¿Cómo bajar el cortisol rápido?
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Para muchos, el cortisol es la hormona del estrés, ya que mantiene el cuerpo alerta para que produzca una respuesta adecuada ante situaciones de peligro o tensión. Sin embargo, un aumento sostenido de sus niveles puede resultar contraproducente. Por ello, resulta esencial bajar el cortisol y lograr concentraciones adecuadas en el organismo.
Aunque los eventos estresantes suelen estimular su liberación, esta sustancia química cumple un papel importante en distintos procesos metabólicos del cuerpo. Su exceso puede afectar diversos órganos y tejidos, comprometiendo la salud de la persona.
¿Qué es el cortisol?
El cortisol, conocido comúnmente como la hormona del estrés, es un glucocorticoide producido y liberado por las glándulas suprarrenales. Los glucocorticoides son un tipo de hormona involucrada en los procesos metabólicos del organismo (1).
Al escuchar hablar del cortisol, es posible que la mayoría de las personas lo relacionen automáticamente con el estrés. Si bien es cierto que se produce en situaciones de peligro y permite que el cuerpo esté alerta, cumple funciones esenciales más allá de esta respuesta. Cuando es liberado al torrente sanguíneo, es capaz de afectar una gran variedad de tejidos y órganos.

De esta forma, está implicado en los siguientes procesos del organismo:
- Regula el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas.
- Controla los niveles de glucosa en sangre, regulando la forma en que el cuerpo la utiliza para obtener energía.
- Regula la presión arterial.
- Controla la inflamación, sobre todo en situaciones de estrés.
- Regula los ciclos de sueño y vigilia.
- Interviene en el equilibrio de sal y agua en el organismo.
- Ayuda a mejorar la memoria y la concentración.
El organismo es capaz de controlar los niveles de cortisol circulante a través de la homeostasis. Se trata de una sustancia esencial para regular los sistemas y sus funciones. Si los niveles se encuentran por encima o por debajo de lo normal, es posible que se vea afectada la salud de la persona. Aunque ambas situaciones pueden presentarse, es más frecuente el aumento de los niveles de esta hormona. Por ello, resulta indispensable bajar el cortisol para disminuir el riesgo de desarrollar ciertas patologías.
¿Cómo regula el organismo el cortisol?
El cortisol es producido de forma regular por el organismo; sin embargo, existe una mayor liberación de esta sustancia cuando se sufre un cuadro de estrés agudo, estrés crónico o estrés traumático. A pesar de esto, el cuerpo cuenta con mecanismos para evitar una liberación excesiva de la hormona. Aquí intervienen el hipotálamo y la glándula pituitaria (hipófisis). Ambas estructuras se encargan de regular el funcionamiento de la glándula suprarrenal a través del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (eje HHA), mediante el siguiente proceso (2):
- Cuando el cuerpo detecta niveles bajos de cortisol, el hipotálamo comienza a liberar la hormona liberadora de corticotropina (CRH).
- Esta sustancia estimula la producción de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH), la cual es liberada por la glándula pituitaria.
- La ACTH se encarga de estimular las glándulas suprarrenales para que liberen cortisol en sangre.
En el caso de que existan niveles altos, las estructuras implicadas envían señales de retroalimentación negativa entre sí según las necesidades del organismo, deteniendo así la liberación de la hormona. Todo esto será posible solamente si estas tres estructuras se encuentran sanas y funcionando correctamente. En caso contrario, puede verse alterada la producción de ciertas hormonas.
Síntomas del cortisol alto
Cuando se mantienen niveles altos de cortisol de forma prolongada, es habitual que la persona presente algunos de estos síntomas (3):
- Aumento de peso, en especial en la región abdominal, el cuello y el rostro.
- Acumulación de grasa entre los omóplatos, hacia los hombros. Esto provoca la aparición de una especie de joroba (conocida como «joroba de búfalo»).
- Estrías en el abdomen, que suelen tener una coloración rosada o morada.
- Debilidad muscular.
- Aumento de los niveles de azúcar en sangre, con riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial.
