¿Cómo curar hemorroides en 48 horas?

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¿Cómo curar hemorroides en 48 horas?
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La enfermedad hemorroidal es una de las afecciones proctológicas más frecuentes, caracterizada por la inflamación y dilatación de los plexos vasculares situados en el canal anal y la región perianal. Aunque se trata de una condición generalmente benigna, puede resultar muy molesta y afectar significativamente a la calidad de vida.

Nota importante: a pesar de lo que sugiere el título de este artículo, es necesario ser realistas: la mayoría de las hemorroides no se curan en 48 horas. Lo que sí es posible es obtener un alivio significativo de los síntomas agudos en ese plazo si se aplican las medidas adecuadas. Las hemorroides trombosadas externas de aparición reciente pueden mejorar notablemente con tratamiento conservador en las primeras 48-72 horas, pero las hemorroides internas de grado avanzado o las recurrentes requieren un abordaje médico más prolongado. Si los síntomas persisten o empeoran, es imprescindible consultar con un profesional sanitario.

¿Qué son las hemorroides?

Las hemorroides, también conocidas como almorranas, constituyen una afección en la que los plexos vasculares situados en el canal anal y la región perianal se inflaman y dilatan. En condiciones normales, estas estructuras vasculares cumplen una función fisiológica importante: contribuyen a la continencia anal y facilitan la irrigación sanguínea de la zona. Cuando se produce la inflamación, aparecen molestias que pueden llegar a dificultar actividades cotidianas como sentarse.

Hemorroides

Aunque se trata de un tema del que muchas personas evitan hablar, la enfermedad hemorroidal es extraordinariamente frecuente. Se estima que afecta a alrededor del 50 % de la población mayor de 50 años, siendo más prevalente entre los 45 y los 65 años [1]. En general, su aparición se asocia a un aumento de la presión intraabdominal, especialmente durante la defecación.

Las hemorroides pueden clasificarse en internas y externas, y en los casos más leves pueden ser completamente asintomáticas.

Hemorroides internas

Se originan por encima de la línea dentada, dentro del canal anal. No suelen causar dolor (ya que esta zona carece de inervación somática), aunque pueden provocar sangrado. Cuando progresan, pueden prolapsarse. Se clasifican en cuatro grados según la clasificación de Goligher [2]:

  • Grado I: hemorroides que sangran pero no prolapsan.
  • Grado II: prolapsan durante la defecación pero se reducen espontáneamente.
  • Grado III: prolapsan durante la defecación u otros esfuerzos y requieren reducción manual.
  • Grado IV: permanecen prolapsadas de forma permanente y no son reducibles.

Hemorroides externas

Se localizan por debajo de la línea dentada, alrededor del margen anal, y son visibles a simple vista. Pueden acompañarse de hemorroides internas o de fisura anal. A diferencia de las internas, habitualmente no producen sangrado, pero sí dolor, especialmente cuando se complican con una trombosis hemorroidal externa, que provoca un nódulo duro, azulado y muy doloroso.

Causas de las hemorroides

La enfermedad hemorroidal se produce por un aumento sostenido de la presión sobre los plexos vasculares del canal anal, lo que provoca su dilatación e inflamación [3]. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Estreñimiento crónico: es una de las causas más frecuentes. La necesidad de realizar esfuerzos repetidos durante la defecación incrementa la presión sobre las venas hemorroidales. Cuando el estreñimiento se cronifica, los episodios hemorrroidales tienden a ser más frecuentes y graves.
  • Diarrea crónica o recurrente: aunque pueda parecer contradictorio, la diarrea también constituye un factor de riesgo. Los movimientos intestinales frecuentes aumentan la presión en la zona anorrectal y las deposiciones líquidas pueden irritar la mucosa, agravando los síntomas.
  • Sedentarismo y posturas prolongadas: permanecer mucho tiempo de pie o sentado favorece la congestión venosa pélvica y, por tanto, la aparición de hemorroides.

Causas de las hemorroides

  • Embarazo y parto: durante la gestación, el aumento del volumen uterino incrementa la presión sobre las venas pélvicas. Además, el estreñimiento asociado al embarazo y el esfuerzo del parto vaginal son factores adicionales de riesgo [4].
  • Obesidad y sobrepeso: el exceso de peso genera una presión crónica sobre la región pélvica y anal, favoreciendo la dilatación venosa. También puede provocar alteraciones circulatorias que facilitan el agrandamiento de las venas hemorroidales.
  • Predisposición genética: se ha observado que los antecedentes familiares de hemorroides aumentan el riesgo de padecerlas. Algunos estudios sugieren la existencia de factores genéticos relacionados con la debilidad de las paredes venosas [5].
  • Levantamiento de cargas pesadas: la maniobra de Valsalva asociada al levantamiento de peso incrementa la presión intraabdominal y, en consecuencia, la presión sobre los plexos hemorroidales.
  • Permanencia prolongada en el inodoro: pasar demasiado tiempo sentado en el inodoro (por ejemplo, leyendo o usando el teléfono móvil) incrementa la presión sobre la zona anal.

