodios anímicos del trastorno bipolar dan lugar a numerosos cambios en prácticamente todos los factores tanto personales como profesionales y sociales: hábitos de sueño, niveles de actividad, pensamientos, comportamiento y capacidad de funcionamiento diario.

Las personas que padecen esta enfermedad mental pueden tener episodios maníacos, episodios depresivos, e incluso episodios mixtos. Son estos últimos los más difíciles de tratar ya que incluyen síntomas tanto maníacos como depresivos de forma simultánea.

Episodios maníacos

Cuando la persona con trastorno bipolar se encuentra en fase maníaca, el episodio dura alrededor de una o dos semanas, aunque en ocasiones puede prolongarse más. Los síntomas se presentan a diario y afectan significativamente al funcionamiento:

  • Se siente muy animada, desbordante de felicidad y con una autoestima exagerada o grandiosidad.
  • Se siente nerviosa y agitada con frecuencia, lo cual ocasiona una necesidad reducida de sueño (puede sentirse descansada con solo 3-4 horas).
  • Está muchísimo más activa que de costumbre, creyendo que es capaz de hacer un gran número de actividades al mismo tiempo.
  • Se muestra irritable o muy sensible.
  • Habla muy rápido y, además, sobre cosas diferentes en un mismo discurso, ya que siente que sus pensamientos van a gran velocidad (fuga de ideas).
  • Hace cosas muy arriesgadas, como gastar una gran cantidad de dinero, realizar inversiones imprudentes o practicar sexo de forma descontrolada.
  • Distracción fácil ante estímulos irrelevantes.
  • Aumento de la actividad dirigida a objetivos o agitación psicomotora.

Síntomas trastorno bipolar

Episodios hipomaníacos

Los episodios hipomaníacos presentan síntomas similares a los maníacos pero de menor intensidad. La persona se siente más energética, productiva y sociable de lo habitual, pero sin llegar a perder el contacto con la realidad ni a necesitar hospitalización. Estos episodios duran al menos cuatro días consecutivos y, aunque no causan un deterioro grave, suponen un cambio notable respecto al estado habitual de la persona.

Episodios depresivos

Los síntomas de los episodios depresivos son completamente opuestos a los de la fase maníaca:

  • Se siente decaída, sin energía para realizar sus actividades diarias.
  • Siente que es incapaz de disfrutar de nada (anhedonia).
  • Tiene grandes problemas para concentrarse y prestar atención.
  • Se olvida de las cosas fácilmente.
  • Se siente cansada con frecuencia y con una fatiga desproporcionada.
  • Tiene pensamientos relacionados con la muerte, e incluso con el suicidio.
  • Cambios en el apetito y el peso (aumento o disminución).
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.
  • Problemas de sueño: insomnio o hipersomnia.
  • Enlentecimiento psicomotor o agitación.
  • Aislamiento social.

Episodios mixtos

En los episodios mixtos, la persona experimenta síntomas maníacos y depresivos de forma simultánea o en rápida alternancia. Por ejemplo, puede sentirse extremadamente energizada pero profundamente triste al mismo tiempo. Estos episodios son particularmente peligrosos porque la combinación de energía elevada con desesperanza aumenta significativamente el riesgo de suicidio.

Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno bipolar no resulta sencillo en la gran mayoría de los casos; algunas personas padecen esta enfermedad durante años antes de que sea diagnosticada. Se estima que pasan de media entre 5 y 10 años desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico correcto. Esto se explica porque los síntomas de este trastorno en ocasiones se confunden con los de otras afecciones, como la depresión unipolar.

