Encefalitis

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Encefalitis
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La encefalitis es la inflamación del encéfalo, generalmente causada por una infección viral. Los síntomas iniciales son muy similares a los de la gripe, razón por la cual en ocasiones el diagnóstico resulta difícil en las fases tempranas. A medida que la enfermedad avanza, los signos se vuelven más intensos e incluyen convulsiones, alteraciones del nivel de consciencia o problemas motrices. Aunque no es lo más habitual, la encefalitis puede poner en serio riesgo la vida del paciente si no se trata a tiempo.

Qué es la encefalitis

La encefalitis es la inflamación del tejido cerebral, causada principalmente por infecciones virales. Se trata de una enfermedad que con frecuencia resulta complicada de diagnosticar en sus fases iniciales porque los síntomas se asemejan a los de una gripe o un resfriado común. No obstante, en determinados casos los signos pueden ser graves, indicando un daño cerebral significativo. Aunque la tasa de mortalidad de la encefalitis no es muy elevada, resulta relativamente frecuente que aparezcan secuelas neurológicas a medio y largo plazo una vez superada la fase aguda de la enfermedad [1].

Tipos

Existen dos tipos principales de encefalitis, cada uno con sus propias características y presentación clínica.

  • Primaria (infecciosa): se produce cuando un virus u otro agente infeccioso invade directamente el tejido cerebral. La infección puede localizarse en una zona concreta o, por el contrario, estar extendida por todo el encéfalo.
  • Secundaria (postinfecciosa o autoinmunitaria): su causa reside en una reacción anómala del sistema inmunitario frente a una infección localizada en otra parte del cuerpo. En este caso, el sistema inmunitario, en lugar de atacar únicamente a las células responsables de la infección, también daña las células sanas del cerebro. En la gran mayoría de los casos aparece entre dos y tres semanas después de la infección inicial [2].

Causas de la encefalitis

Existe una amplia variedad de virus que pueden dar lugar a una encefalitis.

Herpes

El virus del herpes es uno de los que con mayor frecuencia causa encefalitis. Puede tratarse del virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), que habitualmente produce herpes labial alrededor de la boca. La encefalitis herpética por VHS-1 no es muy frecuente, aunque conlleva un elevado riesgo de mortalidad si no se trata precozmente. También puede estar causada por el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), responsable del herpes genital tanto en hombres como en mujeres [3].

Enterovirus

Se conoce como enterovirus a una familia de microorganismos que incluye diversos grupos. Por un lado, los virus de la polio; y, por otro lado, numerosos serotipos no poliomielíticos que se presentan con mayor frecuencia en otoño y suelen provocar infecciones del sistema respiratorio o gastrointestinal de carácter generalmente leve.

Virus transmitidos por artrópodos

Picadura mosquito

La encefalitis también puede originarse a raíz de virus transmitidos por artrópodos, como mosquitos y garrapatas (arbovirus). En el caso de los mosquitos, uno de los agentes más conocidos es el virus del Nilo Occidental, que puede causar una enfermedad potencialmente mortal que afecta al sistema nervioso central y que en muchos casos cursa de forma asintomática. En cuanto a las garrapatas, destaca el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas (TBEV) y, en Norteamérica, el virus de Powassan. Las infecciones por este último no son muy habituales, pero pueden ser graves y dar lugar a complicaciones neurológicas serias [4].

Virus de la rabia

La infección por el virus de la rabia se transmite en la gran mayoría de los casos por la mordedura de un animal infectado. Una vez aparecen los síntomas, la progresión hacia la encefalitis es muy rápida y el pronóstico resulta extremadamente grave [5].

Infecciones propias de la infancia

Esta enfermedad también puede darse en personas que han padecido infecciones propias de la infancia, tales como:

  • Sarampión: una infección respiratoria muy contagiosa que produce una erupción cutánea generalizada, acompañada de fiebre, tos y secreción nasal. En casos poco frecuentes puede derivar en una encefalitis postinfecciosa.
  • Rubéola: una infección viral caracterizada por una erupción cutánea de color rojo. Es similar al sarampión, aunque la rubéola no es tan contagiosa ni suele revestir la misma gravedad.

Factores de riesgo

Es importante destacar que cualquier persona puede sufrir encefalitis. No obstante, existen una serie de factores que aumentan las probabilidades de padecer esta enfermedad.

