Trastornos del sueño

El sueño es un estado de consciencia alterado y un proceso natural que tiene una función muy importante en el desarrollo del cerebro desde una edad muy temprana. Este es considerado un estado de “inactividad” física y cerebral, donde el cuerpo y el cerebro se “apagan” para descansar y procesar las actividades de vigilia.

Al dormir, tanto el bebé como el adulto, transitan diferentes ciclos del sueño.

Etapas del sueño

El sueño se divide en 5 etapas.

Etapa 1: Esta etapa también es conocida como sueño liviano. En esta etapa un individuo se puede despertar muy fácilmente, pues entra y sale del estado de sueño reiteradas veces. Es común que en la etapa de sueño liviano se activen algunas sensaciones, entre ellas la sensación de vértigo.

Etapa 2: En esta etapa las ondas cerebrales se tornan cada vez más lentas y el movimiento ocular es casi nulo. Esta etapa tiene una duración de aproximadamente una hora por cada ciclo que pasa.

Etapas 3 y 4: Estas son consideradas etapas de sueño profundo o sueño lento. Dentro de estas etapas las ondas cerebrales son muy lentas y el cuerpo se encuentra en total reposo.

Etapa 5 o Sueño REM (del inglés Rapid Eye Movement): En esta etapa se produce la aceleración en el movimiento ocular y en el ritmo cardíaco; también se produce la activación de las funciones corporales. Este es un estado similar al estado de vigilia y es la etapa en donde se producen los sueños.

Causas de trastornos del sueño en bebés y niños

Son recurrentes los casos de trastornos del sueño, donde los padres llegan agotados a una consulta con el pediatra llenos de interrogantes acerca de porque su hijo no logra conciliar el sueño.

En ocasiones los trastornos del sueño en los bebés están ligados a factores biológicos, por ej: problemas respiratorios, alergias, cólicos, entre otros. A menudo también se encuentran ligados a los malos hábitos, por ej: no tener rutinas, la mala adaptación del niño/bebé con su entorno, la mala alimentación, etc.

Los niños necesitan dormir: hasta el año de vida un promedio de 14 horas; desde los 2 años hasta los 5 un promedio de 12 horas y a partir de los 6 años 9 horas aproximadamente.

Los despertares nocturnos también son comunes cuando se sufren pesadillas o terrores nocturnos, e incluso en niños más grandes pueden ser causados por parálisis del sueño.

Síntomas de trastornos del sueño

Síntomas del trastorno del sueño

  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Reiterados episodios de despertares nocturnos
  • Se despierta llorando por la noche
  • Se encuentra muy irritable durante el día
  • Presenta nerviosismo o comportamientos agresivos
  • Presenta trastornos alimenticios inusuales
  • Se lo ve fatigado durante el día

Si un niño/bebé presenta estos síntomas, probablemente padezca algún tipo de trastorno de sueño.

¿Cómo tratar los trastornos de sueño?

Si un niño padece trastornos del sueño, como primer paso es recomendable acudir a un profesional de la salud, que le aconsejará que medidas tomar para solucionar el problema.

En caso de que el médico considere que el trastorno del sueño que presenta el niño es a causa de algún factor psicológico, el especialista le recomendará asistir a una consulta con el profesional de la salud mental -generalmente esto ocurre con niños mayor de 5 años-.

Para mejorar los hábitos de sueño del bebé, es necesario tener en cuenta ciertas pautas. El bebé debe dormir en una habitación con luz tenue y un ambiente armónico. En el caso de que duerma solo, debe ser en una cómoda cuna o moisés que le garantice seguridad y tranquilidad; si el bebé duerme en la habitación de los padres, se puede optar por las cunas colecho, las cuales le garantizan al bebé comodidad y seguridad.

En el caso de niños mayores a 3 años, se debe de considerar tener un estado fijo para irse a la cama, bajar la actividad física por lo menos una hora antes de irse a dormir, explicar al niño que es hora de irse a dormir y que mañana será un nuevo día. Hay que tener en cuenta que la alimentación de la noche no debe ser muy pesada, pues puede generar en el bebé malestares estomacales.

