¿Qué es un seroma y por qué aparece?
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es un seroma?
- Seroma tardío
- 2.Causas del seroma
- Mecanismo de formación
- Factores de riesgo
- 3.Síntomas
- Signos de alarma: cuándo acudir a urgencias
- 4.¿Cuánto tarda en aparecer un seroma?
- 5.Diagnóstico
- 6.Tratamiento
- 7.Complicaciones
- 8.Prevención
- Medidas preoperatorias
- Medidas postoperatorias
- 9.Preguntas frecuentes
- ¿Un seroma puede convertirse en cáncer?
- ¿Puedo drenar un seroma yo mismo en casa?
- ¿El seroma volverá a aparecer tras el drenaje?
- 10.Referencias
El seroma se presenta como una complicación quirúrgica donde ocurre una acumulación de líquido bajo la piel. Aunque no es muy frecuente, se considera común y no suele representar un riesgo para la salud del paciente. Sin embargo, requiere atención médica para evitar consecuencias graves derivadas de su aparición.
Durante la cirugía se corta o elimina tejido, favoreciendo la salida de líquido. Al existir un proceso de cicatrización, es posible que al cuerpo se le dificulte absorberlo, lo cual provoca que este se acumule. Si bien en algunos casos se reabsorbe espontáneamente, en otros será necesaria la intervención de un médico para resolver el cuadro.
¿Qué es un seroma?
El seroma, también conocido como seroma postquirúrgico, es una acumulación de líquido seroso dentro de la piel que se forma cerca de la cicatriz tras una intervención quirúrgica. La aparición de esta acumulación no es normal, por lo que se necesita revisión y atención médica. Sin embargo, se considera como una complicación leve y de fácil tratamiento. Se ha registrado una mayor incidencia de seromas en pacientes con obesidad o sobrepeso.
Este líquido tiene un aspecto similar al del suero de la sangre, considerándose que contiene parte de este así como otros líquidos corporales, incluyendo linfa y líquido intersticial. Tiende a ser transparente o con una coloración amarillenta pálida. Su aparición es ocasionada por el corte de un tejido durante una cirugía, lo que lleva al escape de este líquido.

Dependiendo del alcance de la intervención puede variar la cantidad de líquido que se acumula. Mientras mayor sea la extensión, aumenta el riesgo de un seroma de tamaño considerable. En algunos casos, y sobre todo en los de tamaño pequeño, puede ocurrir que esta complicación pase desapercibida y nunca se detecte. Aun así, se ha comprobado que en la mayoría de las situaciones este desaparece por sí solo y sin requerimiento de un tratamiento.
Aunque pueda causar preocupación entre los pacientes, se trata de una afección benigna sin suponer un riesgo para la salud. Tampoco tiene relación con el cáncer ni lo causa, algo que confunden muchas personas. Sin embargo, existe la posibilidad de que llegue a infectarse, una complicación que sí requiere atención médica inmediata, llegando a ser necesario administrar antibióticos para tratar la infección.
También es posible encontrar seromas encapsulados. Ocurre cuando el líquido se encuentra acumulado dentro de un tejido fibroso, creando una cápsula. El cuerpo no es capaz de absorberlo y se va endureciendo con el paso del tiempo.
Seroma tardío
Se trata de una complicación mucho menos frecuente. Se considera que puede ocurrir en menos del 1,8 % de los casos. Si bien también destaca por una acumulación de líquido debajo de la piel, suele ocurrir mucho tiempo después de que haya ocurrido la intervención quirúrgica. La mayoría de los casos suele aparecer después del año.
Los seromas tardíos se han descrito con mayor frecuencia en pacientes portadoras de prótesis mamarias, asociándose en algunos casos a una reacción inflamatoria crónica frente al material del implante. Ante la aparición de un seroma tardío, es importante descartar causas más infrecuentes mediante análisis del líquido aspirado.
Causas del seroma
El seroma se produce por la separación de los tejidos de la piel y musculares, lo cual provoca el escape de fluidos corporales debido a la presencia de vasos sanguíneos y linfáticos. En caso de que estos no se reparen adecuadamente, o por efecto de la cicatrización, se dificulta su reabsorción. Todo dependerá de la capacidad de recuperación del organismo así como del sistema inmunitario.
