Los sueños

Al inconsciente lo inferimos a través de cuatro grandes mecanismos, a saber: acto fallido, síntoma, chiste y sueño.

¿Qué son los sueños?

Los sueños son manifestaciones de nuestros deseos conscientes e inconscientes. Contienen recuerdos del pasado, que a primera vista parecen no ser importantes en el presente.

Ninguna impresión del recuerdo de una persona desaparece definitivamente. Los sueños están influenciados por estímulos externos e internos y representan el cumplimiento de un deseo insatisfecho en la realidad.

Los sueños no son siempre recordados por la memoria y cuando lo hacemos tienen distinta intensidad a lo largo del día, efecto de la resistencia.

Para Freud los sueños son una manifestación de los deseos reprimidos en el inconsciente. Éstos nos permiten ser lo que no podemos ser, y decir lo que no podemos decir en nuestra vida cotidiana más reprimida.

El soñar evoca las vivencias intrauterinas, se reconocen los sonidos atenuados, la oscuridad, la forma de dormir, la temperatura acogedora, y se toman las actividades más primitivas del aparato mental, por eso se dice que es una forma de regresar a la infancia.

En el mundo de los sueños no existe la lógica, no existen tiempos ni espacios reales, simplemente imágenes mentales enlazadas a deseos.

Freud y los sueños

Freud comienza muy tempranamente a investigar acerca de este último mecanismo y en 1900 con su obra “La interpretación de los sueños” le da forma a su teoría psicoanalítica y con ella al concepto de inconsciente, tomando al sueño como la vía regia para el acceso a éste.

El padre del psicoanálisis pretendía encontrar una forma de analizar los sueños -herencia del Romanticismo-, que se alejara del misticismo, a través de un método y un objetivo -herencia del Positivismo-.

En el capítulo VII “La regresión” de su obra antes mencionada, toma al sueño como un acto un acto psíquico de pleno derecho, en donde su fuerza impulsora, es un deseo inconsciente por cumplir. El que sea irreconocible como deseo, así como sus múltiples extravagancias y absurdos se deben a la influencia de la censura psíquica que debió soportar. Además cooperan en su formación un constreñimiento a la condensación del material psíquico, un miramiento por su figurabilidad en imágenes sensibles y -aunque no como regla- un miramiento por la inteligibilidad.

El trabajo del sueño

El trabajo de sueño

Cuando se habla del sueño (como lo cita en la Conferencia 14 “El cumplimiento de deseo” de 1910) se alude al sueño manifiesto, es decir, al producto del trabajo mismo del sueño, o sea, a aquel proceso psíquico que a partir de los pensamientos oníricos latentes forma el sueño manifiesto.

Laplanche y Pontalis en su “Diccionario de Psicoanálisis” definen al trabajo de sueño como el conjunto de las operaciones que transforman los materiales del sueño (estímulos corporales, restos diurnos, pensamientos del sueño) en un producto: el sueño manifiesto. Y agregan que el efecto de este trabajo es la deformación.

Un deseo inconsciente se une a una representación pre-consciente (a un resto diurno que suele ser insignificante). Pero ese deseo ICC para poder acceder al sistema PRCC-CCC tuvo que burlar la primera censura que se encuentra entre el sistems ICC y PRCC, que mientras dormimos baja ya que se cierran las puertas de la motilidad, y para ello se deforma, se disfraza, realizando un camino progrediente pues va desde el sistema ICC al PRCC.

Como se cierran las puertas de la motilidad se inviste el polo perceptivo y es cuando empezamos a soñar propiamente dicho, cuando se da el miramiento por la figurabilidad. Se realiza ahora un camino regrediente. Luego nuevamnete avanza la energía psíquica al PRCC y se le empieza a dar sentido al sueño. Ésto que se le llama elaboración secundaria o miramiento por la intelegibilidad comienza mientras dormimos y se dirige hacia la vigilia. Realiza ahora un camino progrediente nuevamente.

El trabajo de sueño, entonces tiene cuatro elementos: la condenzación, el desplazamiento, el miramiento por la figurabilidad y la elaboración secundaria o miramiento por la intelegibilidad.

Entonces…

El motor del sueño es siempre una moción de deseo ICC, es decir, sin deseo ICC no hay sueño. El sueño es siempre un cumplimiento de deseo, en donde siempre uno infantil hay. Ese deseo ICC , motor del sueño, puja constantemente por salir y logra el acceso al PRCC aunque sea desfigurado. En este sentido hay que distinguir para quien es un cumplimiento de deseo, por que para el ICC siempre lo es, pero los sueños de angustia y punitorios por ejemplo no provocan placer, no son a simple vista cumplimiento de deseo para el PRCC puesto que se reacciona ante ellos, castigándonos o angustiándonos. En los niños se da tal cual la realización de un deseo.

