Etapas de la memoria y memoria emocional

Sabemos que los recuerdos se forman en una variedad de sistemas que pueden dividirse en:  sistemas que soportan la memoria consciente y sistemas que almacenan información en el inconsciente. Los recuerdos emocionales a diferencia del resto de los recuerdos, se almacenan en ambos tipos de sistemas.

¿Qué es la memoria emocional?

La memoria emocional comprende las respuestas emocionales aprendidas a varios estímulos: amores, odios, temores racionales e irracionales, sentimientos de disgusto y sentimientos de ansiedad.

Al recordar un acontecimiento o una situación, el individuo puede experimentar diferentes sensaciones; puede experimentar: excitación, ira, angustia, alegría, entre otras emociones. Claro que las emociones que se activan por un recuerdo no se pueden sentir tan intensamente como las de una experiencia real, pero la memoria emocional funciona haciendo que un recuerdo pueda generar emociones, ya sean agradables o dolorosas.

Son muchas las situaciones asociadas a emociones intensas, por ej: eventos de la infancia, pérdidas, vivencias peligrosas o hechos traumáticos, pueden ser algunos de los recuerdos que generan sentimientos de angustia o temor.

La confianza que tenemos en los recuerdos emocionales no es de fiar, pues la mente tiende a tergiversar estos recuerdos y no siempre se muestran tal cual son. Esta visión errónea de los recuerdos que nos proporciona la mente, en ocasiones, es para cuidar la psique del sujeto mediante un mecanismo de defensa.

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La amígdala y las emociones

La amígdala es una sección en forma de almendra de tejido nervioso ubicada en el lóbulo temporal (lateral) del cerebro. Cada persona cuenta con dos amígdalas, una a cada lado del cerebro. Se cree que éstas forman parte del sistema límbico dentro del cerebro, sistema responsable de las emociones, los instintos de supervivencia y la memoria. Sin embargo, algunos estudios afirman que las amígdalas funcionan de manera  independiente al sistema límbico.

La amígdala cerebral conecta las áreas corticales que procesan la información sensitiva con los sistemas efectores del hipotálamo y del tronco del encéfalo. Ésta es quien envía los impulsos que transmiten emociones y es el centro del control emocional Ademas influye directamente en el aprendizaje y la memoria.

Los impulsos enviados por la amígdala son los que generan que ante un recuerdo, el sujeto exprese sentimientos y reaccione al mismo. Ésta estructura (amígdala) es responsable de la percepción de las emociones tales como la ira, el miedo y la tristeza, así como también es responsable del control de la agresión.

Antes se creía que la amígdala era la única encargada de poder recordar las experiencias emocionales, pero según Kensinger y Corkin (2004), las interacciones corticales y hormonales enviadas por la amígdala no son el único medio por el cual las experiencias emocionales son recordadas.

Investigaciones han demostrado que la amígdala también juega un papel importante en el control de la actividad sexual y la libido de las personas. Ésta puede cambiar de tamaño y forma según la edad, la actividad hormonal y el sexo de un individuo.

La amígdala y el miedo

La amígdala y el miedo

Generalmente la amígdala se activa en situaciones de miedo inmediato. Cuando nuestros sentidos detectan un cambio en nuestro entorno que podría ser peligroso, la amígdala es responsable de preparar el cuerpo para reaccionar y defenderse.

La amígdala reacciona ante eventos traumáticos. Por ejemplo, si alguna vez tuvimos un accidente en el mar, la amígdala se encargará de procesar ese evento y, recordarnos lo sucedido cuando estemos cerca del mar, activando el estado de alerta y la emoción de miedo.

La amígdala tiene un papel central en la experiencia de la ansiedad. Ésta tiene conexiones recíprocas con el locus coeruleus, que es el sitio principal en el cerebro que produce noradrenalina.

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La noradrenalina es un químico orgánico que puede funcionar como hormona o como neurotransmisor. El mismo se encarga de preparar al cuerpo para reaccionar ante una amenaza, estrechando los vasos sanguíneos y aumentando la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre.

Las personas que padecen trastorno de estrés post traumático, con frecuencia están expuestas a los recuerdos del trauma que se almacenan en el hipocampo. El hipocampo posteriormente activa la amígdala, que luego activa otras regiones del cerebro para producir una respuesta de miedo.

Quienes padecen hipervigilia muestran un estado de alerta excesivo, su cerebro esta al 100% de su actividad sensorial, por ello, sus estados de atención y sensibilidad sensorial suelen incrementarse notoriamente. En estos casos de hipervigilia, las amígdalas se encuentran activas durante largos períodos de tiempo.

Tipos de memoria emocional

Memoria explicita

La memoria explícita almacena información sobre hechos, aprendizajes y vivencias propias, de las que somos totalmente conscientes.

Este tipo de memoria presenta recuerdos conscientes que pueden describirse con palabras e involucra tanto la memoria de los hechos (memoria semántica) como la memoria de las experiencias personales (memoria episódica).

Memoria implícita

La memoria implícita almacena información inconscientemente sobre hábitos y habilidades, y nos permite aprender a hacer ciertas cosas sin estar consciente de ello.

Esta memoria se expresa de forma automática y es difícil de verbalizar; es utilizada para recordar información que no podemos describir fácilmente con palabras y no somos conscientes de conocer.

Etapas de la memoria

El proceso completo de la memoria recorre cuatro etapas:

  • conservación del recuerdo
  • evocación del recuerdo
  • reconocimiento del recuerdo
  • localización del recuerdo

Conservación del recuerdo: En nuestra consciencia sobrevive nuestro pasado, en la medida en que se relaciona con nuestro presente. La intensidad de la conexión entre pasado y presente, hace que una situación vivida por nosotros anteriormente lleve a una existencia latetente o tenga una realidad efectiva. Los recuerdos que se conservan en nuestra consciencia o sub-conciencia, son recuerdos que no queremos borrar.

Evocación del recuerdo: Movidos por nuestro interés actual traemos a la consciencia algo que habíamos olvidado momentáneamente. Esta evocación puede ser espontánea o voluntaria.

En la evocación espontánea el recuerdo acude a la consciencia sin esfuerzo previo, incluso podemos pensar que este recuerdo intenta interponerse en nuestra mente y nos persigue con su presencia continua. En la evocación voluntaria nosotros perseguimos ese recuerdo fugitivo, lo buscamos precisamente porque lo necesitamos y a veces lo obligamos a ser partícipe de nuestra vida diaria.

Reconocimiento del recuerdo: Para lograr el reconocimiento de un recuerdo es necesario volver a nuestro pasado, para ubicar allí al recuerdo y relacionar la situación pasada en la que ocurrió ese recuerdo con nuestra situación actual. El reconocimiento del recuerdo solo es posible en la medida en que ese pasado se encuentre unido a nuestro presente. En otras palabras, significa que el recuerdo será reconocido si existe una asimilación de nuestro presente dudoso, inquieto e inestable al pasado cierto y seguro.

Localización del recuerdo: El recuerdo se vuelve enteramente preciso cuando situamos el instante en el que se hizo presente. Localizamos los recuerdo en el tiempo de la misma manera que colocamos los cuerpos en el espacio: los referimos a ciertas fechas, cada vez con mayor exactitud, hasta que terminamos dando con el momento exacto. Pero en realidad nuestra memoria no busca fechas aisladas, se extiende íntegramente hacia nuestro pasado para vivenciarlo, conquistarlo y  asimilarlo en nuestro presente.

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