Tipos de bullying
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el bullying?
- 2.¿Qué dicen las investigaciones acerca del bullying?
- 3.Causas del bullying o acoso escolar
- Causas personales del agresor
- Causas familiares
- Causas escolares
- 4.Los distintos tipos de bullying
- 1. Bullying físico
- 2. Bullying verbal
- 3. Ciberbullying
- 4. Bullying social o relacional
- 5. Bullying sexual
- 5.La víctima y el acosador
- El papel del espectador
- 6.¿Cómo saber si mi hijo es víctima de bullying?
- Comportamiento del niño o adolescente en la escuela
- Comportamiento del niño o adolescente en casa
- 7.¿Qué hacer si tu hijo sufre bullying?
- 1. Escuchar y creer al menor
- 2. Documentar los hechos
- 3. Comunicarlo al centro educativo
- 4. Buscar ayuda profesional
- 5. Recursos de ayuda
- 8.Prevención del bullying
- En el ámbito familiar
- En el ámbito escolar
- En el ámbito institucional
- 9.Consecuencias a largo plazo del bullying
- 10.Referencias
Esta palabra anglosajona denominada como bullying, por desgracia, ha obtenido una gran popularidad estos últimos años, y tiene una estrecha relación con la educación que estamos recibiendo, ya no solo a nivel escolar sino también en el hogar. Cada vez son más los “matones” y “abusones” que van en busca de víctimas a las que humillar. Hay muchos tipos de acoso y de maltrato, como veremos a través de los distintos tipos de bullying.
Este tipo de conductas son cada vez más frecuentes, y además tienen una gran repercusión siendo causantes incluso de suicidios de muchos menores de edad.
El tema del bullying es un tema para tomarlo muy en serio. Ya hemos visto noticias de toda clase sobre cuáles pueden ser las consecuencias de que un menor pueda estar sufriendo humillaciones continuas por parte de sus compañeros de clase. Se trata de un hecho muy desagradable ante el cual no podemos echar la vista atrás; hay que poner cuanto antes soluciones para que no sea demasiado tarde.
No se trata de algo de niños, ni de algo natural entre compañeros de clase. Detrás de estas conductas existen muchos problemas asociados. Sobre todo los padres y los educadores han de saber que este tipo de conductas responden a un proceso complejo de victimización, que va mucho más allá de una discusión o una pelea entre compañeros.
¿Qué es el bullying?
El bullying o acoso escolar es una forma de violencia sistemática y repetida que se produce entre iguales en el ámbito escolar. Se diferencia de los conflictos puntuales entre compañeros por tres características fundamentales:
- Intencionalidad: el agresor actúa deliberadamente para causar daño.
- Repetición: no se trata de un hecho aislado, sino de una conducta que se mantiene en el tiempo.
- Desequilibrio de poder: existe una asimetría entre agresor y víctima, ya sea física, social o psicológica.
Según datos del informe PISA de la OCDE, aproximadamente uno de cada cuatro estudiantes afirma haber sufrido algún tipo de acoso escolar. En España, la Fundación ANAR atendió miles de llamadas relacionadas con bullying en los últimos años, lo que refleja la magnitud del problema.
¿Qué dicen las investigaciones acerca del bullying?
Lamentablemente, el fenómeno del bullying se ha instalado y apoderado de la mayoría de escuelas, ya sean del ámbito público o privado. Es algo que sucede desde hace décadas con un gran incremento de casos en los últimos años.
Los investigadores se han hecho muchas preguntas acerca de esta cuestión que tiene un gran impacto a nivel social. Involucra incluso a la globalidad de las culturas, ya que no representa un hecho aislado de unos países en concreto, es un fenómeno que se produce en la mayoría de los países independientemente de cuál sea su cultura.
Los investigadores que han tratado este tema han diferenciado lo que puede ser un hecho cotidiano y sin mayor importancia de lo que puede suponer algo grave con importantes secuelas psicológicas. El bullying se caracteriza por su intensidad, las formas de actuar, su duración, la naturaleza de estas conductas y por quiénes son sus protagonistas. Se desarrolla dentro de un ámbito concreto como es el escolar, y sus consecuencias son realmente graves.
