Ansiedad: qué es, síntomas y cuándo buscar ayuda
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La ansiedad es una respuesta emocional adaptativa que nos permite estar alerta y reaccionar ante situaciones amenazantes. Sin embargo, cuando se presenta de forma prolongada, desproporcionada o con síntomas incapacitantes, puede constituir un trastorno de salud mental que interfiere significativamente en la calidad de vida de la persona.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una emoción universal que toda persona experimenta a lo largo de su vida. Aunque a menudo se percibe de forma negativa, cumple una función esencial: se trata de un mecanismo de defensa del organismo que prepara al individuo para afrontar eventos estresantes, situaciones de peligro o de incertidumbre.
A través de esta respuesta emocional, la persona puede adaptarse a circunstancias donde se siente amenazada, incluso cuando anticipa situaciones futuras. La ansiedad, en su forma adaptativa, mejora la capacidad de resolución de problemas, mantiene el estado de alerta y facilita una reacción más rápida ante los desafíos cotidianos.

No obstante, en muchas personas esta respuesta se vuelve excesivamente reactiva e intensa. Cuando aparece una ansiedad desproporcionada —ante situaciones objetivamente inofensivas o que no representan un peligro real—, se convierte en un problema clínico. La persona puede ser consciente de que la amenaza no es real y, aun así, experimentar un sufrimiento intenso que no logra controlar.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad afectan a aproximadamente 301 millones de personas en todo el mundo, lo que los convierte en los trastornos mentales más prevalentes a nivel global. En estos casos, la ansiedad afecta tanto a nivel físico como mental e incide sobre distintos ámbitos de la vida: relaciones sociales, rendimiento laboral y académico, y bienestar general. Al tratarse de un cuadro persistente y recurrente, resulta fundamental que la persona reciba terapia para ansiedad, lo que le permitirá recuperar la gestión de sus emociones y mejorar su funcionamiento diario.
Causas de la ansiedad
Las situaciones de peligro o amenaza dan lugar a la aparición de ansiedad como respuesta natural del organismo. En condiciones normales, esta emoción disminuye o desaparece una vez que la amenaza ha pasado. Sin embargo, cuando se trata de un trastorno de ansiedad, suelen existir factores subyacentes que provocan la aparición recurrente de estas crisis. En algunos casos, no se logra identificar una causa única, aunque siempre es posible abordar el trastorno de forma terapéutica.
El DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) reconoce que los trastornos de ansiedad tienen un origen multifactorial. Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Mala gestión emocional: cuando una persona intenta evitar o reprimir emociones, pensamientos o situaciones desagradables por temor a sentirse mal, es habitual que se produzca un aumento de la ansiedad. La evitación experiencial mantiene y refuerza el ciclo ansioso.
- Situaciones vitales difíciles: atravesar crisis como rupturas de pareja, pérdida del empleo o conflictos familiares provoca una respuesta de ansiedad que, aunque no sea patológica en sí misma, genera un malestar considerable.
- Historia de vida y apego: el estilo de crianza, el tipo de apego desarrollado en la infancia, la exposición a situaciones aversivas o invalidantes de forma repetida y el ambiente familiar pueden generar una hiperreactividad del sistema de alerta, haciendo que la ansiedad esté presente de forma crónica.
- Factores biológicos y genéticos: aspectos hormonales, la neuroquímica cerebral (especialmente los sistemas serotoninérgico y GABAérgico), la predisposición genética y el consumo de determinadas sustancias pueden influir en la modulación de las respuestas de ansiedad.
Síntomas de la ansiedad
La ansiedad puede desencadenar síntomas que en ocasiones se confunden con los de otras patologías, ya que se acompaña de signos tanto físicos como psicológicos. No obstante, suele identificarse con mayor facilidad cuando se presentan de forma conjunta varios de los siguientes síntomas:
- Preocupación excesiva y persistente.
- Irritabilidad.
- Taquicardia o palpitaciones.
- Aumento de la sudoración.
- Agitación e inquietud motora.
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Temblores.
- Dificultad para concentrarse.
- Insomnio o alteraciones del sueño.
- Cefalea tensional.
- Tensión muscular.
- Mareos o sensación de inestabilidad.
- Angustia y sensación de amenaza inminente.
- Molestias gastrointestinales (náuseas, dolor abdominal).

Además, los cuadros de ansiedad basal mantenidos en el tiempo pueden generar otro tipo de problemáticas, como síndrome del intestino irritable, estado de ánimo deprimido, dificultades en la comunicación y en las relaciones interpersonales, sensación de bloqueo e incapacidad para tomar decisiones o enfrentar situaciones problemáticas.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
En condiciones normales, la ansiedad es una emoción manejable que aparece en situaciones puntuales. Sin embargo, cuando comienza a interferir en tu vida cotidiana y las estrategias habituales de afrontamiento resultan insuficientes, es el momento de solicitar ayuda profesional.
Las guías clínicas del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) recomiendan buscar atención especializada cuando los síntomas de ansiedad son persistentes, causan un malestar significativo o limitan el funcionamiento social, laboral o personal. En concreto, conviene consultar con un profesional cuando:
- Los síntomas aparecen de forma recurrente durante varias semanas.
- La preocupación se vuelve excesiva y difícil de controlar.
- Se experimenta un sufrimiento constante que afecta a la vida diaria.
- Aparecen conductas de evitación que limitan las actividades habituales.
La terapia psicológica para la ansiedad resulta muy eficaz. Permite, por un lado, identificar la causa y el origen del cuadro —en especial los factores que provocan la hiperreactividad del sistema de alerta— y, por otro, aprender a manejar los síntomas incapacitantes: pensamientos intrusivos, preocupación excesiva y agitación. También proporciona herramientas para gestionar las emociones, evitar el desbordamiento y mantener la capacidad de pensar con claridad para buscar soluciones.
La intervención terapéutica se adapta a cada paciente, permitiendo abordar de forma individualizada cada caso. En la actualidad también es posible optar por terapia online, lo cual facilita el acceso al tratamiento desde un entorno seguro y con mayor flexibilidad horaria.
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Referencias
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- World Health Organization. (2022). World mental health report: Transforming mental health for all. Geneva: World Health Organization. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240049338
- National Institute for Health and Care Excellence. (2011, actualizada 2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. Clinical guideline [CG113]. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/cg113
- Ministerio de Sanidad, Gobierno de España. Línea 024 de atención a la conducta suicida. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.