  • Edad: determinados tipos de encefalitis son más frecuentes en ciertos grupos etarios. Por ejemplo, la encefalitis herpética presenta picos de incidencia en niños y en personas mayores de 60 años. La encefalitis postinfecciosa asociada al sarampión es mucho más frecuente en la población infantil.
  • Sistema inmunitario debilitado: las personas con inmunosupresión, ya sea por enfermedades como el VIH o por tratamientos como la quimioterapia, tienen un mayor riesgo de sufrir encefalitis.
  • Regiones geográficas: los virus transmitidos por artrópodos, como mosquitos o garrapatas, son más prevalentes en determinadas zonas del mundo.
  • Estaciones del año: directamente vinculado con el punto anterior, las enfermedades transmitidas por artrópodos son más habituales en los meses de verano y principios de otoño [6].

Síntomas de la encefalitis

Síntomas de la encefalitis

Los primeros síntomas de la encefalitis son similares a los de una gripe o un resfriado común: dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares y articulares, y cansancio generalizado. A medida que la enfermedad progresa sin el tratamiento adecuado, los signos empeoran e incluyen confusión, convulsiones, pérdida de sensibilidad, parálisis en determinadas zonas del cuerpo, debilidad muscular, problemas con el habla y alteraciones del nivel de consciencia.

En lactantes y niños pequeños, esta enfermedad puede manifestarse con una protuberancia en la fontanela (los puntos blandos del cráneo). Además, suelen presentar signos como rigidez corporal, rechazo de la alimentación o irritabilidad excesiva.

Es fundamental solicitar asistencia médica inmediata ante la más mínima sospecha de esta enfermedad. Si la encefalitis se trata en sus etapas iniciales, las probabilidades de recuperación sin complicaciones son considerablemente más altas [7].

Diagnóstico

El diagnóstico precoz de la encefalitis resulta de suma importancia para instaurar el tratamiento más adecuado y evitar daños cerebrales irreversibles. El médico, en primer lugar, elabora la historia clínica del paciente, teniendo en cuenta los síntomas que presenta, su edad y su estado de salud previo. También indaga si el paciente ha viajado recientemente a zonas con riesgo elevado de picaduras de garrapatas y mosquitos.

Si existe sospecha clínica de encefalitis, se solicitan una serie de pruebas complementarias para confirmar o descartar el diagnóstico:

  • Punción lumbar: permite obtener líquido cefalorraquídeo (LCR) para su análisis en el laboratorio. La técnica más empleada es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que detecta la presencia del material genético del virus causante.
  • Pruebas de neuroimagen: la resonancia magnética (RM) es la técnica de elección, ya que permite visualizar las áreas de inflamación cerebral con gran detalle.
  • Electroencefalograma (EEG): registra la actividad eléctrica cerebral y ayuda a identificar patrones anómalos, además de valorar el riesgo de que el paciente desarrolle epilepsia de forma secundaria [8].

Tratamiento de la encefalitis

Tratamiento encefalitis

Una vez establecido el diagnóstico, es fundamental comenzar el tratamiento con la mayor brevedad posible. Este suele estructurarse en varias fases.

Control de los síntomas

En primer lugar, se establecen medidas de soporte para controlar los síntomas: hidratación abundante y reposo para aliviar el malestar general, administración de analgésicos y antipiréticos para reducir la fiebre, y uso de corticoides para disminuir la inflamación cerebral. En casos graves puede ser necesario el ingreso en una unidad de cuidados intensivos.

Tratamiento antiviral

Una vez estabilizado el paciente, se procede a intentar eliminar el virus del sistema nervioso. Es importante saber que no todos los virus causantes de encefalitis disponen de un tratamiento específico. En el caso de la encefalitis herpética, el aciclovir intravenoso es el fármaco de elección y debe administrarse lo antes posible, incluso ante la sospecha clínica, sin esperar la confirmación diagnóstica [9].

Rehabilitación y prevención de secuelas

La tercera fase del tratamiento consiste en la rehabilitación, con el objetivo de minimizar las secuelas y permitir que el paciente recupere su calidad de vida. En función del daño residual, se pueden seguir diferentes terapias de rehabilitación:

  • Logopedia: si el paciente presenta dificultades en el habla o en la comprensión del lenguaje.
  • Fisioterapia: para recuperar la movilidad y la coordinación motora.
  • Terapia ocupacional: para readaptar al paciente a las actividades de la vida diaria.

