Causas del mal sabor de boca y cómo tratarlo

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Causas del mal sabor de boca y cómo tratarlo
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Presentar mal sabor en la boca puede ser una sensación bastante molesta. No solo se trata del sabor, sino que puede afectar a la autoestima y, sobre todo, a las relaciones sociales. Las causas del mal sabor de boca son bastante variadas y pueden estar relacionadas simplemente con los hábitos de vida.

En medicina, la alteración persistente del sentido del gusto se denomina disgeusia. Es posible tratarla con facilidad mejorando la higiene bucal y la dieta alimentaria. Sin embargo, algunas afecciones de salud presentan esta condición como síntoma, por lo que será necesario abordar la causa subyacente para mejorar el cuadro.

Qué significa tener mal sabor en la boca

Cuando se habla de mal sabor en la boca, se hace referencia a la sensación de percibir un sabor extraño en la cavidad oral. Este cambio suele ser frecuente sobre todo por la mañana, al despertar, pero también es posible sentirlo si se tiene algún dolor o cuando se produce sequedad bucal. No siempre tiene que significar un problema médico, siendo muy variadas las causas del mal sabor de boca.

Mal sabor de boca

Para muchos especialistas y profesionales de la salud, se considera un signo de alerta ante la presencia de algún problema bucal. Suele aparecer antes de desarrollar caries, placa dental o una infección bacteriana, y persiste durante el curso de estas afecciones. Aun así, puede ser un cuadro transitorio que desaparece al poco tiempo. Sin embargo, se considera indispensable acudir a consulta médica si se observa que el mal sabor no desaparece después de 3 o 4 días.

El caso más habitual es el que se presenta por la mañana, asociado a una mala higiene bucal, y que no se considera que comprometa la salud. Existe una alta probabilidad de que este signo aparezca si se ha comido a altas horas de la noche, y puede ser más frecuente si se consumen alimentos picantes o frituras. Esta sensación suele desaparecer tras enjuagarse la boca, preferiblemente con un colutorio, o al cepillarse los dientes.

Se ha considerado que en estos casos el factor de riesgo está asociado a la dieta alimentaria. El consumo de comida procesada, alimentos picantes, bebidas carbonatadas y alcohol puede desencadenar problemas estomacales como acidez o reflujo, que tienen como síntoma habitual el mal sabor en la boca. Puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, sin que exista un riesgo de prevalencia específico.

Causas del mal sabor de boca

Quienes sufren de mal sabor de boca tienden a observar que padecen halitosis o mal aliento. Esto puede tener un impacto negativo en la calidad de vida de la persona, sobre todo cuando es persistente. Se ve notablemente afectada su autoestima y sus relaciones sociales al sentirse avergonzada. Incluso se ha observado que puede alterar el disfrute de los alimentos al percibir un cambio en el sabor. La sensación puede variar de una persona a otra: es posible percibir un sabor metálico, amargo, agrio, e incluso un sabor salado o empalagoso.

Alguna vez en la vida todos hemos padecido mal sabor de boca. Por lo general se soluciona con una adecuada higiene oral, pero en otros casos es síntoma de alguna afección. Se ha comprobado que existen múltiples causas del mal sabor de boca. Cuando se percibe sabor amargo, suele estar asociado a algún problema o malestar estomacal. Sin embargo, también puede estar presente en cuadros de gingivitis o como consecuencia de los cambios hormonales durante el embarazo.

Algunas de las razones por las que puede desarrollarse este problema son:

Mala higiene bucal

Una de las principales causas del mal sabor de boca se relaciona con malos hábitos de higiene dental y de la cavidad oral. No cepillarse de forma frecuente o evitar el uso de hilo dental favorece la acumulación de restos entre los dientes y las encías, lo cual influye en la proliferación de bacterias. Esto se considera un desencadenante para la aparición de caries, gingivitis, infecciones o abscesos. Incluso es posible que la erupción de las muelas del juicio provoque mal sabor de boca. Es fundamental cepillar también la lengua, ya que en su superficie se acumulan bacterias que contribuyen al mal sabor y a la halitosis.

Este cuadro suele acompañarse de los siguientes síntomas:

  • Mal aliento.
  • Encías rojas, hinchadas y que sangran.
  • Dientes sensibles.
  • Dientes que se mueven.

