Sistema nervioso periférico
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el sistema nervioso periférico?
- 2.Las funciones del sistema nervioso periférico
- 3.Anatomía del sistema nervioso periférico
- Sistema nervioso autónomo (SNA)
- Sistema nervioso simpático
- El sistema nervioso parasimpático
- Sistema nervioso entérico
- Sistema nervioso somático
- Neuronas sensoriales o aferentes
- Neuronas motoras o eferentes
- 4.Nervios del sistema nervioso periférico
- Nervios craneales
- Nervios espinales (raquídeos)
- 5.Dermatomas y miotomas
- 6.Enfermedades relacionadas con el sistema nervioso periférico
- Neuropatía diabética
- Síndrome de Guillain-Barré
- Compresión del nervio cubital
- Síndrome del túnel carpiano
- Neuralgia del trigémino
- Síndrome de Isaac (neuromiotonía)
- Polineuropatía alcohólica
- Neuropatía por quimioterapia
- 7.Diagnóstico de las neuropatías periféricas
- 8.Tratamiento de las neuropatías
- 9.Cuándo consultar al médico
- 10.Conclusión
- 11.Referencias
El sistema nervioso periférico (SNP) es de gran interés en la comprensión de cómo está formado el ser humano. Esta parte del sistema nervioso está compuesta por un conjunto de ganglios y nervios, siendo los encargados de las funciones sensoriales y motoras. Estos nervios son llamados periféricos debido a que son los que están fuera del sistema nervioso central (SNC).
La información del SNP es transmitida, a través de nervios ramificados, por el cerebro y la médula espinal hacia todas las demás partes del cuerpo humano.
El sistema nervioso periférico está constituido por los nervios craneales y los nervios espinales. Los craneales (12 pares de nervios craneales) son los que están relacionados con la inervación de la cabeza, mientras que los espinales (31 pares de nervios espinales) son los que parten de la médula espinal e inervan todo el cuerpo. Tanto los nervios craneales como los espinales se componen de prolongaciones nerviosas (axones), encargadas de transmitir impulsos nerviosos motores y sensoriales.
¿Qué es el sistema nervioso periférico?
El SNP constituye la parte del sistema nervioso que conecta el sistema nervioso central con el resto del organismo. Está formado por todos los nervios y ganglios que se encuentran fuera del cerebro y la médula espinal. A diferencia del SNC, que está protegido por el cráneo y la columna vertebral, los nervios periféricos carecen de esa protección ósea, lo que los hace más vulnerables a lesiones traumáticas, compresiones y agentes tóxicos.
El SNP se compone de dos tipos principales de fibras nerviosas:
- Fibras mielínicas: recubiertas por una vaina de mielina (producida por las células de Schwann), que acelera la conducción del impulso nervioso.
- Fibras amielínicas: carecen de mielina y conducen los impulsos más lentamente. Predominan en el sistema nervioso autónomo.
Las funciones del sistema nervioso periférico
El SNP es el encargado de enviar la información adecuada a nuestro cerebro, para que este codifique las señales y responda ante lo que sucede en nuestro entorno. El cerebro es, por lo tanto, el responsable de tomar la decisión final sobre los mensajes que está recibiendo, acerca de cómo intervenir con nuestros músculos y órganos.
La principal función del SNP es la de conectar al SNC con nuestra piel, musculatura, extremidades y órganos. Todo lo que forma parte de nuestra periferia. Gracias a esto podemos reaccionar rápidamente ante los estímulos presentes de nuestro entorno, mediante la información que le envía el SNP al SNC en cuestión de milisegundos.
Las funciones específicas del SNP incluyen:
- Función sensorial (aferente): recoge información del entorno externo (tacto, temperatura, dolor, presión, vibración) e interno (posición corporal o propiocepción, estado de las vísceras) y la transmite al SNC para su procesamiento.
- Función motora somática (eferente): transmite las órdenes del SNC a los músculos esqueléticos para ejecutar movimientos voluntarios.
- Función motora autónoma: regula las funciones involuntarias de los órganos internos, vasos sanguíneos y glándulas.
- Función refleja: participa en los arcos reflejos, permitiendo respuestas rápidas ante estímulos potencialmente dañinos (por ejemplo, retirar la mano de una superficie caliente).
Se entiende así que las neuronas presentes en el sistema nervioso periférico son fundamentalmente transmisoras, mientras que las del SNC son las que codifican la información, toman decisiones y generan las respuestas complejas que nos permiten caminar, captar información, ver imágenes, montar en bicicleta e interactuar con las personas.
Anatomía del sistema nervioso periférico

El SNP se organiza en varias divisiones funcionales, cada una con características y funciones específicas.