Estas son algunas de las propuestas hechas por investigadores acerca de lo que supone el bullying:
“Conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios” (Olweus, 1993).
“El bullying es una forma de maltrato, normalmente intencionado, perjudicial y persistente de un estudiante o grupo de estudiantes, hacia otro compañero, generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual, sin que medie provocación y, lo que quizá le imprime el carácter más dramático, la incapacidad de la víctima para salir de esa situación, acrecentando la sensación de indefensión y aislamiento” (Cerezo, 2009).
Una de las primeras investigaciones sobre el fenómeno del bullying tuvo lugar en Noruega en 1970. Se realizó un estudio longitudinal donde la mayoría de los niños eran de sexo masculino. Encontraron que el carácter de los agresores o “bully” es el de un carácter violento, autosuficiente y con baja autoestima. Mientras que las víctimas no tienen un carácter ni agresivo ni violento, aunque muestran un alto grado de inseguridad y altos niveles de ansiedad.
El estatus socioeconómico así como la habilidad intelectual se comprobó que no era un factor relevante que influyera. El investigador Olweus advierte de que tanto los “bully” como las víctimas son dos caras de la misma moneda. Este investigador, encargado del primer estudio longitudinal que tuvo lugar entre 1970 y 1973, comprobó cómo estos niños, tanto las víctimas como los agresores, que tenían entre 13 y 15 años de edad, a la edad de 24 años tenían mayores probabilidades de verse inmersos en actividades antisociales y delictivas.
Causas del bullying o acoso escolar

La falta de información muchas veces nos hace dejar de actuar como deberíamos ante estas situaciones. Tanto los profesionales de la educación como los padres viven ciegos ante lo que suponen estas circunstancias y esta problemática, que con el tiempo pueden llegar a causar en la víctima del bullying un malestar significativo, problemas físicos, sociales y psicológicos.
Indudablemente, esta ceguera y el echar la vista hacia otro lado, justificando estos hechos como algo de niños o algo natural que sucede en los colegios, es una muestra de la falta de visión e información que existe al respecto. De esta manera los adultos eluden su responsabilidad, dejan de actuar conforme a sus roles, ya sea de padres o educadores, promoviendo actitudes que acaban por afectarnos a todos, y principalmente a las víctimas que se ven totalmente desprotegidas.
Aunque son muchas las causas que pueden estar implicadas en el fenómeno del bullying, las principales son de naturaleza personal, familiar y/o escolar. De hecho, en los centros escolares más grandes suelen darse más casos de acoso escolar, debido sobre todo a que hay una mayor dificultad de vigilancia por parte de los adultos.
Causas personales del agresor
Nos encontramos ante agresores que habitualmente tienen problemas de autoestima y necesitan sentirse superiores a sus compañeros mediante conductas agresivas e intimidatorias, para poder suplir la falta de confianza en sí mismos. Otros factores personales incluyen:
- Falta de habilidades sociales y de resolución de conflictos.
- Impulsividad y baja tolerancia a la frustración.
- Necesidad de dominio y control sobre los demás.
- Dificultad para empatizar con el sufrimiento ajeno.
- Exposición a contenidos violentos sin supervisión.
Causas familiares
Los agresores suelen vivir en un entorno familiar que promueve su inseguridad, encontrándose ante padres que se muestran agresivos, contextos familiares en los que predomina una tensión económica, ausencia de reglas y valores, mala relación entre los padres, y pocas muestras de cariño y afecto.
Otros factores familiares relevantes son:
- Estilos de crianza excesivamente permisivos o autoritarios.
- Exposición a violencia doméstica.
- Falta de comunicación y supervisión parental.
- Negligencia emocional.
Causas escolares
El contexto educativo también puede favorecer la aparición del bullying:
- Falta de protocolos claros de actuación ante el acoso.
