Viajar estimula el cerebro y previene la pérdida de memoria

Viajar estimula el cerebroLos especialistas de la Sociedad Española de Neurología afirman que viajar estimula el cerebro, genera efectos positivos para la salud y previene la pérdida de memoria.

¿Cómo funciona la memoria?

El funcionamiento de la memoria es parecido al de un archivador en el que se pueden ir guardando los recuerdos, de forma que retengamos información sobre esas experiencias pasadas. Además, esas experiencias pasadas se dividen, por lo general, en dos categorías posibles:

Memoria a corto plazo: También se le llama memoria primaria o memoria activa. Esta memoria retiene una cantidad de información pequeña, pero de forma muy activa, haciendo que sea fácilmente accesible en caso de que sea necesario.

Esta memoria es la encargada de ayudar a la resolución de los problemas, además de permitirnos comprender con más facilidad la realidad que nos rodea. Sin este tipo de memoria, seríamos incapaces de organizar los flujos de información que llegan desde el exterior.

Memoria a largo plazo: Por su parte, la memoria a largo plazo almacena recuerdos de un plazo de tiempo mayor, y no se conoce límite de capacidad o de duración. Sin embargo, el acceso a la información almacenada en esta memoria secundaria es mucho más lenta que en la memoria activa.

Dentro de la memoria a largo plazo, además, se pueden distinguir dos tipos. Una primera sería la memoria declarativa, que abarca todo lo que puede evocarse de forma consciente por la persona en cuestión. La memoria no declarativa, por su parte, funciona a un nivel inconsciente, y, por su naturaleza, es foco de traumas, pero también de intuiciones positivas.

Por hacer un paralelismo con el mundo de la informática, podríamos hablar de que la memoria a corto plazo funciona al mismo nivel que la memoria RAM de un ordenador, mientras que la memoria a largo plazo sería más semejante a un disco duro. Quizá de esta forma te resulte más fácil visualizarlo.

Hay que mencionar, por otro lado, que la memoria a corto plazo puede llegar a transformarse en memoria a largo plazo por medio de un proceso de repetición.

Memoria largo plazo
La memoria a largo plazo se crea por el paso repetido de impulsos nerviosos a través del circuito de Papez hasta su almacenamiento en el cíngulo.

De hecho, muchos bomberos repiten constantemente algunas rutinas de seguridad para que se quede grabado en la memoria a largo plazo inconsciente, y, cuando llegue el momento de tener que utilizarla, puedan hacerlo de forma automática.

También puedes tomar como ejemplo las tablas de multiplicar, que, en un principio, están localizadas en la memoria a corto plazo. Sin embargo, a través de la repetición de las mismas, el cerebro ya recuerda para siempre dichas tablas.

Otro aspecto interesante es que la forma de guardar la información es mediante una codificación semántica, según se ha podido comprobar en las investigaciones de Alan Baddeley. Otro punto interesante (aunque discutido) es que los sueños contribuyen a organizar y consolidar los recuerdos a largo plazo, eliminando aquellos que son innecesarios.

Siendo así, puedes comprender por qué los expertos recomiendan dormir ocho horas diarias. Esto permite que el cerebro organice debidamente la información y los recuerdos, alejando la posibilidad de sufrir problemas de memoria en el futuro, como el Alzheimer.

No obstante, en los últimos tiempos, esto se ha ido matizando. Actualmente, la idea que está más extendida entre la comunidad científica es que, cuando se es joven, hay que dormir más que cuando se es adulto. Yendo de las 12 horas siendo un recién nacido, hasta las 6 siendo un adulto sano.

¿Cómo es un cerebro sano?

Cerebro sano

No se puede hablar de un buen nivel de memoria sin hablar de un cerebro sano. Así que, veamos, ¿qué es un cerebro sano exactamente?

Para los neurólogos, un cerebro sano es aquel que funciona con normalidad a pesar de que vayan pasando los años. Es decir, que, aunque sea lógico que se pierdan algunas capacidades, no debería perderse la capacidad para desempeñar las actividades personales, sociales y laborales normales.