Sistema nervioso autónomo (SNA)
Esta parte del SNP es la encargada de las funciones corporales involuntarias. Son funciones de vital importancia como la respiración, la digestión, el flujo sanguíneo y los latidos cardíacos. Se trata de procesos que no están bajo nuestro control voluntario y que ocurren sin que tengamos que pensar en ellos.
El sistema nervioso autónomo se divide en tres ramas:
Sistema nervioso simpático
Este sistema es el que nos impulsa a la lucha o huida. Es el encargado de movilizarnos y prepararnos para responder ante una situación de peligro. Se activa ante amenazas que pueden suponer un riesgo para nuestra supervivencia.
Se manifiesta corporalmente mediante una sobreactivación: se dilatan las pupilas, aumenta la sudoración, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, se dilatan los bronquios y se inhibe la digestión. El simpático libera noradrenalina y adrenalina desde las glándulas suprarrenales, preparando al cuerpo para una acción rápida.
El sistema nervioso parasimpático
Este sistema, al contrario que el simpático, nos ayuda a conservar la energía y los recursos físicos. Es el encargado de mantener las funciones corporales en reposo: ralentiza la frecuencia cardíaca, reduce la presión arterial, estimula la digestión y la secreción glandular, y contrae las pupilas. El neurotransmisor principal del parasimpático es la acetilcolina.
Tras una situación de alerta, el parasimpático es el que nos devuelve a la calma, relajando la musculatura y promoviendo el bienestar y el reposo. El nervio vago (X par craneal) es el principal nervio parasimpático y inerva la mayoría de las vísceras torácicas y abdominales.
Sistema nervioso entérico
A menudo considerado la tercera división del SNA, está formado por una red de más de 100 millones de neuronas en las paredes del tracto gastrointestinal. Regula de forma semiautónoma la motilidad intestinal, la secreción de enzimas digestivas y el flujo sanguíneo local. Se le conoce como “el segundo cerebro”.
Sistema nervioso somático
Es la parte del sistema nervioso periférico responsable de la información motora y sensorial voluntaria. Se encarga de transmitir la información sensorial al sistema nervioso central y de llevar las órdenes motoras desde el SNC a los músculos esqueléticos.
El sistema somático se compone de diferentes tipos de neuronas:
Neuronas sensoriales o aferentes
Son las neuronas que recogen la información sensorial de los receptores periféricos (piel, articulaciones, músculos, órganos sensoriales) y la transmiten al sistema nervioso central a través de la médula espinal hasta el cerebro. Los receptores sensoriales se clasifican en:
- Mecanorreceptores: detectan presión, tacto, vibración y estiramiento (corpúsculos de Meissner, Pacini, Merkel y Ruffini).
- Termorreceptores: detectan cambios de temperatura.
- Nociceptores: detectan estímulos potencialmente dañinos (dolor).
- Propioceptores: informan sobre la posición y el movimiento del cuerpo (husos musculares, órganos tendinosos de Golgi).
Neuronas motoras o eferentes
Estas neuronas emergen del sistema nervioso central y se dirigen hacia las fibras musculares esqueléticas de todo nuestro cuerpo. A través de la unión neuromuscular, transmiten las órdenes del SNC para que se produzca la contracción muscular voluntaria.
Nervios del sistema nervioso periférico
Los nervios periféricos están formados por haces de axones (fibras nerviosas) envueltos por tejido conectivo. Se organizan en tres capas:
- Endoneuro: rodea cada fibra nerviosa individual.
- Perineuro: rodea cada fascículo (grupo de fibras).
- Epineuro: rodea el nervio completo.
Nervios craneales
Los 12 pares de nervios craneales emergen directamente del encéfalo y tienen funciones específicas:
| Par | Nombre | Función principal |
|---|---|---|
| I | Olfatorio | Percepción de olores |
| II | Óptico | Visión |
| III | Motor ocular común | Movimiento del ojo, constricción pupilar |
| IV | Troclear (patético) | Movimiento del músculo oblicuo superior del ojo |
| V | Trigémino | Sensibilidad facial y masticación |
| VI | Motor ocular externo (abducens) | Abducción del ojo |
| VII | Facial | Expresión facial, gusto (2/3 anteriores de la lengua) |
| VIII | Vestibulococlear | Audición y equilibrio |
| IX | Glosofaríngeo | Sensibilidad del tercio posterior de la lengua, deglución |
| X | Vago (neumogástrico) | Inervación de vísceras torácicas y abdominales |
| XI | Accesorio (espinal) | Movimiento del trapecio y esternocleidomastoideo |
| XII | Hipogloso | Movimientos de la lengua, deglución, habla |
Lesiones de los pares craneales:
- La lesión del par III produce ptosis (caída del párpado) y midriasis (dilatación pupilar).