- Insuficiente supervisión en recreos, pasillos y comedores.
- Normalización de la violencia entre iguales por parte de algunos docentes.
- Ausencia de programas de educación emocional y convivencia.
- Ratios elevadas de alumnos por clase que dificultan la atención individualizada.
Los distintos tipos de bullying
Este fenómeno no se presenta en todos los casos de igual manera. Lo cierto es que existen distintos tipos de acoso escolar tal y como indica el Centro Nacional Contra el Bullying (NCAB, por sus siglas en inglés). Estos son los tipos de bullying que se han podido identificar por tener características diferentes cada uno de ellos.

1. Bullying físico
Este tipo es al que mejor atienden los adultos, debido a su impacto visual. Se caracteriza por un comportamiento violento con agresiones intimidatorias. El acosador es capaz de pegar patadas, dar empujones, bofetadas, zancadillas, tirones de pelo o destruir las pertenencias de la víctima. Este tipo de bullying es el más conocido y el que suele generar la alerta en los adultos.
Un ejemplo claro de este tipo de bullying sería: un niño que está en su pupitre escribiendo tranquilamente, su agresor pasa por detrás y le da un golpe en la nuca delante de todos los compañeros de clase.
En este caso detectarlo podría resultar algo más sencillo por parte de los adultos. Sin embargo, los agresores habitualmente lo hacen fuera de la vista de los adultos y el niño que sufre las agresiones tiene miedo de contarlo tanto al profesor como a sus padres. Debido a las características de este tipo de bullying, muchas veces se evidencian las marcas de la agresión mediante moratones o alguna otra señal: ropa rasgada, cortes, dolores de cabeza y de barriga. Gracias a estas señales se encienden las alarmas por parte de los adultos que comienzan a investigar qué está sucediendo.
Señales de alerta para los padres:
- Moratones, arañazos o heridas sin explicación clara.
- Ropa rasgada o pertenencias rotas.
- Pérdida frecuente de objetos personales.
- Quejas de dolores de cabeza o estómago antes de ir al colegio.
2. Bullying verbal
El acoso verbal también es uno de los tipos más utilizados de bullying. El acosador, a través de palabras hirientes, sabe cómo hacer daño a su víctima. Representa un maltrato más psicológico que se caracteriza por amenazas, insultos y palabras que atentan contra la autoestima de quien las sufre. Este tipo de acoso se manifiesta a través de bromas, chantajes, manipulación, arremetiendo contra algún familiar, ridiculizando su forma de ser, de vestir, o por sus características físicas, religión, etnia, condición sexual, apariencia, o metiéndose con algún defecto que todos pueden apreciar.
Un ejemplo bastante representativo es cuando se pone un mote que genera un profundo malestar en la víctima, también cuando se hacen comentarios hirientes sobre algún familiar como: “eres tan feo y bajo como tu madre”.
El bullying verbal es especialmente dañino porque:
- Puede producirse de forma muy sutil, pasando desapercibido para los adultos.
- Sus cicatrices son emocionales y pueden durar toda la vida.
- Deteriora la autoimagen y la autoestima de la víctima.
- Puede llevar a la víctima a creer que los insultos son ciertos.
3. Ciberbullying
Este es un fenómeno relativamente reciente que se ha presentado en nuestros días debido a la gran repercusión y avance de las tecnologías. Los niños tienen acceso a todo tipo de aparatos electrónicos con los que pueden interaccionar con otras personas, y esto ha supuesto que a través del medio digital los agresores también manifiesten su acoso mediante mensajes intimidatorios, difundiendo falsos rumores, utilizando las redes sociales para hacer comentarios hirientes, compartiendo imágenes comprometidas o creando perfiles falsos.
Este tipo de bullying se caracteriza porque es más difícil de identificar por los adultos. La víctima lo vive de una forma aislada sintiéndose indefensa. Ante este tipo de acoso, algunas víctimas jóvenes piensan en el suicidio e incluso a veces lo llevan a cabo.
