Serotonina
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la serotonina?
- 2.Datos generales sobre la serotonina
- 3.Efectos de la serotonina en tu cuerpo y mente
- Regulación térmica
- Regulación del estado de ánimo
- Función intestinal
- Disminuye los niveles de agresividad
- Afecta al deseo sexual
- Regulación del ciclo del sueño
- Participación en la coagulación sanguínea
- Salud ósea
- 4.Síndrome serotoninérgico
- Síntomas del síndrome por exceso de serotonina
- Tratamiento del síndrome serotoninérgico
- 5.Serotonina y depresión: una relación compleja
- 6.Niveles de serotonina: ¿cómo se miden?
- 7.Aumentar la serotonina de forma natural
- Ejercicio físico
- Dieta rica en triptófano
- Luz solar
- Modificación del pensamiento
- Meditación y mindfulness
- Microbiota intestinal
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿Qué diferencia hay entre serotonina y dopamina?
- ¿Los suplementos de 5-HTP son seguros?
- ¿Cuándo debo consultar con un médico?
- 9.Conclusión
- 10.Referencias
La serotonina es una sustancia química que actúa como neurotransmisor en nuestro cerebro, transmitiendo señales entre los nervios. La complejidad de nuestro cerebro es algo que nos sorprende cada día, y las hormonas que genera tienen una relación directa con nuestro comportamiento y con cómo nos sentimos. Es por esto que la serotonina ha dado tanto que hablar, ya que se considera una de las sustancias responsables de nuestro estado de ánimo.
Son muchas las investigaciones que trabajan en cómo nos afectan las miles de sustancias químicas que produce nuestro cerebro. Nuestra conducta tiene un claro componente biológico, y las hormonas son las responsables en muchas ocasiones de sensaciones y conductas que no podemos comprender cognitivamente, a través de nuestro razonamiento. Su estudio implica conocer estas relaciones y hasta qué punto determinan nuestra conducta, emociones y sentimientos.
Seguro que has escuchado hablar de la serotonina, entre tantas sustancias químicas que se originan en el cerebro, ¿por qué la serotonina es tan importante? Su importancia tiene que ver con la relación que se establece entre esta hormona, el bienestar y la felicidad. Hasta el punto que se le ha considerado como una de las “hormonas de la felicidad”, junto a las endorfinas, la oxitocina y la dopamina. Veamos a continuación cómo se genera la serotonina, cuáles son sus efectos y cómo nos influye.
¿Qué es la serotonina?
La serotonina, conocida químicamente como 5-HT o 5-hidroxitriptamina, es una monoamina neurotransmisora sintetizada a partir del aminoácido esencial triptófano. Este proceso de síntesis requiere dos pasos enzimáticos: primero, la enzima triptófano hidroxilasa convierte el triptófano en 5-hidroxitriptófano (5-HTP); después, la enzima L-aminoácido aromático descarboxilasa transforma el 5-HTP en serotonina.
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Fórmula molecular: C10H12N2O[/caption]
Es importante entender que la serotonina no solo actúa en el cerebro. De hecho, aproximadamente el 95 % de la serotonina del cuerpo se produce en las células enterocromafines del tracto gastrointestinal, mientras que solo un 5 % se sintetiza en el sistema nervioso central. Sin embargo, la serotonina cerebral y la intestinal cumplen funciones muy distintas, ya que esta molécula no atraviesa la barrera hematoencefálica.
Datos generales sobre la serotonina
- Está considerada como una de las sustancias responsables de regular el estado de ánimo en nuestro organismo.
- Es una sustancia química que la produce nuestro cuerpo y tiene la función de neurotransmisor. Se produce a través de un proceso de conversión química a partir del triptófano.
- Es interesante destacar que se produce no solo en el cerebro sino también en los intestinos. La mayor parte de la serotonina que circula por nuestro cuerpo se encuentra en el tracto gastrointestinal.
- La serotonina que se encuentra en nuestro sistema nervioso central se origina a su vez en él, ya que no puede cruzar la barrera hematoencefálica.
- Las investigaciones han comprobado su función en nuestro comportamiento social, la digestión, el apetito, el deseo sexual, la memoria y el sueño.
- Existen hipótesis derivadas de diversas investigaciones que señalan una estrecha relación entre la serotonina y la depresión. Aunque aún no se sabe con certeza si es la depresión la que produce un descenso de serotonina, o si los bajos niveles de esta sustancia contribuyen a la aparición de este trastorno del estado de ánimo.
- Cantidades excesivas de serotonina en nuestro cuerpo pueden provocar el llamado “síndrome serotoninérgico”, que puede llegar a suponer agitación, confusión, incremento de la temperatura corporal y reflejos hiperactivos.