Sin embargo, lo habitual es que, cuando se tienen unos 30 años, se empiecen a tener algunos despistes. A los 40 estas pérdidas de memoria pueden intensificarse, y a los 50 puede que haya despistes bastante más fuertes.

Esta es la triste realidad de nuestro tiempo, y, en opinión de la mayor parte de los neurólogos, esto se debe a que no se ejercita el cerebro lo suficientemente bien, además de no descansar adecuadamente (lo que, como ya hemos visto, dificulta que la memoria se asiente).

Sin embargo, también es cierto que, si acudimos a una universidad, hay personas mayores que son capaces de razonar con facilidad, lo que demuestra que su mente no se ha visto tan afectada… ¡Precisamente porque la han ido ejercitando con el paso de los años!

En general, los expertos recomiendan que, para mantener un cerebro sano, se tenga una buena alimentación, se limite el estrés, y se mantengan las horas de sueño necesarias. Aunque un poco más adelante te presentaremos algunas otras recomendaciones para mejorar la memoria.

¿Las personas jóvenes también padecen pérdidas de memoria?

Aunque lo normal es que las pérdidas de memoria aparezcan con la edad, lo cierto es que a edades tempranas también puede haber algunos problemas parecidos. Sin embargo, las causas suelen ser diferentes. En general, las pérdidas de memoria en la juventud se deben al estrés o a la falta de atención.

Es por ello que los neurólogos recomiendan que, si una persona joven tiene pérdidas de memoria con relativa frecuencia, acudan a la consulta para asegurarse de que no hay ninguna anomalía en el cerebro.

Además, conviene señalar que algunos problemas de tiroides o la falta de ciertas vitaminas también pueden influir en las pérdidas de memoria, independientemente de la edad, por lo que conviene ir con cuidado a este respecto.

En general, si un joven tiene problemas de memoria, lo habitual es que se le realice una analítica sanguínea para comprobar si existen problemas de hipotiroidismo, déficits de vitamina B12 o de ácido fólico, puesto que unos niveles bajos de estos elementos suelen implicar problemas de memoria.

Esto último se ha podido comprobar a partir de algunos estudios, en los que a los participantes se les aportaba vitamina B12 y suplementos de ácido fólico durante dos años. Se pudo ver con claridad que quienes habían recibido los suplementos tenían una mejor memoria tanto a corto como a largo plazo.

¿Por qué viajar estimula el cerebro y previene la pérdida de memoria?

Viajar estimula el cerebro y previene la pérdida de memoria

Y, ahora, vayamos al núcleo de la cuestión de este artículo: ¿Cómo puede estimular la actividad cerebral y la memoria el simple hecho de viajar?

Y lo cierto es que existen muchas razones por las que viajar ayuda a estimular el cerebro y, con ello, crear mejores relaciones entre las sinapsis neuronales, que contribuyen a una mejor memoria.

Por ejemplo, en primer lugar, si viajas a un lugar donde se utiliza otro idioma, podrás practicarlo, o, en caso de que no lo conozcas en absoluto, tendrás que comunicarte mediante gestos o pequeños pictogramas. Esto contribuye a ejercitar la mente, como puedes suponer.

En segundo lugar, al viajar por ubicaciones que no conoces, el cerebro desactiva el piloto automático, y se obliga a estar más atento, lo que, nuevamente, estimula la actividad mental y contribuye a que la memoria a corto plazo trabaje mejor.

Existen otro tipo de experiencias en los viajes que también contribuyen a estimular de forma novedosa al cerebro. Por ejemplo, probar tipos de comida diferentes también contribuye a activar otras zonas del cerebro que, por lo general, se mantienen inactivas.

Todo lo que tiene que ver con personas actuando de forma distinta por motivos culturales, o el simple hecho de hacer planes diferentes y ponerlos en práctica, también contribuye a que el cerebro se enfrente a situaciones nuevas y, al resolverlas, se vea ejercitado.

La idea básica, para entender la importancia de esto, es que, el cerebro, cuando se encuentra en una situación nueva y desconocida, se activa, y empieza a registrar lo que sucede para que, en el futuro, si te encuentras en una situación parecida, sepas cómo reaccionar más fácilmente.