- La lesión del par IV produce diplopía (visión doble).
- La lesión del par VII produce la parálisis de Bell (parálisis de un lado de la cara).
- La lesión del par XI en el lado derecho debilita el giro de la cabeza a la izquierda.
Nervios espinales (raquídeos)
En el cuerpo humano existen 31 pares de nervios espinales que emergen de la médula espinal. Se nombran según la región de la columna de donde salen:
- Nervios cervicales (C1-C8): 8 pares. Inervan la cabeza, el cuello, los hombros, los brazos y las manos. El plexo braquial (C5-T1) inerva las extremidades superiores.
- Nervios torácicos (T1-T12): 12 pares. Inervan el tronco (músculos intercostales, pared abdominal).
- Nervios lumbares (L1-L5): 5 pares. Contribuyen al plexo lumbar e inervan la pared abdominal inferior, la ingle y las extremidades inferiores.
- Nervios sacros (S1-S5): 5 pares. Junto con los lumbares forman el plexo lumbosacro. El nervio ciático (el más largo y grueso del cuerpo) se origina aquí e inerva la pierna.
- Nervio coccígeo (Co1): 1 par. Inerva la zona del cóccix.
Cada nervio espinal se une a la médula espinal mediante dos raíces: la raíz sensorial dorsal (que lleva los impulsos aferentes a la médula, como dolor, temperatura, tacto) y la raíz motora ventral (que lleva los impulsos eferentes desde la médula a los músculos). Ambas raíces se unen formando el nervio espinal mixto.
Dermatomas y miotomas
Un concepto clínico importante es el de dermatomas: cada nervio espinal inerva un área específica de la piel. El conocimiento de los dermatomas permite a los médicos localizar el nivel de una lesión medular o de un nervio espinal según los síntomas del paciente.
De forma análoga, cada nervio espinal inerva un grupo de músculos específico (miotoma), lo que permite evaluar la función motora segmentaria.
Enfermedades relacionadas con el sistema nervioso periférico

Hay ciertas enfermedades estrechamente relacionadas con alguna anomalía del SNP. Concretamente, existen más de 100 tipos de trastornos que afectan a los nervios periféricos (neuropatías periféricas).
Neuropatía diabética
Es la neuropatía periférica más frecuente. Los niveles elevados y sostenidos de glucosa en sangre dañan progresivamente los nervios periféricos. Puede afectar a nervios sensoriales, motores y autónomos. Los síntomas más frecuentes incluyen: entumecimiento y hormigueo en manos y pies (distribución “en guante y calcetín”), pérdida de sensibilidad al dolor y la temperatura, debilidad muscular y, en casos avanzados, úlceras en los pies que pueden complicarse gravemente. Afecta aproximadamente al 50 % de las personas con diabetes a lo largo de su vida.
Síndrome de Guillain-Barré
Es una neuropatía autoinmune aguda en la que el sistema inmunitario ataca la mielina de los nervios periféricos. Se manifiesta como debilidad muscular ascendente (empieza en las piernas y asciende al tronco y los brazos) que puede progresar a parálisis. La mayoría de los pacientes se recuperan, aunque pueden quedar secuelas. Suele aparecer días o semanas después de una infección respiratoria o gastrointestinal.
Compresión del nervio cubital
Este nervio recorre todo el brazo y es particularmente vulnerable a la compresión en el codo (canal epitroclear o “hueso de la risa”) y en la muñeca (canal de Guyon). La presión prolongada puede causar: hormigueo, pérdida de sensibilidad en el 4.º y 5.º dedos, entumecimiento del brazo y debilidad de la mano (especialmente para la pinza y la prensión fina).
Síndrome del túnel carpiano
Se produce por la compresión del nervio mediano en el túnel carpiano de la muñeca. Es la neuropatía por atrapamiento más frecuente. Los síntomas incluyen dolor, hormigueo y entumecimiento en los tres primeros dedos y la mitad del cuarto, que empeoran por la noche y con movimientos repetitivos de la muñeca (uso del ordenador, trabajo manual). En fases avanzadas, se produce debilidad y atrofia de la musculatura tenar (base del pulgar).
Neuralgia del trigémino
Trastorno del V par craneal que causa dolor facial extremadamente intenso, descrito como una descarga eléctrica, generalmente unilateral. Los episodios son breves (segundos a minutos) pero muy invalidantes. Puede desencadenarse por actividades cotidianas como masticar, hablar o tocar la cara.
