Sistema nervioso

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Sistema nervioso
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Todos los seres humanos actuamos movidos por impulsos, estímulos y reacciones, pero seguramente te preguntarás: ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Quién es capaz de controlar cada cosa que hacemos? Se trata de una especie de centro de información que se denomina sistema nervioso. A continuación explicamos en profundidad su estructura, funcionamiento, enfermedades y cómo cuidarlo.

¿Qué es el sistema nervioso?

El sistema nervioso es el conjunto de estructuras y órganos que gestionan toda la información del cuerpo, compuesto por células especializadas llamadas neuronas, que tienen la capacidad de transmitir impulsos eléctricos y químicos a través de una extensa red de terminaciones nerviosas. Aunque es un sistema esencial dentro de la fisiología humana, también se encuentra presente en todos los animales vertebrados y en la mayoría de los invertebrados.

Al ser un aparato que transmite señales eléctricas y químicas, es capaz de comunicar todas las partes del cuerpo, permitiendo la coordinación de movimientos, emociones, pensamientos y funciones vitales. El sistema nervioso se organiza en dos grandes divisiones:

  • Sistema nervioso central (SNC): cerebro y médula espinal.
  • Sistema nervioso periférico (SNP): nervios y ganglios que se extienden por todo el cuerpo.

A su vez, el SNP se subdivide en:

  • Sistema nervioso somático: controla las acciones voluntarias y transmite información sensorial.
  • Sistema nervioso autónomo (vegetativo): regula las funciones involuntarias (respiración, digestión, frecuencia cardíaca), y se divide en simpático y parasimpático.

Qué es el sistema nervioso

Las neuronas: unidad funcional del sistema nervioso

Las neuronas son las células fundamentales del sistema nervioso. Se estima que el cerebro humano contiene aproximadamente 86.000 millones de neuronas (según estudios de Herculano-Houzel, 2009). Cada neurona consta de:

  • Soma (cuerpo celular): contiene el núcleo y la maquinaria metabólica de la célula.
  • Dendritas: prolongaciones ramificadas que reciben los impulsos nerviosos de otras neuronas.
  • Axón: prolongación larga y única que transmite los impulsos nerviosos hacia otras neuronas, músculos o glándulas. Puede estar recubierto por una vaina de mielina que acelera la transmisión.
  • Terminales sinápticos: extremos del axón que liberan neurotransmisores en la hendidura sináptica.

La sinapsis

La comunicación entre neuronas se realiza mediante la sinapsis, un proceso que puede ser eléctrico o químico. En la sinapsis química (la más frecuente), cuando el impulso nervioso llega al terminal sináptico, se liberan neurotransmisores que cruzan la hendidura sináptica y se unen a receptores de la neurona postsináptica, generando un nuevo impulso.

Principales neurotransmisores

Los neurotransmisores son mensajeros químicos esenciales:

NeurotransmisorFunción principal
AcetilcolinaContracción muscular, memoria, aprendizaje
DopaminaMotivación, recompensa, movimiento
SerotoninaEstado de ánimo, sueño, apetito
Noradrenalina (norepinefrina)Alerta, atención, respuesta al estrés
AdrenalinaRespuesta de lucha o huida
GABAInhibición neuronal, reducción de la ansiedad
GlutamatoPrincipal neurotransmisor excitador, aprendizaje
EndorfinasAnalgesia natural, sensación de bienestar

Células gliales (neuroglía)

Además de las neuronas, el sistema nervioso contiene células gliales, que son 10 veces más numerosas y cumplen funciones de soporte:

  • Astrocitos: regulan el ambiente químico neuronal y forman la barrera hematoencefálica.
  • Oligodendrocitos (SNC) y células de Schwann (SNP): producen la vaina de mielina que aísla los axones.
  • Microglía: células inmunitarias del sistema nervioso central que eliminan desechos y patógenos.
  • Células ependimarias: recubren los ventrículos cerebrales y producen líquido cefalorraquídeo.

¿Cuáles son las partes del sistema nervioso?

El sistema nervioso central

Esta parte del sistema nervioso comprende la médula espinal y el encéfalo, que está protegido por el cráneo y las meninges (tres capas de membranas: duramadre, aracnoides y piamadre) y bañado por el líquido cefalorraquídeo.

