Conjuntivitis en niños: síntomas, causas y prevención

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Conjuntivitis en niños: síntomas, causas y prevención
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El ojo es uno de los órganos más sensibles del cuerpo humano. Su exposición constante al entorno lo hace vulnerable a múltiples agresiones externas. En la población infantil, esta vulnerabilidad se acentúa, y la conjuntivitis en niños constituye una de las afecciones oculares más frecuentes en las consultas de pediatría.

Se trata de un cuadro caracterizado por la inflamación de la conjuntiva, que confiere al ojo un aspecto rosado o rojizo. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, la incidencia es notablemente mayor en niños. Uno de los principales factores que explican esta mayor frecuencia es que los menores no suelen mantener hábitos de higiene adecuados, lo que facilita la transmisión de agentes infecciosos.

¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntivitis, comúnmente conocida como “ojo rojo”, es la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa transparente que recubre la esclerótica (la parte blanca del ojo) y la superficie interna de los párpados. Cuando se inflama, el ojo adquiere un aspecto rojizo y puede producir secreciones de diversa naturaleza. Aunque su apariencia pueda resultar alarmante, en la mayoría de los casos se trata de una afección benigna que no compromete la salud visual a largo plazo.

Conjuntivitis

Es una patología muy frecuente, habitualmente asociada a procesos infecciosos, aunque también puede tener un origen alérgico o irritativo. La conjuntivitis en niños representa el grupo de mayor incidencia. Se clasifica como conjuntivitis aguda cuando su duración es inferior a cuatro semanas. Si persiste más allá de este período, se denomina conjuntivitis crónica.

La presentación clínica varía según el paciente. Puede afectar a un solo ojo (unilateral) o a ambos (bilateral). La parte blanca del ojo se enrojece, con un color que oscila entre rosado y rojo intenso, y en ocasiones se acompaña de hinchazón palpebral.

El pronóstico suele ser favorable. En los cuadros leves, los síntomas pueden resolverse de forma espontánea sin necesidad de tratamiento farmacológico. La duración del episodio depende en gran medida de la causa subyacente. Cuando se debe a una alergia, los síntomas persistirán mientras exista contacto con el alérgeno responsable.

En caso de infección bacteriana, el cuadro puede mantenerse activo durante al menos 10 días sin tratamiento, aunque la administración de antibióticos tópicos suele acortar este período de forma significativa. La conjuntivitis viral tiende a prolongarse más, con una duración habitual de una a tres semanas.

Si el cuadro empeora o no presenta mejoría tras varios días de tratamiento, es recomendable consultar con el pediatra o el médico de familia para una nueva valoración.

¿Qué tan frecuente es la conjuntivitis en niños?

La conjuntivitis es una de las afecciones oculares más prevalentes a nivel mundial. Según la Academia Americana de Oftalmología, la conjuntivitis alérgica afecta hasta al 40 % de la población, y las formas estacionales son especialmente frecuentes en la infancia.

La conjuntivitis en niños es considerablemente más común que en adultos. El contagio se produce con facilidad en entornos como escuelas infantiles, colegios y parques, donde los niños pequeños constituyen el grupo más afectado.

Este riesgo se ve incrementado por los procesos gripales, los resfriados comunes y las infecciones de las vías respiratorias superiores. El invierno es la época del año con mayor incidencia de conjuntivitis infecciosa.

Cabe destacar que una de las poblaciones de mayor riesgo son los recién nacidos y los lactantes durante sus primeros meses de vida. Dado que son especialmente susceptibles a desarrollar complicaciones, los protocolos neonatales incluyen medidas preventivas, como la aplicación de pomada antibiótica oftálmica tras el nacimiento (profilaxis de Credé), para reducir el riesgo de conjuntivitis neonatal.

Síntomas de la conjuntivitis en niños

Los síntomas de la conjuntivitis en niños son similares a los que presentan los adultos. El primer signo observable suele ser el enrojecimiento del ojo y de la cara interna del párpado. Además, es habitual que aparezcan los siguientes síntomas:

  • Secreción ocular. El ojo puede producir un exudado espeso de color amarillento, blanquecino o verdoso. Tiene consistencia pegajosa, lo que provoca que se adhiera y endurezca en los bordes palpebrales y las pestañas, especialmente al despertar.
  • Sensación de cuerpo extraño. Los niños pueden sentir la necesidad de rascarse con frecuencia debido a una sensación de arenilla en el ojo.
  • Lagrimeo excesivo o sequedad ocular.
  • Irritación y picor.
  • Ardor o escozor.
  • Visión borrosa. Es un síntoma intermitente, que suele mejorar tras el parpadeo.
  • Fotofobia. Sensibilidad aumentada a la luz.
  • Edema palpebral. Hinchazón de los párpados.
  • Molestia ocular leve. Puede percibirse como un dolor sordo o una presión leve.

