Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja

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Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja
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Presentar una regla muy abundante y roja es una situación bastante frecuente entre las mujeres en edad fértil. En la práctica clínica, esta condición se denomina sangrado menstrual abundante (SMA) o menorragia, y se define como una pérdida de sangre superior a 80 ml por ciclo. A pesar de su elevada prevalencia, muchas mujeres normalizan el flujo excesivo sin consultar a un profesional, cuando en realidad es necesaria una evaluación ginecológica.

La pérdida excesiva de sangre no solo dificulta la realización de actividades diarias, sino que puede comprometer seriamente la salud. La mayoría de estas mujeres desarrollan anemia ferropénica como consecuencia directa del sangrado, lo que provoca fatiga, debilidad y dificultad para concentrarse. Incluso la fertilidad puede verse afectada, por lo que resulta imprescindible un diagnóstico oportuno.

Qué es la menorragia

La menorragia —también llamada sangrado menstrual abundante (SMA)— es el término clínico con el que se define la regla muy abundante y roja, aunque el color puede variar hacia tonos más oscuros en algunas mujeres. Se considera que existe menorragia cuando la pérdida de sangre supera los 80 ml por ciclo menstrual, una cantidad significativamente mayor de lo habitual. Lo normal es que el sangrado dure entre 4 y 5 días; cuando una mujer sufre menorragia, la hemorragia menstrual se extiende hasta 7 días o más. Esto obliga a cambiar con más frecuencia las compresas o los tampones, incluso cada hora.

Es habitual que las mujeres afectadas necesiten utilizar compresas de gran absorción o varias a la vez para poder contener el sangrado, ya que las convencionales no son capaces de absorber todo el fluido que se expulsa. También es frecuente la expulsión de coágulos, algunos del tamaño de una moneda o mayores.

Menorragia

A la larga, esto interfiere con la realización de actividades cotidianas durante la menstruación. Resulta difícil cumplir con el horario laboral o la jornada académica. Todo ello genera un importante malestar, que puede derivar en rechazo hacia este proceso natural del cuerpo femenino.

Al perderse un gran volumen de sangre, existe un alto riesgo de desarrollar anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica), que cursa con cansancio, palidez, taquicardia y dificultad respiratoria. Si no se trata, la anemia puede cronificarse y afectar significativamente a la calidad de vida.

Se estima que hasta un 30-50 % de las mujeres en edad reproductiva sufren algún grado de sangrado menstrual abundante. Es una condición que se ha normalizado por su alta frecuencia, pero es necesario consultar con un médico especialista en ginecología para evaluar los síntomas y determinar la causa subyacente.

Síntomas

La principal señal de que se está sufriendo una regla muy abundante y roja es la expulsión de grandes cantidades de sangre durante la menstruación. Pero no solo el volumen y el color del fluido definen esta condición. A este signo lo acompañan otros síntomas:

  • Sangrado que dura más de siete días.
  • Expulsión de coágulos sanguíneos grandes, que pueden llegar a medir 2 centímetros o más.
  • La sangre puede ser roja brillante, rosada o marrón oscura.
  • Necesidad de cambiar con frecuencia las compresas o tampones, incluso durante la noche.
  • Necesidad de utilizar varias compresas a la vez para evitar fugas.
  • Dolor abdominal o cólicos menstruales muy intensos.
  • Cansancio, debilidad y palidez, habitualmente asociados a anemia ferropénica por la gran cantidad de sangre perdida. Puede acompañarse de disnea (falta de aire).

Causas de regla muy abundante y roja

Se considera que una proporción muy significativa de la población femenina en edad fértil sufre sangrado menstrual abundante. Por este motivo, muchas mujeres han llegado a considerar esta condición como algo normal. Sin embargo, el SMA está asociado a múltiples causas médicas que conviene conocer:

Desequilibrios hormonales

La progesterona y los estrógenos son hormonas que el organismo produce de forma natural y que se encargan de regular el ciclo menstrual. También influyen directamente en la cantidad de sangre que se expulsa durante la menstruación. Cuando se produce una alteración en la producción y liberación de estas hormonas, es posible que aparezca una regla muy abundante y roja. Este cuadro es frecuente en los siguientes casos:

  • Anovulación (ciclos sin ovulación).
  • Enfermedad de la tiroides (tanto hipotiroidismo como hipertiroidismo).
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP).

También se ha comprobado que el sobrepeso y la obesidad pueden alterar la producción de hormonas femeninas y favorecer la anovulación, lo que repercute en el ciclo menstrual. Por ello, es habitual que las mujeres con exceso de peso presenten sangrado abundante.

Miomas, pólipos y adenomiosis

Algunas patologías pueden provocar crecimientos no cancerosos en el útero. Si bien no representan un riesgo vital inmediato, es bastante frecuente que produzcan un sangrado mayor del habitual.