Síntomas de las hemorroides

Dependiendo de su gravedad, las hemorroides pueden ser asintomáticas o presentar los siguientes síntomas:

  • Sangrado rectal: generalmente de color rojo brillante, que se evidencia como manchado en el papel higiénico o goteo en el inodoro tras la defecación. Es importante distinguirlo de otras causas de sangrado rectal más graves.
  • Protuberancias perianales: aparición de bultos sensibles en la zona del margen anal.
  • Prolapso hemorroidal: las hemorroides internas pueden salir del canal anal, siendo en ocasiones reducibles manualmente y en otras permanentes.
  • Secreciones: manchado de la ropa interior por mucosidad, sangre o heces.
  • Prurito anal: sensación de picor en la zona perianal.
  • Dolor o molestia: más frecuente en las hemorroides externas trombosadas. Se intensifica al sentarse, caminar o durante la defecación.

Importante: ante cualquier sangrado rectal, es fundamental acudir al médico para descartar otras patologías, incluido el cáncer colorrectal.

¿Cómo aliviar las hemorroides rápidamente?

La enfermedad hemorroidal leve a moderada responde bien al tratamiento conservador, que puede proporcionar un alivio notable de los síntomas en las primeras 48 a 72 horas. No obstante, conviene recordar que el alivio sintomático no equivale a una curación definitiva, y que las hemorroides tienden a recurrir si no se modifican los factores desencadenantes.

Para obtener mejoría, se pueden implementar los siguientes métodos:

Baños de asiento

Los baños de asiento con agua tibia constituyen una de las medidas de alivio más recomendadas en las guías clínicas [6]. Ayudan a mejorar la circulación sanguínea local, reducen la inflamación y relajan la musculatura del esfínter anal.

Se recomienda llenar una bañera, bidé o recipiente específico con agua templada (no caliente). La persona debe sentarse de modo que solo la zona perianal quede sumergida, durante 10 a 20 minutos, de dos a tres veces al día.

Curar hemorroides en 48 horas

Algunas opciones para complementar los baños de asiento:

  • Baño de asiento con sales de Epsom (sulfato de magnesio): el sulfato de magnesio posee propiedades antiinflamatorias y relajantes musculares. Se debe añadir la cantidad indicada por el fabricante, esperar a que se disuelva completamente y permanecer en el agua al menos 10-15 minutos.
  • Baño de asiento con hamamelis: el hamamelis (Hamamelis virginiana) es conocido por sus propiedades astringentes y vasoconstrictoras, lo que lo convierte en un complemento útil para las hemorroides externas [7]. Se prepara infusionando una cucharada de hojas de hamamelis en una taza de agua caliente y se vierte en el agua del baño.
  • Baño de asiento con manzanilla: la manzanilla posee propiedades antiinflamatorias y calmantes. Se prepara una infusión con dos bolsitas de manzanilla y se añade a tres litros de agua templada.
  • Baño de asiento con árnica: la árnica se ha utilizado tradicionalmente por su efecto antiinflamatorio y analgésico. Se prepara una infusión con 20 gramos de árnica por cada tres litros de agua. Precaución: la árnica no debe aplicarse sobre heridas abiertas ni mucosas lesionadas.
  • Baño de asiento con castaño de Indias: se pueden utilizar las flores, la corteza o las hojas. Se hierven durante 15-20 minutos y se añade la decocción al agua del baño. Se recomienda permanecer en el baño 15-20 minutos y repetir dos o tres veces al día.

Aloe vera

El gel de aloe vera se ha utilizado durante siglos como remedio para diversas afecciones cutáneas. Posee propiedades antiinflamatorias, hidratantes y cicatrizantes que pueden contribuir a reducir la irritación y las molestias asociadas a las hemorroides externas [8]. Se aplica el gel puro de forma tópica sobre la zona afectada varias veces al día. Es importante utilizar gel de aloe vera puro, sin perfumes ni aditivos que puedan irritar la zona.

Castaño de Indias

El castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) es una planta medicinal cuyo principio activo, la escina, posee acción venotónica, antiinflamatoria y antiedematosa [9]. Se encuentra disponible en diversas presentaciones:

  • Cremas o geles de aplicación tópica: se aplican directamente sobre la zona afectada siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Supositorios: especialmente útiles para las hemorroides internas.
  • Infusión de corteza: se prepara añadiendo una cucharadita de corteza en un litro de agua hirviendo y dejando hervir 10 minutos. Se puede tomar uno o dos vasos diarios. Precaución: no debe utilizarse en personas con insuficiencia renal o hepática sin supervisión médica.