Se produce sobre todo en el entorno de las redes sociales, la mensajería instantánea y las plataformas de juegos en línea. Muchos padres están atentos a este tipo de circunstancias debido a las noticias trágicas que hemos visto en muchas ocasiones. Aunque todavía no es suficiente y tiene que haber un mayor control.
Características específicas del ciberbullying:
- Anonimato: el agresor puede ocultar su identidad, lo que le da mayor impunidad.
- Alcance masivo: un mensaje puede llegar a cientos o miles de personas en segundos.
- Permanencia: el contenido digital puede permanecer en Internet indefinidamente.
- Sin descanso: a diferencia del bullying presencial, puede producirse las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
- Invasión del espacio seguro: llega al hogar de la víctima a través del móvil o el ordenador.
Según un estudio de UNICEF, uno de cada tres jóvenes en 30 países afirma haber sido víctima de ciberbullying.
4. Bullying social o relacional
Bajo este tipo de agresión lo que se pretende es aislar a la víctima, para que se quede totalmente indefensa y sea ignorada por todos los compañeros de clase. A ciertas edades, como el inicio de la adolescencia, las relaciones sociales son una de las mayores prioridades para cualquier joven. Las víctimas, al sentirse solas, aisladas y rechazadas por su grupo de iguales, viven la situación como una tragedia de la cual no ven salida.
Se caracteriza en que los agresores convencen al grupo para que no dejen participar a la víctima en las actividades, le excluyan, ignoren y traten como si no existiera. Quienes participan en este acuerdo implícito o explícito contribuyen a que los agresores obtengan un mayor poder.
Manifestaciones del bullying social:
- Excluir deliberadamente a alguien de un grupo o actividad.
- Difundir rumores falsos para desprestigiar a la víctima.
- Ignorar sistemáticamente a una persona.
- Impedir que otros se relacionen con la víctima.
- Hacer gestos despectivos o miradas intimidatorias en grupo.
5. Bullying sexual
Este tipo es el más difícil de identificar, ya que muchos adultos no quieren reconocer que haya niños capaces de realizar este tipo de agresiones. Se caracteriza por abusos sexuales, comentarios malintencionados hacia las partes íntimas, homofobia y humillaciones que giran en torno a la orientación e identidad sexual de la víctima.
Las conductas van referidas hacia la sexualidad, se presentan a través de comentarios, tocamientos o rechazo hacia lo que representa la condición sexual de la víctima, ya sea por una homosexualidad real o imaginada.
Un ejemplo: un niño, que hace el papel de agresor, insulta a otro niño llamándole “nenaza” y “marica” por su vestimenta o conducta. Cualquier estímulo puede precipitar este tipo de comentarios, que van en aumento causando un gran malestar en la víctima que se siente rechazada y humillada.
Es importante distinguir entre bullying sexual y abuso sexual infantil, ya que este último constituye un delito penal que requiere intervención judicial inmediata.
En definitiva, estos tipos de bullying representan una trágica realidad en las aulas e incluso fuera de ellas. Se suele producir entre compañeros de clase y supone unas graves consecuencias para quien tiene el papel de víctima, aunque tanto agresor como víctima, dicen los expertos, son dos caras de la misma moneda. El agresor aprovecha para hacer un alarde de poder ante quienes se muestren más débiles e indefensos. Los padres y educadores son quienes tienen que estar atentos a este tipo de circunstancias y ofrecer soluciones lo antes posible.
La víctima y el acosador

El bullying es un tema que preocupa a todos los padres, el cual siempre ha estado presente, pero en los últimos tiempos ha resonado más, sobre todo en niños con edad escolar y adolescentes. Es importante darnos cuenta ante qué perfil nos encontramos en una situación de acoso escolar. Hay dos perfiles posibles: la víctima y el acosador.
La víctima:
- Puede sufrir lesiones físicas y problemas de salud mental.
- Puede sufrir depresión y trastornos de ansiedad.
- Se ve triste y solitario.
- Puede sufrir desórdenes alimenticios y trastornos del sueño.
