Tipos de bullying

El término de bullying se emplea específicamente en el ámbito escolar, con el que se hace referencia a una situación de intimidación, maltrato y abuso entre compañeros.

Esta palabra anglosajona denominada como bullying, por desgracia, ha obtenido una gran popularidad estos últimos años, y tiene una estrecha relación con la educación que estamos recibiendo; ya no solo a nivel escolar sino también en el hogar. Cada vez son más los “matones” y “abusones” que van en busca de víctimas a las que humillar. Hay muchos tipos de acoso y de maltrato, como veremos a través de los distintos tipos de bullying.

Este tipo de conductas son cada vez más frecuentes, y además tienen una gran repercusión siendo causantes incluso de suicidios de muchos menores de edad.

El tema del bullying es un tema para tomarlo muy en serio. Ya hemos visto noticias de toda clase, sobre cuáles pueden ser las consecuencias de que nuestro hijo pueda estar sufriendo humillaciones continuas, por parte de sus compañeros de clase. Se trata de un hecho muy desagradable el cual no podemos echar la vista atrás, hay que poner cuanto antes soluciones para que no sea demasiado tarde.

No se trata de algo de niños, y de algo natural entre compañeros de clase. Detrás de estas conductas existen muchos problemas asociados. Sobre todo los padres y los educadores han de saber que este tipo de conductas responden a un proceso complejo de victimización, que va mucho más allá de una discusión o una pelea entre compañeros.

¿Qué dicen las investigaciones acerca del bullying?

Lamentablemente, el fenómeno del bullying se ha instalado y apoderado de la mayoría de escuelas ya sean del ámbito público o privado. Es algo que sucede desde hace unos años atrás hasta la actualidad con un gran incremento de casos.

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Los investigadores  se han hecho muchas preguntas acerca de esta cuestión que tiene un gran impacto a nivel social. Involucra incluso a la globalidad de las culturas, ya que no representa un hecho aislado de unos países en concreto, es un hecho que se produce en la mayoría de los países independientemente de cuál sea su cultura.

Los investigadores que han tratado este tema han diferenciado lo que puede ser un hecho cotidiano y sin más importancia, de lo que puede suponer algo grave con importantes secuelas psicológicas. El bullying se caracteriza por su intensidad, las formas de actuar, su duración, la naturaleza de estas conductas, y por quienes son sus protagonistas. Se desarrolla dentro de un ámbito concreto como es el escolar y sus consecuencias son realmente graves.

Estas son algunas de las propuestas hechas por investigadores acerca de lo que supone el bullying:

“Conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios” (Olweus, 1993).

“El bullying es una forma de maltrato, normalmente intencionado, perjudicial y persistente de un estudiante o grupo de estudiantes, hacia otro compañero, generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual, sin que medie provocación y, lo que quizá le imprime el carácter más dramático, la incapacidad de la víctima para salir de esa situación, acrecentando la sensación de indefensión y aislamiento” (Cerezo, 2009).

Una de las primeras investigaciones sobre el fenómeo del buylling tuvo lugar en Noruega, en 1970. Se realizó un estudio longitudinal donde la mayoría de los niños eran de sexo masculino. Encontraron que el carácter de los agresores o “Bully” es el de un carácter violento, autosuficiente y con baja autoestima. Mientras que las víctimas no tienen un carácter ni agresivo ni violento, aunque muestran un alto grado de inseguridad y altos niveles de ansiedad.

El estatus socioeconómico así como la habilidad intelectual se comprobó que no era un factor relevante que influyera. El investigador Olweus avisa de que tanto los “bully” como las víctimas, son dos caras de la misma moneda. Este investigador encargado del primer estudio longitudinal, que tuvo lugar entre el año 1970 y el año 1973 comprobó como estos niños, tanto las víctimas como los agresores, que tenían entre 13 y 15 años de edad, a la edad de 24 años tenían mayores probabilidades de verse inmersos en actividades antisociales y delictivas.

