La memoria: definición, funciones y tipos de memorias

La memoria humana es un proceso mental y una de las funciones más importantes de nuestro cerebro; es ocasionada por la conexión sináptica entre neuronas y se define como la capacidad para recordar.

Si bien la memoria no es completa ni absoluta -de hecho, muchos de nuestros recuerdos son erróneos o distorsionados de la realidad-, la supervivencia de cada individuo depende de la capacidad de la memoria para recordar, por tanto, la importancia de la misma no debería ser subestimada. Para la supervivencia segura, un individuo debe recordar: quién es, quiénes son los otros, las experiencias pasadas, lo qué es peligroso y lo qué es seguro…

Sin un recuerdo del pasado, no podemos operar en el presente o pensar en el futuro, por tanto, una persona sin memoria podría ser comparada con un vegetal.

Funciones básicas de la memoria: codificación, almacenamiento y recuperación

Podemos encontrar tres funciones básicas y diferentes tipos de memoria: codificación, almacenamiento y recuperación.

Para formar nuevas memorias, la información debe cambiarse a una forma utilizable, que se produce a través del proceso conocido como codificación. Luego que la información fue codificada, debe ser almacenada en la memoria para su uso posterior. La memoria que fue almacenada se encuentra fuera de nuestro conocimiento la mayor parte del tiempo, pero podemos traerla a la consciencia cuando realmente necesitamos usarla mediante el proceso de recuperación.

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Conozcamos estos procesos de la memoria en forma más detallada:

Codificación: es el proceso por el cual la información es preparada antes de ser almacenada. La información puede ser codificada de diferentes formas: información sensorial de tipo visual, acústica, o semántica, a través de imágenes, sonidos, o experiencias.

Almacenamiento: se le llama a la etapa continua a la codificación; cuando la información ya fue codificada, esta puede ser almacenada en la memoria a corto plazo o a largo plazo.

Recuperación: es el proceso final de la memoria, el que nos permite encontrar la información deseada en el momento que la necesitamos. Mediante el recuerdo podemos encontrar información de acontecimientos que fueron guardados en nuestra memoria en el pasado.

Dentro de la complejidad de la memoria podemos encontrar tres tipos, con sus respectivas divisiones.

Tipos de memoria: sensorial, a corto plazo y a largo plazo

Memoria sensorial

 La memoria sensorial tiene la capacidad de registrar por un breve lapso la información que percibimos mediante nuestros sentidos.

Dentro de la memoria sensorial podemos identificar dos tipos: memoria ecoica y memoria icónica.

La memoria ecoica, también llamada sensorial auditiva, se encarga de almacenar por breves  instantes los primeros segmentos del estímulo auditivo; este tipo de memoria es la requerida para llevar a cabo una conversación y por ende para hablar.

La memoria icónica, también denominada sensorial visual, se encarga en conservar durante un breve periodo de tiempo las imágenes percibidas durante la fijación ocular.

Esta memoria se encarga de captar el movimiento de las imágenes, y que las mismas permanezcan un tiempo en nuestra memoria antes de que estas se desvanezcan.

Tipos de memoria

Memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo o también denominada memoria operativa, retiene la información generada por el medio que nos rodea, pero con una capacidad limitada. La información obtenida desaparece en un lapso de hasta 45 segundos aproximadamente, a menos que esta sea  conservada en nuestra memoria con ayuda de la función de recuperación.

Según la teoría “lapsus de juicio absoluto” de  Miller, en la memoria a corto plazo sólo podemos almacenar siete ítems, con una variación de aproximadamente +/-2, esto se debe a que la memoria a corto plazo tiene una capacidad limitada para procesar los estímulos que han sido generados mediante la percepción de un elemento determinado.

En la psicología freudiana, la memoria a corto plazo sería referido como la mente consciente.

Una de las consecuencias más comunes de la memoria a corto plazo es la pérdida de los recuerdos (el olvido).

