Anemia ferropénica

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Anemia ferropénica
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La anemia forma parte de las patologías hematológicas, es decir, de enfermedades vinculadas con algún trastorno asociado a la sangre. La anemia ferropénica es la condición que ocurre cuando el organismo no dispone de suficientes glóbulos rojos sanos en el fluido sanguíneo. Debemos recordar que los glóbulos rojos son las células sanguíneas producidas por la médula ósea cuya función principal es transportar el oxígeno a todos los tejidos del organismo mediante la hemoglobina, una proteína rica en hierro.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la anemia se define como una concentración de hemoglobina inferior a 12 g/dL en mujeres adultas no embarazadas e inferior a 13 g/dL en varones adultos. Existen muchos tipos de anemia, pero la anemia ferropénica sucede cuando la persona presenta deficiencia de hierro, sustancia indispensable para la producción de hemoglobina y, por ende, de glóbulos rojos funcionales. Este tipo de anemia es el más frecuente a nivel mundial y constituye un importante problema de salud pública. Diagnosticar y tratar la anemia ferropénica a tiempo es necesario para prevenir complicaciones mayores.

Causas de la anemia ferropénica

Los glóbulos rojos son producidos en la médula ósea y tienen una vida media de aproximadamente 120 días, tras los cuales son eliminados por el bazo. El hierro es indispensable para que la sangre transporte el oxígeno, razón por la cual su deficiencia en el organismo afecta la cantidad de glóbulos rojos sanos. Normalmente las personas obtienen suficiente cantidad de hierro a través de la alimentación.

Anemia: hemoglobina baja

La anemia por deficiencia de hierro es la forma más común de anemia.

Las causas de la anemia ferropénica o por deficiencia de hierro son:

  • El cuerpo humano está perdiendo mayor cantidad de glóbulos rojos y hierro del que puede reponer por sí solo.
  • El organismo tiene un problema para absorber correctamente el hierro (malabsorción intestinal).
  • La persona no está consumiendo suficientes alimentos con hierro biodisponible.
  • El cuerpo necesita mayor cantidad de hierro debido a una condición específica como el embarazo o el período de lactancia.

Cuando el cuerpo humano pierde mucha cantidad de sangre inesperadamente, los valores de hierro suelen disminuir. Esto puede ocurrir por las siguientes causas:

  • Períodos menstruales incesantes y abundantes (menorragia).
  • Varices esofágicas a causa de una cirrosis hepática.
  • Consumo prolongado de medicamentos como el ibuprofeno o la aspirina, que pueden causar hemorragia gastrointestinal.
  • Úlcera péptica.

Otras causas de la anemia ferropénica son:

  • Consumo excesivo de antiácidos con calcio, que interfieren en la absorción del hierro.
  • Cirugía bariátrica del estómago para bajar de peso, que reduce la superficie de absorción intestinal.
  • Celiaquía.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Dietas vegetarianas mal planificadas o desequilibradas. Una alimentación vegetariana bien planificada puede aportar hierro suficiente, pero el hierro de origen vegetal (hierro no hemo) tiene menor biodisponibilidad que el de origen animal (hierro hemo), por lo que requiere mayor atención nutricional.
  • Desnutrición.

Estadios de la ferropenia

La deficiencia de hierro no aparece de forma brusca, sino que evoluciona de manera progresiva a través de tres estadios clínicos bien diferenciados:

  1. Depleción de los depósitos de hierro: los niveles de ferritina sérica descienden (por debajo de 30 µg/L), pero la hemoglobina y el volumen corpuscular medio (VCM) se mantienen dentro de los rangos normales. El paciente suele estar asintomático.
  2. Eritropoyesis ferropénica: los depósitos se han agotado y el aporte de hierro a la médula ósea es insuficiente. Desciende la saturación de transferrina y aumentan los receptores solubles de transferrina, aunque la hemoglobina puede permanecer aún en rango normal-bajo.
  3. Anemia ferropénica establecida: la hemoglobina cae por debajo de los valores de referencia de la OMS. El hemograma muestra típicamente una anemia microcítica (VCM < 80 fL) e hipocrómica (HCM baja), con un índice de distribución eritrocitaria (ADE/RDW) elevado.

