Causas del dolor de riñones y cómo diagnosticar
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Uno de los síntomas más comunes de afectación renal es la sensación dolorosa en la espalda. Son muchas las causas del dolor de riñones, aunque en gran parte se han asociado a infecciones y cálculos renales. En este último caso, muchas veces se produce por el movimiento de los cálculos a través del tracto urinario. Sin embargo, también puede presentarse como un signo de patologías más graves como el cáncer.
Tampoco debe asociarse cualquier dolor en la espalda baja con los riñones. Pueden existir otras causas médicas que provoquen este malestar. Si bien se sabe que no pueden prevenirse todas las enfermedades renales, los profesionales recomiendan cambios en el estilo de vida para asegurar la salud de estos órganos.
Qué son los riñones
Los riñones son dos órganos que se encuentran detrás del abdomen a cada lado de la columna vertebral. Tienen forma similar a una judía y presentan una coloración marrón rojiza. Su tamaño es aproximadamente el de un puño, llegando a medir hasta 12 cm de largo y hasta 6 cm de ancho. Funcionan como órganos excretores, encargándose de filtrar la sangre para lograr eliminar desechos, toxinas y exceso de líquido del organismo. Y gracias a ellos es posible equilibrar los electrolitos, como el sodio o el potasio.
Forman parte del sistema urinario, siendo los encargados de producir orina, fluido corporal a través del cual se eliminan todas estas sustancias. En realidad, la orina sirve para mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo. En condiciones normales, se llega a producir entre uno y dos litros de orina al día. Esta cantidad se verá condicionada según la ingesta diaria de líquidos.

Para filtrar la sangre, los riñones utilizan las nefronas, que constituyen la unidad funcional básica de este proceso. A su vez, cada nefrona se encuentra conformada por:
- Glomérulos: son agrupaciones de vasos sanguíneos muy pequeños encargados de filtrar la sangre, permitiendo extraer los desechos para que luego pasen a los túbulos renales. Este proceso es conocido como filtrado glomerular.
- Túbulos renales: se encargan de devolver a la sangre sustancias útiles como agua, electrolitos, aminoácidos, entre otros. A continuación, eliminan los desechos como ácidos, hidrógeno, exceso de líquidos y amoníaco. Todo esto se expulsa a través de la orina, ayudando a mantener el equilibrio de líquidos y el pH del cuerpo.
Existen muchas condiciones que pueden afectar el funcionamiento de los riñones, aunque pueden pasar desapercibidas. Algunas personas suelen identificar el problema debido a sensaciones dolorosas. Son muchas las causas de dolor de riñones, aunque no todas las patologías cursan con este síntoma.
Funcionamiento de los riñones
Los riñones se encargan de eliminar sustancias de desecho del organismo, como úrea, creatinina y ácidos orgánicos. Para lograrlo, cumplen el siguiente proceso:
- La sangre llega a los riñones a través de la arteria renal.
- Los glomérulos empiezan a filtrar la sangre para lograr extraer tanto sustancias de desecho como aquellas indispensables para el funcionamiento del cuerpo humano.
- El contenido viaja hasta los túbulos renales, donde se reabsorben las sustancias necesarias para el organismo y el agua, y pasan de nuevo a la sangre.
- La sangre filtrada sale de los riñones y regresa al torrente sanguíneo a través de la vena renal.
- El resto de las sustancias forman la orina, que bajará por los uréteres hasta llegar a la vejiga, donde será almacenada hasta que sea excretada fuera del cuerpo.
Gracias a este proceso, los riñones también se encargan de:
- Equilibrar el pH de la sangre.
- Producir glucosa cuando los niveles de esta sustancia son bajos en la sangre.
- Producir eritropoyetina, sustancia esencial para la formación de glóbulos rojos sanos.
- Sintetizar calcitriol, una forma de vitamina D implicada en la absorción de calcio, por lo que participan en la salud ósea.
- Regular la presión arterial gracias a la producción de renina.
Causas del dolor de riñones
Si bien son muchas las causas del dolor de riñones, no todas las afecciones renales producen este síntoma. En cualquier caso, una alteración de sus funciones puede provocar la acumulación de toxinas en el organismo, lo que produciría daño en otras estructuras y tejidos.
Es importante distinguir dos tipos principales de dolor renal. El cólico nefrítico se caracteriza por un dolor intenso, intermitente y de tipo cólico que suele irradiarse desde la zona lumbar hacia la ingle y los genitales; se asocia habitualmente a la presencia de cálculos renales que obstruyen las vías urinarias. Por el contrario, la pielonefritis produce un dolor constante y sordo en la fosa renal, acompañado generalmente de fiebre, escalofríos y malestar general. Reconocer estas diferencias resulta clave para orientar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.
Algunas de las afecciones más comunes que se relacionan con este malestar doloroso:
- Cáncer de riñón: se produce por un crecimiento descontrolado de las células del riñón. Es posible sentir dolor en la región lumbar de la espalda, aunque no todos los pacientes presentan este síntoma. El carcinoma de células renales es el tipo de cáncer de riñón más frecuente.
- Insuficiencia renal: los riñones dejan de funcionar de forma adecuada, dificultando la eliminación de desechos de la sangre. Puede ser aguda, con aparición repentina de los síntomas, o crónica, de progresión lenta y sin posibilidad de revertir su avance. Se presenta dolor constante en la parte baja de la espalda o en un costado.
- Pielonefritis: es conocida como infección renal, producida por un ascenso de bacterias a través de los uréteres. Puede afectar a un solo riñón o a ambos. Genera dolor constante en la espalda baja, a menudo en un solo lado, y suele cursar con fiebre elevada, escalofríos y náuseas.
- Cálculos renales: son masas sólidas que se forman en los riñones a partir de sales y minerales. Pueden migrar a los uréteres, lo que provoca un bloqueo del paso de la orina. Como consecuencia, pueden provocar hinchazón de los riñones (hidronefrosis). Producen un dolor intenso y punzante de carácter intermitente (cólico nefrítico), que puede irradiarse hacia la ingle y empeorar cuando los cálculos se desplazan a través del tracto urinario.