El proceso diagnóstico incluye:

  • Evaluación psiquiátrica completa: entrevista clínica detallada que incluye la historia personal, familiar, los antecedentes de episodios anímicos y su evolución temporal.
  • Exploración del estado mental: valoración del ánimo, el pensamiento, la percepción, la cognición y el comportamiento.
  • Cuestionarios estandarizados: como el MDQ (Mood Disorder Questionnaire), que ayudan a la detección del trastorno.
  • Análisis de sangre: para descartar causas orgánicas de los síntomas, como alteraciones tiroideas, déficit de vitaminas o consumo de sustancias.
  • Diario del estado de ánimo: se puede pedir al paciente que registre sus fluctuaciones anímicas, patrones de sueño y eventos vitales para identificar los ciclos.

A esto hay que sumarle el hecho de que las personas que padecen trastorno bipolar en ocasiones también sufren otros problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2, trastornos de ansiedad y trastorno por uso de sustancias.

Tratamiento

Hasta el día de hoy no existe ningún tipo de tratamiento que cure el trastorno bipolar. No obstante, sí existen determinados procedimientos que ayudan en gran medida a controlar los síntomas; con el tratamiento adecuado las personas que padecen esta enfermedad pueden llevar una vida completamente normal.

Generalmente el tratamiento viene dado por varias vías complementarias.

Medicamentos

Los pacientes responden de diferentes maneras a los distintos medicamentos, por lo que en ocasiones resulta complicado encontrar el adecuado para cada persona. Es importante que no se suspenda la toma sin avisar previamente al médico porque los síntomas del trastorno bipolar pueden empeorar gravemente.

Los principales grupos farmacológicos son:

  • Estabilizadores del ánimo: el litio sigue siendo el tratamiento de referencia. Reduce la frecuencia e intensidad de los episodios maníacos y depresivos y ha demostrado eficacia en la prevención del suicidio. Requiere controles periódicos de los niveles en sangre y de la función renal y tiroidea. Otros estabilizadores incluyen el ácido valproico, la carbamazepina y la lamotrigina.
  • Antipsicóticos atípicos: como la quetiapina, la olanzapina, el aripiprazol o la risperidona. Se utilizan en el tratamiento de los episodios maníacos y, algunos de ellos, también en la depresión bipolar y el mantenimiento.
  • Antidepresivos: se usan con precaución en el trastorno bipolar, siempre en combinación con un estabilizador del ánimo, ya que administrados solos pueden desencadenar un episodio maníaco o acelerar los ciclos.
  • Ansiolíticos: como las benzodiazepinas, pueden usarse de forma puntual para el control de la agitación y el insomnio.

Psicoterapia

De manera conjunta a los medicamentos, la terapia psicológica es un pilar fundamental del tratamiento:

  • Psicoeducación: considerada una de las intervenciones más eficaces. Consiste en enseñar al paciente y su familia sobre la enfermedad, los síntomas, la importancia de la adherencia al tratamiento y la identificación de señales de alerta tempranas de un nuevo episodio.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento que pueden empeorar los episodios. También enseña estrategias de afrontamiento y resolución de problemas.
  • Terapia interpersonal y de ritmos sociales (IPSRT): se centra en regularizar las rutinas diarias (sueño, comidas, actividad) y mejorar las relaciones interpersonales, factores que influyen en la estabilidad anímica.
  • Terapia familiar: incluye a los familiares en el proceso terapéutico, mejora la comunicación y reduce el estrés en el entorno familiar.

Hábitos de vida saludables

Además de la medicación y la terapia, ciertos hábitos pueden contribuir significativamente a la estabilidad:

  • Mantener horarios regulares de sueño (acostarse y levantarse siempre a la misma hora).
  • Evitar el consumo de alcohol y drogas.
  • Realizar ejercicio físico moderado de forma regular.
  • Llevar una alimentación equilibrada.
  • Reducir el estrés mediante técnicas de relajación.
  • Mantener un registro del estado de ánimo para detectar cambios tempranos.

Trastorno bipolar y otras enfermedades mentales

Es relativamente frecuente que las personas que padecen episodios anímicos propios del trastorno bipolar excesivamente intensos desarrollen un cierto grado de psicosis. Se trata de una condición que afecta tanto a las emociones como a los pensamientos y que dificulta distinguir lo que es real de aquello que no lo es.