Se diferencia del sueño diurno, pues el contenido de representaciones no se piensa sino que se muda en imágenes sensibles a las cuales se les da crédito y se cree vivenciar, -aunque hay sueños compuestos sólo por pensamientos-.

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La mudanza de representaciones en imágenes sensibles no es exclusivo de los sueños, sino que sucede también en las alucinaciones y las visiones que pueden emerger de una manera autónoma en estado de salud o como síntomas de las psiconeurosis.

Los sueños duran segundos y son siempre más ricos, complejos de lo que podemos transmitir, pues muchas veces no tenemos la palabra adecuada para hacerlo. Son siempre en presente pero nos arrastran al pasado del soñante.El sueño soñado jamás es coherente aunque cuando lo contamos apuntamos a una lógica formal.

En el trabajo de interpretación de significado del sueño psicoanalítico con el método de la asociación libre se trata de sortear la primera censura (ICC-PRCC).

Interpretación de los sueños

La interpretación de los sueños puede ser de gran ayuda en el psicodiagnóstico de enfermedades latentes o emergentes.

En los sueños se utiliza el lenguaje de las imágenes, no el de palabras ni conceptos. Estos pueden revelar nuestra naturaleza desconocida, nuestros verdaderos deseos y rasgos de personalidad, los cuales tenemos miedo de admitir incluso a nosotros mismos.

Los sueños están constituidos por dos grandes poderes psíquicos: el  deseo experimentado por una persona , y el censor que distorsiona dicho deseo. La censura cambia el deseo, distorsionándolo, a veces de manera contraria.

El contenido de los sueños puede ser explícito u oculto. El contenido explícito es lo que se puede comunicar después del despertar, y el contenido oculto es el que solo se puede entender después de una interpretación.

¿Cómo se interpretan los sueños en el psicoanálisis?

La preparación mental del paciente es clave para que el psicoanalista logre una interpretación exitosa de los sueños. Esta preparación mental requiere dos partes: aumentar la atención a sus recuerdos mentales y eliminar el juicio, a través del cual generalmente los pacientes tienden a seleccionar los pensamientos que surgen en su cerebro.

No es fácil abandonar la crítica o el juicio de los pensamientos, ya que muchos de ellos son desagradables y perturbadores, y el sujeto tiende inclinarse a evitar los recuerdos traumáticos. Tampoco es necesario buscarle una explicación deseada a un sueño, pues estos raramente mostraran la explicación que deseamos escuchar.

Para analizar los sueños, el psicoanalista no debe tomar un sueño en el conjunto de su totalidad, sino solo elementos individuales de su contenido. Diferentes personas pueden tener sueños similares, con formas y objetos similares, pero cada forma o cada objeto del sueño de un sujeto tendrá un simbolismo especial, con un propio significado.

El material de los sueños

El material de los sueños equivale a  la trama de nuestra propia vida. Entre el material de los sueños, el sentido cenestésico juega una papel sumamente importante, que va desde aquellos que expresan imaginativamente un simple trastorno orgánico (como una mala digestión o una posición incomoda para dormir), hasta los llamados sueños premonitorios que indican de una manera imaginaria por ejemplo: la lesión de un órgano, cuyo malestar se había hecho presente en el estado de vigilia.

La represión en los sueños

Al crecer el ser humano va aprendiendo a suprimir, censurar y descartar muchos de los pensamientos e ideas que pasan por su mente. Los reprime y censura, porque básicamente cree que esos pensamientos e ideas son incorrectos o inapropiados para la sociedad.

La represión es el mecanismo de defensa que envía al inconsciente los deseos “inapropiados” -por así decirlo- del sujeto, los cuales luego se manifestarán en los sueños. Este proceso se encarga de negar y rechazar el deseo, en el cual el objeto del deseo cambia, pero la intensidad de la emoción persiste.

La represión del deseo se forma a través de la acción de la censura, cuando el deseo es asocial -no sigue las normas convencionales de la sociedad-.

En los niños por ejemplo, los deseos reprimidos, a menudo hacen referencia al complejo de Edipo, en el cual, el niño inconscientemente busca ser el dueño de la madre y sacar del camino al padre y a los hermanos.

Asociación libre

Asociación libre

La asociación libre consiste a grandes rasgos en expresar sin discriminación todos los pensamientos, ideas, que vienen a la mente a partir de un elemento dado (palabra, número, representación cualquiera, imagen de un sueño) de forma espontánea. Pero a veces nos topamos con las resistencias que se dan en el trabajo analítico que se ponen en marcha para que lo reprimido queden en el ICC y no devenga CCC.

Las resistencias dentro de la asociación libre ocurren el paciente, en el momento de la interpretación se calla algunos pensamientos por pensar que son muy triviales, disparatados, que no vienen al caso o son demasiado penosos para comunicarlos. Pero cuando no se puede llegar por la vía de la asociación se utilizan los simbolismos que tratan de invertir las imágenes del sueño y a través del pensamiento llegar a descubrir los deseos tramitados en el mismo.

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