Chiste y psicoanálisis

Freud en su teoría del psicoanálisis, nos introduce hacia el tema del humor, y cómo las bromas se relacionan con los mecanismos inconscientes de la mente humana. Para el a través del chiste se transmite algo socialmente aceptado que de otra manera hubiese sido rechazado, pues trasmite prejuicios.

Freud y su teoría sobre el humor

Para comprender por qué es que las bromas son divertidas para nosotros, Freud analiza en profundidad algunos conceptos críticos. El análisis del chiste desde el punto de vista del psicoanálisis, se basa en los mecanismos del proceso primario, es decir, en la condensación, el desplazamiento, la formación en lo contrario y la figurabilidad.

El padre del psicoanálisis analiza diversas formas y estilos de bromas, distingue su significado y analiza los roles que las personas juegan en relación con su narración. Éste afirma que, los chistes cumplen una función social crítica, y debido a la compleja naturaleza de la mente consciente y preconsciente de las personas, éstas son incapaces de saber exactamente qué es lo que encuentran divertido.

En el chiste no hay un conflicto de fuerzas, pues no hay un deseo de reprimir el acto, sino por el contrario provocan un reforzamiento en el yo. Al hacer una broma, el individuo levanta momentáneamente las restricciones impuestas por la sociedad. A través del chiste la persona puede expresarse sin prejuicios y esconder detrás de sus chistes los deseos reprimidos. La liberación del individuo a través las bromas, no solo es una liberación placentera, sino que también ayuda a mantener el orden cultural.

El chiste está amortiguado por algo compartido, trae elementos que aportan al Narcisismo y por ende provoca satisfacción. A su vez pueden ser utilizados como mecanismo defensivo.

En los niños, lo chistes son bastantes superfluos y no tienen el principio de la censura. Muchas veces los niños repiten ciertos “chistes” por que los adultos se ríen, lo que no significa que los tomen como tal.

Si nos remitimos a las referencias bibliográficas Freud en 1905 habló del chiste aunque en las conferencias de 15` se disculpa por haber tratado el tema. En la década del 20′ lo vincula a la creación literaria y lo considera como elemento a estudiar en cuanto a la tramitación de contenidos producidos por procesos inconscientes.

Bromas tendenciosas y bromas inofensivas

Bromas tendenciosas y bromas inofensivas

Según Freud el humor puede ser clasificado en dos categorías básicas: el humor tendencioso y el humor inofensivo.

Humor tendencioso

Con el humor tendencioso se busca servir a un propósito. En este tipo de humor el actor involucra a una “víctima”, alguien a cuyo cargo nos reímos. Son bromas destinadas a dar voz a un deseo socialmente inaceptable. Sin embargo, pueden dejar en evidencia algo más que el deseo de quien realiza la broma, por ejemplo: miedos, traumas, necesidades insatisfechas y energía libidinal reprimida.

Las bromas tendenciosas pueden mostrar cierto nivel de ira y agresividad encubierta. Además, estas bromas sobornan al oyente para que tome partido con el hablante, al atacar tanto a los individuos superiores como a individuos inferiores.

Humor inofensivo

El humor inofensivo depende del juego de palabras, y solo tiene un poder modesto para evocar la diversión. Las bromas inofensivas son a fines en sí mismas, y traen placer a la gran mayoría de sus oyentes. Son bromas sin segundas intenciones que representan los deseos inconscientes, pero a diferencia de las bromas tendenciosas, las bromas inofensivas se centran en el placer del uso de las palabras y el significado de las mismas.

Se requiere una mezcla de humor tendencioso e inofensivo para evitar que el humor tendencioso se vuelva demasiado ofensivo o degradante para su víctima.

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