El ictus también afecta a los jóvenes

· Actualizado: Noticias
El ictus también afecta a los jóvenes
Tabla de contenidos

En la última semana la Sociedad Española de Neurología ha aportado una serie de datos relativos al ictus, una enfermedad cada vez más habitual entre la población a nivel global.

Se estima que el 17% de las personas la sufrirá a lo largo de su vida, la mitad de las cuales padecerá secuelas de carácter grave, o fallecerá.

Prevalencia del ictus en España

Ictus en jóvenes

En términos absolutos, cada año en España sufren un ictus 120.000 personas. Actualmente es la segunda causa de muerte a nivel nacional. No obstante, este trastorno sigue siendo un gran desconocido entre la población. La gran mayoría de personas no conoce cuáles son sus síntomas y, además, cree que afecta única y exclusivamente a personas ancianas.

Si bien es cierto que el envejecimiento es uno de los factores de riesgo principales del ictus, no es verdad que la enfermedad afecta sólo a personas mayores. Es más, en los últimos años es cada vez más frecuente en personas menores de 55 años.

Aunque existen varias investigaciones acerca de este tema, se estima que en apenas dos décadas los casos de ictus en personas de entre 20 y 64 años han aumentado en un 25%.

Los expertos creen que este hecho encuentra su razón en varios factores. Por un lado, cada vez es más habitual la exposición a componentes de riesgo. Por otro lado, el número de jóvenes obesos está aumentado a un ritmo de vértigo, lo cual tiene un gran impacto sobre la salud cardiovascular. Y, por último, existe una gran tendencia hacia un estilo de vida sedentario.

El ictus no afecta sólo a personas mayores

Los neurólogos señalan que es esencial extender entre la población el hecho de que esta enfermedad no afecta en exclusiva a ancianos. Los jóvenes tardan más tiempo en solicitar ayuda cuando sufren los síntomas propios del ictus ya que no consideran que a su edad este trastorno les pueda afectar.

Ante determinados indicios como alteraciones en el lenguaje, pérdida de fuerza en alguna área del cuerpo o la falta de equilibrio, es de vital importancia solicitar atención médica de forma urgente. Y es que, el tiempo de reacción influye de forma notable en las secuelas de un accidente cerebrovascular. Si un ictus no se trata a tiempo, el riesgo de secuelas de carácter grave y crónico aumenta de manera notable.

La rapidez en la atención es un factor esencial en la recuperación. Por lo tanto, es importante que los jóvenes conozcan que a ellos también les puede afectar el ictus y deben solicitar ayuda ante el más mínimo síntoma.

Ictus: síntomas y tratamiento

Ictus: síntomas y tratamiento

Saber reconocer los síntomas propios del ictus y actuar ante ellos es de vital importancia. En la gran mayoría de los casos las personas pierden fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo de forma repentina. Además, presentan una gran dificultad tanto para hablar como para entender lo que se les está diciendo.

En determinados casos también puede darse una pérdida de visión brusca. Otro indicio que caracteriza esta enfermedad es la dificultad para caminar debido al mareo y desequilibrio.

Ante estos síntomas, la mejor medida es llamar al 112. En ningún caso hay que trasladar al paciente hasta el hospital por cuenta propia ni darle ningún tipo de medicación. Una vez en el centro médico los especialistas determinarán si se trata de un ictus isquémico o de un infarto cerebral.

Los indicios de ambos trastornos son prácticamente idénticos, pero el tratamiento que se debe aplicar es diferente.

Ictus: factores de riesgo

Existen determinados factores de riesgo vascular como la edad, el sexo o la raza que no se pueden modificar.

No obstante, hay otros que se pueden evitar llevando un estilo de vida saludable y equilibrado: hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, diabetes, colesterol elevado y consumo excesivo de alcohol. Se estima que hasta el 90 % de los ictus pueden prevenirse con hábitos más saludables.

Tipos de ictus

Es importante distinguir entre los dos tipos principales de ictus:

  • Ictus isquémico (infarto cerebral): representa aproximadamente el 80 % de los casos. Se produce cuando un coágulo o trombo obstruye una arteria cerebral, impidiendo el flujo sanguíneo a una zona del cerebro. La causa más frecuente es la aterosclerosis.
  • Ictus hemorrágico: se produce cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y sangra. Aunque es menos frecuente, suele tener una mayor gravedad. La hipertensión arterial es la causa principal.
  • Accidente isquémico transitorio (AIT): también llamado «mini-ictus», produce síntomas similares al ictus pero que se resuelven en menos de 24 horas. Es una señal de alarma que indica un alto riesgo de sufrir un ictus completo y requiere evaluación médica urgente.

Cómo reconocer un ictus: el método FAST

Para identificar rápidamente un posible ictus se utiliza la regla FAST (por sus siglas en inglés):

  • F (Face - Cara): pide a la persona que sonría. ¿Se desvía un lado de la cara?
  • A (Arms - Brazos): pide que levante ambos brazos. ¿Uno de ellos cae?
  • S (Speech - Habla): pide que repita una frase sencilla. ¿Arrastra las palabras o no puede hablar?
  • T (Time - Tiempo): si observas alguno de estos signos, llama al 112 inmediatamente. Cada minuto cuenta.

Rehabilitación tras el ictus

La rehabilitación es un componente fundamental del tratamiento del ictus. Cuanto antes se inicie, mejores serán los resultados. Puede incluir:

  • Fisioterapia: para recuperar la movilidad y la fuerza.
  • Logopedia: para recuperar el habla y la capacidad de tragar.
  • Terapia ocupacional: para recuperar la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria.
  • Apoyo psicológico: para afrontar las consecuencias emocionales del ictus.

Prevención del ictus en jóvenes

Los jóvenes pueden reducir significativamente su riesgo de ictus adoptando las siguientes medidas:

  • Controlar la tensión arterial mediante revisiones periódicas.
  • No fumar y evitar la exposición al humo del tabaco.
  • Mantener una alimentación saludable, rica en frutas, verduras y baja en grasas saturadas y sal.
  • Realizar ejercicio físico regular, al menos 150 minutos semanales de actividad moderada.
  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Mantener un peso saludable.
  • Controlar la diabetes y el colesterol si se padecen.
  • Limitar el consumo de drogas recreativas, especialmente la cocaína, que es una causa frecuente de ictus en jóvenes.
  • Consultar al médico ante migrañas con aura frecuentes, especialmente en mujeres que toman anticonceptivos orales.

Referencias

  • Sociedad Española de Neurología (SEN). Día Mundial del Ictus: datos y recomendaciones.
  • MedlinePlus. Accidente cerebrovascular. MedlinePlus
  • Feigin, V. L., et al. (2014). Global and regional burden of stroke during 1990-2010. The Lancet, 383(9913), 245-254. PubMed
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Enfermedades cerebrovasculares.
  • Putaala, J. (2016). Ischemic stroke in young adults. Continuum (Minneap Minn), 22(5), 1560-1580. PubMed
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

Artículos relacionados