- Pierde interés en las actividades que solía disfrutar.
- Se aísla.
- Sufre de baja autoestima y falta de autoconfianza.
- Puede comenzar a tener un rendimiento pobre en el trabajo académico.
- Algunos terminan abandonando la escuela.
- Desarrolla estrés postraumático en los casos más graves.
- En casos extremos las víctimas pueden terminar suicidándose o tomar serias represalias hacia el acosador.
El acosador:
- Tiende a tener un comportamiento violento.
- Presenta poca tolerancia a la frustración.
- Si se le permite seguir intimidando, puede involucrarse en conductas riesgosas y más violentas.
- Puede presentar trastornos de conducta.
- No siente empatía por la otra persona.
- Experimenta conductas antisociales.
- No sabe manejar la ira, hasta el punto de presentar un trastorno explosivo intermitente.
- Usualmente los comportamientos agresivos son llevados a la adultez.
- Participa en peleas y vandalismo. Algunos terminan en abandono escolar.
- Presenta tendencia a conductas delictivas en la vida adulta.
El papel del espectador
Existe un tercer perfil que a menudo se pasa por alto: el espectador o testigo. Los compañeros que presencian el acoso desempeñan un papel crucial:
- Espectadores pasivos: observan sin intervenir, lo que refuerza la conducta del agresor.
- Espectadores activos: participan apoyando al agresor mediante risas o ánimo.
- Defensores: intervienen para proteger a la víctima o alertan a un adulto.
Los programas de prevención más eficaces trabajan precisamente con los espectadores, ya que su reacción puede marcar la diferencia entre que el acoso continúe o se detenga.
¿Cómo saber si mi hijo es víctima de bullying?

Una pregunta que surge en los padres frecuentemente es: ¿cómo podemos saber si nuestro hijo está siendo víctima de estas agresiones y no nos enteramos? A continuación se ofrecen algunas pautas para detectar si un menor es víctima de bullying.
Comportamiento del niño o adolescente en la escuela
- Comienza a bajar su asistencia a clase e incluso a veces inventa excusas para no ir (se siente mal, le duele la tripa, la cabeza o miente con respecto a que la clase se ha suspendido).
- Su rendimiento escolar comienza a bajar; ya no siente interés en participar en clase ni hacer las tareas, también se le dificulta concentrarse y eso se refleja en sus calificaciones, que comienzan a disminuir paulatinamente o incluso a pasos agigantados.
- Prefiere no participar en fiestas o actividades escolares para evitar ser humillado en público por sus compañeros.
- En los recreos sale al patio unos pocos minutos y se vuelve al aula o se queda cerca de los profesores, ya que sabe que en los recreos es cuando los acosadores le atacarán con más frecuencia.
Comportamiento del niño o adolescente en casa
- Se aísla, permanece en su habitación solo y sin ganas de interactuar con el resto.
- Ya no lleva amigos a casa, ni va a casa de sus amigos.
- Deja de participar en sus actividades extraescolares (ya sea fútbol, danza, natación o inglés, entre otras).
- Se muestra irritable, con muy poca autoconfianza, se vuelve pasivo, muy poco asertivo y con muy baja autoestima.
- En varias ocasiones se le puede ver llorando y deprimido, pero a la hora de preguntarle qué le sucede su respuesta es siempre la misma: “no me pasa nada”.
- Puede estar siempre a la defensiva y no confiar en nadie, ni siquiera en sí mismo; incluso a veces puede recurrir a la autolesión como forma de escape (este caso es más frecuente en adolescentes).
- Cambios en los patrones de alimentación (come mucho más o mucho menos).
- Pesadillas o dificultades para dormir.
- Pide dinero extra sin explicar para qué (puede estar siendo extorsionado).
¿Qué hacer si tu hijo sufre bullying?
Si se detecta que un menor está siendo víctima de acoso escolar, es fundamental actuar con rapidez y seguir estos pasos:
1. Escuchar y creer al menor
- Crear un espacio seguro donde pueda hablar sin miedo.