- Retención de líquidos, provocando hinchazón.
- Crecimiento excesivo de vello (hirsutismo) en mujeres.
- Huesos debilitados (osteoporosis), lo cual aumenta el riesgo de fracturas.
- Cambios de humor, siendo frecuentes la irritabilidad, la ira y la tristeza.
- Insomnio.
- Afectación de la memoria y la concentración.
- Aparición fácil de hematomas.

Este cuadro también se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollo de ciertas patologías, por lo que es necesario evaluar y bajar el cortisol antes de que repercuta sobre el funcionamiento de los tejidos y órganos.
Se tiene en cuenta que, cuando está relacionado con el síndrome de Cushing, pueden aparecer otros síntomas como coágulos de sangre, aumento del riesgo de infecciones, cálculos renales y fracturas por compresión vertebral.
Causas de niveles altos de cortisol
Son muchas las razones por las que se produce un aumento en la concentración de cortisol en sangre, situación conocida como hipercortisolismo. La mayoría de los casos están asociados a ciertas patologías o afecciones médicas. No obstante, estas no suelen ser la causa más frecuente en la población general.
Cuando se sufre de estrés o ansiedad, esta hormona se libera en mayor cantidad. Asimismo, la administración de ciertos fármacos puede favorecer el aumento de cortisol como efecto secundario (4).
De esta forma, se identifican las siguientes causas:
- Síndrome de Cushing: Es un trastorno que se produce por una elevada concentración de cortisol en el organismo. Se trata de una patología poco frecuente que puede estar provocada por ciertos tipos de tumores (relacionados con el aumento de la producción de ACTH), la administración de fármacos glucocorticoides o la exposición prolongada al cortisol.
- Medicamentos y otras sustancias: Tratamientos a base de corticosteroides, así como el consumo de alcohol y cafeína, pueden favorecer la producción de cortisol.
- Estrés: Someterse de forma regular a situaciones que provoquen cualquier tipo de estrés favorece la liberación de esta hormona.
- Otros factores: Los niveles de cortisol pueden aumentar de forma considerable cuando se realiza ejercicio de alta intensidad o se consume azúcar refinado, cafeína, grasas trans y alcohol.
Factores de riesgo
Si bien se reconocen diversas causas relacionadas con el aumento del cortisol, algunos factores de riesgo asociados a esta condición incluyen:
- Depresión.
- Ansiedad.
- Traumas.
- Trastornos relacionados con el consumo excesivo de alcohol.
- Diabetes no controlada.
- Obesidad.
- Rutina regular de ejercicios de moderada o alta intensidad.
- Falta de sueño o mala calidad del sueño.
- Padecer alguna patología que afecte al funcionamiento de la glándula pituitaria o las glándulas suprarrenales.
Aunque no se ha comprobado en su totalidad, algunos estudios sugieren que puede existir un componente genético que favorezca la producción excesiva de esta sustancia química en el organismo (5). Incluso el ambiente en que se desarrolla el individuo puede actuar como un detonante para esta condición.
Diagnóstico
En los casos donde se haya recibido un diagnóstico de síndrome de Cushing o alguna afección que provoque insuficiencia suprarrenal, es fundamental comunicarse con el médico para lograr el abordaje adecuado.
Ante los primeros síntomas de cortisol alto, se debe recibir atención médica para realizar el diagnóstico pertinente. Es posible que el profesional indique una prueba de cortisol que puede detectar los niveles de esta hormona en sangre, orina o incluso saliva (6). Esta prueba puede complementarse con otros análisis de laboratorio para confirmar la existencia de una causa subyacente.
¿Cómo bajar el cortisol?
En muchos casos, se puede bajar el cortisol con algunos cambios en el estilo de vida y los hábitos diarios, tal como recomiendan los profesionales de la salud:
- Dormir bien: Los trastornos del sueño o las dificultades para dormir, como el insomnio, pueden favorecer la producción de cortisol. Se aconseja que, para lograr un sueño reparador, la persona duerma entre 7 y 9 horas seguidas por noche (7).
