Encefalitis

Literalmente, encefalitis significa inflamación del cerebro y suele ser provocada por un virus, aunque también pueden tener otras causas, como una infección bacteriana.

La encefalitis es como se conoce a la inflamación del cerebro, generalmente a causa de una infección viral. Los síntomas iniciales son muy similares a los de la gripe, razón por la cual en ocasiones el diagnóstico médico es erróneo. A medida que la enfermedad avanza, los indicios son más intensos, como por ejemplo convulsiones o problemas motrices. Aunque no es lo más habitual, en ocasiones la encefalitis puede poner en serio riesgo la vida.

¿Qué es?

La encefalitis es la inflamación del cerebro a causa de infecciones virales. Se trata de una enfermedad que generalmente resulta muy complicada de determinar porque los síntomas son muy similares a los de una gripe o un resfriado común. No obstante, en determinados casos, los indicios son graves, generalmente manifestando un daño cerebral de carácter grave. A pesar de que la tasa de mortalidad de la encefalitis no es muy elevada, sí resulta relativamente frecuente que aparezcan secuelas neurológicas en el medio y largo plazo una vez superada la enfermedad.

Tipos

Existen dos tipos principales de encefalitis, cada uno de ellos con sus propias características y sintomatología.

  • Primaria: se caracteriza porque un determinado virus u otro agente infeccioso atacan de forma directa el cerebro. La infección puede localizarse únicamente en una zona, o, por el contrario, estar extendida por todo el órgano.
  • Secundaria: tal y como su propio nombre indica, es un trastorno cuya causa se encuentra en una reacción defectuosa del sistema inmunitario a una infección localizada en otra parte del cuerpo. Así, el sistema inmunitario, en vez de atacar únicamente a las células responsables de la infección, también ataca las células sanas del cerebro. En la gran mayoría de los casos, se da entre dos y tres semanas después de la infección inicial.

Causas de la encefalitis

Existen una gran selección de virus que pueden dar lugar a una encefalitis.

Herpes

El herpes es uno de los virus que con mayor frecuencia causa encefalitis. Puede tratarse del virus simple tipo 1, el cual da lugar al herpes labial alrededor de la boca; no es demasiado frecuente, aunque los pacientes que lo sufren corren un serio riesgo de muerte. También puede ser el virus del herpes simple tipo 2, que provoca herpes genital tanto en hombres como en mujeres.

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Enterovirus

Se conoce como enterovirus a una familia de microorganismos comunes que pertenecen a dos grandes grupos. Por un lado, los virus de la polio; y, por otro lado, varios serotipos que se dan especialmente en otoño y que suelen dar lugar a diferentes infecciones del sistema respiratorio o gastrointestinal de carácter leve.

Virus transmitidos por insectos

Picadura mosquito

La encefalitis también puede darse a raíz de diferentes virus transmitidos por insectos, como mosquitos y garrapatas. En el caso de los mosquitos, el trastorno más habitual es la encefalitis del Nilo Occidental; puede causar una enfermedad potencialmente mortal que afecta al sistema nervioso y que apenas presenta síntomas. En cuanto a las garrapatas, la enfermedad más común en lo relativo a la encefalitis es el virus de Powassan; las infecciones por este virus no son muy habituales, pero pueden ser graves y dar lugar a numerosas complicaciones.

Virus de la rabia

La infección por el virus de la rabia se transmite en la gran mayoría de los casos por la mordida de un animal infectado. Una vez dan comienzo los síntomas, el avance es muy rápido hacia la encefalitis.

Infecciones propias de la infancia

Esta enfermedad también puede darse en aquellas personas que han sufrido infecciones propias de la infancia, tales como:

  • Sarampión: una infección respiratoria muy contagiosa que da lugar a una erupción cutánea que afecta a todo el cuerpo; los síntomas más habituales son fiebre, tos y secreción nasal.
  • Rubéola: una infección viral caracterizada por la erupción cutánea de color rojo; es similar al sarampión, aunque la rúbeola no es tan infecciosa ni grave.

Factores de riesgo

Es importante destacar que cualquier persona puede sufrir encefalitis. No obstante, existen una serie de riesgos que aumentan las probabilidades de padecer esta enfermedad.

  • Edad: determinados tipos de encefalitis son más frecuentes en personas de determinadas edades. Por ejemplo, la inflamación del cerebro a raíz del sarampión resulta muchísimo más frecuente en niños que en adultos.
  • Sistema inmunitario débil: aquellas personas que tienen el sistema inmunitario debilitado a causa de enfermedades como el VIH, tienen un mayor riesgo de sufrir encefalitis.
  • Regiones geográficas: los virus transmitidos por insectos, como mosquitos o garrapatas, son más comunes en determinadas zonas del mundo.
  • Estaciones del año: directamente vinculado con el punto anterior, las enfermedades transmitidas por insectos son más habituales en verano.

Síntomas de la encefalitis

Síntomas de la encefalitis

Los primeros síntomas de la encefalitis son muy similares a los de una gripe o un resfriado común: dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares y articulares, y cansancio. A medida que la enfermedad avanza sin establecer el tratamiento adecuado, los indicios empeoran: confusión, convulsiones, pérdida de sensibilidad y parálisis en determinadas zonas del cuerpo, debilidad muscular, problemas con el habla, pérdida del conocimiento…

En líneas generales, esta enfermedad es más fácil de diagnosticar en bebés y niños ya que aparece una protuberancia en la fontanela, en los puntos blandos, de su cráneo. Además, presentan indicios claros de encefalitis, tales como rigidez corporal o excesiva irritabilidad.

