10 síntomas de tiroides a los que debes prestar atención

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10 síntomas de tiroides a los que debes prestar atención
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La tiroides es una glándula endocrina que, mediante la producción de hormonas, regula funciones esenciales del organismo como el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y el estado de ánimo. Un mal funcionamiento de esta glándula puede ocasionar un gran número de problemas de salud. Sin embargo, existe el riesgo de que algunas patologías tiroideas pasen desapercibidas durante meses o incluso años, lo que puede comprometer seriamente la calidad de vida del paciente.

Se estima que los trastornos tiroideos afectan a más del 10 % de la población general, con una prevalencia significativamente mayor en mujeres. Esta glándula figura entre las más importantes del sistema endocrino, aunque el ser humano puede vivir sin ella con un tratamiento hormonal sustitutivo adecuado. A continuación te explicamos qué es la tiroides y cuáles son los 10 síntomas de tiroides más comunes que deben alertarte.

¿Qué es la tiroides?

La glándula tiroides es un órgano endocrino con forma de mariposa situado en la parte anterior del cuello, justo por debajo del cartílago tiroides (conocido coloquialmente como «nuez de Adán»). Su función principal es producir hormonas imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.

En concreto, la tiroides sintetiza dos hormonas: la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4). Ambas intervienen en la regulación del metabolismo basal, el crecimiento y el desarrollo, la termogénesis y el funcionamiento del sistema cardiovascular y nervioso. Para su síntesis, la glándula necesita un aporte adecuado de yodo a través de la alimentación.

Qué es la tiroides

Para cumplir su función correctamente, la tiroides depende de un mecanismo de retroalimentación coordinado con otras dos estructuras del sistema nervioso central:

  • Hipófisis (glándula pituitaria): es la encargada de liberar la TSH (tirotropina) en el torrente sanguíneo. Esta hormona estimula directamente a la tiroides para que produzca y libere T3 y T4.
  • Hipotálamo: se encarga de secretar la TRH (hormona liberadora de tirotropina), que a su vez envía la señal a la hipófisis para que libere TSH. De este modo, el hipotálamo actúa como regulador superior de todo el eje tiroideo.

Este sistema se denomina eje hipotálamo-hipófisis-tiroides y funciona mediante un mecanismo de retroalimentación negativa: cuando los niveles de T3 y T4 son suficientes, el hipotálamo y la hipófisis reducen la producción de TRH y TSH, respectivamente. Cuando los niveles descienden, se incrementa la estimulación para restablecer el equilibrio hormonal.

10 síntomas de tiroides más comunes

Las patologías tiroideas —fundamentalmente el hipotiroidismo (producción insuficiente de hormonas) y el hipertiroidismo (producción excesiva)— suelen cursar con un cuadro clínico variado pero reconocible. Identificar estos signos a tiempo es clave para obtener un diagnóstico precoz. Entre los 10 síntomas de tiroides más comunes se encuentran:

Cambios en el peso

El aumento o la disminución de peso inexplicables constituyen uno de los signos más frecuentes de disfunción tiroidea. En el hipotiroidismo, la ralentización del metabolismo favorece la ganancia de peso a pesar de no haber cambios en la dieta. Por el contrario, en el hipertiroidismo se produce una aceleración metabólica que conduce a una pérdida de peso involuntaria, incluso con un apetito conservado o aumentado.

Estos cambios suelen oscilar entre 2 y 10 kg, aunque en casos graves pueden ser más pronunciados. Es importante señalar que no todo cambio de peso se debe a la tiroides, pero cuando se presenta sin causa aparente, conviene solicitar un análisis de función tiroidea (TSH, T4 libre).

Apatía y alteraciones del estado de ánimo

La falta de ánimo, la irritabilidad y la labilidad emocional son signos frecuentes de disfunción tiroidea. Las hormonas tiroideas desempeñan un papel fundamental en la regulación de los neurotransmisores cerebrales, incluidos la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.