Síntomas de la conjuntivitis

Causas de la conjuntivitis infantil

Las causas de la conjuntivitis son diversas, lo que explica su elevada frecuencia, especialmente en la población infantil. La mayoría de los casos corresponden a causas infecciosas, es decir, aquellas provocadas por un agente patógeno capaz de transmitirse de una persona a otra. Los principales agentes implicados son bacterias y virus, mientras que los hongos y parásitos son causas excepcionales.

Dentro de las causas infecciosas se distinguen las siguientes:

Conjuntivitis viral

Los virus constituyen una de las causas principales de conjuntivitis aguda. Existe una amplia variedad de patógenos víricos capaces de desencadenar esta afección:

  • Adenovirus, responsables de la mayoría de las conjuntivitis víricas y frecuentemente asociados a infecciones de las vías respiratorias superiores.
  • Virus de la gripe (influenza).
  • Virus sistémicos como el sarampión o las paperas.
  • Virus del herpes simple y herpes zóster, que pueden causar herpes ocular.
  • Molusco contagioso.
  • Enterovirus y virus coxsackie, asociados a la enfermedad de manos, pies y boca.
  • SARS-CoV-2, el agente causal de la COVID-19.

Conjuntivitis bacteriana

Es la segunda causa más frecuente de conjuntivitis. Las bacterias más habitualmente implicadas son:

  • Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, causas frecuentes en adultos y niños mayores.
  • Streptococcus pneumoniae, asociado a la enfermedad neumocócica.
  • Haemophilus influenzae, una de las causas más habituales de conjuntivitis bacteriana en niños pequeños.
  • Infecciones de transmisión sexual (ITS), como clamidia y gonorrea, que pueden transmitirse al recién nacido durante el parto a través del canal vaginal, provocando conjuntivitis neonatal con riesgo de daño ocular grave.

Causas no infecciosas

Son aquellas producidas por factores no contagiosos, es decir, no se pueden transmitir de una persona a otra. Entre ellas se encuentran:

  • Alérgenos como el polen, los ácaros del polvo o el pelo de animales.
  • Sustancias irritantes o tóxicas, como champús, cosméticos, soluciones para lentes de contacto, humo, cloro de piscinas y ciertos medicamentos tópicos oftálmicos. Las propias lentes de contacto también pueden desencadenar una conjuntivitis por irritación.
  • Traumatismos oculares que provocan daño en la conjuntiva.
  • Enfermedades autoinmunes o determinados procesos neoplásicos.

Factores de riesgo

Determinados factores pueden incrementar la probabilidad de desarrollar conjuntivitis:

  • Higiene de manos deficiente: las manos son el principal vehículo de transmisión de patógenos oculares. Tocarse la cara y los ojos sin haberse lavado las manos aumenta considerablemente el riesgo de infección.
  • Edad: aunque puede afectar a cualquier persona, la conjuntivitis bacteriana es especialmente frecuente en menores de 4 años. La conjuntivitis viral afecta por igual a niños y adultos.
  • Estación del año: la conjuntivitis alérgica es más prevalente en primavera y verano, mientras que las formas infecciosas asociadas a procesos respiratorios son más frecuentes en otoño e invierno.
  • Antecedentes de atopia: los pacientes con historial de alergias (rinitis alérgica, asma, dermatitis atópica) tienen mayor predisposición a desarrollar conjuntivitis alérgica.
  • Compartir objetos personales: el uso compartido de cosméticos, toallas, almohadas o paños de cara facilita la transmisión de agentes infecciosos.

Diagnóstico

El diagnóstico de la conjuntivitis es fundamentalmente clínico y puede ser realizado por el pediatra o el médico de atención primaria, sin necesidad de derivación a oftalmología en la mayoría de los casos.

