Dismetría: qué es, tipos y tratamiento
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La dismetría es un término médico que hace referencia a una alteración en la coordinación y la precisión de los movimientos, lo que dificulta a la persona alcanzar su objetivo motor. Suele estar asociada a daño a nivel del cerebelo. No obstante, el término también se utiliza para definir la desigualdad en la longitud de las extremidades, que puede provocar dificultad en la marcha y el equilibrio.
El origen de este conjunto de afecciones puede ser congénito o adquirido. No existe una prevalencia específica por edad o población, por lo que puede afectar a cualquier persona. Dado que puede repercutir significativamente en la calidad de vida del paciente, se requiere atención médica temprana al detectar los primeros síntomas.
¿Qué es la dismetría?
La dismetría se clasifica dentro de las ataxias, un grupo de trastornos que provocan problemas de coordinación. Se define como una afección que impide realizar movimientos precisos debido a la dificultad para controlar la distancia y el rango de movimiento. Quienes la padecen presentan problemas para calcular con precisión la distancia entre su posición y la del objeto que intentan alcanzar.
Se conoce bajo el término de hipermetría cuando existe un movimiento exagerado que sobrepasa los límites de lo que se quiere alcanzar. Por el contrario, se denomina hipometría cuando el movimiento es de menor amplitud, impidiendo llegar al objetivo.
Esta afección se ha asociado a un problema o daño a nivel del cerebelo, y se presenta como un síntoma de dicha alteración. Esta estructura se encuentra en la parte posterior de la cabeza, justo debajo del cerebro. Entre sus funciones principales se encuentran la coordinación de los movimientos, la precisión de los mismos y el mantenimiento del equilibrio.
Para llevar a cabo un solo movimiento es necesaria la intervención de varios músculos, los cuales trabajan de forma coordinada. Además, se requiere el funcionamiento del cerebro para procesar la información sensorial y determinar la ubicación del cuerpo en el espacio, lo que permite lograr un movimiento coordinado.
Es posible que quienes sufren daño cerebeloso no solo presenten dismetría, sino que también manifiesten otros síntomas como:
- Problemas de equilibrio.
- Dificultad para la coordinación de la marcha.
- Movimientos descontrolados.
- Dificultad para hablar con claridad (disartria).
- Movimientos oculares anormales (nistagmo).
- Dificultad para tragar (disfagia).
- Temblores.

Por lo tanto, cuando la persona presenta dificultad para coordinar los movimientos con precisión, se busca explorar otros signos que puedan estar relacionados con una lesión a nivel del cerebelo.
Se considera esencial buscar atención médica cuando la persona observa un cambio en la forma de moverse o en la coordinación de sus movimientos. Se recomienda acudir a consulta con un neurólogo, profesional de la salud especializado en el diagnóstico y tratamiento de alteraciones del sistema nervioso.
Diferencia entre dismetría y ataxia
La dismetría está clasificada como un tipo de ataxia, pero este último término engloba un conjunto más amplio de enfermedades y síntomas que provocan un movimiento descoordinado o torpe. La ataxia no solo está asociada a daño en una estructura del sistema nervioso central, sino que puede ser signo de afectación del oído interno. Es más frecuente que se presente como síntoma de otra afección que como una enfermedad en sí misma, y suele estar relacionada con las siguientes lesiones:
- Cerebelosas, entrando la dismetría en este grupo de afecciones.
- Sensoriales (afectación de los nervios periféricos o los cordones posteriores de la médula espinal).
- Vestibulares (alteración del sistema del equilibrio en el oído interno).
Causas
La dismetría puede aparecer a cualquier edad. La causa más frecuente es el daño a nivel del cerebelo, que puede deberse a:
- Consumo excesivo de alcohol, pudiendo estar asociado al alcoholismo crónico.
- Infección cerebral, también conocida como encefalitis.
- Tumores cerebrales.
- Ciertos trastornos metabólicos, como la deficiencia de tiamina (vitamina B1) o de vitamina B12.
- Parálisis cerebral.
- Síndrome paraneoplásico.
- Accidente cerebrovascular (ictus).
- Lesión cerebral traumática.
Es posible que la dismetría también se presente como síntoma de ciertas enfermedades neurodegenerativas que pueden generar daño cerebeloso, entre las que destacan:
- Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
- Ataxia de Friedreich.
- Esclerosis múltiple.
- Atrofia multisistémica.
- Ataxia espinocerebelosa.
Diagnóstico
Ante los primeros síntomas, lo ideal es acudir a consulta con un neurólogo. El especialista indagará en el historial médico, los antecedentes familiares y los síntomas del paciente. En primera instancia se realizará una exploración física para evaluar la condición general. Sin embargo, el médico se centrará en realizar un examen neurológico para determinar si existe dismetría o daño cerebeloso.
Una de las principales pruebas que se solicita es la prueba dedo-nariz. Esta consiste en que el paciente debe extender el brazo y tocar el dedo índice del examinador con su dedo. A continuación, deberá tocar la punta de su nariz con el mismo brazo. Este proceso se repite varias veces. Incluso es posible que se le indique que realice estos movimientos con los ojos cerrados para evaluar también el componente propioceptivo.
También se puede solicitar la prueba talón-espinilla. Se realiza con el paciente recostado sobre la espalda, colocando el talón sobre la espinilla de la pierna opuesta. El paciente deberá deslizar el talón de forma precisa y coordinada hasta el pie. Si bien es un examen neurológico que puede indicar daño cerebeloso, también puede ayudar a diagnosticar lesiones de los cordones posteriores de la médula espinal.
Las personas que no presentan alteraciones neurológicas podrán superar ambas pruebas sin problemas. Por el contrario, los pacientes que presenten alguna afección a nivel del cerebelo pueden mostrar dificultad para llevar a cabo estos movimientos de forma precisa.
Además de las pruebas clínicas, el neurólogo puede solicitar pruebas complementarias como la resonancia magnética (RM) cerebral para visualizar posibles lesiones en el cerebelo, o análisis de sangre para descartar causas metabólicas o carenciales.
Tratamiento
El tratamiento indicado para la dismetría dependerá del nivel o gravedad del daño cerebeloso y de su causa subyacente. En muchos casos se produce una dismetría permanente, por lo que el abordaje se enfoca en mejorar la calidad de vida del paciente.
Aunque no existe un tratamiento farmacológico específico para la dismetría en sí, suelen indicarse otras alternativas terapéuticas:
- Fisioterapia: Estará enfocada en el fortalecimiento de los músculos, lo que mejora el rango de movimiento y la coordinación. Se trabajan ejercicios de propiocepción y control motor fino.
- Terapia ocupacional: Busca capacitar al paciente para que sea capaz de realizar sus actividades cotidianas con la mayor autonomía posible. Es posible que la terapia se enfoque en un reacondicionamiento de sus movimientos, aprender a moverse de forma compensatoria o utilizar herramientas adaptativas que le permitan llevar a cabo las acciones de la vida diaria.