Diagnóstico

El diagnóstico de la anemia ferropénica se basa en la combinación de datos clínicos y analíticos. Las pruebas fundamentales incluyen:

  • Hemograma completo: permite detectar la disminución de hemoglobina, hematocrito y recuento de glóbulos rojos. Un VCM bajo (< 80 fL) es un marcador característico de anemia microcítica, típica de la ferropenia.
  • Ferritina sérica: es el parámetro más útil para valorar los depósitos de hierro. Valores inferiores a 30 µg/L son altamente sugestivos de ferropenia, aunque hay que tener en cuenta que la ferritina puede elevarse falsamente en estados inflamatorios, infecciones o hepatopatías, ya que es un reactante de fase aguda.
  • Hierro sérico y saturación de transferrina: el hierro sérico disminuye y la capacidad total de fijación de hierro (TIBC) aumenta, lo que resulta en una saturación de transferrina baja (habitualmente < 16 %).
  • Frotis de sangre periférica: puede mostrar microcitosis, hipocromía y poiquilocitosis.

Una vez confirmada la anemia ferropénica, es fundamental investigar la causa subyacente, especialmente en varones adultos y mujeres posmenopáusicas, en quienes deben descartarse pérdidas digestivas ocultas.

Síntomas de la anemia ferropénica

Una persona puede tener anemia ferropénica y no saberlo, ya que esta condición no suele presentar síntomas en su fase inicial o cuando es moderada. Sin embargo, cuando la anemia no se atiende comienza a manifestarse de la siguiente forma:

  • Debilidad o cansancio. Las personas suelen sentirse fatigadas durante todo el día, incluso después de haber descansado. Este síntoma puede empeorar después del ejercicio físico o durante el mismo.
  • Falta de energía que impide realizar las actividades cotidianas con el ritmo acostumbrado.
  • Dificultad para concentrarse o memorizar.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Pica: deseo repentino por consumir sustancias no nutritivas como hielo (pagofagia), tierra o almidón.
  • Mareos o pérdida del equilibrio al ponerse de pie o al levantarse de la cama.
  • Color pálido de la piel y uñas quebradizas (coiloniquia en casos avanzados).
  • Glositis: dolor, enrojecimiento o inflamación de la lengua.
  • Dificultad leve para respirar (disnea de esfuerzo).
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Taquicardia o palpitaciones, especialmente con el esfuerzo.

Cuando la anemia es causada por otra enfermedad, el malestar puede manifestarse de distintas maneras. Entre los síntomas de algunas afecciones asociadas a la anemia ferropénica encontramos los siguientes:

  • Cambios en las evacuaciones. Se pueden presentar heces muy oscuras (melenas) o heces con sangre.
  • Dolor en la región inferior del abdomen a causa, normalmente, de úlceras.
  • Sangrado abundante durante los períodos menstruales.
  • Pérdida de peso inexplicable.

Tratamiento de la anemia ferropénica

Tratar la anemia ferropénica correctamente y a tiempo es necesario para prevenir que dicha afección cause complicaciones y para asegurar la correcta oxigenación de los tejidos del cuerpo humano. Afortunadamente, la anemia ferropénica se puede tratar y, al cabo de unas semanas o meses, los valores de hierro, hemoglobina y glóbulos rojos en sangre vuelven a la normalidad, lo cual permite que los síntomas desaparezcan.

El tratamiento de la anemia ferropénica tiene como objetivo combatir la deficiencia de hierro para regular la composición de la sangre. Por esta razón, comprende el consumo de suplementos de hierro oral (generalmente en forma de sulfato ferroso, a dosis de 100-200 mg de hierro elemental al día) y una dieta con abundantes alimentos ricos en hierro. Se recomienda tomar los suplementos de hierro en ayunas o entre comidas para mejorar su absorción, acompañados de vitamina C (por ejemplo, un zumo de naranja). El consumo diario de hierro en cápsulas dependerá de cada persona y de la gravedad de la deficiencia, por lo tanto, solo debe ser indicado por el especialista médico.