En determinadas situaciones, especialmente cuando se sospecha una causa bacteriana o cuando el cuadro no responde al tratamiento inicial, puede ser necesario tomar una muestra de la secreción ocular mediante un hisopo para realizar un cultivo microbiológico. Esto permite identificar el agente causal y ajustar el tratamiento de forma específica.

Se recomienda una revisión de seguimiento a los pocos días del inicio del tratamiento para evaluar la evolución del cuadro.

Conjuntivitis en niños

Tratamiento

Todos los tipos de conjuntivitis son tratables. La elección del tratamiento depende de la causa subyacente. En algunos casos, pueden prescribirse fármacos para aliviar la sintomatología, como antiinflamatorios no esteroideos (AINE) tópicos o, en casos seleccionados, corticosteroides bajo supervisión médica. Las opciones terapéuticas según la etiología incluyen:

  • Antibióticos tópicos (colirios o pomadas) en la conjuntivitis bacteriana.
  • Antivirales si el origen es un virus herpes simple o varicela-zóster.
  • Antifúngicos en los casos excepcionales producidos por hongos.
  • Antiparasitarios cuando el agente causal es un parásito.
  • Antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos en la conjuntivitis alérgica.
  • Si los ojos han entrado en contacto con una sustancia irritante o tóxica, debe realizarse un lavado ocular abundante con suero fisiológico o agua limpia y acudir a urgencias de forma inmediata.

Es importante no automedicar a los niños con colirios sin prescripción médica, ya que algunos preparados pueden agravar el cuadro o enmascarar una patología más grave.

Complicaciones

La conjuntivitis generalmente no se considera una afección grave y suele resolverse de forma espontánea o con tratamiento adecuado. No obstante, un manejo inadecuado o la ausencia de tratamiento en determinados casos puede dar lugar a complicaciones:

  • Tracoma, una infección crónica por Chlamydia trachomatis que puede causar ceguera (más frecuente en países en desarrollo).
  • Uveítis, inflamación de la úvea.
  • Queratitis, inflamación de la córnea que puede afectar a la visión.
  • Queratoconjuntivitis, inflamación combinada de la córnea y la conjuntiva.
  • Úlceras corneales y erosiones corneales recurrentes, complicaciones graves que pueden comprometer la agudeza visual.

Prevención

Aunque no todos los tipos de conjuntivitis se pueden prevenir, sí es posible reducir significativamente el riesgo de contagio mediante las siguientes medidas:

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o uso de soluciones hidroalcohólicas con un mínimo del 60 % de alcohol.
  • Evitar tocarse los ojos con las manos sucias.
  • Utilizar protección ocular en situaciones que lo requieran, especialmente en el ámbito laboral o deportivo.
  • No compartir objetos de higiene personal como toallas, almohadas ni cosméticos.
  • Uso correcto de colirios: lavarse las manos antes de su aplicación y evitar que la punta del frasco entre en contacto con el ojo o los párpados para no contaminar el producto.
  • Retirar las lentes de contacto si aparecen síntomas de irritación ocular y consultar con el especialista.
  • En el caso de niños con conjuntivitis infecciosa, evitar la asistencia a la escuela durante el período de contagio para prevenir la transmisión a otros niños.

Referencias

  1. Azari, A. A., & Barney, N. P. (2013). Conjunctivitis: a systematic review of diagnosis and treatment. JAMA, 310(16), 1721-1729. https://doi.org/10.1001/jama.2013.280318
  2. Shekhawat, N. S., et al. (2021). Antibiotic prescription fills for acute conjunctivitis among enrollees in a large United States managed care network. Ophthalmology, 128(5), 638-646. https://doi.org/10.1016/j.ophtha.2020.09.018
  3. American Academy of Ophthalmology. (2023). Conjunctivitis Preferred Practice Pattern. https://www.aao.org/preferred-practice-pattern/conjunctivitis-ppp
  4. Orden SAS/3470/2009, de 16 de diciembre, por la que se publican las directrices sobre estudios posautorización de tipo observacional para medicamentos de uso humano. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.
  5. Høvding, G. (2008). Acute bacterial conjunctivitis. Acta Ophthalmologica, 86(1), 5-17. https://doi.org/10.1111/j.1600-0420.2007.01006.x
  6. Asociación Española de Pediatría. Conjuntivitis en la infancia. https://www.aeped.es
Julian Gómez

Escrito por

Julian Gómez

Colaborador

Colaborador de contenidos de salud en eSalud.

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