Cuando la dismetría tiene una causa tratable (como una infección, un tumor o un déficit nutricional), el tratamiento de la causa subyacente puede mejorar o resolver los síntomas.
Prevención
Se considera que no es una condición que se pueda prevenir cuando la dismetría se encuentra asociada a una enfermedad degenerativa o a tumores cerebrales. Sin embargo, los profesionales de la salud han establecido medidas y recomendaciones que pueden ayudar a prevenir ciertas causas que provocan dismetría, relacionadas con lesiones a nivel del cerebelo. Entre ellas destacan:
- Uso de casco: Es un equipo protector esencial cuando se practican deportes de contacto o se utilizan vehículos como bicicletas y motocicletas. Ayuda a proteger la zona de la cabeza, evitando que se produzca una lesión que cause daño cerebeloso.
- Controlar los factores de riesgo cardiovascular: El colesterol alto y la presión arterial elevada se han asociado a un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Es recomendable llevar una dieta equilibrada, controlar el peso, realizar actividad física regular y evitar fumar para reducir este riesgo.
- Nutrición adecuada: Se ha comprobado que la deficiencia de ciertos nutrientes puede provocar daño en el cerebelo. Es recomendable acudir al médico si se padece alguna patología asociada a problemas de absorción de nutrientes.
- Consumo moderado de alcohol: El consumo excesivo de alcohol está asociado a daño cerebeloso. Si se sospecha la existencia de un trastorno por consumo de alcohol, es aconsejable acudir a consulta médica para evaluar el estado del cerebelo y del resto del sistema nervioso.
Otros tipos de dismetría
El término dismetría también se utiliza para definir la diferencia en la longitud de los huesos de las extremidades, siendo más frecuente en las extremidades inferiores. Se conoce comúnmente como dismetría ósea. Por otra parte, se denomina dismetría funcional a aquellos casos en los que, si bien las extremidades tienen la misma longitud, existen desequilibrios musculares o posturales que generan la percepción de que son desiguales.

Síntomas
Las personas que presentan alguno de estos tipos de dismetría, especialmente cuando su edad supera los 20 años, pueden manifestar alguno de los siguientes síntomas:
- Dolor de espalda, caderas, rodillas o tobillos.
- Marcha desigual o inestable.
- Cojera.
- Problemas de equilibrio.
- Postura desviada hacia un lado.
- Desgaste muscular asimétrico.
- Descoordinación de las extremidades.
Causas
La dismetría ósea se puede presentar en cualquier etapa de la vida, incluso desde el nacimiento. No existe una asociación directa con la edad y puede estar asociada a las siguientes causas:
- Dismetría congénita: Es producida por malformaciones o alteraciones que se producen durante el desarrollo fetal. Incluso puede generarse durante el parto a raíz de fracturas.
- Traumatismos: Tiene su origen en fracturas que no consolidaron correctamente, lo cual provoca alteraciones que afectan al crecimiento de los huesos.
- Problemas óseos: Ciertas enfermedades como la displasia ósea o la escoliosis pueden desencadenar dismetría.
- Cirugías: El paciente se ha sometido a intervenciones quirúrgicas en los huesos que han alterado su longitud.
Se reconoce que aproximadamente el 10 % de la población mundial presenta alguna desigualdad en sus extremidades sin causa aparente. En la mayoría de los casos no es perceptible, por lo que no provoca ningún problema de salud y se considera una variante de la normalidad.
Diagnóstico
Es necesario recibir atención médica cuando esta condición genera molestias o dificulta la realización de las actividades diarias. El paciente será sometido a un examen físico que se complementará con radiografías u otras pruebas de imagen para conocer el alcance de la desigualdad de los huesos. En algunos casos se puede emplear una telemetría de extremidades inferiores para obtener mediciones precisas.
Tratamiento
El tratamiento será personalizado, tomando en cuenta el diagnóstico del médico, así como el grado de afectación de la calidad de vida del paciente. Es posible que se recomiende:
- Uso de plantillas o alzas en el calzado en aquellos casos donde la diferencia de longitud sea pequeña (generalmente inferior a 2 cm).
- Fisioterapia para mejorar la postura y reducir ciertos síntomas como el dolor o el riesgo de compensación muscular.
- Cirugía en los casos más graves que requieren alargar el hueso más corto o frenar el crecimiento del más largo.
Referencias
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