Trasplante de médula ósea: tipos, beneficios y cómo se realiza
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la médula ósea?
- 2.Tipos de médula ósea
- 3.¿Qué es el trasplante de médula ósea?
- 4.Tipos de trasplantes de médula ósea
- Trasplante alogénico de células madres
- Trasplante autólogo de células madres
- 5.¿Cómo se realiza el trasplante de médula ósea?
- 6.¿Cuándo se requiere un trasplante?
- 7.Beneficios
- 8.Complicaciones
- Enfermedad de injerto contra huésped (EICH)
- 9.Proceso de recuperación
- Cuidados tras el trasplante
- 10.Donación de médula ósea
- 11.Preguntas frecuentes
- ¿El trasplante de médula ósea es doloroso?
- ¿Cuánto tiempo dura la hospitalización?
- ¿Se puede llevar una vida normal después del trasplante?
- ¿Qué tasa de éxito tiene el trasplante de médula ósea?
- 12.Referencias
El trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madres, es un procedimiento aplicado en pacientes que presentan daño en la médula ósea. El mal funcionamiento de este tejido afecta la producción de células sanguíneas, lo que incide sobre el sistema inmunitario y provoca la aparición de otros problemas de salud.
El origen del tejido trasplantado puede ser del propio paciente o de un donante. En este último caso, suele ser indispensable el uso de medicamentos para evitar efectos secundarios y rechazos al trasplante. Son muchos más los riesgos asociados a este procedimiento médico en estos casos.
¿Qué es la médula ósea?
La médula ósea es un tejido suave y esponjoso que se encuentra dentro de los huesos. Es de consistencia gelatinosa muy similar a una mermelada. Su función es producir células sanguíneas como glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Y se realiza bajo un proceso conocido como hematopoyesis. Parte de su composición es grasa, la cual es utilizada por el organismo para producir energía.

Todas estas células son necesarias para lograr la supervivencia del individuo. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína necesaria para transportar el oxígeno a cada tejido del organismo. Los glóbulos blancos forman parte del sistema inmunitario, por lo que ayudan a combatir microorganismos patógenos y variedad de patologías. Mientras que las plaquetas se encargan de la formación de coágulos para detener los sangrados.
La médula ósea está compuesta de células madres, que son células inmaduras. No se encuentran especializadas, por lo que al desarrollarse tendrán una función específica. Las mismas darán lugar a los glóbulos rojos y las plaquetas.
Debido a la importancia de este tejido para el sistema inmunitario y la salud en general, se reconoce que diversas afecciones pueden provocar su destrucción o pérdida. Por lo que un trasplante de médula ósea puede estabilizar al paciente y permitir que el organismo vuelva a producir este tejido. Sin embargo, también puede ser usado como tratamiento en afecciones de las células sanguíneas.
Tipos de médula ósea
Se reconocen dos tipos de médula ósea, las cuales se pueden diferenciar por su color aunque tienen una consistencia similar:
- Médula ósea roja: En ella se produce la hematopoyesis, proceso a través del cual se desarrollan células sanguíneas. Por lo que las células madres que la componen se transforman en glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Su coloración es roja debido a la presencia de hematíes.
- Médula ósea amarilla: Es la parte compuesta de grasa. En ella se encuentran las células madres adipocitos y células madre mesenquimales. No solo funcionan para dar energía al organismo, sino que a partir de ellas se forman los huesos, los músculos y los cartílagos.
Durante los primeros siete años de vida del ser humano solo se observa médula ósea roja dentro de los huesos. A partir de esta edad, empieza a aparecer médula ósea amarilla, y su concentración va aumentando a medida que el ser humano envejece.
¿Qué es el trasplante de médula ósea?
El trasplante de médula ósea se conoce también como trasplante de células madres. Es un proceso médico aplicado en casos donde un paciente sufre daño en la médula ósea o alguna enfermedad que afecta a las células madres. Se inyectan células madres sanas al torrente sanguíneo del paciente para que puedan viajar hasta la médula ósea y ayudar a la producción de células sanguíneas sanas.

Las células madres pueden obtenerse de distintos orígenes. En algunos casos se utilizan las células madres de sangre periférica. Se obtienen células inmaduras que circulan a través del torrente sanguíneo, las cuales se transforman en células sanguíneas. También se puede realizar una extracción de células madres de la médula ósea. Se introduce una aguja a través del hueso, y se conecta una jeringa que permite extraer una muestra del tejido.