Es importante ante la más mínima sospecha de esta enfermedad solicitar asistencia médica inmediata. Si la encefalitis se trata en sus etapas iniciales, las probabilidades de supervivencia sin ningún tipo de complicación para la salud son muy altas.

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Diagnóstico

El diagnóstico precoz de la encefalitis resulta de suma importancia para establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente, evitando así daños cerebrales de carácter grave. El médico en primer lugar realiza el historial clínico del paciente, teniendo en cuenta los síntomas que presenta, así como su edad y estado de salud anterior; también puede preguntar si el paciente ha realizado un viaje reciente a una zona de riesgo de picaduras de garrapatas y mosquitos.

Si existe sospecha de encefalitis, procede a realizar una serie de pruebas médicas que permitan confirmar o no el diagnóstico. La más importante de todas es la punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo, el cual se analiza en el laboratorio. El análisis que se realiza con mayor frecuencia es el conocido como PCR, el cual detecta la presencia del virus que ha causado la encefalitis.

El médico también puede considerar realiza una prueba de imagen del sistema nervioso central, como la resonancia magnética. Del mismo modo, el encefalograma es otra prueba muy recurrida para el diagnóstico de encefalitis ya que permite determinar si existe algún tipo de daño en la actividad eléctrica cerebral, además de estimar las probabilidades que existen de que el paciente padezca epilepsia de forma permanente.

Tratamiento de la encefalitis

Tratamiento encefalitis

Una vez establecido el diagnóstico de la enfermedad, es importante comenzar con el tratamiento de la misma con la mayor brevedad posible, el cual consta de un total de tres fases.

Controlar los síntomas

En primer lugar el médico establece una serie de medidas con el objetivo de controlar los síntomas propios de la enfermedad: beber abundantes líquidos y reposo para mejorar el malestar general, tomar analgésicos y antiinflamatorios para bajar la fiebre y tomar corticoides para disminuir la inflamación del cerebro.

Eliminar el virus

Una vez controlados los síntomas y el paciente presente un estado estable, se procede a eliminar el virus del sistema nervioso. Es interesante conocer que no todos los virus tienen un tratamiento específico. Es más, únicamente aquellos de la familia del herpes se pueden atacar de forma directa con la administración de fármacos antivirales.

Prevenir las secuelas

La tercera y última fase del tratamiento de la encefalitis consiste en prevenir las secuelas, de modo que el paciente pueda recuperar su calidad y ritmo de vida. Así, en función del daño residual que haya quedado en el cerebro, se pueden seguir diferentes terapias. Por ejemplo, si el paciente presente dificultad en el habla, la terapia del lenguaje es sumamente efectiva ya que permite recuperar el habla, así como el entendimiento. Otro tipo de terapias, como la física o la ocupacional también son muy recurridas con el claro objetivo de prevenir las secuelas de este trastorno.

Cómo prevenir la encefalitis

No existe ningún método para prevenir la encefalitis que sea 100% infalible. No obstante, hay una serie de tips que es interesante conocer para reducir en la medida de lo posible la exposición a los virus responsables de este trastorno.

Higiene

Por supuesto, mantener unos buenos hábitos de higiene resulta esencial, tanto en adultos como en niños. Así, es importante lavarse las manos con frecuencia utilizando agua y jabón, sobre todo antes y después de las comidas. Del mismo modo, no es recomendable compartir platos, cubiertos ni bebidas.

Vacunas

Vacuna

Muy importante llevar al día las vacunas de los más pequeños. Y es que hay determinados virus infantiles como el sarampión que se pueden evitar de manera sencilla con la administración de la vacuna correspondiente.

Mosquitos y garrapatas

Tal y como hemos señalado, una de las causas probables de encefalitis es la picadura de insectos como mosquitos y garrapatas. Pues bien, para evitarlas en la medida de lo posible hay una serie de tips que conviene recordar.

  • Prendas: a la hora de estar al aire libre, sobre todo durante la noche y en zonas boscosas, lo más aconsejable es vestir prendas que protejan la piel de este tipo de insectos, como camisas de manga larga y pantalones largos.
  • Repelente: existen determinados productos químicos como el DEET que se aplican tanto sobre la piel como sobra la ropa y brindan una protección excelente contra los mosquitos.
  • Fuentes de agua: un consejo fundamental es eliminar el agua estancada que pueda haber en cualquier punto de la vivienda, como el patio o la terraza ya que es ahí donde los mosquitos suelen poner sus huevos; elementos como techos planos, canaletas atascadas, macetas…
  • Mosquiteras: la instalación de mosquiteras en las ventanas de la vivienda también es una opción estupenda a valorar, sobre todo en la época estival. Es la mejor manera de evitar que estos insectos ingresen en el hogar.

Complicaciones de la encefalitis

La encefalitis es una enfermedad de carácter leve ante la que resulta esencial establecer el diagnóstico y tratamiento adecuados durante las primeras fases de la misma. Si el trastorno avanza, la inflamación puede dañar el cerebro y dar lugar a secuelas permanentes, e incluso la muerte.

Las complicaciones de la encefalitis varían de forma notable en función de una serie de factores: edad, causa que ha originado la infección, gravedad de la enfermedad, y periodo de tiempo que ha transcurrido desde la aparición de los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento.

Aquellos pacientes que presentan una enfermedad relativamente leve se recuperan en pocas semanas sin ningún tipo de complicación en el medio o largo plazo. Otras complicaciones más graves pueden abarcar: ausencia de coordinación muscular de manera permanente, problemas en la memoria, dificultad de concentración y atención, parálisis, defectos en el habla, así como en la vista y en la audición.


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