Chiste y psicoanálisis

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Chiste y psicoanálisis
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Freud en su teoría del psicoanálisis nos introduce en el tema del humor y en cómo las bromas se relacionan con los mecanismos inconscientes de la mente humana. Para él, a través del chiste se transmite algo socialmente aceptado que de otra manera hubiese sido rechazado, pues transmite prejuicios.

La obra de Freud sobre el chiste

En 1905 Freud publicó El chiste y su relación con lo inconsciente (Der Witz und seine Beziehung zum Unbewußten), una de sus obras más originales. En ella aplicó al humor los mismos principios que había utilizado para analizar los sueños en La interpretación de los sueños (1900). Freud sostenía que el chiste, al igual que el sueño, constituye una formación del inconsciente: permite que contenidos reprimidos afloren a la conciencia de forma disfrazada y socialmente tolerada.

Para Freud, el chiste opera mediante los mecanismos del proceso primario: la condensación (fusionar varias ideas en una sola expresión), el desplazamiento (desviar la atención del contenido esencial), la formación en lo contrario y la figurabilidad. Estos mismos mecanismos son los que gobiernan la vida onírica, lo que llevó a Freud a tratar el chiste como una ventana privilegiada hacia el inconsciente.

Los tres roles en la teoría freudiana del chiste

Un aspecto central de la teoría freudiana es que el chiste no es un fenómeno individual, sino social. Freud distinguió tres roles imprescindibles en toda situación cómica:

  1. El narrador del chiste: quien lo cuenta y obtiene placer al liberar una tendencia reprimida (agresiva o sexual) de forma encubierta.
  2. El oyente: a quien se dirige el chiste y cuya risa confirma el éxito de la comunicación inconsciente. El oyente es “sobornado” por el placer formal del chiste para aceptar un contenido que de otro modo rechazaría.
  3. El objeto o blanco del chiste: la persona o grupo sobre quien recae la broma, especialmente en los chistes tendenciosos.

Esta estructura tripartita diferencia al chiste de lo meramente cómico: mientras que lo cómico puede surgir entre dos personas, el chiste requiere siempre a un tercero que ría.

Freud y su teoría sobre el humor

Para comprender por qué las bromas nos resultan divertidas, Freud analiza en profundidad algunos conceptos críticos. El análisis del chiste desde el punto de vista del psicoanálisis se basa en los mecanismos ya mencionados del proceso primario.

El padre del psicoanálisis analiza diversas formas y estilos de bromas, distingue su significado y analiza los roles que las personas desempeñan en relación con su narración. Este afirma que los chistes cumplen una función social crítica, y debido a la compleja naturaleza de la mente consciente y preconsciente de las personas, estas son incapaces de saber exactamente qué es lo que encuentran divertido.

En el chiste no hay un conflicto de fuerzas, pues no hay un deseo de reprimir el acto, sino que, por el contrario, provocan un reforzamiento en el yo. Al hacer una broma, el individuo levanta momentáneamente las restricciones impuestas por la sociedad. A través del chiste la persona puede expresarse sin prejuicios y esconder detrás de sus bromas los deseos reprimidos. La liberación del individuo a través de las bromas no solo es una liberación placentera, sino que también ayuda a mantener el orden cultural.

El chiste está amortiguado por algo compartido, trae elementos que aportan al narcisismo y por ende provoca satisfacción. A su vez, pueden ser utilizados como mecanismo defensivo.

En los niños, los chistes son bastante superfluos y no tienen el principio de la censura. Muchas veces los niños repiten ciertos “chistes” porque los adultos se ríen, lo que no significa que los tomen como tal.

Si nos remitimos a las referencias bibliográficas, Freud en 1905 trató el tema del chiste de manera extensa, aunque en las Conferencias de introducción al psicoanálisis (1916-1917) se disculpa por haberlo abordado. En la década de los años veinte lo vincula a la creación literaria y lo considera como elemento a estudiar en cuanto a la tramitación de contenidos producidos por procesos inconscientes.

Bromas tendenciosas y bromas inofensivas

Bromas tendenciosas y bromas inofensivas

Según Freud, el humor puede ser clasificado en dos categorías básicas: el humor tendencioso y el humor inofensivo.

Humor tendencioso

Con el humor tendencioso se busca servir a un propósito. En este tipo de humor el narrador involucra a una “víctima”, alguien a cuyo cargo nos reímos. Son bromas destinadas a dar voz a un deseo socialmente inaceptable. Sin embargo, pueden dejar en evidencia algo más que el deseo de quien realiza la broma, por ejemplo: miedos, traumas, necesidades insatisfechas y energía libidinal reprimida.

Las bromas tendenciosas pueden mostrar cierto nivel de ira y agresividad encubierta. Además, estas bromas sobornan al oyente para que tome partido con el hablante, al atacar tanto a los individuos superiores como a individuos inferiores.

Humor inofensivo

El humor inofensivo depende del juego de palabras y solo tiene un poder modesto para evocar la diversión. Las bromas inofensivas son un fin en sí mismas y traen placer a la gran mayoría de sus oyentes. Son bromas sin segundas intenciones que representan los deseos inconscientes, pero, a diferencia de las bromas tendenciosas, las bromas inofensivas se centran en el placer del uso de las palabras y el significado de las mismas.

Se requiere una mezcla de humor tendencioso e inofensivo para evitar que el humor tendencioso se vuelva demasiado ofensivo o degradante para su víctima.

Referencias

  • Freud, S. (1905). Der Witz und seine Beziehung zum Unbewußten [El chiste y su relación con lo inconsciente]. Franz Deuticke.
  • Freud, S. (1916-1917). Vorlesungen zur Einführung in die Psychoanalyse [Conferencias de introducción al psicoanálisis]. Hugo Heller.
  • Freud, S. (1927). Der Humor. Imago, 14(1), 1-6.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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