El encéfalo se divide en:

  • Cerebro (hemisferios cerebrales): es la estructura más grande del encéfalo y controla todas las acciones voluntarias. Se divide en cuatro lóbulos: frontal (razonamiento, planificación, movimiento voluntario), parietal (percepción sensorial, orientación espacial), temporal (audición, memoria, lenguaje) y occipital (visión). La superficie del cerebro presenta pliegues (circunvoluciones) que aumentan su superficie funcional.
  • Cerebelo: encargado de coordinar los movimientos, mantener el equilibrio y la postura. Contiene más de la mitad de las neuronas del encéfalo.
  • Tronco encefálico: compuesto por el mesencéfalo, la protuberancia y el bulbo raquídeo. Controla funciones vitales como la respiración, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la deglución y los ciclos de sueño-vigilia.
  • Diencéfalo: incluye el tálamo (estación de relevo sensorial), el hipotálamo (regulación de temperatura, hambre, sed, ritmos circadianos y sistema endocrino) y la hipófisis (glándula maestra del sistema endocrino).
  • Médula espinal: estructura cilíndrica que se extiende desde el bulbo raquídeo hasta la primera o segunda vértebra lumbar. Transmite información entre el cerebro y el resto del cuerpo, y es responsable de los actos reflejos (respuestas automáticas rápidas que no requieren la intervención del cerebro).

El sistema nervioso periférico

Esta división del sistema nervioso agrupa todos los nervios que se ramifican desde el sistema nervioso central y se extienden por todo el cuerpo. Está conformado por:

  • 12 pares de nervios craneales: emergen del encéfalo e inervan principalmente la cabeza y el cuello (con la excepción del nervio vago, que inerva vísceras torácicas y abdominales).
  • 31 pares de nervios espinales (raquídeos): emergen de la médula espinal e inervan el tronco y las extremidades.

El sistema nervioso periférico incluye tres tipos de nervios: los sensitivos (aferentes), los motores (eferentes) y los mixtos. Dicho sistema se encarga de captar la información sensorial y de transmitir las órdenes motoras desde el SNC.

Si quieres saber más sobre el sistema nervioso periférico, tenemos otro artículo especialmente dedicado a ello.

Sistema nervioso vegetativo o autónomo

Incluye los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. El primero se encarga de preparar al cuerpo para actuar frente a situaciones de peligro o estrés (respuesta de lucha o huida), activándolo de manera automática: aumenta la frecuencia cardíaca, dilata las pupilas y los bronquios, e inhibe la digestión. El sistema parasimpático, por el contrario, promueve las funciones de reposo y digestión: ralentiza el corazón, estimula la digestión y la secreción glandular.

Existe también el sistema nervioso entérico, considerado por algunos autores como una tercera división del sistema nervioso autónomo. Está formado por una red de neuronas en las paredes del tracto gastrointestinal (plexos de Meissner y Auerbach) y regula de forma semiautónoma la motilidad y secreción intestinal. Se le conoce coloquialmente como “el segundo cerebro”.

Partes del sistema nervioso

¿Cómo funciona el sistema nervioso?

La principal actuación la realiza el cerebro, que envía mensajes mediante la médula espinal y el sistema nervioso periférico para controlar los movimientos musculares y el funcionamiento de los órganos internos.

Todo se fundamenta en el trabajo de la neurona. El cerebro dispone de aproximadamente 86.000 millones de neuronas interconectadas por unos 150 billones de sinapsis.

Funcionamiento sistema nervioso

El proceso funciona así:

  1. Recepción del estímulo: los receptores sensoriales (en la piel, ojos, oídos, nariz, lengua) captan información del entorno.
  2. Transmisión aferente: las neuronas sensoriales transmiten esta información como impulsos eléctricos a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y el cerebro.
  3. Procesamiento central: el cerebro analiza e interpreta la información, toma decisiones y elabora una respuesta.
  4. Transmisión eferente: las neuronas motoras llevan las órdenes desde el cerebro hasta los músculos y glándulas.
  5. Respuesta: los órganos efectores (músculos, glándulas) ejecutan la acción.

Este ciclo completo puede tardar milisegundos en completarse. En el caso de los reflejos espinales, la respuesta es aún más rápida porque no requiere la intervención del cerebro.

Por otra parte, el sistema nervioso autónomo también regula procesos involuntarios como la liberación de hormonas, la dilatación pupilar ante la luz, la regulación del sistema digestivo y el control de la presión arterial.

¿Cuáles son las funciones del sistema nervioso?

El sistema nervioso tiene como función principal crear la conexión entre los centros de procesamiento de información (cerebro y médula espinal) y el resto del organismo.

