Leucopenia: causas, síntomas y tratamiento

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Leucopenia: causas, síntomas y tratamiento
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La leucopenia no es considerada una patología en sí misma. Se presenta como un signo de que algo más está ocurriendo en el organismo. Este término hace referencia a niveles bajos de glóbulos blancos en la sangre, lo cual pone en riesgo la salud de la persona al comprometer la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones.

En la mayoría de los casos se relaciona con enfermedades que afectan el funcionamiento de la médula ósea, disminuyendo su capacidad de producir células sanguíneas. Pero también puede ocurrir por la administración de ciertos medicamentos o tratamientos como la quimioterapia. Aun así, es un cuadro tratable dependiendo de la causa subyacente.

¿Qué es la leucopenia?

La leucopenia es el término médico utilizado para definir la disminución de la cantidad de glóbulos blancos o leucocitos por debajo de los valores de referencia. Para entender esta condición, es necesario conocer a estas células sanguíneas. Los glóbulos blancos son producidos por la médula ósea para luego ser liberados al torrente sanguíneo, siendo transportados a cualquier parte del cuerpo donde se necesiten.

Leucopenia

Son los encargados de ayudar a combatir infecciones y enfermedades. De esta manera, actúan como defensa ante cualquier patógeno como los virus, los hongos y las bacterias. Por lo tanto, durante el curso de una infección, se observa un aumento de la producción de estas células como mecanismo de defensa. Un aumento de leucocitos en una analítica sirve como indicador para saber que puede existir una infección en curso.

Debido a todo esto, se considera un cuadro preocupante la disminución de los leucocitos. Cuando existen pocos glóbulos blancos circulando en sangre aumenta el riesgo de padecer infecciones o enfermedades, ya que el cuerpo no tiene capacidad suficiente para defenderse de agentes externos. Incluso se pueden desarrollar trastornos que afectan considerablemente la calidad de vida del paciente.

Valores normales de leucocitos según la edad

Se consideran normales los siguientes valores por población:

Grupo de edadValores normales (por mm³)
Recién nacidos10.000 – 26.000
Bebés de 3 meses6.000 – 18.000
Infantes de 1 a 3 años8.000 – 16.000
Niños de 3 a 5 años10.000 – 14.000
Niños de 5 a 15 años5.500 – 12.000
Adultos (hombres y mujeres)4.500 – 10.000

En general, se habla de leucopenia cuando los valores en adultos son inferiores a 4.000 por milímetro cúbico de sangre. En niños, al manejar valores de referencia más elevados, el umbral para considerar leucopenia también es mayor.

Tipos de leucopenia

En el torrente sanguíneo circulan diferentes tipos de glóbulos blancos. Cada uno de estos cumple funciones específicas dentro del sistema inmunológico: neutrófilos, linfocitos, eosinófilos, monocitos y basófilos. Los neutrófilos son los que se encuentran en mayor proporción, por lo que la mayoría de las leucopenias están relacionadas con la disminución de estos leucocitos. Aun así, los otros tipos pueden estar implicados, causando problemas a nivel inmunitario.

De esta manera se reconocen:

  • Neutropenia: se presenta por un recuento bajo de neutrófilos, células encargadas de combatir hongos y bacterias. Su concentración está por debajo de los 1.500 por milímetro cúbico de sangre. Es el tipo más frecuente y clínicamente más relevante de leucopenia. También se toma en cuenta factores étnicos, ya que se ha comprobado que las personas de ascendencia africana mantienen niveles basales más bajos de neutrófilos (neutropenia étnica benigna). En esta población, se considera neutropenia cuando están por debajo de 1.000/mm³. Si es menor a 500/mm³, se trata de neutropenia grave con riesgo elevado de infecciones potencialmente mortales.
  • Linfocitopenia: disminución en el recuento de los linfocitos, glóbulos blancos encargados de defender el organismo de los virus y de regular la respuesta inmune adaptativa. Se habla de este cuadro cuando la cantidad es menor a 1.000 por milímetro cúbico de sangre. Es característico de infecciones como el VIH/SIDA y de tratamientos con corticosteroides.
  • Monocitopenia: los monocitos son los encargados de eliminar tejido dañado o muerto, combatir infecciones intracelulares y participar en la respuesta inflamatoria. Se encuentran en menor proporción, llegando a considerarse disminuidos cuando su concentración es menor a 150 por milímetro cúbico de sangre.
  • Eosinopenia: el recuento de los eosinófilos se encuentra por debajo de 50 por milímetro cúbico de sangre. Estos glóbulos se encargan de combatir parásitos y participar en las reacciones alérgicas. La eosinopenia puede observarse en situaciones de estrés agudo, tratamiento con corticosteroides o infecciones graves.
  • Basopenia: son los encargados de ciertas respuestas inmunitarias como las reacciones alérgicas, liberando histamina y heparina. Se habla de basopenia cuando se registra una concentración menor a 20 por milímetro cúbico de sangre. Es difícil de detectar y tiene menor repercusión clínica.