- Quiste renal: son sacos llenos de líquido que crecen en los riñones. Si son grandes o se infectan, pueden provocar dolor en los costados o en la espalda. También pueden afectar la función renal.
- Enfermedad renal poliquística: es una afección genética que provoca la formación de múltiples quistes en los riñones. En las primeras etapas de la enfermedad se produce dolor, y puede evolucionar hacia insuficiencia renal.
- Acidosis tubular renal: la acumulación de ácidos en los riñones favorece la formación de cálculos renales.
- Nefritis: inflamación de los riñones que puede ser aguda o crónica, afectando al funcionamiento de estos órganos. Uno de sus síntomas es el dolor en la espalda baja o en los costados.
- Enfermedades glomerulares: son un conjunto de afecciones que producen daño en los glomérulos, lo que puede derivar en insuficiencia renal.
- Necrosis papilar renal: patología que produce la muerte de las papilas renales, causando afectación de la función renal. Si no se trata, puede evolucionar a insuficiencia renal.
Síntomas de problemas renales
No es habitual que en las primeras etapas de una afección renal se observe algún síntoma. El dolor de riñón es uno de los más comunes y suele aparecer cuando hay inflamación o se produce obstrucción de los riñones o de las vías urinarias. Suele acompañarse de otros signos como:
- Orina oscura o con sangre (hematuria).
- Orina con aspecto espumoso (posible proteinuria).
- Picazón y sequedad en la piel.
- Micción más frecuente de lo habitual.
- Tobillos y pies hinchados (edemas).
- Problemas para dormir.
- Fatiga y cansancio.
- Falta de apetito.
Diagnóstico de problemas renales
Las causas del dolor de riñones son muy variadas, por lo que además de evaluar los síntomas, el médico solicitará algunas pruebas y exámenes para realizar un diagnóstico certero:
- Pruebas de imagen: se utilizan para detectar anomalías estructurales u obstrucciones renales. Se puede solicitar una ecografía, una radiografía, una resonancia magnética o una imagen de medicina nuclear. Cabe destacar que la tomografía computarizada (TC) sin contraste se considera la prueba de referencia (gold standard) para el diagnóstico de cálculos renales, ya que ofrece una elevada sensibilidad y especificidad.
- Análisis de sangre: indicados para evaluar la función renal mediante parámetros como la creatinina sérica y la tasa de filtrado glomerular.
- Biopsia renal: se extrae una muestra de tejido renal para analizar y detectar ciertas patologías renales.
- Ureteroscopia: es un procedimiento médico en el que se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo para detectar anomalías en la vejiga y los uréteres.
- Análisis de orina: prueba de laboratorio que analiza la orina para detectar enfermedades. Evalúa parámetros como el aspecto de la orina, el pH, la presencia de sustancias, partículas y patógenos.

Cuidar los riñones
Puede prevenirse el avance de afecciones renales antes de presentar síntomas como el dolor de riñones. En primera instancia, se recomienda realizar un chequeo periódico para evaluar el funcionamiento de estos órganos. También se pueden seguir ciertas recomendaciones para mantener su salud:
- No fumar y evitar exponerse al humo del tabaco.
- Evitar el consumo excesivo de sal, ya que puede provocar un desequilibrio de minerales en sangre.
- Mantenerse bien hidratado y consumir agua potable.
- Reducir el consumo de AINE. Están relacionados con el daño renal.
- Ejercitarse de forma regular, lo que ayuda a regular la presión arterial.
- Mantener un peso saludable.
- Controlar los niveles de azúcar en sangre.
La hidratación adecuada se considera una de las medidas preventivas más importantes. Beber suficiente agua ayuda a que los riñones puedan eliminar las sustancias de desecho y las toxinas a través de la orina. Del mismo modo, mejora el transporte de nutrientes necesarios para favorecer la salud renal.
Se ha asociado el consumo suficiente de agua con la prevención de la formación de cálculos renales e infecciones urinarias. Al aumentar la micción, se permite que se excreten las bacterias asociadas a este tipo de afecciones. Observe el color de su orina para saber si está ingiriendo suficiente agua: el fluido debe ser amarillo claro. Si es muy oscuro, es probable que necesite más agua; si es transparente, puede estar bebiendo en exceso.
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.