- No juzgar ni culpabilizar (“algo habrás hecho”).
- Validar sus emociones y transmitirle que no es culpa suya.
- No minimizar la situación (“son cosas de niños”).
2. Documentar los hechos
- Anotar fechas, lugares, personas implicadas y descripción de los hechos.
- Guardar capturas de pantalla en caso de ciberbullying.
- Solicitar informes médicos si hay lesiones físicas.
3. Comunicarlo al centro educativo
- Hablar con el tutor, el orientador escolar y la dirección del centro.
- Solicitar por escrito la activación del protocolo de acoso escolar.
- Hacer seguimiento de las medidas adoptadas.
4. Buscar ayuda profesional
- Un psicólogo infantojuvenil puede ayudar al menor a gestionar las consecuencias emocionales.
- En casos graves, valorar la intervención de los servicios sociales o la policía.
5. Recursos de ayuda
- Teléfono ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo): 900 20 20 10 (gratuito y confidencial).
- Teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación: 900 018 018.
- Policía Nacional: también atiende denuncias de ciberbullying a través de su página web.
Prevención del bullying
La prevención del acoso escolar debe ser una responsabilidad compartida entre familias, centros educativos e instituciones. Las estrategias más eficaces incluyen:
En el ámbito familiar
- Fomentar una comunicación abierta y de confianza con los hijos.
- Educar en valores como el respeto, la empatía y la tolerancia.
- Supervisar el uso de las tecnologías y las redes sociales.
- Ser modelos de conducta no violenta.
En el ámbito escolar
- Implementar programas de convivencia y resolución pacífica de conflictos.
- Formar al profesorado en detección e intervención ante el acoso.
- Crear protocolos claros de actuación.
- Fomentar la participación activa de los alumnos como defensores.
- Trabajar la educación emocional de forma transversal.
En el ámbito institucional
- Desarrollar campañas de sensibilización.
- Garantizar la aplicación de la legislación vigente contra el acoso.
- Facilitar el acceso a recursos de atención y apoyo.
Consecuencias a largo plazo del bullying
Las investigaciones muestran que las consecuencias del bullying pueden extenderse mucho más allá de la etapa escolar:
- Víctimas: mayor riesgo de depresión, ansiedad, baja autoestima, dificultades en las relaciones sociales y problemas de salud física en la vida adulta.
- Agresores: mayor probabilidad de conductas delictivas, problemas laborales, consumo de sustancias y violencia de género.
- Espectadores: pueden desarrollar desensibilización ante la violencia y sentimientos de culpa a largo plazo.
Por todo lo anteriormente mencionado, es importante detectar a tiempo cuando un niño o adolescente está siendo víctima de bullying, puesto que si se enfrenta a tiempo se pueden evitar daños no solamente físicos, sino también psicológicos.
Los daños psicológicos que el bullying puede ocasionar a los menores son de los más peligrosos, pues cuando una mente destructiva y pensamientos negativos toman el control de la mentalidad infantil o adolescente, los daños en ocasiones pueden llegar a ser irreparables. La detección temprana y la intervención adecuada son las mejores herramientas para proteger a los menores.
Referencias
- Olweus, D. (1993). Bullying at School: What We Know and What We Can Do. Oxford: Blackwell.
- Cerezo, F. (2009). Bullying: análisis de la situación en las aulas españolas. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 9(3), 383-394.
- UNICEF (2019). An Everyday Lesson: #ENDviolence in Schools. https://www.unicef.org
- Fundación ANAR. Informes anuales sobre acoso escolar. https://www.anar.org
- Ministerio de Educación y Formación Profesional. Plan Estratégico de Convivencia Escolar. https://www.educacionyfp.gob.es
- Save the Children (2016). Yo a eso no juego: Bullying y ciberbullying en la infancia. https://www.savethechildren.es
- Garaigordobil, M. (2011). Prevalencia y consecuencias del cyberbullying: una revisión. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 11(2), 233-254.