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Memoria a largo plazo

Este tipo de memoria puede almacenar permanentemente la información. Dicha información está fuera de nuestra conciencia, pero puede ser llamada a la memoria de trabajo para ser utilizada cuando sea necesario. Este tipo de  memoria presenta una capacidad ilimitada para el almacenamiento de información.

En la psicología freudiana, la memoria a largo plazo sería referida como mente preconsciente o inconsciente.

Dentro de la memoria a largo plazo podemos encontrar varias divisiones: memoria declarativa, procedimental, episódica, semántica, explícita e implícita.

Memoria declarativa: se encarga de almacenar información sobre los acontecimientos; por ej: nombres, fechas, etc.

Memoria procedimental: es la encargada en almacenar el conocimiento de las habilidades motoras y de los procedimientos realizados en el entorno. Nos muestra recuerdos que hemos almacenado mediante la práctica;  por ej: como peinarnos, cómo escribir, etc.

Memoria episódica: este tipo de memoria almacena (en ciertas ocasiones detalladamente) nuestras experiencias. Nos permite recordar vivencias y episodios ocurridos en un determinado lugar.

Memoria semántica: este tipo de memoria almacena el conocimiento necesario para el uso del lenguaje, hechos relacionados con el  mundo y conocimientos generales que no están por lo general basados en experiencias propias, por ejemplo: un recuerdo de un lugar específico puede desencadenar recuerdos sobre cosas relacionadas que ocurrieron en esa ubicación.

Memoria implícita: está almacena información en el inconsciente sobre hábitos, habilidades y nos permite de esta forma aprender a hacer ciertas cosas sin estar conscientes de ello. Por ej: andar en bicicleta.

Memoria explícita: a diferencia de la memoria implícita, con este tipo de memoria si sabemos que contamos con dicha información. La memoria explícita almacena información sobre hechos, aprendizajes y vivencias propias, de las que somos totalmente conscientes.

La capacidad de acceder y recuperar información de la memoria a largo plazo nos permite usar estas memorias para tomar decisiones, interactuar con otros y resolver problemas.

Trastornos de la memoria

Los trastornos de memoria son alteraciones que perturban la memoria del individuo, interfieren en su desarrollo psicológico y afectan sus actividades cotidianas. Estos trastornos pueden variar de leves a severos, pero todos son el resultado de algún tipo de daño neurológico en las estructuras cerebrales. Este daño dificulta el almacenamiento, la retención y la memoria de los recuerdos.

Hay diversos tipos de trastornos que afectan la memoria, pero no todos afectan las mismas estructuras. Entre los trastornos de memoria podemos encontrar: alzheimer, amnesia, hipermnesia, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, afasia de wernicke, entre otros.

Alzheimer: El alzheimer es un trastorno de la memoria que surge con el envejecimiento. Este se caracteriza por la pérdida de memoria y otras habilidades del razonamiento como deterioro del lenguaje, confusión, cambios en el comportamiento y disminución del razonamiento.

Amnesia: Amnesia es una condición en la cual la memoria se altera o se pierde por un corto o largo período de tiempo. Quienes sufrieron de amnesia, en ocasiones ya no vuelven a recobrar esos recuerdos perdidos por lo que que pierden una parte de su pasado.

Hipermnesia: La hipermnesia es definida como una exaltación anormal e incontrolable de la memoria, generada por el intento de recuperar un recuerdo. Quienes padecen esta condición presentan una capacidad de recuerdo superior al resto de las personas y son capaces de recordar información de forma muy detallada.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad: El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad se encuentra caracterizado por la incapacidad de mantener la atención, inquietud, impulsividad y problemas en  la organización tareas. Este trastorno afecta la parte de la memoria encargada en la concentración.

Afasia de Wernicke: La afasia de Wernicke también conocida como afasia sensorial o afasia receptiva, es una afección neurológica en el lenguaje oral. Este trastorno se caracteriza por la falta de comprensión del lenguaje, la falta de memoria del mismo y la verborragia.

La memoria: definición, funciones y tipos de memorias
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