Y, como puedes suponer, eso implica un ejercicio para la memoria muy interesante. Además de que, por supuesto, te sirve para conocer otras culturas y otras formas de ver el mundo, lo que te permite abrir la mente y enfocar los problemas desde una óptica diferente.

Por otro lado, aunque no siempre sucede, los viajes suelen ser una gran oportunidad para reducir el estrés, que, como ya hemos tenido oportunidad de ver, es una de las razones por las que se dan las pérdidas de memoria.

Y, en este punto, conviene hacer una mención extra a un tema que no se suele tener muy en cuenta: Lo anterior es válido para los viajes por placer. Pero, ¿qué ocurre con una persona que se va a otro país como emigrante, es decir, por necesidad?

En este caso, el cerebro se ve todavía más estimulado, porque tiene que hacer frente a una mayor cantidad de problemas. Y ten por seguro que a tu cerebro le encantan los retos (y, además, enfrentarte a ellos ayuda a estimularlo y mejorar la memoria tanto a corto como a largo plazo).

Simplemente, piensa en las personas mayores que conoces. ¿Cuáles dirías que tienen una mente más sana? ¿Las que han tenido una vida emocionante o las que han tenido una vida aburrida? La respuesta suele ser clara.

¿Es positivo viajar para las personas con Alzheimer?

Viajar con Alzheimer

Pocas dudas caben de que el Alzheimer es una de las enfermedades más duras a las que nos enfrentamos actualmente. Si una persona enferma y muere, nos parece doloroso, pero lo aceptamos como algo inevitable.

Sin embargo, ver a una persona que no sabe quién es, que es incapaz de reconocer a sus seres queridos, es algo a lo que no estábamos acostumbrados, y nos parece muchísimo más doloroso y difícil de aceptar.

Hay que mencionar que, en general, remitir el Alzheimer es imposible. Sin embargo, sí se puede reducir la velocidad a la que avanza, y los viajes son una buena opción para lograrlo, porque, como ya hemos visto, es algo que estimula la actividad cerebral.

Sin embargo, también es cierto que hay personas a las que el Alzheimer ya les ha deteriorado tanto el cerebro que no es una opción viable ir de viaje con ellos. Por lo tanto, esta recomendación debe tomarse como válida para aquellos primeros momentos de la enfermedad.

¿Existen otras formas de estimular el cerebro sin viajar?

Ahora bien, no todo el mundo tiene la oportunidad de viajar. Seguramente, te estés preguntando si puedes estimular tu mente sin necesidad de ir a otros lugares. Y la respuesta es que sí, y estos consejos son válidos tanto para ti, como para personas con Alzheimer:

  1. Hacer cosas nuevas: Como ya hemos visto, para mejorar la memoria, es imprescindible que el cerebro salga del piloto automático con el que solemos funcionar. Por ello, probar cosas nuevas es una gran opción.
  2. Realizar ejercicio físico: El ejercicio físico permite dejar el cerebro “en blanco”, y, aunque parezca que esto es lo último que se necesita cuando se busca mejorar la memoria, lo cierto es que esos momentos de “mente en blanco” ayudan sustancialmente a mejorar la actividad cerebral (por lo que también es recomendable la meditación).
  3. Entrenar la memoria: Actualmente existen multitud de juegos de memoria que, practicándolos asiduamente, contribuyen a reducir el deterioro cerebral y mejorar las conexiones sinápticas entre las neuronas.
  4. Comer saludable y dormir bien: Ya hemos visto anteriormente que los expertos recomiendan comer y dormir bien, y no lo hacen por casualidad. Reducir el estrés, alimentarse bien y dormir las horas necesarias cada día, es imprescindible para mejorar la memoria.

En conclusión, la memoria se ve afectada por el paso de los años pero al viajar podemos estimula el cerebro en muchos sentidos, lo que resulta muy beneficioso para nuestra memoria. Si lo acompañamos con una buena alimentación, deporte y las horas de sueño adecuadas podremos conservar nuestras facultades mentales a pesar el envejecimiento.

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