Los cambios en los niveles hormonales pueden provocar desajustes significativos en el estado de ánimo. En el hipotiroidismo, predominan la apatía, la fatiga y la tendencia al ánimo depresivo. En el hipertiroidismo, son más frecuentes la ansiedad, la nerviosidad y la irritabilidad. Además, se ha descrito una asociación entre la disfunción tiroidea y la disminución de la libido, lo que repercute directamente en la vida sexual y en la calidad de vida del paciente.

Intolerancia al frío o al calor

Las personas con trastornos tiroideos suelen presentar una percepción alterada de la temperatura ambiental. Esto se debe a que las hormonas tiroideas regulan la tasa metabólica basal y, con ella, la termogénesis (producción de calor corporal).

En el hipotiroidismo, la disminución del metabolismo provoca una mayor sensibilidad al frío, con extremidades frías y tendencia a abrigarse en exceso. En el hipertiroidismo, la aceleración metabólica genera intolerancia al calor, sudoración excesiva y sensación de acaloramiento. Este síntoma, aunque inespecífico, resulta muy orientativo cuando se presenta junto a otros signos tiroideos.

Malestar muscular y articular

Cuando la glándula tiroidea no funciona correctamente, las articulaciones y los músculos se ven afectados de forma significativa. En el hipotiroidismo, es frecuente la miopatía hipotiroidea, que cursa con debilidad muscular proximal, mialgias, rigidez articular y, en ocasiones, elevación de la creatina-cinasa (CK) en sangre.

En el hipertiroidismo, el exceso hormonal favorece el catabolismo proteico, lo que produce una degradación progresiva del tejido muscular. El paciente experimenta debilidad generalizada, fatiga y dificultad para realizar actividades cotidianas, lo que le lleva a necesitar períodos de reposo más prolongados.

Glándula tiroidea

Debilidad capilar

Otro de los 10 síntomas de tiroides más comunes es la caída del cabello o la fragilidad capilar. Las hormonas tiroideas regulan el ciclo de los folículos pilosos, concretamente la fase anágena (de crecimiento). Cuando existe un desequilibrio hormonal, un mayor número de folículos entra en fase telógena (de reposo y caída) de forma simultánea, lo que se conoce como efluvio telógeno.

El resultado es un cabello con apariencia más débil, seco y quebradizo, junto con un aumento notable de la caída. Este síntoma suele revertir con la normalización de los niveles hormonales, aunque la recuperación puede tardar varios meses.

Piel reseca

Para que la piel mantenga un aspecto saludable, es necesario que las células que la componen se renueven de forma constante. Las hormonas tiroideas participan en la regulación de este proceso de renovación celular epidérmica.

En el hipotiroidismo, la piel tiende a volverse seca, áspera, pálida y con descamación, especialmente en codos, rodillas y talones. También es frecuente la aparición de mixedema (acumulación de mucopolisacáridos en la dermis) en casos avanzados. En el hipertiroidismo, la piel puede presentarse más fina, húmeda y caliente al tacto. Ambos cuadros mejoran significativamente con el tratamiento adecuado.

Depresión

Si bien la depresión es un síntoma que puede aparecer asociado a múltiples enfermedades, en las patologías tiroideas es especialmente frecuente. Diversos estudios han demostrado una relación directa entre el hipotiroidismo subclínico y la depresión resistente al tratamiento convencional con antidepresivos.

El mecanismo exacto no está completamente dilucidado, aunque se cree que la deficiencia de hormonas tiroideas altera la neurotransmisión serotoninérgica y noradrenérgica. Por este motivo, las guías clínicas recomiendan solicitar un perfil tiroideo en todo paciente con un cuadro depresivo de nueva aparición, especialmente en mujeres mayores de 40 años.

Problemas de concentración y memoria

Los déficits cognitivos, incluyendo dificultades de concentración, lentitud mental y fallos de memoria, son manifestaciones neuropsicológicas bien documentadas de la disfunción tiroidea. En el hipotiroidismo, los pacientes describen con frecuencia lo que coloquialmente se conoce como «niebla mental».