Las funciones específicas incluyen:

  • Funciones sensoriales: recibir e interpretar los estímulos del medio externo e interno a través de los 5 sentidos (vista, oído, tacto, gusto, olfato) y de receptores internos (propioceptores, barorreceptores, quimiorreceptores).
  • Funciones integradoras: analizar la información recibida, almacenarla (memoria), tomar decisiones y generar pensamientos, emociones y estados de consciencia.
  • Funciones motoras: controlar los movimientos voluntarios (caminar, escribir) e involuntarios (respiración, latido cardíaco, peristaltismo).

De forma más específica, el sistema nervioso se encarga de:

  • Controlar el ciclo de sueño, hambre y sed.
  • Regular la temperatura corporal.
  • Controlar los pensamientos y emociones.
  • Potenciar la capacidad de memorizar y aprender.
  • Vigilar los movimientos, el equilibrio y la coordinación.
  • Interpretar la información percibida mediante los 5 sentidos.
  • Regular el pulso cardíaco y el proceso digestivo.
  • Coordinar las respuestas emocionales y conductuales.
  • Regular el sistema endocrino a través del eje hipotálamo-hipófisis.

Enfermedades que afectan al sistema nervioso

Enfermedades neurodegenerativas

Alzheimer

Una de las enfermedades más comunes de demencia, que afecta a varias zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje y la memoria. Se caracteriza por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y ovillos neurofibrilares de proteína tau, que causan un deterioro paulatino pero progresivo de las funciones cognitivas: memoria, lenguaje, orientación, juicio y capacidad de realizar actividades cotidianas. Afecta a aproximadamente 50 millones de personas en el mundo (OMS, 2023).

Parkinson

Enfermedad neurodegenerativa que se produce por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del mesencéfalo. Genera un déficit de dopamina dentro del sistema nervioso, lo que provoca temblor en reposo, rigidez muscular, bradicinesia (lentitud de movimientos) e inestabilidad postural. También puede causar trastornos del sueño, depresión y deterioro cognitivo.

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Enfermedad que afecta selectivamente a las neuronas motoras superiores e inferiores, provocando debilidad muscular progresiva, atrofia y finalmente parálisis. La función cognitiva se preserva en la mayoría de los casos. La esperanza de vida media tras el diagnóstico es de 2 a 5 años.

Esclerosis múltiple

Enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca la vaina de mielina que recubre los axones del sistema nervioso central. Se producen lesiones (placas) desmielinizantes que interrumpen la transmisión nerviosa, causando síntomas muy variables: alteraciones visuales, debilidad muscular, problemas de equilibrio, fatiga, alteraciones sensitivas y dificultades cognitivas. Suele debutar entre los 20 y 40 años.

Trastornos paroxísticos

Epilepsia

Enfermedad neurológica crónica caracterizada por una predisposición sostenida a generar crisis epilépticas. Se produce por una actividad eléctrica anormal y excesiva en grupos de neuronas cerebrales. Las crisis pueden manifestarse como convulsiones generalizadas (tónico-clónicas), ausencias (desconexión breve del entorno), crisis focales (afectan una parte del cuerpo) o combinaciones de estas. Afecta a aproximadamente 50 millones de personas en el mundo.

Enfermedad-sistema nervioso epilepsia

Migraña

Trastorno neurológico que causa cefalea intensa, generalmente unilateral y pulsátil, acompañada frecuentemente de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido. Algunas personas experimentan aura (síntomas neurológicos focales transitorios) antes del dolor. Afecta a aproximadamente el 12 % de la población mundial.

Enfermedades cerebrovasculares

Ictus (accidente cerebrovascular)

Se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a una parte del cerebro (ictus isquémico, el más frecuente, 85 % de los casos) o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe (ictus hemorrágico). Es una emergencia médica en la que cada minuto cuenta. Los síntomas incluyen debilidad o parálisis súbita de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteraciones visuales y pérdida de equilibrio. Es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera de discapacidad adquirida en adultos.

Encefalitis

Se trata de la inflamación del encéfalo, generalmente causada por infecciones virales (herpes simple, enterovirus, virus transmitidos por garrapatas o mosquitos), aunque también puede tener un origen autoinmune. Requiere tratamiento urgente, ya que cualquier daño cerebral puede causar la pérdida de funciones neurológicas.