  • Miomas uterinos (fibromas): son los tumores benignos más frecuentes del aparato reproductor femenino. Los miomas submucosos, en particular, se asocian de forma directa con menorragia al deformar la cavidad uterina.
  • Pólipos endometriales: crecimientos del tejido endometrial que pueden provocar sangrado irregular y abundante.
  • Adenomiosis: enfermedad en la que el tejido endometrial invade el miometrio (la capa muscular del útero), provocando un útero agrandado, dolor intenso y sangrado profuso. Se ha asociado también a la formación de adenomiomas.

Regla muy abundante y roja

Trastornos de la coagulación (coagulopatías)

Un grupo de causas frecuentemente infradiagnosticado lo constituyen los trastornos de la hemostasia. Se estima que hasta un 20 % de las mujeres con menorragia presentan algún trastorno de la coagulación subyacente. Destacan:

  • Enfermedad de von Willebrand: es la coagulopatía hereditaria más frecuente y una causa importante de sangrado menstrual abundante en mujeres jóvenes.
  • Trastornos plaquetarios y otras alteraciones de la coagulación.
  • Leucemia y otros trastornos hematológicos.

Estas condiciones deben sospecharse especialmente cuando la menorragia se presenta desde la menarquia o se acompaña de otros signos de sangrado (hematomas fáciles, sangrado de encías, epistaxis).

Infecciones

Algunas infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden provocar un aumento del sangrado menstrual, alargando también la duración de la menstruación. Es un síntoma que puede acompañar a los siguientes cuadros:

También es posible que se presente menorragia en casos de endometritis crónica, una infección que provoca inflamación persistente del endometrio.

Tumores malignos

Cualquier crecimiento anormal dentro del útero puede aumentar el riesgo de sufrir menorragia. Sin embargo, es un síntoma que debe hacer sospechar ciertos tipos de cáncer del aparato reproductor femenino:

  • Cáncer de endometrio (cáncer de útero).
  • Cáncer de cuello uterino.

Incluso puede presentarse en situaciones donde se producen afecciones precancerosas como la hiperplasia endometrial. Esta provoca un crecimiento excesivo del tejido endometrial con engrosamiento anómalo. Puede ser consecuencia de un desequilibrio entre progesterona y estrógenos, especialmente en situaciones de anovulación crónica.

Medicamentos y dispositivos

El aumento del sangrado menstrual puede presentarse como efecto secundario de ciertos fármacos y dispositivos:

  • Anticoagulantes (heparina, acenocumarol, anticoagulantes orales directos).
  • Terapia hormonal sustitutiva.
  • Tamoxifeno.
  • Dispositivos intrauterinos (DIU) de cobre (no los hormonales, que generalmente reducen el sangrado).
  • Implante anticonceptivo (especialmente en los primeros meses).
  • Anticonceptivos orales combinados (en caso de uso irregular o inicio del tratamiento).
  • Inyección anticonceptiva.

Otras condiciones médicas

La menorragia puede asociarse a una variedad de afecciones de salud que no necesariamente están relacionadas de forma directa con el aparato reproductor femenino:

  • Enfermedad hepática.
  • Nefropatía crónica.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).
  • Obesidad.
  • Hipotiroidismo.
  • Perimenopausia (período de transición hacia la menopausia).

Diagnóstico

Los ginecólogos son los profesionales de la salud especializados en el estudio del sistema reproductor femenino. Se debe acudir a consulta médica para lograr diagnosticar la causa subyacente del sangrado abundante. La paciente no solo debe describir sus síntomas, sino también proporcionar un registro de sus ciclos menstruales anteriores.

El médico indagará sobre el historial clínico, el uso de métodos anticonceptivos, la actividad sexual y los antecedentes familiares (especialmente de trastornos de la coagulación). Es necesario que la paciente describa sus hábitos de vida y el uso de productos de higiene menstrual. A continuación, se procederá a realizar un examen físico y un examen pélvico.

Durante la consulta también se realiza una ecografía pélvica o transvaginal según se considere necesario. Además, es posible que se soliciten otras pruebas complementarias:

  • Análisis de sangre: hemograma completo para evaluar si existe anemia, estudios de coagulación (incluyendo detección de enfermedad de von Willebrand), ferritina sérica y perfil tiroideo.
  • Resonancia magnética: para verificar si hay crecimientos anormales dentro del útero, especialmente cuando la ecografía no aporta suficiente información.
  • Prueba de Papanicolaou para descartar la presencia de células anómalas.
  • Cultivo cervical para detectar infecciones.
  • Biopsia endometrial para descartar hiperplasia, neoplasia u otras afecciones del endometrio.