Causas del bullying o acoso escolar

Bullying o acoso escolar

La falta de información, muchas veces nos hace dejar de actuar como deberíamos ante estas situaciones. Tanto los profesionales de la educación como los padres viven ciegos ante lo que suponen estas circunstancias y esta problemática, que con el tiempo pueden llegar a causar en la víctima del bullying un malestar significativo, problemas físicos, sociales y psicológicos.

Indudablemente esta ceguera, y el echar la vista hacia otro lado, justificando estos hechos como algo de niños o algo natural que sucede en los colegios. Es una muestra de la falta de visión e información que existe al respecto. De esta manera los adultos eluden su responsabilidad, dejan de actuar conforme a sus roles, ya sea de padres o educadores promoviendo actitudes que acaban por afectarnos a todos, y principalmente a las víctimas que se ven totalmente desprotegidas.

Aunque son muchas las causas que pueden estar implicadas en el fenómeno del bullying, las principales son de naturaleza personal, familiares y/o escolares. De hecho en los centros escolares más grandes suelen darse más casos de acoso escolar, debido sobre todo a que hay una mayor dificultad de vigilancia por parte de los adultos.

Como anteriormente hemos comentado la ceguera en la que viven muchos de los padres y la falta de información que tienen, les lleva de algún modo a ser partícipes en las causas que mantienen esta situación tan destructiva.

Entre las causas personales, nos encontramos ante agresores que habitualmente tienen problemas de autoestima, y necesitan sentirse superiores a sus compañeros mediante conductas agresivas e intimidatorias, para poder suplir la falta de confianza en sí mismos. Además suelen vivir en un entorno familiar que promueve su inseguridad, encontrándose ante padres que se muestran agresivos, contextos familiares en los que predomina una tensión económica, ausencia de reglas y valores, mala relación entre los padres, y pocas muestras de cariño y afecto. Estas serían algunas de las causas en las que se ven envueltos los niños y jóvenes agresores.

Los distintos tipos de bullying

Este fenómeno no se presenta en todos los casos de igual manera. Lo cierto es que existen distintos tipos de acoso escolar tal y como indica el Centro Nacional Contra el Bullying, (NCAB son sus siglas en inglés). Estos son los tipos de bullying que se han podido identificar por tener características diferentes cada uno de ellos.

Los distintos tipos de bullying y acoso escolar

1. Bullying físico

Este tipo es al que mejor atienden los adultos, debido a su impacto visual. Se caracteriza por un comportamiento violento con agresiones intimidatorias. El acosador es capaz de pegar patadas, dar empujones, bofetadas, etc. Este tipo de Bullying es el más conocido y el que suele generar la alerta en los adultos.

Un ejemplo claro de este tipo de bullying sería: Un niño que está en su pupitre escribiendo tranquilamente, su agresor pasa por detrás y le da con la palma de la mano un golpe en la nuca, delante de todos los compañeros de clase.

En este caso detectarlo podría resultar algo más sencillo por parte de los adultos, sin embargo, los agresores habitualmente lo hacen fuera de la vista de los adultos y el niño que sufre las agresiones tiene miedo de contarlo tanto al profesor como a sus padres. Sin embargo, debido a las características de este tipo de bullying muchas veces se evidencian las marcas de la agresión mediante moratones o alguna otra señal: ropa rasgada, cortes, dolores de cabeza y de barriga. Gracias a estas señales se encienden las alarmas por parte de los adultos que comienzan a investigar qué está sucediendo.

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2. Bullying verbal

El acoso verbal también es uno de los tipos más utilizados de bullying. El acosador a través de palabras hirientes sabe cómo hacer daño a su víctima. Representa un maltrato más psicológico que se caracteriza por amenazas, insultos y palabras que atentan contra la autoestima de quien las sufre. Este tipo de acoso de manifiesta a través de bromas, chantajes, manipulación, arremetiendo contra algún familiar, ridiculizando su forma de ser, de vestir, o por sus características físicas, religión, etnia, condición sexual, apariencia; metiéndose con algún defecto que todos pueden apreciar, etc.