Otras medidas conservadoras

Además de los remedios anteriores, las siguientes medidas resultan fundamentales para el alivio rápido de los síntomas:

  • Aplicación de frío: compresas frías o hielo envuelto en un paño sobre la zona afectada durante 10-15 minutos ayudan a reducir la inflamación y el dolor.
  • Cremas y pomadas con corticoides o anestésicos locales: disponibles en farmacia, proporcionan alivio temporal del dolor y el prurito. No deben utilizarse durante más de una semana sin supervisión médica.
  • Dieta rica en fibra: consumir al menos 25-30 gramos de fibra al día (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales) favorece unas deposiciones más blandas y regulares, reduciendo el esfuerzo al defecar [10].
  • Hidratación adecuada: beber al menos 1,5-2 litros de agua al día contribuye a ablandar las heces.
  • Evitar el esfuerzo excesivo al defecar: no permanecer sentado en el inodoro más tiempo del necesario y no reprimir la necesidad de defecar.
  • Actividad física regular: caminar o realizar ejercicio moderado mejora la circulación y el tránsito intestinal.

Tratamientos médicos

En caso de que las medidas conservadoras no proporcionen mejoría suficiente, o cuando se trata de hemorroides de grado III-IV, es necesario recurrir a tratamientos médicos o quirúrgicos:

  • Ligadura con banda elástica: es el procedimiento ambulatorio más utilizado para hemorroides internas de grado II y III. Se colocan bandas elásticas en la base de la hemorroide, interrumpiendo su irrigación sanguínea, lo que provoca su necrosis y desprendimiento en unos días [11].
  • Escleroterapia: consiste en la inyección de un agente esclerosante en la hemorroide, provocando su fibrosis y reducción de tamaño.
  • Coagulación con infrarrojos: utiliza energía infrarroja para coagular el tejido hemorroidal, reduciendo su tamaño.
  • Hemorroidectomía: procedimiento quirúrgico en el que se extirpan las hemorroides. Se realiza bajo anestesia general o raquídea y se reserva para los casos más graves (grado III-IV) o cuando otros tratamientos han fracasado. El postoperatorio puede ser doloroso, pero ofrece los mejores resultados a largo plazo [12].
  • Hemorroidopexia con grapas (técnica de Longo): procedimiento menos invasivo que la hemorroidectomía convencional, en el que se reposiciona el tejido hemorroidal prolapsado.

¿Cuándo acudir al médico?

Es recomendable consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:

  • Sangrado rectal persistente o abundante.
  • Dolor intenso que no responde a las medidas conservadoras.
  • Hemorroides prolapsadas que no se pueden reducir.
  • Síntomas que no mejoran tras una semana de tratamiento.
  • Cambios en el hábito intestinal asociados al sangrado.
  • Fiebre o supuración en la zona perianal.

Referencias

  1. Lohsiriwat, V. (2012). Hemorrhoids: from basic pathophysiology to clinical management. World Journal of Gastroenterology, 18(17), 2009-2017. https://doi.org/10.3748/wjg.v18.i17.2009
  2. Goligher, J. C. (1980). Surgery of the Anus, Rectum and Colon (4th ed.). Baillière Tindall.
  3. Mounsey, A. L., Halladay, J., & Sadiq, T. S. (2011). Hemorrhoids. American Family Physician, 84(2), 204-210. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2011/0715/p204.html
  4. Poskus, T., Buzinskienė, D., Drasutiene, G., et al. (2014). Haemorrhoids and anal fissures during pregnancy and after childbirth: a prospective cohort study. BJOG, 121(13), 1666-1671. https://doi.org/10.1111/1471-0528.12838
  5. Segre, D., Dal Corso, H. M., Cassinotti, E., et al. (2011). The pathophysiology and classification of hemorrhoids. En Hemorrhoids (pp. 1-10). Springer.
  6. Alonso-Coello, P., Mills, E., Heels-Ansdell, D., et al. (2006). Fiber for the treatment of hemorrhoids complications: a systematic review and meta-analysis. The American Journal of Gastroenterology, 101(1), 181-188. https://doi.org/10.1111/j.1572-0241.2005.00359.x
  7. MacKay, D. (2001). Hemorrhoids and varicose veins: a review of treatment options. Alternative Medicine Review, 6(2), 126-140.
  8. Dat, A. D., Poon, F., Pham, K. B., & Doust, J. (2012). Aloe vera for treating acute and chronic wounds. Cochrane Database of Systematic Reviews, (2). https://doi.org/10.1002/14651858.CD008762.pub2
  9. Pittler, M. H., & Ernst, E. (2012). Horse chestnut seed extract for chronic venous insufficiency. Cochrane Database of Systematic Reviews, (11). https://doi.org/10.1002/14651858.CD003230.pub4
  10. Alonso-Coello, P., Guyatt, G. H., Heels-Ansdell, D., et al. (2005). Laxatives for the treatment of hemorrhoids. Cochrane Database of Systematic Reviews, (4). https://doi.org/10.1002/14651858.CD004649.pub2
  11. Shanmugam, V., Thaha, M. A., Rabindranath, K. S., et al. (2005). Rubber band ligation versus excisional haemorrhoidectomy for haemorrhoids. Cochrane Database of Systematic Reviews, (3). https://doi.org/10.1002/14651858.CD005034.pub2
  12. Lumb, K. J., Colquhoun, P. H., Malthaner, R., & Jayaraman, S. (2006). Stapled versus conventional surgery for hemorrhoids. Cochrane Database of Systematic Reviews, (4). https://doi.org/10.1002/14651858.CD005393.pub2
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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