- Los niveles de serotonina pueden verse modificados por los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) que contienen ciertos antidepresivos. También por factores ambientales, como la exposición a la luz, el ejercicio físico y la dieta.
Efectos de la serotonina en tu cuerpo y mente
Este neurotransmisor, también considerado como hormona, se sintetiza en nuestro sistema nervioso central (como neurotransmisor) y en el tracto gastrointestinal (como hormona). El efecto que tiene en el cerebro es el de inhibidor, siendo fundamental para regular nuestro estado de ira, la temperatura corporal, el humor, la capacidad de descanso; también el apetito y el deseo sexual. Como vemos, funciones muy importantes en nuestro repertorio cotidiano de conductas.
Además, estas características que regula la serotonina en nuestro cuerpo y mente están asociadas a la depresión. Es por esto que los antidepresivos se encargan de modificar los niveles de serotonina en nuestro cerebro.
Estos son algunos de los efectos más importantes que tiene la serotonina en nuestro organismo. Sus funciones, como verás a continuación, son de una gran relevancia para nuestra existencia.
Regulación térmica
Esta es una de las funciones básicas para el mantenimiento saludable de nuestro organismo. La serotonina tiene un papel importante en la regulación térmica de nuestro organismo y por lo tanto en nuestro equilibrio homeostático. Gracias a esta regulación térmica los tejidos celulares mantienen su equilibrio para realizar las funciones vitales. La serotonina interviene en el hipotálamo, que es el centro termorregulador del cuerpo, modulando las respuestas de vasoconstricción, vasodilatación y sudoración.
Regulación del estado de ánimo

El cómo nos encontramos a cada momento con respecto a nuestro estado de ánimo no proviene tan solo de los factores y circunstancias externas. Muchas veces habrás experimentado cambios bruscos, encontrándote más enérgico, menos motivado, con ganas de estar solo o bien con muchas ganas de gritar, bailar, encontrándote en un estado de euforia. Vivimos altibajos constantes que nos hacen sentirnos algo desequilibrados, y esto tiene que ver con la alteración de nuestras hormonas. En ciertas etapas o momentos que vivimos siempre se producen desajustes hormonales que se asocian con nuestros estados de ánimo.
La serotonina es una de estas hormonas, jugando un papel fundamental en cómo nos encontramos. Hasta el punto de que esta sustancia química, dependiendo de los niveles en los que se mantenga, puede determinar nuestra manera de sentir y de comportarnos.
Se ha asociado los síntomas de la depresión a bajos niveles de serotonina en sangre, aunque como hemos dicho anteriormente existe mucha controversia sobre si es este trastorno el que produce estos bajos niveles, o si son estos niveles los que contribuyen a la depresión. Es importante señalar que investigaciones recientes han cuestionado la hipótesis clásica de la serotonina en la depresión, sugiriendo que el mecanismo es más complejo de lo que inicialmente se pensaba.
Drogas que alteran el estado de ánimo como son el éxtasis o el LSD aumentan de una forma descontrolada los niveles de 5-HT en nuestro cerebro. Se sabe que la serotonina tiene gran relevancia en nuestro estado de ánimo, relacionándose con estados de ansiedad y felicidad percibida.
Función intestinal
La mayor parte de esta sustancia química se encuentra en nuestro tracto intestinal, regulando la función de los movimientos intestinales. En sangre esta sustancia se comporta como una hormona, a diferencia de cuando se encuentra en el cerebro, donde se comporta como un neurotransmisor. Se puede decir que esta sustancia facilita que haya una relación directa entre nuestro organismo e intestino con nuestro encéfalo. Por esto se denomina a nuestro estómago como “segundo cerebro”.
Entre las funciones que tiene la serotonina en nuestro intestino destacan sobre todo la regulación de la digestión. Se asocian altos niveles con la aparición de diarreas y bajos niveles con el estreñimiento. También contribuye a que cuando comemos vaya reduciéndose el apetito, enviando la serotonina al hipotálamo la sensación de saciedad.
La investigación sobre el eje intestino-cerebro ha demostrado que la serotonina intestinal desempeña un papel crucial en la comunicación bidireccional entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central, lo que influye en aspectos como el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la función inmunitaria.
Disminuye los niveles de agresividad

Como hemos explicado anteriormente, la serotonina en el cerebro actúa como un neurotransmisor inhibidor. Una de las principales inhibiciones de las que forma parte es en el comportamiento de agresividad. Ayuda a regular nuestras conductas violentas. Se ha comprobado cómo en personas que se dejan más llevar por sus impulsos agresivos tienen unos niveles más bajos en el cerebro de serotonina.