Niveles de gravedad de la leucopenia

Cuando se presenta una cantidad disminuida de leucocitos en sangre se habla de leucopenia. La gravedad del cuadro y la manera en que se aborde el caso dependerá de los niveles que se presenten:

GradoLeucocitos (por mm³)Significado clínico
Leve3.000 – 4.000No se considera grave, pero requiere seguimiento analítico
Moderada2.000 – 3.000Preocupante; es necesario investigar la causa
Grave1.000 – 2.000Requiere tratamiento urgente y posible hospitalización
Muy grave< 1.000Condición potencialmente mortal; riesgo vital por infecciones

Como consecuencia de la leucopenia, el organismo será más propenso a contraer infecciones, y la gravedad de estas infecciones será mayor cuanto más bajos estén los leucocitos.

Causas de la leucopenia

Se ha establecido que son muchos los factores que pueden incidir en una disminución de los glóbulos blancos. No solo hablamos de patologías, sino de situaciones ambientales y farmacológicas que pueden tener implicaciones negativas sobre estas células.

Entre las causas más comunes de esta condición se encuentran:

Enfermedades de la médula ósea

La médula ósea es la encargada de producir las células sanguíneas, incluyendo los leucocitos. Cuando se ve afectada, se altera su capacidad de producir glóbulos blancos, lo que puede manifestarse como un aumento o una disminución de estas células en sangre.

La leucemia se considera una de las patologías más relevantes en estos casos. Se presenta como un tipo de cáncer que impide la formación adecuada de glóbulos blancos funcionales, implicando un mal funcionamiento de la médula ósea. Sin embargo, también puede ser causada por otras enfermedades como el síndrome mielodisplásico, la mielofibrosis y el síndrome mieloproliferativo.

Además, no solo se evidencia la disminución de los glóbulos blancos, sino que frecuentemente también disminuyen las plaquetas y los glóbulos rojos, lo cual puede ocasionar otros cuadros como trombocitopenia y anemia.

Leucocitos bajos

Infecciones

Es necesario destacar que no cualquier infección por virus o bacteria causa leucopenia. Esta condición se ha observado en casos como VIH/SIDA, hepatitis vírica (B y C), tuberculosis diseminada, virus de Epstein-Barr, malaria, brucelosis, entre otros. Se ha observado que estas infecciones afectan el proceso de hematopoyesis, lo que incide directamente en la producción de células sanguíneas. En algunos casos, el virus infecta directamente a los leucocitos (como ocurre con el VIH), destruyéndolos progresivamente.

Enfermedades autoinmunes

Se trata de patologías donde el sistema inmune ataca células sanas que considera erróneamente patógenos o agentes externos. Cuando alguna de estas enfermedades afecta la producción o supervivencia de los leucocitos, puede observarse leucopenia. El lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide son los casos más frecuentes. El síndrome de Felty (artritis reumatoide con esplenomegalia y neutropenia) es un ejemplo clásico.

Anemia aplásica

Aunque es una afección poco común, puede ser causante de leucopenia grave. Se presenta como un fallo de la médula ósea que provoca una deficiente producción de todas las líneas de células sanguíneas (pancitopenia). Puede ser un trastorno congénito (anemia de Fanconi), idiopático o provocado por exposición a determinadas sustancias tóxicas, radiaciones o infecciones virales.

Quimioterapia y radioterapia

Aunque la quimioterapia se considera uno de los tratamientos fundamentales contra el cáncer, uno de sus efectos secundarios más frecuentes es el daño a la médula ósea, que afecta la producción de leucocitos. El punto más bajo de leucocitos (nadir) suele producirse entre 7 y 14 días después de cada ciclo. Como consecuencia, el paciente es muy propenso a contraer infecciones graves. La radioterapia, especialmente cuando se irradian zonas ricas en médula ósea (pelvis, columna vertebral, esternón), produce un efecto similar.

Ciertos medicamentos

Al igual que en el caso de la quimioterapia, existen ciertos fármacos que poseen efectos secundarios relacionados con la disminución de leucocitos en sangre, incluyendo la destrucción de los mismos. Los principales son:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): ibuprofeno, naproxeno, metamizol (nolotil).
  • Antibióticos: vancomicina, trimetoprim-sulfametoxazol, cloranfenicol.
  • Antitiroideos: metimazol, carbimazol, propiltiouracilo.
  • Antidepresivos: bupropión, mirtazapina.
  • Anticonvulsivantes: carbamazepina, fenitoína, ácido valproico.
  • Antipsicóticos: clozapina (requiere controles hematológicos regulares).
  • Inmunosupresores: metotrexato, azatioprina, micofenolato.
  • Diuréticos: hidroclorotiazida.
  • Otros: quinidina, colchicina, interferón.