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Es necesario mantener una rutina fija para tratar estos trastornos del sueño, pues esto le genera estabilidad y confianza al bebé y al niño.

Los trastornos de sueño más extraños

El síndrome de Kleine-Levin

Este síndrome afecta principalmente a varones jóvenes de alrededor de 15 años y sus síntomas prevalecen durante aproximadamente de 8 a 10 años . Este trastorno es el opuesto al insomnio, pues a diferencia del insomnio, quienes padecen el síndrome de Kleine Levin sufren de un exceso de sueño.  Las personas que sufren este trastorno duermen días enteros de distancia durante varios días o semanas a la vez. Pueden dormir 23 horas por día durante tres semanas consecutivas y durante los períodos de sueño es muy difícil despertarlos. Cuando despiertan de sus largas horas de sueño, exhiben comportamientos inusuales y excesivos, tales como: atracones, conductas compulsivas, aumento del deseo sexual, confusión, irritabilidad, apatía, alucinaciones y, a veces, comportamientos fuera de lo “normal”.

Para diagnosticar este trastorno del sueño, usualmente se realizan anteriormente pruebas físicas y análisis de laboratorio que descarten que la causa de la somnolencia excesiva se deba a una condición física.

Síndrome de la cabeza explosiva

Quienes padecen este síndrome experimentan alucinaciones auditivas hipnagógicas. Lo que significa que cuando comienzan a quedarse dormidos, o en poco tiempo de entrar en el sueño, se despiertan sobresaltados por ruidos  y sensaciones extremadamente fuertes. Según estudios, las personas que padecen este síndrome, informan que los sonidos son similares a explosiones, disparos, golpes, gritos fuertes o cosas que se quiebran. Estos sonidos extremadamente fuertes pueden encontrarse a menudo acompañados por alucinaciones visuales de destellos de luz.

Este trastorno del sueño puede tener efectos secundarios como sentir pánico o ansiedad antes y después de despertarse, permanecer exaltados durante el día, actuar de manera compulsiva o sentir miedos inesperados.

Síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas es una afección de sistema nervioso que se encuentra asociado a movimientos periódicos, bruscos e involuntarios de las extremidades durante el sueño. Quienes padecen este trastorno del sueño sienten una necesidad irresistible de mover sus extremidades y pueden patear o moverse cientos de veces por noche, todas las noches.

Este trastorno es más común en las mujeres (sobe todo las embarazadas) y ocurre en aproximadamente el 10% de la población mundial.
Algunas de las personas que lo padecen,  tienen los síntomas del síndrome de piernas inquietas ocasionalmente, mientras que otras pueden llegar a tenerlos todos los días por muchos años.  En casos leves, se aconseja bajar el consumo de alcohol, cafeína u otras sustancias que estimulen las funciones del sistema nervioso. En casos severos, este  tipo de trastorno del sueño puede llegar a ser muy angustiante, al punto de interrumpir las actividades diarias del sujeto y llegar a causar cuadros depresivos.

Parálisis del sueño

La parálisis del sueño es una parasomnia que hace que el sujeto no pueda ejercer movilidad sobre su cuerpo. Esto puede suceder cuando se esta quedando dormido o en la etapa anterior a despertarse. Quienes padecen este trastorno del sueño pueden presentar síntomas como:  sudoración extrema, dolores de cabeza, dolores musculares, sensación de asfixia, sensación de una presencia extraña, alucinaciones, aumento del ritmo cardíaco, ansiedad y sensación de presión en el pecho.

La parálisis del sueño puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en adolescentes y adultos jóvenes.  Muchas personas tienen parálisis del sueño una o dos veces en su vida, mientras que otras lo experimentan algunas veces al mes o de manera más regular. Si bien los síntomas de este trastorno del sueño pueden ser aterradores, el mismo no es dañino, solo puede llegar a serlo si interrumpe negativamente en las funciones diarias de la vida de una persona; en este caso se deberá buscar ayuda profesional para solucionar el problema.

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