La intensidad de estos síntomas varía considerablemente entre pacientes. Se ha observado que niveles bajos de hormonas tiroideas afectan a la neuroplasticidad y a la velocidad de procesamiento cerebral. Cuando se instaura un tratamiento sustitutivo y los niveles hormonales se normalizan, la memoria y la capacidad de concentración suelen mostrar una mejoría progresiva.

10 síntomas de tiroides

Estreñimiento

Se considera uno de los 10 síntomas de tiroides más frecuentes y, aunque no suele revestir gravedad, puede resultar muy molesto. Las hormonas tiroideas regulan la motilidad del tracto gastrointestinal. En el hipotiroidismo, la disminución del peristaltismo intestinal provoca un tránsito más lento, lo que se traduce en estreñimiento crónico.

Cuando existe alguna patología tiroidea, el funcionamiento del colon puede verse significativamente alterado. En casos leves, la dieta rica en fibra y una hidratación adecuada pueden aliviar el problema. Si el estreñimiento persiste o se acompaña de otros síntomas, es fundamental acudir al médico para valorar la función tiroidea y establecer un tratamiento específico.

Ciclos menstruales irregulares

Este síntoma afecta exclusivamente a las mujeres y constituye uno de los motivos de consulta ginecológica más frecuentes asociados a disfunción tiroidea. Las hormonas tiroideas interactúan con las hormonas del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, por lo que cualquier desequilibrio tiroideo repercute directamente en la regulación del ciclo menstrual.

En el hipotiroidismo, es habitual la aparición de menorragia (sangrado menstrual abundante), ciclos prolongados e irregulares. En el hipertiroidismo, los ciclos tienden a acortarse o incluso puede producirse amenorrea (ausencia de menstruación). Si estas alteraciones no se corrigen a tiempo, pueden derivar en problemas de fertilidad. De hecho, las guías clínicas recomiendan incluir la determinación de TSH en el estudio básico de la mujer con dificultades para concebir.

Tratamiento de las enfermedades tiroideas

El abordaje terapéutico dependerá del tipo de patología tiroidea diagnosticada, su gravedad y las características individuales del paciente. Las opciones principales incluyen:

  • Tratamiento farmacológico: en el hipotiroidismo, el tratamiento de elección es la levotiroxina sódica (T4 sintética), que se administra por vía oral en ayunas. La dosis se ajusta de forma individual según los niveles de TSH. En el hipertiroidismo, se emplean fármacos antitiroideos como el metimazol o el carbimazol, que inhiben la síntesis de hormonas tiroideas.
  • Yodo radiactivo (I-131): se utiliza fundamentalmente en el tratamiento del hipertiroidismo y de ciertos tipos de cáncer de tiroides. El yodo radiactivo destruye selectivamente el tejido tiroideo hiperactivo.
  • Cirugía (tiroidectomía): puede ser parcial o total, y está indicada en casos de nódulos tiroideos sospechosos, bocios de gran tamaño que comprimen estructuras vecinas o cáncer de tiroides confirmado. Tras una tiroidectomía total, el paciente necesitará tratamiento sustitutivo con levotiroxina de por vida.

Todo tratamiento debe ser prescrito y supervisado de manera individualizada por un endocrinólogo o el médico de atención primaria, según el cuadro clínico que presente el paciente. Es imprescindible realizar un seguimiento periódico mediante analíticas de control (TSH, T4 libre y, en su caso, T3) para verificar que el tratamiento está siendo eficaz y ajustar las dosis si fuese necesario.

Además del tratamiento específico, se recomienda mantener una alimentación equilibrada con un aporte adecuado de yodo y selenio, evitar el tabaquismo y realizar revisiones endocrinológicas periódicas, especialmente en pacientes con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea.

Referencias

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Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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