Deficiencias nutricionales

Mantener una dieta deficiente en nutrientes como la vitamina B12, el cobre, el zinc y el ácido fólico puede acarrear graves problemas de salud. Estos micronutrientes son esenciales para la hematopoyesis (producción de células sanguíneas), y su carencia puede derivar en leucopenia. La malnutrición proteico-calórica grave también compromete la función inmune.

Hiperesplenismo

El bazo tiene la función de filtrar y destruir células sanguíneas envejecidas. Cuando se agranda de forma anormal (esplenomegalia), puede secuestrar y destruir un número excesivo de leucocitos, provocando leucopenia. Las causas más frecuentes de esplenomegalia incluyen cirrosis hepática, linfomas, infecciones crónicas y enfermedades de depósito.

Otras causas

Son muchas las razones por las que los leucocitos pueden verse disminuidos; entre ellas también se incluyen:

  • Ciertos tipos de cáncer con infiltración medular (metástasis óseas).
  • Enfermedades del bazo y del hígado.
  • Envenenamiento por metales pesados (plomo, mercurio, arsénico).
  • Sarcoidosis.
  • Neutropenia cíclica (causa congénita poco frecuente con descensos periódicos cada 21 días).
  • Síndrome de Kostmann (neutropenia congénita grave).

Síntomas de la leucopenia

La sintomatología presentada es variada y dependerá mucho de la gravedad de la leucopenia y de la causa subyacente. En las leucopenias leves, es frecuente que no haya síntomas y el hallazgo sea casual en una analítica de rutina. Por lo tanto, será indispensable realizar un análisis de sangre para determinar la concentración de leucocitos.

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Fiebre: en un paciente con leucopenia, la fiebre es un signo de alarma que puede indicar una infección grave y requiere atención médica urgente.
  • Cansancio y fatiga persistente.
  • Infecciones recurrentes (respiratorias, urinarias, cutáneas, bucales).
  • Diarrea.
  • Malestar general.
  • Migraña y cefaleas.
  • Ganglios linfáticos inflamados (adenopatías).
  • Llagas o aftas en la boca y/o genitales.
  • Sudoración nocturna.
  • Pérdida de peso involuntaria (cuando la causa es una enfermedad grave).
  • Sangrado de encías o moretones espontáneos (si también están afectadas las plaquetas).

Diagnóstico

Para determinar si existen niveles bajos de glóbulos blancos será necesario realizar un hemograma completo con fórmula leucocitaria. Este análisis permite conocer el recuento total de leucocitos y el porcentaje y número absoluto de cada tipo, lo que facilita identificar cuál es el tipo de leucocito que se encuentra afectado y orientar el diagnóstico.

Diagnóstico de leucopenia

Además del hemograma, el médico puede solicitar:

  • Frotis de sangre periférica: examen al microscopio que permite observar la morfología de las células sanguíneas y detectar anomalías como células inmaduras o blastos.
  • Reticulocitos: su recuento ayuda a valorar la actividad de la médula ósea.
  • Bioquímica sanguínea: niveles de vitamina B12, ácido fólico, cobre, zinc, función hepática y renal, LDH y ácido úrico.
  • Serologías: para VIH, hepatitis B y C, citomegalovirus, virus de Epstein-Barr y otros agentes que puedan causar leucopenia.
  • Estudio inmunológico: anticuerpos antinucleares (ANA), factor reumatoide y otros marcadores de autoinmunidad.
  • Aspiración y biopsia de médula ósea: se realiza cuando se sospecha una enfermedad hematológica primaria. En otros casos, el profesional de la salud optará por esta prueba para obtener un mejor enfoque de la enfermedad.

Es fundamental informar al médico acerca de cualquier tratamiento farmacológico en curso, además de indicar el historial de enfermedades personales y familiares. Esto puede servir de orientación para identificar la causa de la leucopenia.

Tratamiento

El tratamiento que se elija para abordar el cuadro dependerá de la causa subyacente:

  • Infecciones: antibióticos, antivirales o antifúngicos según el agente causal. En pacientes con neutropenia grave y fiebre (neutropenia febril), el tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro debe iniciarse de forma urgente.
  • Leucopenia por medicamentos: valorar la suspensión o sustitución del fármaco causante bajo supervisión médica.
  • Déficits nutricionales: suplementación con vitamina B12, ácido fólico, hierro, cobre o zinc según la carencia identificada.
  • Enfermedades autoinmunes: corticosteroides e inmunosupresores para reducir la destrucción autoinmune de los leucocitos.
  • Estimulación de la médula ósea: se pueden utilizar factores estimulantes de colonias de granulocitos (G-CSF), como el filgrastim o el pegfilgrastim, que estimulan la producción de neutrófilos. Este tratamiento es frecuente en pacientes con leucopenia por quimioterapia.
  • Trasplante de médula ósea: en casos graves de aplasia medular, leucemia u otras enfermedades hematológicas que no responden a otros tratamientos.
  • Tratamiento de soporte: transfusiones de granulocitos en situaciones críticas (poco frecuente).