Cómo prevenir la encefalitis

No existe ningún método para prevenir la encefalitis de manera absoluta. No obstante, existen una serie de medidas que ayudan a reducir la exposición a los virus responsables de este trastorno.

Higiene

Mantener unos buenos hábitos de higiene resulta esencial, tanto en adultos como en niños. Es importante lavarse las manos con frecuencia utilizando agua y jabón, sobre todo antes y después de las comidas y tras ir al baño. Del mismo modo, no es recomendable compartir platos, cubiertos ni bebidas.

Vacunación

Vacuna

Es muy importante mantener al día el calendario de vacunación, especialmente en los más pequeños. Virus como el del sarampión, la rubéola o las paperas se pueden prevenir de manera eficaz con la administración de las vacunas correspondientes. Además, existen vacunas específicas contra la encefalitis transmitida por garrapatas y contra la encefalitis japonesa, recomendadas para personas que viajen a zonas endémicas [10].

Protección frente a mosquitos y garrapatas

Tal y como se ha señalado, una de las causas de encefalitis es la picadura de artrópodos como mosquitos y garrapatas. Para reducir el riesgo conviene tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Prendas protectoras: al estar al aire libre, sobre todo durante el atardecer y la noche y en zonas boscosas, es aconsejable vestir camisas de manga larga y pantalones largos.
  • Repelentes: existen productos como el DEET o la icaridina que se aplican tanto sobre la piel como sobre la ropa y ofrecen una protección eficaz contra los mosquitos.
  • Eliminación de aguas estancadas: es fundamental eliminar el agua estancada que pueda haber en cualquier punto de la vivienda (macetas, canaletas, cubiertas planas), ya que es donde los mosquitos depositan sus huevos.
  • Mosquiteras: la instalación de mosquiteras en las ventanas de la vivienda es una medida muy eficaz, sobre todo en la época estival.

Complicaciones de la encefalitis

La encefalitis es una enfermedad potencialmente grave ante la que resulta esencial establecer un diagnóstico y tratamiento adecuados en las primeras fases. Si la enfermedad progresa sin tratamiento, la inflamación puede dañar el cerebro y dar lugar a secuelas permanentes e incluso provocar la muerte.

Las complicaciones varían de forma notable en función de diversos factores: edad del paciente, virus causante, gravedad de la enfermedad y tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento.

Los pacientes que presentan una enfermedad leve se recuperan en pocas semanas sin complicaciones significativas a medio o largo plazo. Sin embargo, en los casos más graves las secuelas pueden incluir: alteraciones permanentes de la coordinación motora, problemas de memoria, dificultad de concentración y atención, parálisis, trastornos del habla, así como déficits en la visión y la audición [11].

Referencias

  1. Venkatesan, A., et al. (2013). Case definitions, diagnostic algorithms, and priorities in encephalitis: consensus statement of the International Encephalitis Consortium. Clinical Infectious Diseases, 57(8), 1114-1128.
  2. Tunkel, A.R., et al. (2008). The management of encephalitis: clinical practice guidelines by the Infectious Diseases Society of America. Clinical Infectious Diseases, 47(3), 303-327.
  3. Whitley, R.J. (2006). Herpes simplex encephalitis: adolescents and adults. Antiviral Research, 71(2-3), 141-148.
  4. Petersen, L.R., Brault, A.C., & Nasci, R.S. (2013). West Nile virus: review of the literature. JAMA, 310(3), 308-315.
  5. Organización Mundial de la Salud (2023). Rabia. Nota descriptiva. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rabies
  6. Granerod, J., et al. (2010). Causes of encephalitis and differences in their clinical presentations in England: a multicentre, population-based prospective study. The Lancet Infectious Diseases, 10(12), 835-844.
  7. Solomon, T., et al. (2012). Management of suspected viral encephalitis in adults. Clinical Medicine, 12(6), 560-566.
  8. Steiner, I., et al. (2010). Viral meningoencephalitis: a review of diagnostic methods and guidelines for management. European Journal of Neurology, 17(8), 999-e57.
  9. Gnann, J.W., & Whitley, R.J. (2017). Herpes simplex encephalitis: an update. Current Infectious Disease Reports, 19(3), 13.
  10. Ruzek, D., et al. (2019). Tick-borne encephalitis in Europe and Russia: review of pathogenesis, clinical features, therapy, and vaccines. Antiviral Research, 164, 23-51.
  11. Granerod, J., et al. (2012). Neuropsychological outcome after encephalitis in adults. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 83(3), 282-286.
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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