Si la persona con anemia ferropénica es intolerante al consumo de suplementos de hierro oral (lo cual ocurre con frecuencia debido a efectos secundarios gastrointestinales como náuseas, estreñimiento o dolor abdominal), será necesario que se someta a tratamiento con hierro intravenoso. Este consiste en la administración de hierro directamente en la vena mediante preparados como hierro carboximaltosa o hierro sacarosa. Durante el embarazo o el período de lactancia es importante que la mujer tome suplementos de hierro para prevenir la anemia ferropénica. Si llegara a presentarse la anemia durante el embarazo o la lactancia, necesitarán de igual modo tomar hierro adicional bajo supervisión médica.

Por lo general, después de 2 meses de tratamiento la persona habrá superado la anemia ferropénica y los valores sanguíneos habrán vuelto a la normalidad. Sin embargo, el consumo de suplementos de hierro debe prolongarse entre 3 y 6 meses adicionales para reponer correctamente las reservas del organismo (hasta alcanzar una ferritina sérica superior a 50 µg/L) y evitar que la anemia se convierta en una condición recurrente.

Cuando la anemia ferropénica es causada por una enfermedad subyacente, será necesario atender dicha afección para poder tratar la anemia de forma definitiva. En estos casos es aún más importante mantener una alimentación equilibrada y rica en hierro, ya que la indicación de suplementos dependerá de la condición de salud de la persona.

La dieta es fundamental para tratar la anemia ferropénica

Todas las personas que no tengan problemas para absorber el hierro correctamente pueden ayudar a equilibrar los niveles de este mineral a través de la alimentación. Los alimentos ricos en hierro son muchos, pero entre los mejores destacan: tomate, remolacha, mariscos de concha como las ostras, almejas y mejillones, anchoas, sardinas, boquerones, hígado de ternera, morcilla, soja, lentejas, garbanzos, espinacas, acelgas, brócoli, coliflor, perejil, almendras, uvas y mango.

Es importante recordar que el hierro de origen animal (hierro hemo) se absorbe con mayor facilidad que el de origen vegetal (hierro no hemo). Para mejorar la absorción del hierro no hemo, se recomienda acompañar estos alimentos con fuentes de vitamina C (cítricos, pimientos, kiwi). Por el contrario, el consumo de té, café, lácteos o cereales integrales junto con alimentos ricos en hierro puede reducir su absorción.

El diagnóstico y tratamiento de la anemia ferropénica requiere supervisión médica. Por lo tanto, al presentar indicios de esta enfermedad es necesario acudir al médico para un chequeo exhaustivo que confirme la anemia. No se recomienda el consumo de hierro sin prescripción médica, ya que un exceso de hierro también puede resultar perjudicial para la salud.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Haemoglobin concentrations for the diagnosis of anaemia and assessment of severity. Ginebra: OMS; 2011. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/WHO-NMH-NHD-MNM-11.1
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS). Guideline on haemoglobin cutoffs to define anaemia in individuals and populations. Ginebra: OMS; 2024. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240088542
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS). Iron deficiency anaemia: assessment, prevention, and control. A guide for programme managers. Ginebra: OMS; 2001. Disponible en: https://www.who.int/publications/m/item/iron-children-6to23—archived-iron-deficiency-anaemia-assessment-prevention-and-control
  4. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Anaemia - iron deficiency. Clinical Knowledge Summaries. Disponible en: https://cks.nice.org.uk/topics/anaemia-iron-deficiency/
  5. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Blood transfusion (NG24): recommendations on iron supplementation. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng24/chapter/recommendations
Daniela Innecco

Escrito por

Daniela Innecco

Periodista de salud

Graduada en Ciencias de la Comunicación

Periodista especializada en salud y bienestar. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con experiencia en medios de comunicación internacionales. Se centra en temas de nutrición, vida saludable y remedios naturales con un enfoque divulgativo y accesible.

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