Otro método que se ha popularizado es utilizar el cordón umbilical. Es un procedimiento que se realiza después de que nace el bebé. Se corta el cordón y se introduce una aguja que permite extraer la sangre hasta que el cordón deja de latir. Las células madres que la componen permiten la formación de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas.
Además, el origen del tejido puede ser del propio paciente, observando una mejor tolerancia en este tipo de tratamientos. Es posible que, dependiendo del cuadro, se necesite un donante. Por lo que el médico buscará alguien compatible para reducir los riesgo de rechazo. En cualquier de los casos, el trasplante de médula ósea es una alternativa para pacientes que han sido intervenidos con otros tratamientos sin resultados positivos o que ha presentado recaída.
Tipos de trasplantes de médula ósea
Dependiendo del origen de la muestra, se reconocen dos tipos de trasplantes de médula ósea:
Trasplante alogénico de células madres
Es un procedimiento médico donde se utilizan las células madres sanas de un donante para reemplazar las células madres dañadas del paciente. La muestra puede obtenerse a partir de células madres sanguíneas u obtenerse directamente de la médula ósea. Se estima que este tipo de trasplante de médula ósea representa el 40% del total de los trasplantes.
Los candidatos más aptos suelen ser familiares como hermanos, donantes con características genéticas similares al paciente o una muestra de un cordón umbilical. Las células madres producen nuevas células sanas que ayudarán a producir células sanguíneas sanas.
Trasplante autólogo de células madres
Se obtienen células madres del propio paciente para luego ser trasplantadas y ayudar a la médula ósea a producir células sanas. Es un tratamiento recomendado para algunos tipos de cáncer de sangre. La extracción de la muestra suele realizarse antes de que la persona reciba un tratamiento de quimioterapia o radioterapia para eliminar las células cancerosas. Uno de los efectos secundarios de estos procedimientos es que también destruyen las células sanas, lo que incide en daño de la médula ósea. Por consecuencia, no puede producir células sanguíneas.
Durante el trasplante el paciente recibe células madres sanguíneas sanas para estimular a la médula ósea a producir nuevas células sanas. No en todos los casos se logra curar el cáncer, aunque permite que se prolongue el tiempo de remisión. Es posible que en ciertos cánceres se utiliza cuando otros tratamientos no han sido efectivos.
Previo a que se someta al procedimiento, se deben realizar variedad de pruebas para determinar si es candidato para el trasplante. A pesar de esto, suele ser más común que el trasplante alogénico de células madres.
¿Cómo se realiza el trasplante de médula ósea?
Sin importar si el tejido es obtenido de un donante o de la propia persona, el procedimiento para introducir las células madres al torrente sanguíneo es el mismo en ambos casos. Lo único que cambia es la forma en que se obtuvo la muestra.
El trasplante de médula ósea se realiza de la siguiente forma:
- En primera instancia, se somete al paciente a un tratamiento que provocará la destrucción de las células dañadas así como de la médula ósea.
- El paciente recibirá líquidos y medicamentos que ayudarán a reducir los efectos secundarios y el rechazo de la muestra trasplantada.
- Se coloca un catéter de vena grande en el pecho del paciente.
- Las células madres son infundidas en el torrente sanguíneo del paciente a través del catéter. Es un procedimiento indoloro, por lo que no es necesario dormir o sedar al paciente. Puede durar varias horas.
- El médico monitorea si se desarrolla algún tipo de efecto secundario. Es posible que presente náuseas, vómitos o alguna otra molestia, y son síntomas comunes que aparecen durante el proceso de recuperación. Se recetarán algunos medicamentos para ayudar a controlar o disminuir estos malestares.

¿Cuándo se requiere un trasplante?
Un trasplante de médula ósea suele ser recomendado en pacientes que cursan patologías como enfermedades de la sangre, ciertos tipos de cáncer o enfermedades hereditarias.
Es muy común en los siguientes casos:
- Anemia aplásica: Es una enfermedad que se caracteriza por una deficiencia de glóbulos rojos debido a que la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas.
- Anemia falciforme: Una enfermedad rara y hereditaria que provoca que los glóbulos rojos tengan un aspecto anormal. Su forma es similar a una hoz o media luna. Por consecuencia, no son capaces de transportar oxígeno y aumentan el riesgo de obstrucción de los vasos sanguíneos.
- Talasemia: Enfermedad hereditaria de la sangre que provoca la disminución de la producción de hemoglobina, generando cuadros de anemia.