Un ejemplo bastante representativo, es cuando se pone un mote que genera un profundo malestar en la víctima, también cuando se hacen comentarios hirientes sobre algún familiar como: “eres tan feo y bajo como tu madre”.

3. Cyberbullying

Este es un nuevo fenómeno que se ha presentado en nuestros días, debido a la gran repercusión y avance de las tecnologías. Los niños tienen acceso a todo tipo de aparatos electrónicos con los que pueden interaccionar con otras personas, esto ha supuesto que a través del medio digital los agresores también manifiesten su acoso a través de mensajes intimidatorios, difundiendo falsos rumores, utilizando las redes sociales para hacer comentarios obscenos e hirientes, etc.

Este tipo de bullying se caracteriza porque es más difícil de identificar por los adultos. La víctima lo vive de una forma aislada sintiéndose indefenso. Ante este tipo de acoso algunas víctimas jóvenes piensan e n el suicidio e incluso a veces lo llevan a cabo.

Se produce sobre todo en el entorno de las redes sociales. Muchos padres están atentos a este tipo de circunstancias debido a las noticias trágicas que hemos visto ya en muchas ocasiones, a través de los medios de información. Aunque todavía no es suficiente y tiene que haber un mayor control sobre este tipo de circunstancias que se pueden producir.

4. Bullying social

Bajo este tipo de agresión lo que se pretende es aislar a la víctima, para que se quede totalmente indefensa y sea ignorado por todos los compañeros de clase. A ciertas edades como el inicio de la adolescencia las relaciones sociales son una de las mayores prioridades para cualquier joven. Las víctimas al sentirse solos, aislados y rechazados por su grupo de iguales, viven la situación como una tragedia de la cual no ven salida.

Se caracteriza en que los agresores convencen al grupo para que no dejen participar a la víctima en las actividades, le excluyan, ignoren y traten como si no existiera. Quienes participan en este acuerdo implícito o explícito contribuyen a que los agresores obtengan un mayor poder.

5. Bullying sexual

Este tipo es el más difícil de identificar, ya que muchos adultos no quieren reconocer haya niños  capaces de realizar este tipo de agresiones. Se caracteriza por abusos sexuales, comentarios malintencionados hacia las partes íntimas, homofobia y humillaciones que giran en torno a la orientación e identidad sexual de la víctima.

Las conductas van referidas hacia la sexualidad, se presentan a través de comentarios, tocamientos o rechazo hacia lo que representa la condición sexual de la víctima, ya sea por una homosexualidad real o imaginada.

Un ejemplo: un niño, que hace el papel de agresor, insulta a otro niño llamándole “nenaza” y “marica” por su vestimenta o conducta. Cualquier estímulo puede precipitar este tipo de comentarios, que van en aumento causando un gran malestar en la víctima que se siente rechazada y apaleada.

En definitiva estos tipos de bullying representan una trágica realidad en las aulas e incluso fuera de ellas. Se suele producir entre compañeros de clase y supones unas graves consecuencias para quien tiene el papel de víctima, aunque tanto agresor como víctima, dicen los expertos, que son dos caras de la misma moneda. El agresor aprovecha para hacer un alarde de poder ante quienes se muestren más débiles e indefensos. Los padres y educadores son quienes tienen que estar atentos a este tipo de circunstancias y ofrecer soluciones lo antes posible.

La víctima y el acosador

La víctima y el acosador

El bullying es un tema que preocupa a todos los padres, el cual siempre ha estado presente, pero en los últimos tiempos ha resonado más, sobre todo en niños con edad escolar y adolescentes. Es importante darnos cuenta ante que perfil nos encontramos en una situación de acoso escolar. Hay dos perfiles posibles: la víctima y el acosador.

