Pensamientos intrusivos

El cerebro humano tiene una gran capacidad imaginativa y creativa. Sabemos que el ser humano es un ser pensante y esa es una de las cualidades que lo hacen humano. Todo el tiempo se nos pasan miles de pensamientos por nuestra mente, incluidos algunos que se consideran violentos o perturbadores. Comúnmente, los pensamientos no deseados se desvanecen tan rápido como aparecen, pues si no son relevantes tendemos a ignorarlos. En algunos casos, los pensamientos ocurren con tanta frecuencia que a menudo pueden llegar a debilitar la salud psíquica de una persona.

¿Qué son los pensamientos intrusivos?

El pensamiento intrusivo es un pensamiento que invade la mente del sujeto sin que él mismo haya buscado traerlo a la consciencia. Estos pensamientos involuntarios pueden ir desde: preocupaciones acerca de la salud, preocupación por los seres queridos, por la naturaleza, o incluso temores irracionales que persisten en la mente.

Aproximadamente el 2% de la población experimenta pensamientos recurrentes no deseados. Los pensamientos invasivos, repetitivos y no deseados  irrumpen en la mente consciente cuando menos se lo espera y generan en el individuo grandes estados de ansiedad y efectos secundarios negativos.

Todo pensamiento se queda pegado a la psique porque la reacción emocional que tiene en ella es su poder de adherencia. De acuerdo a la importancia que le demos al pensamiento y como reaccionemos ante ellos será su poder de adherencia dentro de la psique, y también determinará como nos influye en nuestra vida diaria.

A menudo estos pensamientos llegan a la mente del sujeto acompañados de previas experiencias o eventos traumáticos que le hayan ocurrido. Cuando se presentan estos pensamientos, generalmente causan en el sujeto un estado de  preocupación, obsesión, angustia y ansiedad. Las personas que presentan ansiedad debido a estos pensamientos, a menudo padecen ataques de pánico.

Algunos sujetos sólo presentan pensamientos intrusivos cuando se encuentran sobrepasados de estrés, otros pueden presentarlos mientras están comiendo, recostados o mirando una película, pues el pensamiento intrusivo varía de acuerdo a cada persona.

La aparición de los pensamientos intrusivos no se puede controlar, puesto que son pensamientos impulsados por el inconsciente, por lo tanto tampoco se pueden eliminar de la mente.

Efectos secundarios de los pensamientos intrusivos

Tipos de pensamientos intrusivos

Tipos de pensamientos intrusivos

Los pensamientos intrusivos más comunes pueden ser: pensamientos intrusivos violentos, pensamientos intrusivos sexuales o pensamientos intrusivos sobre recuerdos traumáticos.

Pensamientos intrusivos violentos

Los pensamientos violentos y agresivos son comunes en aquellas personas que presentan cualquier tipo de ansiedad, especialmente quienes padecen trastornos de personaidad como el trastorno obsesivo compulsivo, trastorno explosivo intermitente o trastorno de la personalidad antisocial. En general, estos son pensamientos en los que la persona se imagina a sí misma haciendo cosas violentas o agresivas.

Pensamientos sexuales

Al igual que los pensamientos violentos, una persona puede tener pensamientos intrusivos de índole sexual. Estos pensamientos sexuales pueden combinarse con la vergüenza, con pensamientos incestuosos o deseos prohibidos, mientras que otras veces los pensamientos sexuales también pueden ser de naturaleza algo violenta.

Pensamientos de recuerdos traumáticos

Muchas personas experimentan recuerdos persistentes e indeseados. Uno de los casos más comunes donde se manifiestan estos tipos pensamientos intrusivos es en las personas con trastorno de estrés postraumático. Quienes han vivido situaciones o episodios que puedan haber causado un trauma psicológico, serán especialmente propensos a padecer este tipo de recuerdos perturbadores. También aquellas personas con ansiedad y depresión tienen más probabilidades de tener esos recuerdos perturbadores en momentos no deseados.

¿Cómo evitar los pensamientos intrusivos?

Si bien estos pensamientos no se pueden controlar cuando aparecen, si se puede controlar la influencia que tendrán en nuestra mente.

Los pensamientos intrusivos se alimentan de la reacción emocional que el sujeto presente ante los mismos -mientras más importancia se le da, más tiempo permanecerán latentes-.

Para eliminar los patrones de pensamiento negativo, es necesario que haya un cambio de actitud junto con herramientas de visualización específicas.

Hay una gran diferencia entre eliminar los patrones de pensamiento negativo y querer eliminar el pensamiento definitivamente.  Los estudios de supresión del pensamiento (Wegner, Schneider, Carter y White, 1987) han demostrado que el mismo acto de intentar suprimir un pensamiento, sólo resulta en repeticiones cada vez más frecuentes de pensamientos intrusivos no deseados que ocurren -a lo que se le llama ”El efecto rebote del pensamieto”-.

Una buena forma de evitar estos pensamientos es tomando ejercicios de relajación: hacer yoga, una buena sesión de masajes, acupuntura, pilates, o simplemente sentarse en el sofá de su casa y concentrarse en su respiración.

La práctica de deportes y hacer ejercicio físico es una buena manera de disuadir al pensamiento intrusivo, pues al estar ejercitando, su mente fija la atención en el cuerpo y en los ejercicios, de este modo el pensamiento intrusivo pasa a un segundo plano y sigue de largo.

Pensamientos intrusivos y su relación con el trastorno obsesivo-compulsivo

Cuando alguien presenta un trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo , los pensamientos intrusivos se amplifican. En estos casos la persona puede experimentar angustia crónica o depresión asociada a los pensamientos intrusivos.

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En quienes padecen este trastorno, los pensamientos intrusivos son considerados “obsesiones”, puesto que la persona no puede detener el pensamiento negativo. Estas personas a menudo recurren a su comportamiento compulsivo en un esfuerzo por deshacerse de ese pensamiento invasivo.

Otra forma en la que se manifiestan los pensamientos intrusivos dentro de el trastorno obsesivo-compulsivo es mediante el miedo. Aquellos que tienen miedo a algo, tienden a ver al objeto de miedo por todos lados, por ej: si le tienen miedo a las moscas, pueden verlas en todo y finalmente creer que el contacto con estas podrá causarles una enfermedad -lo que puede convertirse en una psicomatización-.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Si los pensamientos intrusivos ocurren constantemente y no le dejan seguir con su rutina diaria, una buena solución para poder sobrellevarlos puede ser la psicoterapia. En esta, el sujeto podrá discutir esos pensamientos que le invaden y perturban con su psicoterapeuta, y este le ayudara a comprenderlos y llegar al foco de esos pensamientos para saber porque persisten en su mente.

La terapia cognitiva conductual es una de las más efectivas para ayudar a manejar los pensamientos intrusivos. Los terapeutas cognitivos conductuales están capacitados para enseñar a las personas a controlar sus pensamientos intrusivos. También podrán brindarle útiles herramientas y métodos para que las puedan emplear en el hogar y mejorar la capacidad para mantener la calma cuando ocurran estos pensamientos. A largo plazo, los pacientes aprenderán a descubrir formas para controlar su ansiedad, pues esta ansiedad, usualmente es la causante de estos pensamientos intrusivos.

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