Enfermedades del sistema nervioso periférico

  • Neuropatías periféricas: daño a los nervios periféricos que causa debilidad, entumecimiento y dolor, especialmente en manos y pies. La causa más frecuente es la diabetes mellitus (neuropatía diabética).
  • Síndrome de Guillain-Barré: neuropatía autoinmune aguda que causa debilidad muscular ascendente y puede llevar a la parálisis. Suele aparecer días o semanas después de una infección viral o bacteriana.
  • Síndrome del túnel carpiano: compresión del nervio mediano en la muñeca que provoca dolor, hormigueo y debilidad en la mano.

Trastornos del neurodesarrollo y psiquiátricos

  • Trastorno del espectro autista (TEA): trastorno del neurodesarrollo que afecta a la comunicación social y se caracteriza por comportamientos restrictivos y repetitivos.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): alteración neurobiológica que afecta a la atención, el control de impulsos y la actividad.
  • Depresión mayor: trastorno del estado de ánimo asociado a alteraciones en neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina.
  • Trastornos de ansiedad: grupo de trastornos que incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, las fobias y el trastorno obsesivo-compulsivo.

¿Cómo cuidar el sistema nervioso?

  1. Alimentación sana y equilibrada

Los alimentos naturales, no procesados, son los que mejor ayudan a regular el sistema nervioso. Entre los más beneficiosos se encuentran: legumbres, frutas y verduras, huevos, cereales integrales como la avena y el arroz, frutos secos sin sal ni aceite, semillas, algas y setas.

Nutrientes especialmente importantes para el sistema nervioso:

  • Vitaminas del grupo B: esenciales para la función neuronal. La deficiencia de vitamina B12 puede causar neuropatía y deterioro cognitivo.
  • Ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA): componentes estructurales de las membranas neuronales. Presentes en pescado azul, nueces y semillas de lino.
  • Magnesio: participa en la transmisión nerviosa. Su déficit puede causar irritabilidad, insomnio y calambres.
  • Antioxidantes (vitaminas C y E, polifenoles): protegen las neuronas del estrés oxidativo.

Es recomendable evitar los azúcares añadidos, puesto que pueden alterar las funciones del sistema nervioso, contribuyendo a síntomas como ansiedad, irritabilidad y cambios de humor. Lo mismo puede decirse de los alimentos ultraprocesados, las grasas trans y las harinas refinadas.

  1. Suplementos especializados

Pueden ser útiles cuando existe un déficit nutricional comprobado o periodos de estrés intenso. Entre los más estudiados se encuentran: la levadura de cerveza, el magnesio, las vitaminas del grupo B y los omega-3. Sin embargo, es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplementación.

  1. Descansar bien

Descansar beneficioso para sistema nervioso

Es fundamental brindar al organismo un correcto descanso. Durante el sueño, el cerebro consolida la memoria, elimina productos de desecho (sistema glinfático) y repara las conexiones neuronales. Para mejorar la calidad del sueño:

  • Realizar la última comida del día al menos 2-3 horas antes de acostarse, con alimentos ligeros.
  • No consumir azúcar, café, alcohol o bebidas estimulantes antes de dormir.
  • Mantener un horario regular de sueño (acostarse y levantarse a la misma hora).
  • Evitar pantallas (móvil, tablet, ordenador) al menos 30-60 minutos antes de dormir, ya que la luz azul interfiere con la producción de melatonina.
  • Realizar actividades relajantes antes de dormir: lectura, meditación, estiramientos o respiración profunda.
  • Mantener la habitación oscura, fresca y silenciosa.
  • Dormir entre 7 y 9 horas por noche en adultos (la Fundación Nacional del Sueño de EE. UU. recomienda este rango).
  1. Realizar ejercicio físico

La actividad física es un excelente aliado del sistema nervioso. El ejercicio regular estimula la producción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que favorece el crecimiento y la supervivencia de las neuronas. Además, aumenta los niveles de serotonina, dopamina y endorfinas, mejorando el estado de ánimo y reduciendo el estrés.

La OMS recomienda al menos 150-300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana o 75-150 minutos de actividad vigorosa, combinados con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos 2 días por semana.

La natación es uno de los deportes más completos, ya que trabaja todos los grupos musculares y estimula constantemente el sistema nervioso para coordinar movimientos, mantener la flotación y controlar la respiración.

  1. Disfrutar de la naturaleza

El estrés, la ansiedad y algunos trastornos nerviosos son los principales causantes de un sistema nervioso deteriorado. El contacto con entornos naturales (ecoterapia) ha demostrado reducir los niveles de cortisol, mejorar el estado de ánimo y favorecer la función cognitiva. Estudios publicados en revistas como Environmental Health and Preventive Medicine han evidenciado que pasar tiempo en la naturaleza reduce la actividad del córtex prefrontal asociada a la rumiación negativa.