La víctima: 

  • Puede sufrir lesiones físicas y problemas de salud mental.
  • Puede sufrir depresión y trastornos de ansiedad.
  • Se ve triste y solitario.
  • Puede sufrir desórdenes alimenticios y trastornos del sueño.
  • Pierde interés en las actividades que solía disfrutar.
  • Se aísla
  • Sufre de baja autoestima y falta de autoconfianza
  • Puede comenzar a tener un rendimiento pobre en el trabajo académico.
  • Algunos terminan abandonando la escuela.
  • En casos extremos las víctimas  pueden terminar suicidándose o tomar serias represalias hacia el acosador .En la década de los 90’s, aproximadamente el 70% de los tiroteos en las escuelas se relacionaban con represalias.

El acosador

  • Tiende a tener un comportamiento violento.
  • Presenta poca tolerancia a la frustración
  • Si se le permite seguir intimidando, puede involucrarse en conductas riesgosas y más violentas.
  • Puede presentar trastornos de conducta
  • No siente empatía por la otra persona.
  • Experimenta conductas antisociales.
  • No sabe manejar la ira, hasta el punto de presentar un trastorno explosivo intermitente.
  • Usualmente los comportamientos agresivos son levados a la adultez.
  •  Participa en peleas y vandalismo. Algunos terminan en abandonos escolares.
  • Puede volverse vulnerable al abuso sexual infantil
  • Presenta tendencia a convertirse en abusador o tender a la agresión.

¿Cómo saber si mi hijo es víctima de bullying?

Bullying: cómo saber si mi hijo es víctima

Una pregunta que surge en los padres frecuentemente es: ¿cómo podemos saber si nuestro hijo esta siendo victima de estas aberrantes agresiones y no nos enteramos? A continuación te ofrecemos algunas pautas para que puedas detectar si tu hijo es víctima de bullying.

Comportamiento del niño/adolescente en la escuela

  • Comienza a bajar su asistencia a clase e incluso a veces inventa excusas para no concurrir a ella (se siente mal, le duele la panza, la cabeza o miente con respecto a que la clase se ha suspendido).
  • Su rendimiento escolar comienza a bajar; ya no siente interés de participar en clase ni hacer las tareas, también se le dificulta concentrarse en el salón clase y eso se plasma en sus calificaciones, pues estas comienzan a disminuir paulatinamente o a veces a pasos agigantados.
  • Prefiere no participar en fiestas o actividades escolares para evitar ser humillado en publico por sus compañeros.
  • En los recesos sale al patio unos pocos minutos y se vuelve al salón o cerca de las maestras y a veces ni siquiera sale, pues ellos saben que en los recreos es cuando esos compañeros que los hostigan, lo atacarán más a menudo.

Comportamiento del niño/ adolescente en la casa

  • Se aíslan, permanecen en su habitación solos y sin ganas de interactuar con el resto.
  • Ya no llevan amigos a la casa, ni van a casa de sus amigos.
  • Dejan de participar en sus actividades extracurriculares (ya sea fútbol, danza, natación o inglés, entre otras).
  • Dentro de las conductas presentes en una víctima de bullying podremos darnos cuenta que se ven irritables, con muy poca auto-confianza, se vuelven pasivos, muy poco asertivos y con muy baja autoestima.
  • En varias ocasiones los podemos ver llorando y deprimidos, pero a la hora de preguntarles qué les sucede su respuesta es siempre la misma; “no me sucede nada”.
  • Puede generarse que estén siempre a la defensiva y no confíen en nadie, ni siquiera en ellos mismos;  incluso a veces encuentran la autoflagelación como forma de salida a el maltrato( este caso es más común en adolescentes).

Por todo lo anteriormente mencionado es importante detectar a tiempo cuando un niño o adolescente está siendo víctima de bullying, puesto que si se enfrenta a tiempo se pueden evitar daños no solamente físicos, sino también psicológicos.

Los daños psicológicos que el bullying puede ocasionar a los niños son de los más peligrosos, pues cuando una mente destructiva y pensamientos turbios toman el control de la mentalidad infantil o adolescente, los daños en ocasiones pueden llegar a ser irreparables.

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