Complicaciones de la leucopenia

La principal complicación de la leucopenia es el aumento del riesgo de infecciones, que pueden ser:

  • Infecciones bacterianas: neumonías, septicemia, infecciones de piel y partes blandas, infecciones urinarias.
  • Infecciones fúngicas: candidiasis oral o sistémica, aspergilosis (en neutropenias graves y prolongadas).
  • Infecciones virales: reactivación de virus latentes como el herpes simple, herpes zóster o citomegalovirus.
  • Infecciones oportunistas: causadas por microorganismos que normalmente no causan enfermedad en personas con un sistema inmune sano.

La neutropenia febril (fiebre en un paciente con neutrófilos por debajo de 500/mm³) es una emergencia médica que requiere hospitalización inmediata y tratamiento antibiótico de amplio espectro intravenoso.

Prevención

Las medidas y recomendaciones para prevenir la leucopenia están dirigidas principalmente a personas que no sufren alguna patología subyacente. En personas con leucopenia establecida, las medidas se orientan a prevenir infecciones:

Prevención de la leucopenia

  • Mantener una dieta equilibrada, rica en vegetales, frutas, proteínas de calidad y alimentos ricos en vitamina B12, ácido fólico, cobre y zinc.
  • Buena hidratación (al menos 1,5-2 litros de agua al día).
  • Realizar actividad física de manera regular y moderada.
  • Mantener una rutina de sueño adecuada de al menos 7 horas.
  • Reducir el estrés mediante técnicas de relajación, meditación o actividades que promuevan el bienestar emocional.
  • Cuidado de la higiene personal.
  • Evitar la automedicación y consultar siempre al médico antes de tomar cualquier fármaco nuevo.

Prevención de infecciones en pacientes con leucopenia

  • Lavado de manos frecuente con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  • Evitar contacto con personas enfermas o con infecciones activas.
  • Cocinar bien los alimentos: evitar carnes, huevos y pescados crudos o poco cocinados.
  • Usar mascarilla en entornos con riesgo de exposición a patógenos (hospitales, transportes públicos).
  • Vacunación: consultar con el hematólogo qué vacunas están indicadas y cuáles están contraindicadas (las vacunas de virus vivos suelen estar contraindicadas).
  • Acudir al médico ante los primeros signos de infección: fiebre, escalofríos, dolor de garganta, tos persistente o cualquier síntoma inusual.

Cuándo acudir al médico

Es fundamental buscar atención médica en las siguientes situaciones:

  • Fiebre superior a 38 °C en un paciente con leucopenia conocida (se considera una urgencia médica).
  • Infecciones que se repiten con frecuencia o que no mejoran con el tratamiento habitual.
  • Fatiga extrema, úlceras bucales frecuentes o moretones inexplicables.
  • Si se está en tratamiento con quimioterapia, radioterapia u otros fármacos que afectan la médula ósea y aparece cualquier síntoma de malestar.
  • Leucocitos por debajo de 4.000/mm³ en una analítica, especialmente si es un hallazgo nuevo o progresivo.

Preguntas frecuentes

¿La leucopenia se cura?

Depende de la causa. Si la leucopenia se debe a un medicamento, suele resolverse al suspenderlo. Si es por un déficit nutricional, se corrige con suplementación. En el caso de enfermedades crónicas (lupus, leucemia), la leucopenia puede ser persistente y requerir tratamiento continuado para mantener los leucocitos en niveles seguros.

¿Es lo mismo leucopenia que inmunodeficiencia?

No exactamente, aunque están relacionadas. La leucopenia implica un recuento bajo de glóbulos blancos, lo que puede comprometer la función inmune. La inmunodeficiencia es un concepto más amplio que incluye cualquier situación en la que el sistema inmunitario no funcione correctamente, independientemente del número de leucocitos.

¿Se puede hacer ejercicio con leucopenia?

El ejercicio moderado es generalmente seguro y beneficioso. Sin embargo, en leucopenias graves se recomienda evitar deportes de contacto (riesgo de hematomas si las plaquetas también están bajas) y actividades en lugares con alta exposición a gérmenes (piscinas públicas, gimnasios muy concurridos). Consulta siempre con tu médico.

¿La leucopenia es hereditaria?

La mayoría de las leucopenias no son hereditarias. Sin embargo, existen formas congénitas de neutropenia (síndrome de Kostmann, neutropenia cíclica, síndrome de Shwachman-Diamond) que tienen una base genética y pueden heredarse.

Referencias

Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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