La testosterona, que tiene una gran influencia sobre el comportamiento agresivo, actúa insensibilizando a las neuronas a la serotonina, para que esta no consiga su efecto de reducción de la agresividad.
Afecta al deseo sexual
Los estudios que se han hecho sobre la serotonina y el deseo sexual nos aportan datos que informan de la correlación que existe entre los niveles de serotonina y la libido sexual. El incremento de 5-HT se asocia a la falta de deseo sexual. Esto se ha comprobado también con los medicamentos que cumplen con la función de aumentar los niveles de serotonina, como son los antidepresivos. Se observa una reducción de los niveles de la libido y el deseo sexual en personas que toman estos medicamentos.
La disfunción sexual asociada a los ISRS es uno de los efectos secundarios más frecuentes de estos fármacos y puede incluir disminución del deseo, dificultad para alcanzar el orgasmo y problemas de excitación. Es fundamental que los pacientes comuniquen estos efectos a su médico para ajustar el tratamiento si fuera necesario.
Aunque cuando nos enamoramos la serotonina es una de las hormonas, junto a la dopamina y la noradrenalina, que más aumentan. Es por esto por lo que está asociada a su vez a la química del amor.
Regulación del ciclo del sueño
La serotonina, al igual que ocurre con la melatonina, tiene un papel fundamental en la regulación de los ciclos circadianos. A lo largo del día los niveles de serotonina van aumentando y disminuyendo, marcando los horarios de sueño que sigue nuestro organismo preparándose para el descanso (ciclos circadianos). Al contrario que la melatonina, altos niveles de serotonina indican que es cuando mayor luz hay, llegando a reducir al máximo sus niveles cuando se presenta el sueño profundo y hay una menor intensidad de luz.
Es importante saber que la serotonina es el precursor bioquímico de la melatonina. En la glándula pineal, la serotonina se convierte en melatonina cuando disminuye la luz ambiental, por lo que ambas sustancias están estrechamente vinculadas en la regulación del ritmo sueño-vigilia.
Participación en la coagulación sanguínea
Las plaquetas almacenan serotonina captada de la circulación sanguínea. Cuando se produce una lesión en un vaso sanguíneo, las plaquetas liberan serotonina, que actúa como vasoconstrictor y ayuda a reducir el flujo sanguíneo en la zona dañada, facilitando así el proceso de hemostasia y la formación del coágulo.
Salud ósea
Investigaciones recientes han demostrado que la serotonina también interviene en el metabolismo óseo. Niveles elevados de serotonina periférica (la producida en el intestino) se han asociado con una disminución de la densidad ósea, ya que esta molécula puede inhibir la formación de hueso nuevo al actuar sobre los osteoblastos. Este hallazgo ha abierto nuevas líneas de investigación sobre el posible impacto de los ISRS en la salud ósea de pacientes que los toman a largo plazo.
Síndrome serotoninérgico
Una estimulación excesiva de los receptores de serotonina periféricos y en el sistema nervioso central (SNC) puede dar lugar a lo que se denomina como síndrome serotoninérgico. Este aumento excesivo de serotonina puede producirse como consecuencia de algunas drogas, suplementos alimenticios o medicamentos. Es más probable que suceda si se combinan entre sí esta serie de factores. Por ejemplo, si se combinan medicamentos como los antidepresivos ISRS y medicamentos para tratar la migraña (triptanes), o si se usan simultáneamente ISRS con inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).
Síntomas del síndrome por exceso de serotonina
El cuadro clínico puede variar desde leve hasta potencialmente mortal. Entre los principales síntomas destacamos los siguientes:
Síntomas leves:
- Diarrea
- Dolores de cabeza
- Náuseas
- Escalofríos
- Transpiración excesiva
Síntomas moderados:
- Aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca
- Agitación e inquietud
- Confusión
- Midriasis (pupilas dilatadas)
- Rigidez muscular
- Mioclonías (sacudidas musculares involuntarias)
Síntomas graves (requieren atención médica urgente):
- Fiebre alta (superior a 41 °C)
- Convulsiones
- Arritmias cardíacas
- Pérdida de conciencia
- Rabdomiólisis (destrucción del tejido muscular)
Tratamiento del síndrome serotoninérgico
Hacer un diagnóstico de este síndrome es complicado, ya que el médico tiene como objetivo descartar otras posibles causas de estos síntomas. Se utilizan criterios clínicos como los de Hunter, que valoran la presencia de mioclonías, agitación, diaforesis, temblor e hiperreflexia en el contexto de exposición a agentes serotoninérgicos.