  1. Gestionar las emociones y el estrés

Es importante cuidar la salud emocional. El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, que en exceso daña las neuronas del hipocampo (estructura clave para la memoria). Técnicas como la meditación mindfulness, el yoga, la respiración diafragmática y la terapia cognitivo-conductual han demostrado reducir el estrés y mejorar la función neurológica.

Mantener relaciones sociales de calidad y una autoestima saludable también contribuye a la salud del sistema nervioso.

  1. Evitar sustancias nocivas

Al consumir cigarrillos, alcohol en exceso o sustancias psicoactivas, el funcionamiento del sistema nervioso puede deteriorarse significativamente. Estas sustancias pueden causar neurotoxicidad, alteraciones en los neurotransmisores y, a largo plazo, daño cerebral irreversible.

  • Tabaco: la nicotina es un estimulante que altera la transmisión colinérgica y dopaminérgica. El tabaquismo se asocia con mayor riesgo de ictus, deterioro cognitivo y demencia.
  • Alcohol: en exceso, es neurotóxico. El alcoholismo crónico puede causar encefalopatía de Wernicke-Korsakoff, neuropatía periférica y atrofia cerebral.
  • Drogas: actúan directamente sobre los neurotransmisores, pudiendo causar cambios permanentes en los circuitos de recompensa, adicción y deterioro cognitivo.
  1. Estimulación cognitiva

La lectura, los juegos de memoria, los puzles y el aprendizaje continuo permiten ejercitar el cerebro y fortalecer las conexiones neuronales (neuroplasticidad). Aprender idiomas es especialmente beneficioso, ya que el bilingüismo se ha asociado con un retraso en la aparición de síntomas de demencia de hasta 4-5 años (estudio de Bialystok, 2007).

Mantener el cerebro activo a lo largo de la vida construye lo que los neurólogos denominan “reserva cognitiva”, que protege frente al deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

Factores que influyen positivamente en el sistema nervioso

Cuándo consultar al médico

Se recomienda acudir al neurólogo o al médico de atención primaria ante:

  • Cefaleas intensas, persistentes o de aparición súbita
  • Debilidad o entumecimiento en una parte del cuerpo
  • Pérdida de visión, visión doble o alteraciones visuales
  • Dificultad para hablar o comprender el lenguaje
  • Pérdida de memoria que interfiere con las actividades diarias
  • Convulsiones o episodios de pérdida de conocimiento
  • Temblores, movimientos involuntarios o dificultad para caminar
  • Dolor neuropático (quemazón, pinchazos, hormigueo) persistente
  • Cambios de personalidad o comportamiento sin explicación

Importante: ante la sospecha de un ictus (debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, desviación de la comisura labial), se debe llamar al 112 inmediatamente. Cada minuto sin tratamiento supone la pérdida de aproximadamente 1,9 millones de neuronas.

Curiosidades sobre el sistema nervioso

  1. El cerebro consume aproximadamente el 20 % de la energía total del organismo, a pesar de representar solo el 2 % del peso corporal.
  2. Los principales neurotransmisores son la norepinefrina, adrenalina, acetilcolina, serotonina, glutamato y dopamina.
  3. La velocidad de conducción de los impulsos nerviosos puede alcanzar los 120 m/s en las fibras mielínicas más gruesas.
  4. La cafeína presente en el café, el té y el chocolate actúa como estimulante del sistema nervioso central al bloquear los receptores de adenosina.
  5. El sistema nervioso es responsable de llevar a cabo el correcto funcionamiento de procesos como el ritmo cardíaco, la circulación sanguínea y la respiración.
  6. El cerebro genera durante el sueño ondas de actividad que limpian los productos de desecho metabólico (sistema glinfático).
  7. Durante el día el cerebro puede generar una electricidad suficiente como para encender una bombilla de bajo consumo.
  8. Las neuronas se comunican a través de más de 150 billones de sinapsis.
  9. Aunque durante mucho tiempo se creyó que las neuronas no se regeneraban, se ha demostrado que existe neurogénesis adulta en el hipocampo y el bulbo olfatorio.
  10. El nervio vago (X par craneal) es el más largo del sistema nervioso autónomo y conecta el cerebro con el corazón, los pulmones y el aparato digestivo.
  11. No es posible hacerse cosquillas a uno mismo porque el cerebro predice el estímulo y suprime la respuesta.

Referencias

Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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