Sequedad en la boca

La boca seca también es conocida como xerostomía. Se produce por una afectación de las glándulas salivales que provoca que no se produzca suficiente saliva. Esto ocasiona sequedad y una sensación pegajosa en la boca. Este fluido corporal es esencial para controlar la producción de bacterias en la cavidad oral y eliminar los restos de alimentos. Si se produce en pocas cantidades, aumenta el riesgo de mal sabor, ya que proliferan las bacterias y se acumulan residuos de comida.

Es posible que este cuadro sea ocasionado por:

  • Consumo de ciertos medicamentos.
  • Envejecimiento.
  • Congestión nasal, que obliga a respirar por la boca.
  • Daño en los nervios.
  • Tabaquismo.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Diabetes.

Candidiasis oral

Aunque muchos asocian al hongo Candida albicans exclusivamente con infecciones vaginales, la realidad es que también puede proliferar en la cavidad oral. Suele encontrarse en áreas cálidas y húmedas, lo que favorece su desarrollo. Cuando se desarrolla candidiasis en el interior de la boca es común observar la aparición de aftas. Es más frecuente en bebés, adultos mayores y personas con el sistema inmunitario comprometido.

Quienes sufren de esta afección también pueden presentar:

  • Protuberancias blancas.
  • Enrojecimiento.
  • Ardor o dolor.
  • Dificultad para tragar.
  • Boca seca.

Causas del mal sabor de boca y cómo tratar

Infecciones respiratorias

Se considera otra de las principales causas del mal sabor de boca. Se ha observado que infecciones, tanto por virus como por bacterias, pueden ocasionar este problema. Suele ser mucho más frecuente en casos de amigdalitis, resfriado común, otitis y sinusitis. Son afecciones que no solo afectan al gusto, sino también al olfato.

Es habitual que se acompañe de:

  • Dolor de garganta.
  • Congestión nasal.
  • Dolor de oído.
  • Fiebre.

Hepatitis B

La hepatitis B es una infección vírica que provoca la afectación del hígado. Entre los primeros síntomas que aparecen se encuentra el mal sabor de boca. Es un cuadro grave que requiere atención médica inmediata. Se suele acompañar de los siguientes síntomas:

  • Halitosis o mal aliento.
  • Pérdida del apetito.
  • Fiebre.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

Embarazo

Durante el curso de la gestación se producen cambios hormonales muy importantes, implicados en la evolución adecuada del embarazo. Estas alteraciones provocan que el gusto pueda verse afectado; algunas gestantes manifiestan sufrir mal sabor de boca. Es habitual percibir un sabor metálico, que suele durar el primer trimestre del embarazo. Es un síntoma benigno que desaparece por sí solo.

Menopausia

Algunas mujeres que están pasando por la menopausia pueden llegar a presentar mal sabor de boca. Los cambios hormonales de este período pueden ocasionar que disminuya la producción de saliva, lo que provoca sequedad en la boca. Incluso puede manifestarse de una forma menos frecuente: el síndrome de boca ardiente. Está relacionado con los bajos niveles de estrógenos en la mujer, y su principal síntoma es una sensación de ardor en la punta de la lengua.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) se produce cuando el contenido del estómago, especialmente el ácido gástrico, asciende de vuelta por el esófago. El signo más característico de esta afección es el mal sabor en la boca, generalmente ácido o amargo. La ERGE es una de las causas más frecuentes de disgeusia crónica, y su tratamiento suele mejorar significativamente el sabor de boca. También se acompaña de otros síntomas como:

  • Acidez o pirosis.
  • Dolor abdominal superior.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Tos.
  • Ronquera.
  • Dolor o ardor de garganta.

Suplementos dietéticos

En este grupo destacan los suplementos vitamínicos. Se ha observado que, como efecto secundario, algunas vitaminas pueden causar mal sabor de boca, generalmente asociado a un sabor metálico. Es más frecuente cuando se consumen en dosis altas.

Los suplementos que suelen provocar esta sensación son:

  • Calcio.
  • Cromo.
  • Cobre.
  • Hierro.
  • Multivitamínicos.
  • Vitaminas prenatales.
  • Vitamina D.
  • Zinc.