Mecanismo de formación
El mecanismo exacto de formación del seroma no está completamente esclarecido, pero se han propuesto varias teorías:
- Teoría inflamatoria: la intervención quirúrgica provoca una respuesta inflamatoria que aumenta la permeabilidad de los vasos sanguíneos y linfáticos, favoreciendo la filtración de líquido al espacio intersticial.
- Teoría linfática: la sección de vasos linfáticos durante la cirugía impide el drenaje normal del líquido intersticial, provocando su acumulación en el espacio creado por la disección quirúrgica.
- Espacio muerto: la separación de los tejidos durante la cirugía crea un espacio vacío (espacio muerto) que el organismo tiende a rellenar con líquido seroso.
Factores de riesgo
Suele estar mayormente relacionado con procedimientos donde se produce una alteración o eliminación del tejido. Aunque puede aparecer tras cualquier tipo de operación quirúrgica, existe un mayor riesgo en ciertas situaciones como:
- Cirugías extensas y que requieren eliminación de tejido, como el caso de la mastectomía en pacientes con cáncer de mama, abdominoplastia, liposucción, entre otros.
- Cesáreas, existiendo una incidencia del 4 % al 25 % de los casos.
- Procedimientos quirúrgicos donde es necesario colocar drenajes.
- Cirugías donde se produce daño considerable a los tejidos.
- Predisposición genética a los seromas.
- Antecedentes de seromas previos.
- Cirugía de hernia inguinal o ventral con colocación de malla.
- Cirugía de reconstrucción mamaria.
- Disección axilar en cirugía oncológica de mama.

También se han identificado otros factores que pueden favorecer la acumulación de este líquido. Los pacientes de edad avanzada, aquellos que sufren de obesidad y sobrepeso o de condiciones médicas como la diabetes tienen mayor predisposición. También puede ocurrir con mayor frecuencia en personas que no realizan reposo adecuado tras la cirugía. Existe un mayor riesgo cuando se realiza actividad física excesiva o se levanta peso.
Otros factores asociados incluyen:
- Hipertensión arterial: puede dificultar la correcta cicatrización de los vasos sanguíneos.
- Uso de anticoagulantes: aumenta el riesgo de acumulación de líquido en la zona quirúrgica.
- Tabaquismo: el tabaco altera la microcirculación y retrasa los procesos de cicatrización.
- Extensión de la disección quirúrgica: a mayor área intervenida, mayor probabilidad de formación de seroma.
Síntomas
Si bien el seroma no se considera una complicación grave, puede afectar el resultado de la cirugía, por lo cual necesita ser evaluado por un médico. Lo ideal es tratar en el menor tiempo posible y eliminarlo para evitar cualquier otra complicación.
Al presentarse como acumulación de líquidos corporales, se encuentra libre de bacterias. Por lo que no es necesario administrar antibióticos para resolver este cuadro. Sin embargo, si no se atiende, puede producirse una infección, lo cual incide sobre el pronóstico de la cicatrización y la salud del paciente.
Por lo general los síntomas se presentan al poco tiempo de la cirugía, siendo muy común:
- Se observa expulsión de líquido de aspecto seroso transparente o de color amarillo a través de la cicatriz.
- Abultamiento o hinchazón de la cicatriz o en la zona de la cirugía. El seroma se presenta como un bulto debido a la acumulación de líquido. Dependiendo del tamaño puede ser palpable sobre la piel.
- Dolor en el lugar de la cirugía, sobre todo cuando se aplica presión.
- La piel cerca de la cicatriz está enrojecida y se siente caliente. Además, puede llegar a haber sensibilidad en la zona. Esto se relaciona con inflamación, o incluso infección.
- Sensación de fluctuación (movimiento líquido) al palpar la zona.
- Molestias al moverse o al realizar ciertos movimientos.
Signos de alarma: cuándo acudir a urgencias
Es posible que este cuadro se complique. Será fácilmente identificado debido a que pueden aparecer otros síntomas como la fiebre o la expulsión de secreciones purulentas o marrones, pudiendo haberse mezclado con sangre. De ocurrir esto, debe comunicarse con su médico o dirigirse a urgencias y recibir atención médica inmediata para evitar mayores complicaciones.
Los signos que indican una posible infección del seroma incluyen:
- Fiebre superior a 38 °C.
- Enrojecimiento que se extiende progresivamente alrededor de la herida.
- Secreción purulenta (de color verdoso, grisáceo o maloliente).
- Dolor intenso que no cede con analgésicos habituales.
- Malestar general, escalofríos o taquicardia.