Síndrome de Isaac (neuromiotonía)
Esta enfermedad puede aparecer entre los 15 y 60 años de edad. Es un trastorno neuromuscular causado por la hiperexcitabilidad de los axones de los nervios periféricos motores. Los síntomas incluyen la rigidez muscular progresiva, calambres, dolor y debilidad muscular, así como fasciculaciones (contracciones espontáneas de fibras musculares visibles bajo la piel). La respiración y el habla también pueden verse afectados si se involucran los músculos laríngeos y faríngeos.
Polineuropatía alcohólica
El consumo crónico y excesivo de alcohol puede dañar directamente los nervios periféricos y causar déficit de vitaminas del grupo B (especialmente tiamina). Se manifiesta como entumecimiento, hormigueo, dolor y debilidad en las extremidades, predominantemente en las piernas.
Neuropatía por quimioterapia
Algunos fármacos quimioterápicos (cisplatino, vincristina, paclitaxel) pueden causar daño a los nervios periféricos como efecto secundario. Los síntomas (dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad) pueden aparecer durante o después del tratamiento y, en algunos casos, ser permanentes.
Diagnóstico de las neuropatías periféricas
El diagnóstico de las enfermedades del SNP se basa en:
- Historia clínica y exploración neurológica: evaluación de reflejos, fuerza muscular, sensibilidad y coordinación.
- Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa: miden la velocidad y la amplitud de los impulsos eléctricos en los nervios y músculos.
- Análisis de sangre: para detectar diabetes, déficits vitamínicos, enfermedades autoinmunes, infecciones o tóxicos.
- Biopsia de nervio: en casos seleccionados, para analizar el tejido nervioso directamente.
- Resonancia magnética (RM): para visualizar compresiones nerviosas, tumores o anomalías estructurales.
- Punción lumbar: análisis del líquido cefalorraquídeo, útil en el síndrome de Guillain-Barré y otras patologías.
Tratamiento de las neuropatías
El tratamiento depende de la causa subyacente:
- Control de la enfermedad de base: por ejemplo, optimizar el control glucémico en la diabetes.
- Fármacos para el dolor neuropático: anticonvulsivantes (gabapentina, pregabalina), antidepresivos (amitriptilina, duloxetina), parches de capsaicina o lidocaína.
- Fisioterapia y rehabilitación: para mantener la fuerza muscular, la movilidad y prevenir complicaciones.
- Cirugía descompresiva: en síndromes de atrapamiento nervioso (túnel carpiano, compresión cubital).
- Plasmaféresis o inmunoglobulinas intravenosas: en el síndrome de Guillain-Barré y otras neuropatías autoinmunes.
- Suplementación vitamínica: en neuropatías por déficit de vitaminas B1, B6 o B12.
Es importante señalar que algunas personas nacen con trastornos en los nervios periféricos (neuropatías hereditarias, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth). Aunque no tienen cura, su progresión puede ralentizarse con tratamiento adecuado.
Cuándo consultar al médico
Se recomienda acudir al profesional sanitario ante:
- Hormigueo, entumecimiento o quemazón persistente en manos o pies
- Debilidad muscular progresiva
- Pérdida de sensibilidad en alguna zona del cuerpo
- Dolor neuropático que no responde a analgésicos convencionales
- Dificultad para realizar movimientos finos (abrocharse botones, escribir)
- Caídas frecuentes o dificultad para caminar
- Síntomas que aparecen tras iniciar un nuevo medicamento
Conclusión
Tal y como hemos visto, el sistema nervioso periférico está formado por una extensa ramificación de fibras nerviosas que salen del encéfalo y la médula espinal, y se extienden a todas las partes del cuerpo: cuello, torso, piernas, órganos internos, brazos y músculos esqueléticos.
A través de su estudio es posible comprender cómo funciona una parte fundamental de nuestro organismo. El cerebro envía mensajes tanto a la médula espinal como a los nervios del SNP, lo que permite el movimiento muscular y el funcionamiento de los órganos internos. Entendemos así cómo participan los diferentes sistemas nerviosos entre sí, configurando la compleja maquinaria que conocemos como cuerpo humano.
Referencias
- MedlinePlus. Enfermedades del sistema nervioso periférico. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/peripheralnervedisorders.html
- Barohn RJ, Amato AA. Pattern-recognition approach to neuropathy and neuronopathy. Neurol Clin. 2013;31(2):343-361.
- Sociedad Española de Neurología (SEN). Neuropatías periféricas. Disponible en: https://www.sen.es
- England JD, Gronseth GS, Franklin G, et al. Practice parameter: evaluation of distal symmetric polyneuropathy. Neurology. 2009;72(2):177-184.
- Netter FH. Atlas de Anatomía Humana. 7.ª ed. Elsevier; 2019.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.