- Leucemia: Un tipo de cáncer de la sangre que afecta a la médula ósea provocando un aumento en la producción de glóbulos blancos anormales. Debido a que no funcionan correctamente, no solo afecta el funcionamiento del sistema inmunitario, aumentando el riesgo de infecciones, sino que también incide sobre la producción de otras células sanguíneas.
- Linfoma: Un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático. Se denomina Linfoma de Hodgkin cuando se observa la presencia de células Reed Sternberg y desarrolla afectación de los ganglios linfáticos. Mientras que se conoce como Linfoma no Hodgkin destacando una producción anormal de glóbulos blancos anormales en el sistema linfático. Puede originarse en cualquier estructura donde se encuentre tejido linfático.
- Mieloma múltiple: Un tipo de cáncer que se caracteriza por una producción descontrolada de células plasmáticas, afectando a los huesos.
- Mielodisplasia: Agrupa un conjunto de cánceres que favorece la producción de células sanguíneas inmaduras, lo que provoca el desarrollo de células sanguíneas no sanas.
- Otras enfermedades: Adrenoleucodistrofia, neuroblastoma, sarcoma de Ewing, tumor desmoplásico de células pequeñas y redondas, enfermedad granulomatosa crónica, neutropenia congénita, inmunodeficiencia combinada.
Beneficios
Un trasplante de médula ósea será recomendado en casos donde otros tratamientos no han sido efectivos. Es común que se aplique cuando se busca retrasar el avance de algunas enfermedades como ciertos tipos de cáncer o trastornos de la sangre.
Se considera que este procedimiento tiene una alta tasa de éxito bajo ciertas condiciones, destacando:
- La patología o trastorno diagnosticado.
- Estadio de la enfermedad.
- Haber recibido tratamientos contra el cáncer previamente.
- Edad del paciente.
- La capacidad de curación del cuerpo.
A pesar de esto**, es posible que el tratamiento no sea efectivo** y no sea posible curar o retrasar el avance de la enfermedad. Incluso existe el riesgo de que, aunque se haya entrado en periodo de remisión, vuelva el cáncer.
Complicaciones
Las complicaciones que surjan pueden verse condicionadas bajo ciertos factores, tomando en cuenta la salud del paciente, la edad y los tratamientos que ha recibido con anterioridad para tratar la enfermedad. Antes de someterse al trasplante de médula ósea, el médico tratante debe informar cada uno de los riesgos del procedimiento.
La mayoría de las complicaciones están asociadas a los trasplantes de donantes, siendo común presentar:
- Infección bacteriana.
- Micosis o infección causada por hongos.
- Enfermedad de injerto contra huésped.
- Infecciones virales.
- Fallo del injerto, cuando las células madres trasplantadas no logran establecerse en la médula ósea.
- Toxicidad orgánica derivada del tratamiento de acondicionamiento previo.
- Mucositis, que provoca inflamación y úlceras en la boca y el tracto digestivo.
- Sangrados derivados de la disminución temporal de plaquetas.
Enfermedad de injerto contra huésped (EICH)
Es una de las complicaciones más frecuentes y relevantes del trasplante alogénico. Se produce cuando las células inmunitarias del donante reconocen los tejidos del receptor como extraños y los atacan. Existen dos formas principales:
- EICH aguda: aparece generalmente en los primeros 100 días tras el trasplante. Puede afectar la piel (erupción cutánea), el hígado (ictericia) y el tracto gastrointestinal (diarrea, náuseas, dolor abdominal).
- EICH crónica: se desarrolla después de los 100 días y puede afectar a múltiples órganos, incluyendo la piel, los ojos, la boca, los pulmones y las articulaciones. Puede tener un curso prolongado y requerir tratamiento inmunosupresor durante meses o años.
Para prevenir la EICH, el paciente recibe medicamentos inmunosupresores como la ciclosporina, el tacrolimus o el metotrexato durante un periodo variable tras el trasplante.
Proceso de recuperación
La recuperación tras un trasplante de médula ósea es un proceso largo que puede durar varios meses o incluso un año. Durante este periodo:
- Primeras semanas: el paciente permanece hospitalizado en condiciones de aislamiento para prevenir infecciones, ya que su sistema inmunitario se encuentra gravemente debilitado. Se monitoriza de forma continua la función de los órganos y los recuentos sanguíneos.