Medicamentos

Al igual que en el caso de los suplementos vitamínicos, ciertos medicamentos tienden a presentar como efecto secundario un sabor metálico o amargo durante su administración. Esta es una de las causas más frecuentes de disgeusia. Algunos de los fármacos más comúnmente implicados son:

  • Metformina (tratamiento de la diabetes tipo 2).
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), como captopril o enalapril.
  • Antibióticos como metronidazol y claritromicina.
  • Antiinflamatorios.
  • Antihistamínicos.
  • Medicamentos para la función cardíaca.
  • Inhibidores de la proteasa del VIH.
  • Anticonceptivos orales.
  • Agentes anticonvulsivos.
  • Antidepresivos.
  • Medicamentos para la gota.

Tratamientos contra el cáncer

Para aplicar el tratamiento de quimioterapia, en muchos casos se requiere combinar variedad de medicamentos. Algunos de estos pueden llegar a causar sabor metálico o amargo. En el caso de la radioterapia, el efecto predominante es el sabor metálico, y existe mayor probabilidad de padecer esta alteración cuando se está tratando algún cáncer en la cabeza o en el cuello.

Afecciones neurológicas

Cada uno de los sentidos se encuentra conectado al cerebro a través de nervios y envía información mediante impulsos nerviosos. Así sucede con las papilas gustativas. Al producirse una afectación de los nervios implicados en el sentido del gusto, es posible que se produzca un mal sabor de boca, sobre todo metálico. Esto es frecuente en los siguientes casos:

  • Tumores cerebrales.
  • Demencia.
  • Epilepsia.
  • Traumatismo craneoencefálico.

Diagnóstico

El cambio de sabor en la boca resulta fácil de detectar por la propia persona. Sin embargo, la causa por la que se produce solo puede ser determinada por un médico. Se presenta como un síntoma de alguna causa subyacente. Dependiendo de su origen, es probable que sea necesario acudir a un especialista. Durante la consulta se indagará sobre los síntomas, el historial médico y si existe algún tratamiento en curso. Además, el médico puede solicitar las siguientes pruebas:

  • Examen de garganta, oídos y nariz.
  • Evaluación dental.
  • Prueba de gusto (gustometría).
  • Analítica sanguínea para descartar déficits nutricionales o alteraciones hepáticas.

Tratamiento

El abordaje del mal sabor de boca dependerá de la causa subyacente que provoca esta condición. Cuando está asociado a infecciones víricas, bacterianas o cambios hormonales, la medicación y la dosis pueden variar de un paciente a otro.

Tratar mal sabor de boca

En otros casos, es posible que el profesional de la salud recomiende:

  • Si el origen radica en medicamentos o suplementos, se opta por ajustar la dosis o administrar otras alternativas.
  • Cuando se trata de un paciente con cáncer, tras finalizar el tratamiento desaparecerá este síntoma.
  • Indicar tratamiento médico para la afección que desencadena el mal sabor puede mejorar el cuadro.
  • Acudir a un dentista en casos de caries o alguna enfermedad periodontal. Es posible que el abordaje esté dirigido a procedimientos en la zona afectada, administración de ciertos medicamentos o mejora de la higiene bucal.
  • Si se diagnostica ERGE, el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (IBP) suele aliviar el mal sabor.

Recomendaciones

Se ha comprobado que en algunos casos se puede tratar el mal sabor de boca con ciertas medidas aplicables en el hogar. Aun así, es posible que estas recomendaciones se deban aplicar de forma conjunta con tratamientos médicos.

De esta forma, se indica:

  • Mantener una higiene bucal adecuada. Esto incluye cepillar los dientes un mínimo de dos veces al día, utilizar hilo dental y emplear colutorio a diario.
  • Cepillar la lengua con cada lavado para eliminar las bacterias acumuladas.
  • Consumir suficiente agua.
  • Reducir el consumo de azúcar.
  • Evitar el tabaco.
  • Reducir el consumo de bebidas carbonatadas, alcohol y cafeína.
  • Evitar el consumo de alimentos que puedan provocar reflujo gástrico.
  • Acudir a revisiones dentales al menos una vez al año.

Referencias

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  8. Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Guía de actuación en Atención Primaria. 5.a ed. Barcelona: semFYC; 2019.
Sergio Pérez

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Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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