Una vez diagnosticado el síndrome serotoninérgico, el tratamiento tendrá como objetivo restablecer los niveles normales de esta sustancia. En casos leves, se comprueba qué factores son los que han producido este exceso. Ya sea como hemos dicho anteriormente, por medicamentos, drogas o suplementos alimenticios. Y una vez que se ha dado con la causa, eliminar su consumo de inmediato.
En los casos más graves se requiere hospitalización. Habrá que suministrar medicamentos que contrarresten estos síntomas, relajando los músculos y controlando la frecuencia cardíaca y la presión arterial, evitando así que corra peligro la vida de la persona afectada. Se puede utilizar ciproheptadina, un antagonista serotoninérgico, como tratamiento específico. También pueden ser necesarias medidas de soporte como la ventilación mecánica y la sedación con benzodiacepinas.
Serotonina y depresión: una relación compleja
Durante décadas, la hipótesis monoaminérgica de la depresión sostuvo que un déficit de serotonina era la causa principal del trastorno depresivo mayor. Esta teoría se basaba en que los fármacos antidepresivos que aumentan la disponibilidad de serotonina en la sinapsis (como los ISRS) eran eficaces para tratar la depresión.
Sin embargo, una revisión exhaustiva publicada en Molecular Psychiatry en 2022 por Moncrieff y colaboradores cuestionó esta hipótesis, concluyendo que no existe evidencia consistente de que los niveles bajos de serotonina sean la causa directa de la depresión. Esto no significa que los antidepresivos no funcionen, sino que su mecanismo de acción puede ser más complejo de lo que inicialmente se pensaba.
Lo que sí está claro es que la serotonina participa en circuitos neuronales que regulan el estado de ánimo, y que su modulación farmacológica puede ser beneficiosa en el tratamiento de la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo y otros trastornos de salud mental. El tratamiento debe ser siempre individualizado y supervisado por un profesional sanitario.
Niveles de serotonina: ¿cómo se miden?
Los niveles de serotonina en sangre se pueden medir mediante un análisis que determina la concentración de 5-HIAA (ácido 5-hidroxiindolacético), el principal metabolito de la serotonina, en orina de 24 horas. Los valores normales de serotonina en sangre oscilan entre 101 y 283 ng/ml, aunque pueden variar según el laboratorio.
Esta medición se solicita fundamentalmente para el diagnóstico de tumores carcinoides, que son tumores neuroendocrinos capaces de producir grandes cantidades de serotonina. No se utiliza de forma rutinaria para evaluar la depresión o los trastornos del estado de ánimo, ya que los niveles periféricos de serotonina no reflejan necesariamente los niveles cerebrales.
Aumentar la serotonina de forma natural

El síndrome que hemos descrito por exceso de 5-HT sucede solamente a través de químicos que hacen que se eleve de una forma extrema. De forma natural no es posible llegar a esos niveles; además, recurrir a una forma natural hace que podamos regular y equilibrar nuestra serotonina aumentándola en niveles que nos resulten beneficiosos.
Estas son algunas de las formas naturales más recomendables para aumentar esta sustancia química en nuestro organismo:
Ejercicio físico
Como bien es conocido, el deporte y el ejercicio físico son unos excelentes aliados para el bienestar general de nuestro organismo, también para nuestro estado de ánimo, actuando como un antidepresivo natural. Los estudios han demostrado que el ejercicio físico regular y bien realizado ayuda a aumentar la serotonina a niveles beneficiosos. El ejercicio aeróbico moderado (caminar, correr, nadar, montar en bicicleta) durante al menos 30 minutos la mayoría de los días de la semana se ha asociado con un incremento significativo de la producción de serotonina cerebral.
Dieta rica en triptófano
El triptófano está relacionado con un mejor estado de ánimo, ayudando también a mejorar nuestra cognición y a elevar los niveles de serotonina. Sin embargo, para que el triptófano llegue al cerebro y se convierta en serotonina, es necesario que se combine con hidratos de carbono, que facilitan su paso a través de la barrera hematoencefálica.
Algunos de los alimentos ricos en triptófano son:
- Proteínas animales: pavo, pollo, huevos, pescado azul (salmón, atún, sardinas)
- Lácteos: leche, queso, yogur
- Legumbres: soja, lentejas, garbanzos
- Frutos secos: nueces, almendras, anacardos
- Cereales: avena, arroz integral
- Otros: plátano, piña, chocolate negro, tofu
Luz solar
Se sabe que la luz solar es un buen recurso para aumentar los niveles de esta sustancia de una forma natural y sana. La exposición a la luz solar estimula la producción de serotonina a través de la retina y de la piel. Los estudios indican que la exposición a la luz brillante puede ser beneficiosa incluso como complemento al tratamiento de los síntomas propios de la depresión, especialmente en el trastorno afectivo estacional (TAE).