- Injerto (engraftment): se produce cuando las nuevas células madres comienzan a producir células sanguíneas de forma autónoma. Esto suele ocurrir entre 2 y 4 semanas después del trasplante. Se confirma cuando los recuentos de neutrófilos superan las 500 células por microlitro durante tres días consecutivos.
- Fase ambulatoria: una vez dado de alta, el paciente continuará con controles frecuentes durante varios meses. Se realizarán análisis de sangre periódicos, estudios de médula ósea y ajustes en la medicación inmunosupresora.
- Recuperación inmunitaria: el sistema inmunitario puede tardar entre 6 y 12 meses en recuperarse de forma significativa. Durante este periodo, el paciente es especialmente vulnerable a infecciones y debe adoptar medidas de precaución.
Cuidados tras el trasplante
Durante la fase de recuperación es fundamental seguir las indicaciones del equipo médico, que generalmente incluyen:
- Evitar el contacto con personas enfermas o con grandes aglomeraciones.
- Mantener una higiene rigurosa, especialmente el lavado de manos.
- Seguir una dieta equilibrada evitando alimentos crudos o poco cocinados que puedan contener patógenos.
- Acudir a todas las revisiones programadas.
- Comunicar cualquier síntoma nuevo al equipo médico de forma inmediata.
- Completar el calendario de revacunación según las indicaciones, ya que la inmunidad previa se pierde tras el trasplante.
Donación de médula ósea
La donación de médula ósea es un acto altruista que puede salvar la vida de pacientes que necesitan un trasplante alogénico. Para ser donante es necesario cumplir ciertos requisitos:
- Tener entre 18 y 40 años de edad (puede variar según el país o la organización).
- Gozar de buena salud general.
- No padecer enfermedades infecciosas transmisibles, enfermedades autoinmunes ni ciertos tipos de cáncer.
- Estar dispuesto a donar para cualquier paciente compatible.
El proceso de registro como donante es sencillo: se realiza una extracción de sangre o una muestra de saliva para determinar el tipo de HLA (antígeno leucocitario humano). Estos datos se incluyen en el Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) en España, conectado con registros internacionales. Si se encuentra un paciente compatible, el donante será contactado para realizar la donación, que puede efectuarse mediante dos métodos:
- Aféresis de sangre periférica: tras recibir inyecciones de un factor de crecimiento durante unos días, se extraen las células madres de la sangre mediante una máquina separadora. Es el método más habitual.
- Aspiración directa de médula ósea: se realiza bajo anestesia general o epidural. Se introduce una aguja en el hueso de la cadera para extraer la médula ósea. La recuperación suele ser rápida.
Preguntas frecuentes
¿El trasplante de médula ósea es doloroso?
La infusión de las células madres en sí no es dolorosa, ya que se realiza a través de un catéter intravenoso de forma similar a una transfusión de sangre. Sin embargo, el proceso de acondicionamiento previo (quimioterapia o radioterapia) y la fase de recuperación pueden provocar molestias como náuseas, fatiga, mucositis y otros efectos secundarios.
¿Cuánto tiempo dura la hospitalización?
La hospitalización varía según el tipo de trasplante y las complicaciones que puedan surgir. En general, oscila entre 3 y 6 semanas. Los trasplantes autólogos suelen requerir estancias más cortas que los alogénicos.
¿Se puede llevar una vida normal después del trasplante?
Sí, muchos pacientes logran retomar una vida normal tras la recuperación. El tiempo necesario varía según cada caso, pero la mayoría de las personas pueden reincorporarse a sus actividades habituales entre 6 meses y un año después del trasplante, siempre que no se presenten complicaciones graves.
¿Qué tasa de éxito tiene el trasplante de médula ósea?
La tasa de éxito depende de múltiples factores, incluyendo la enfermedad tratada, el tipo de trasplante, la edad del paciente y la compatibilidad con el donante. En términos generales, las tasas de supervivencia a largo plazo oscilan entre el 40 % y el 80 % en función de estas variables.
Referencias
- Fundación Josep Carreras contra la Leucemia. Trasplante de médula ósea. Disponible en: https://www.fcarreras.org/
- MedlinePlus. Trasplante de médula ósea. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/bonemarrowtransplantation.html
- Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Registro de Donantes de Médula Ósea. Disponible en: https://www.ont.es/
- Copelan, E. A. (2006). Hematopoietic stem-cell transplantation. New England Journal of Medicine, 354(17), 1813-1826.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.