Cuando no existe evaluación y tratamiento, la permanencia del líquido en la zona puede provocar que se desarrolle tejido fibroso. Como consecuencia, se endurece y se forma un seroma encapsulado. Además, la falta de atención médica puede representar una complicación postquirúrgica, ya que afectaría la cicatrización, llegando a alargar este proceso.
¿Cuánto tarda en aparecer un seroma?
El tiempo que tarda en formarse un seroma varía de un paciente a otro. Pero en general suelen aparecer entre la primera y segunda semana tras la cirugía. Es posible que durante el procedimiento se retire tejido, lo cual deja un espacio vacío debajo de la piel. En este lugar se irá depositando y acumulando el líquido.
Si no se realiza el abordaje adecuado, puede complicarse y transformarse en un seroma encapsulado. Es posible incluso que se infecte, comprometiendo el proceso de cicatrización.
Además, el tiempo en que suele desaparecer varía de un paciente a otro, sobre todo dependiendo de su tamaño y gravedad del caso. Se considera que los seromas más pequeños pueden reabsorberse en un plazo de 2 a 3 semanas, por sí solos o con el tratamiento adecuado.
Cuando se trata de una mayor acumulación de líquido, este período puede llegar a extenderse hasta varios meses. Existe el riesgo de que sea necesario volver a someterse a una intervención quirúrgica para corregir el problema.
Diagnóstico
En general, la presencia del seroma es notada por el médico y no por el paciente. Después de la cirugía la persona debe asistir a una revisión. En este momento el médico procederá a realizar una evaluación donde puede detectarlo con facilidad, a menos que se trate de un caso subclínico.
Para el diagnóstico, el profesional de la salud realiza un examen físico que incluye observación y palpación de la zona. En algunos casos solicitará una ecografía para determinar si realmente existe acumulación de líquido bajo la piel. La ecografía permite también medir el volumen del seroma y guiar el procedimiento de aspiración si es necesario.
En determinadas circunstancias, especialmente en seromas tardíos o de características atípicas, el médico puede solicitar un análisis citológico y bioquímico del líquido aspirado para descartar otras patologías y confirmar la naturaleza serosa de la colección.
Tratamiento
La forma en que se trate este cuadro dependerá del tipo de seroma que se presente. Aquí influye la cantidad de líquido acumulado así como los síntomas que lo acompañan. Cuando se trata de seromas pequeños y con poco líquido, se suelen resolver solos en poco tiempo, ya que el cuerpo reabsorbe el líquido.
En caso contrario, si el tamaño es mayor se procederá a intervenir de la siguiente forma:
- Drenaje por aspiración (punción evacuadora): se considera la opción más viable y que se aplica con mayor frecuencia para eliminar el seroma. Se inserta una aguja o catéter que permite extraer el líquido acumulado dentro de la piel. Se debe realizar varias veces hasta comprobar que no existe más acumulación de líquido. Dependiendo de la gravedad del caso puede ser necesario colocar un drenaje permanente durante unos días. El procedimiento suele realizarse con guía ecográfica para mayor precisión.
- Compresión local: la aplicación de vendajes compresivos o fajas tras la aspiración ayuda a reducir el espacio muerto y disminuye la probabilidad de que el seroma se reproduzca.
- Medicamentos: es posible que sea necesario recetar fármacos. Suelen recomendarse los antiinflamatorios no esteroideos para tratar los síntomas de dolor e inflamación. En caso de presentar fiebre o expulsión de pus se procede a administrar antibióticos, ya que son signos de infección.
- Escleroterapia: en seromas recurrentes, se puede inyectar un agente esclerosante (como la doxiciclina o la povidona yodada diluida) en la cavidad del seroma tras su evacuación. Este agente provoca una reacción inflamatoria controlada que favorece la adhesión de las paredes de la cavidad, evitando que se vuelva a acumular líquido.
- Cirugía: se aplica únicamente esta opción cuando los otros tratamientos no han funcionado y el seroma sigue presente. Se procede a extraer el líquido a través de una cirugía y se elimina cualquier tejido dañado.
Cuando se trata de un seroma encapsulado se puede abordar de tres formas. En primera instancia se pueden recetar corticosteroides. Como segunda opción se procede a una cirugía que permita eliminar el líquido y la cápsula fibrosa. Y la tercera alternativa se centra en un tratamiento de ultracavitación, a través del cual se utiliza un ultrasonido de alta potencia para estimular la eliminación del líquido acumulado.