Así, aquellos que sufren de episodios maníacos y psicosis al mismo tiempo pueden creer que tienen poderes especiales o que son personas importantes. De la misma manera, quienes sufren episodios depresivos y síntomas psicóticos pueden creer que sus vidas están completamente arruinadas o que han cometido un delito.

Las comorbilidades más frecuentes del trastorno bipolar incluyen:

  • Trastornos de ansiedad: presentes en más del 50 % de los pacientes.
  • Trastorno por uso de sustancias: el abuso de alcohol y drogas es significativamente más frecuente en personas con trastorno bipolar.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): especialmente en el trastorno bipolar de inicio temprano.
  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • Enfermedades metabólicas: diabetes, obesidad, síndrome metabólico.

Tal y como se ha señalado, en ocasiones los episodios anímicos generan un gran descontrol y las personas que los padecen realizan acciones muy arriesgadas, lo cual conlleva determinados problemas de comportamiento: consumo de alcohol en exceso, conductas sexuales de riesgo, gasto de dinero sin control… Esto puede dañar de forma notable sus relaciones sociales, así como perjudicar su trabajo y sus estudios.

El riesgo de suicidio en el trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales con mayor riesgo de suicidio. Se estima que entre el 25-50 % de las personas con trastorno bipolar realizan al menos un intento de suicidio a lo largo de su vida, y la tasa de suicidio consumado es entre 10 y 30 veces superior a la de la población general.

Los momentos de mayor riesgo son:

  • Los episodios depresivos.
  • Los episodios mixtos.
  • Los primeros años tras el diagnóstico.
  • Los periodos de transición entre fases.

Si tienes pensamientos suicidas o conoces a alguien que los tenga, contacta con el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o acude al servicio de urgencias más cercano. El tratamiento adecuado, especialmente con litio, reduce significativamente el riesgo suicida.

Cuándo buscar ayuda profesional

Es importante consultar con un profesional de salud mental si:

  • Se experimentan cambios de ánimo intensos que alternan entre la euforia y la tristeza profunda.
  • Existen periodos de energía inusualmente elevada con necesidad reducida de sueño.
  • Las fluctuaciones del ánimo interfieren en el trabajo, los estudios o las relaciones.
  • Se ha tenido un episodio de gasto descontrolado, conducta impulsiva o decisiones arriesgadas poco habituales.
  • Existen antecedentes familiares de trastorno bipolar u otras enfermedades mentales graves.
  • La depresión no responde al tratamiento convencional con antidepresivos.

Preguntas frecuentes

¿El trastorno bipolar se hereda?

El trastorno bipolar tiene un componente genético importante, pero no se hereda de forma directa como se hereda el color de los ojos. Tener un familiar con trastorno bipolar aumenta el riesgo, pero no lo hace inevitable. Los factores ambientales y las experiencias vitales también desempeñan un papel relevante.

¿Se puede trabajar con trastorno bipolar?

Sí. Con un tratamiento adecuado y estable, la mayoría de las personas con trastorno bipolar pueden mantener un empleo. Es recomendable mantener horarios regulares, gestionar el estrés y comunicarse con el equipo terapéutico ante cualquier cambio significativo en el estado de ánimo.

¿El trastorno bipolar empeora con la edad?

No necesariamente. Con el tratamiento adecuado, muchas personas experimentan una estabilización progresiva con el paso de los años. Sin embargo, la falta de tratamiento o el abandono del mismo pueden conducir a un aumento de la frecuencia y la gravedad de los episodios.

¿Las personas con trastorno bipolar pueden tener hijos?

Sí. Muchas personas con trastorno bipolar forman familias. Es importante planificar el embarazo junto con el psiquiatra para ajustar la medicación (algunos fármacos están contraindicados durante la gestación) y preparar un plan de seguimiento durante el embarazo y el posparto, ya que existe un riesgo elevado de recaída en este periodo.

Referencias

Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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