- Hacer ejercicio: Realizar actividad física de forma regular, sobre todo de baja a moderada intensidad, puede ayudar a reducir los niveles de cortisol al aumentar la liberación de endorfinas. Además, mejora la calidad del sueño. Se pueden realizar caminatas, natación o yoga (8).
- Reducir el estrés: Se recomiendan técnicas como la respiración profunda diafragmática, la meditación o la relajación muscular progresiva, que ayudan a estimular el sistema nervioso parasimpático.
- Dieta equilibrada: Consumir una dieta variada, en la que predominen los alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y ciertos productos de origen animal. También es recomendable aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 y mantener horarios regulares para las comidas. Se deben evitar los azúcares refinados, los alimentos ultraprocesados, las grasas trans, la cafeína y el alcohol (9).
- Suplementación: El médico puede recomendar suplementos de vitamina C, vitaminas del grupo B, vitamina D, magnesio y zinc, según las necesidades individuales.
- Hidratación: Mantener una ingesta adecuada de agua a lo largo del día.
- Actividades de ocio: Realizar con frecuencia actividades que favorezcan la liberación de endorfinas, como aficiones tales como dibujar, la jardinería o incluso la pesca. Las actividades placenteras promueven el bienestar general.

Tratamiento farmacológico
Es necesario tener en cuenta que, si bien todas estas medidas pueden ayudar, en determinados casos no son suficientes. Aquí figuran los pacientes diagnosticados con alguna causa subyacente que favorece la producción excesiva de cortisol, a quienes se les puede recetar (10):
- Ketoconazol: Inhibidor de las enzimas esteroidogénicas.
- Osilodrostato: Regula el funcionamiento de la glándula suprarrenal para reducir la producción de cortisol.
- Mitotano: Inhibidor de la vía de esteroidogénesis.
- Levoketoconazol: Otro inhibidor de la esteroidogénesis.
- Metirapona: Inhibidor de la síntesis de adrenocorticosteroides.
- Pasireotida: Análogo de la somatostatina que ayuda a normalizar la eliminación de cortisol urinario.
En la mayoría de los casos, estas alternativas farmacológicas se utilizan cuando la cirugía no ha logrado controlar la enfermedad de Cushing.
Referencias
- Thau L, Gandhi J, Sharma S. Physiology, Cortisol. StatPearls. 2023. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK538239/
- Hiller-Sturmhöfel S, Bartke A. The endocrine system: an overview. Alcohol Health Res World. 1998;22(3):153-164.
- Nieman LK. Clinical manifestations of Cushing’s syndrome. UpToDate. 2024.
- Paragliola RM, Papi G, Pontecorvi A, Corsello SM. Treatment with Synthetic Glucocorticoids and the Hypothalamus-Pituitary-Adrenal Axis. Int J Mol Sci. 2017;18(10):2201.
- Lacroix A, Feelders RA, Stratakis CA, Nieman LK. Cushing’s syndrome. Lancet. 2015;386(9996):913-927.
- Nieman LK, Biller BM, Findling JW, et al. The diagnosis of Cushing’s syndrome: an Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2008;93(5):1526-1540.
- Hirotsu C, Tufik S, Andersen ML. Interactions between sleep, stress, and metabolism: From physiological to pathological conditions. Sleep Sci. 2015;8(3):143-152.
- Hill EE, Zack E, Battaglini C, Viru M, Viru A, Hackney AC. Exercise and circulating cortisol levels: the intensity threshold effect. J Endocrinol Invest. 2008;31(7):587-591.
- Gonzalez-Bono E, Rohleder N, Hellhammer DH, Salvador A, Kirschbaum C. Glucose but not protein or fat load amplifies the cortisol response to psychosocial stress. Horm Behav. 2002;41(3):328-333.
- Fleseriu M, Castinetti F. Updates on the role of adrenal steroidogenesis inhibitors in Cushing’s syndrome: a focus on novel therapies. Pituitary. 2016;19(6):643-653.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.