Complicaciones
Muchos de los casos de seromas suelen resolverse por sí solos; otros necesitan atención médica con excelente pronóstico. Sin embargo, cuando el paciente no decide buscar tratamiento, pueden surgir complicaciones que afecten la cicatrización y la salud.
En primera instancia se puede hablar de la alta probabilidad del endurecimiento del seroma, pasando a ser considerado seroma encapsulado. Esto se considera un agravante, ya que resulta mucho más difícil eliminarlo.

Otro cuadro poco favorable es la infección que, si tampoco es atendida, puede provocar sepsis, con un resultado potencialmente fatal para el paciente. También se considera la probabilidad de que este cuadro altere los resultados de una cirugía, sobre todo cuando se trata de intervenciones estéticas. Se ha considerado que, en cualquier tipo de seroma, puede ocurrir la movilización de los implantes mamarios, lo cual representa una complicación de la cirugía.
Otras posibles complicaciones incluyen:
- Dehiscencia de la herida: el seroma puede ejercer presión sobre la línea de sutura, provocando que se abra parcialmente.
- Retraso en la cicatrización: la presencia de líquido impide el contacto directo entre los tejidos, enlenteciendo el proceso de reparación.
- Formación de fístulas: en casos graves, puede crearse un trayecto anormal entre el seroma y la superficie de la piel por el que drena líquido de forma persistente.
- Necesidad de reintervención quirúrgica: cuando el seroma es recurrente o encapsulado, puede requerirse una nueva cirugía, con los riesgos que ello conlleva.
Prevención
Para prevenir la aparición de un seroma, se deben tener en cuenta las indicaciones del médico pre y postoperatorias. Es necesario cumplir con cada uno de los requerimientos establecidos para poder someterse a una cirugía. Además, es indispensable mantenerse lo más saludable posible para la intervención, evitando de esta manera cualquier complicación durante el procedimiento.
Medidas preoperatorias
- Controlar el peso corporal: la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la formación de seromas.
- Dejar de fumar al menos 4-6 semanas antes de la cirugía.
- Mantener un buen control de enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión.
- Informar al cirujano de todos los medicamentos que se estén tomando, especialmente anticoagulantes.
Medidas postoperatorias
Después de la cirugía se debe tomar reposo, evitando realizar actividad física intensa o levantar peso. Es necesario que se propicien las condiciones adecuadas para una cicatrización óptima de los tejidos.
Es posible que se coloque faja o algún vendaje compresivo que eviten que se produzca acumulación de líquido al reducir el espacio vacío debajo de la piel. Y, dependiendo del historial del paciente, también se evalúa la posibilidad de colocar drenajes durante la intervención quirúrgica para ayudar a eliminar el líquido y favorecer la cicatrización de la herida.
Otras recomendaciones importantes:
- Acudir a todas las revisiones postoperatorias programadas para que el cirujano pueda detectar precozmente cualquier complicación.
- Mantener la herida limpia y seca, siguiendo las instrucciones de cuidado proporcionadas por el equipo quirúrgico.
- Utilizar la faja o vendaje compresivo durante el tiempo indicado, incluso si resulta incómodo.
- Reincorporarse a la actividad física de forma gradual, siempre bajo las indicaciones del médico.
- Mantener una alimentación equilibrada rica en proteínas y vitaminas (especialmente vitamina C y zinc), nutrientes fundamentales para la cicatrización.
Preguntas frecuentes
¿Un seroma puede convertirse en cáncer?
No. El seroma es una acumulación benigna de líquido seroso y no tiene relación con el cáncer. Sin embargo, ante la aparición de un seroma tardío (especialmente alrededor de implantes mamarios), es recomendable que el médico descarte otras causas mediante el análisis del líquido aspirado.
¿Puedo drenar un seroma yo mismo en casa?
No. La aspiración del seroma debe realizarla siempre un profesional sanitario en condiciones de asepsia adecuadas. Intentar drenarlo en casa aumenta significativamente el riesgo de infección.
¿El seroma volverá a aparecer tras el drenaje?
Es posible. Los seromas pueden recurrir tras la aspiración, especialmente si el espacio muerto no se ha reducido adecuadamente. Por ello, en ocasiones son necesarias varias punciones evacuadoras y el uso de vendajes compresivos para evitar la recurrencia.
Referencias
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.