Diagnóstico menorragia

Otros estudios que se pueden incluir cuando el diagnóstico no es concluyente son:

  • Sonohisterografía (histerosonografía): se introduce suero salino en la cavidad uterina a través de un catéter fino, y a continuación se realiza una ecografía transvaginal. Gracias al líquido introducido, se obtiene una mejor visualización de la cavidad uterina, lo que permite identificar con mayor facilidad pólipos, miomas submucosos y otras anomalías.
  • Histeroscopia: permite examinar directamente el interior del útero y el cuello uterino mediante un tubo delgado con cámara denominado histeroscopio. No solo se utiliza para diagnosticar sangrados anormales, sino también otras afecciones, incluyendo causas de infertilidad.

Tratamiento

El abordaje terapéutico dependerá de múltiples factores. No solo se tiene en cuenta la cantidad de sangrado y su gravedad, sino también la edad de la paciente, su estado de salud general, su historial clínico y sus deseos de fertilidad futura. Cuando el sangrado está relacionado con alteraciones hormonales o sobrepeso, los cambios en los hábitos de vida pueden contribuir a reducirlo.

Tratamiento farmacológico

  • Suplementos de hierro para corregir la anemia ferropénica asociada.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): como ibuprofeno o naproxeno, que alivian el dolor abdominal y los cólicos, y además pueden reducir el volumen de sangrado hasta en un 20-40 %.
  • Ácido tranexámico: fármaco antifibrinolítico que favorece la coagulación y puede reducir el sangrado menstrual hasta en un 50 %. Se administra durante los días de mayor flujo.
  • Anticonceptivos hormonales combinados: pueden regular el ciclo menstrual, reduciendo el volumen de sangre durante la menstruación.
  • DIU hormonal (liberador de levonorgestrel): es una de las opciones de primera línea más eficaces para el tratamiento del sangrado menstrual abundante. Actúa localmente sobre el endometrio, reduciendo significativamente el sangrado y el dolor.
  • Progestágenos orales: como la noretisterona o el acetato de medroxiprogesterona, para regular los niveles hormonales y reducir el sangrado.
  • Agonistas y antagonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH): se emplean en casos específicos, especialmente antes de intervenciones quirúrgicas para reducir el tamaño de los miomas.
  • Aerosol nasal de desmopresina: indicado en casos donde la causa es la enfermedad de von Willebrand.

Tratamiento quirúrgico

Si el médico considera que ninguna de las opciones farmacológicas es adecuada o suficiente, es posible plantear alternativas quirúrgicas:

  • Histeroscopia quirúrgica: no solo funciona como prueba diagnóstica, sino que permite utilizar instrumental quirúrgico para extirpar pólipos, miomas submucosos y tejido anormal dentro del útero.
  • Dilatación y legrado: procedimiento que permite raspar el endometrio para eliminar tejido excesivo. Además, se obtienen muestras para estudio anatomopatológico.
  • Miomectomía: intervención quirúrgica mediante la cual se extirpan miomas y otros tumores benignos, preservando el útero y la capacidad reproductiva.
  • Embolización de la arteria uterina: bloquea el flujo sanguíneo hacia los miomas, lo que permite reducir su tamaño de forma progresiva.
  • Ablación endometrial: técnica que destruye el revestimiento del útero, reduciendo considerablemente el sangrado menstrual. Solo se recomienda en mujeres que no desean tener hijos en el futuro.
  • Histerectomía: cirugía para extirpar el útero. Es la opción definitiva y se reserva para los casos en los que no existen otras alternativas viables o cuando la paciente así lo decide tras agotar el resto de opciones.

Referencias

  1. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Heavy menstrual bleeding: assessment and management (NG88). Actualizada en 2021. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng88
  2. Munro MG, Critchley HOD, Fraser IS; FIGO Menstrual Disorders Committee. The two FIGO systems for normal and abnormal uterine bleeding symptoms and classification of causes of abnormal uterine bleeding in the reproductive years. Int J Gynaecol Obstet. 2018;143(3):393-408.
  3. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Sangrado menstrual abundante. Protocolos asistenciales en ginecología. Disponible en: https://www.sego.es
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Heavy Menstrual Bleeding. Practice Bulletin No. 557. Disponible en: https://www.acog.org
  5. Rodeghiero F, Castaman G, Dini E. Epidemiological investigation of the prevalence of von Willebrand’s disease. Blood. 1987;69(2):454-459.
  6. MedlinePlus. Sangrado uterino anormal. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000903.htm
  7. Lethaby A, Hussain M, Rishworth JR, Rees MC. Progesterone or progestogen-releasing intrauterine systems for heavy menstrual bleeding. Cochrane Database Syst Rev. 2015;(4):CD002126.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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