Se recomienda exponerse a la luz natural durante al menos 15-20 minutos al día, preferiblemente por la mañana, para favorecer la síntesis de serotonina y la regulación de los ritmos circadianos.
Modificación del pensamiento
En nuestro estado de ánimo también puede estar implicada nuestra cognición. En los tratamientos psicológicos se induce a cambiar los pensamientos que nos están generando un malestar significativo. Cuando cambiamos nuestra forma de pensar acorde a lo que nos beneficia, también aumentan los niveles de serotonina, tal y como se ha comprobado en estudios de neuroimagen. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado producir cambios en la actividad serotoninérgica cerebral comparables a los que producen los fármacos antidepresivos.
Meditación y mindfulness
Diversas investigaciones han mostrado que la práctica regular de meditación y mindfulness puede influir positivamente en los niveles de serotonina. Un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience encontró que la meditación prolongada se asociaba con cambios en la disponibilidad de receptores de serotonina en áreas cerebrales relacionadas con la regulación emocional.
Microbiota intestinal
Dado que la mayor parte de la serotonina se produce en el intestino, mantener una microbiota intestinal saludable puede influir indirectamente en los niveles de esta sustancia. Consumir alimentos probióticos (yogur, kéfir, chucrut) y prebióticos (fibra, cereales integrales, frutas y verduras) puede contribuir a una buena salud intestinal y, potencialmente, favorecer la producción de serotonina.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre serotonina y dopamina?
Aunque ambas son neurotransmisores asociados al bienestar, actúan de manera distinta. La dopamina está relacionada con el sistema de recompensa, la motivación y el placer anticipatorio (la expectativa de una recompensa). La serotonina, por su parte, se relaciona más con la regulación del estado de ánimo, la sensación de calma y la satisfacción general. Ambas interactúan de forma compleja en el cerebro y un desequilibrio en cualquiera de ellas puede afectar al funcionamiento de la otra.
¿Los suplementos de 5-HTP son seguros?
El 5-hidroxitriptófano (5-HTP) es un suplemento que se comercializa como precursor de la serotonina. Aunque algunos estudios sugieren que podría tener efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo y el sueño, no debe tomarse sin supervisión médica, especialmente si se están tomando antidepresivos u otros medicamentos serotoninérgicos, ya que podría desencadenar un síndrome serotoninérgico.
¿Cuándo debo consultar con un médico?
Es recomendable consultar con un profesional sanitario si experimentas síntomas persistentes de bajo estado de ánimo, ansiedad, alteraciones del sueño o cambios significativos en el apetito que no mejoran con medidas de estilo de vida. Un médico puede evaluar la situación y, si es necesario, derivar a un especialista en salud mental.
Conclusión
La serotonina, ya sea como neurotransmisor o como hormona, tiene un papel fundamental en nuestro organismo, realizando funciones que son de vital importancia para nuestra supervivencia y nuestro desarrollo como individuos sanos. Desde la regulación del estado de ánimo y el sueño hasta la función digestiva y la coagulación sanguínea, esta molécula participa en procesos esenciales para el bienestar integral.
Mantener unos niveles adecuados de serotonina mediante hábitos saludables —ejercicio regular, alimentación equilibrada, exposición a la luz solar y técnicas de gestión del estrés— puede contribuir significativamente a nuestra calidad de vida. No obstante, ante cualquier problema de salud relacionado con esta sustancia, lo más recomendable es acudir siempre a un profesional sanitario.
Referencias
- Berger, M., Gray, J. A., & Roth, B. L. (2009). The expanded biology of serotonin. Annual Review of Medicine, 60, 355-366. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19630576/
- Moncrieff, J., Cooper, R. E., Stockmann, T., et al. (2022). The serotonin theory of depression: a systematic umbrella review of the evidence. Molecular Psychiatry, 28, 3243-3256. https://www.nature.com/articles/s41380-022-01661-0
- MedlinePlus. Serotonina. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007260.htm
- Young, S. N. (2007). How to increase serotonin in the human brain without drugs. Journal of Psychiatry & Neuroscience, 32(6), 394-399. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18043762/
- Yano, J. M., et al. (2015). Indigenous bacteria from the gut microbiota regulate host serotonin biosynthesis. Cell, 161(2), 264-276. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25860609/
