Pirámide de Maslow: las necesidades humanas

La pirámide de Maslow forma parte de una teoría psicológica que inquiere acerca de la motivación y las necesidades del ser humano.

La pirámide de Maslow, forma parte de lo que ha sido hasta ahora una de las teorías más famosas acerca de la motivación humana. Esta teoría psicológica, propuesta por el psicólogo humanista Abraham Maslow, ha tenido como objetivo jerarquizar las necesidades humanas para comprender mejor el desarrollo de nuestros valores y motivaciones.

Los seres humanos seguimos una especie de pautas de comportamiento dependiendo de nuestras motivaciones, lo expertos han intentado dar explicación a cómo se desarrollan estas motivaciones, ¿qué es lo que más influye para que vayamos cambiando de unas motivaciones a otras? Esto es de gran interés, puesto que de dicha respuesta podemos hacernos una idea de cómo desarrollamos nuestra madurez y autoconocimiento.

Las motivaciones son una de las principales guías que nos lleva al ser humano a emprender acciones de todo tipo. Desde conseguir logros cada vez más complejos y beneficiosos para nuestra evolución, hasta cometer los más atroces y sanguinarios destrozos para la humanidad. De las motivaciones que tengamos surgen nuestras ideas y decisiones, por eso su campo de estudio es de gran interés para cualquier persona interesada en el comportamiento humano.

Abraham Maslow formulo su teoría jerárquica de las necesidades humanas a través de la pirámide de Maslow, estableciendo en su base las necesidades más básicas, y en la cúspide los deseos y necesidades más elevados. Veamos en qué consiste la pirámide de Maslow y qué podemos aprender de ella.

Principios básicos de la pirámide de Maslow

Pirámide de Maslow

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La pirámide de Maslow tiene una estructura de cinco niveles. Estos niveles van siguiendo una escala de necesidades. Los cuatro primeros niveles que son los que comienzan desde la base son los niveles primordiales, a los que accedemos gran parte de las personas comúnmente. Sin embargo, en la cúspide, en el quinto nivel es donde se desarrolla una necesidad diferente, la “necesidad de ser” una motivación de orden superior, que está arraigada al crecimiento personal. Esta motivación superior fue denominada como “autorrealización”.

El psicólogo humanista Abraham Maslow desarrolló por primera vez este concepto de la “jerarquía de necesidades” en un artículo que no dejó indiferente a nadie “A Theory of human motivation” publicado en 1943. También expuesto en su libro “Motivation and personality”.

Según esta teoría desarrollada en su artículo de investigación, todo ser humano aspira llegar a la autorrealización. Aunque para llegar a ella debemos de tener cubiertas las necesidades inferiores, pasando por cada uno de los niveles desde las necesidades más básicas. Conforme vamos cubriendo unas necesidades, estamos preparados para otras más elevadas, que tienen una mayor importancia para nuestro bienestar global. Por lo que esta teoría implica que el ser humano no puede alcanzar unas motivaciones más significativas y beneficiosas globalmente, hasta no haber satisfecho otras más esenciales y específicas.

¿Cuáles son las necesidades de las que estamos hablando? En cada uno de estos niveles como hemos comentado hay una serie de necesidades, que son las que nos indican que estamos en ese nivel de la pirámide. Con respecto a esas necesidades, hay una serie de motivaciones en relación a ellas. Veamos las características y necesidades de cada nivel desde la base hasta la cúspide.

Estructura y jerarquía de las necesidades

Maslow, en sus investigaciones, encuentra distinciones en las necesidades del ser humano. Siendo común para todos nosotros esta serie de necesidades. Puesto que tienen que ver con nuestra fisiología, supervivencia, reconocimiento social y vinculación con el resto de personas (necesidades deficitarias) que tienen que ver con las carencias con las que contamos en nuestra condición humana. Hasta llegar al “desarrollo del ser” (autorrealización) que está vinculada a la espiritualidad, el autoconocimiento, y el poder verse a sí mismo como un todo formando parte de la naturaleza.

La pirámide de Maslow cuenta con esta jerarquía, veremos su estructura de cinco niveles que va desde las necesidades más esenciales del ser humano (necesidades básicas), hasta las más elevadas (autorrealización):

Necesidades básicas

Necesidades básicas Maslow

En la base de la pirámide se encuentran las necesidades básicas del ser humano, que corresponden con las fisiológicas. Se trata de nuestras necesidades más primarias, las que son vitales para la supervivencia como:

  • Necesidad de refugio y evitar el dolor.
  • Respirar, beber agua, alimentarse.
  • Mantener la temperatura corporal necesaria para sobrevivir, a través de la vestimenta o lugares cálidos.
  • Dormir, descansar y eliminar los desechos corporales.

Mantener cubiertas estas necesidades es de vital importancia, ya que está implicada nuestra homeostasis, la regulación interna de nuestro organismo que nos permite sobrevivir al entorno en el que nos encontramos. Como vemos estas necesidades son primarias, y hasta que no se hayan cubierto, las secundarias quedan en otro plano más elevado.

Necesidades de seguridad y protección

Necesidades de seguridad Maslow

Esta zona de la pirámide de Maslow está a un nivel más elevado al de las necesidades básicas para la supervivencia. Aunque es cierto que estas necesidades también son necesarias para que podamos vivir. Sin embargo, hasta que no han sido satisfechas las primeras no surgen las de este nivel superior que corresponden a la seguridad y protección personal:

  • Necesidad de asegurar la integridad y buen funcionamiento del cuerpo y el organismo.
  • Empleo y recursos para crear un hogar confortable (dinero, casa, vehículo, etc.).
  • Seguridad familiar y sentimiento de protección ante los peligros externos.

Necesidades sociales y afiliación

Necesidades sociales Maslow

En este tercer nivel de la pirámide de Maslow queda especialmente reflejada nuestra naturaleza social. Necesidades ya en un orden superior, que comienzan a tener sentido cuando ya hemos satisfecho las anteriores. Bajo estas necesidades encontramos el sentimiento de amor romántico y de querer formar una familia, pretendiendo ahuyentar a su vez el sentimiento de soledad. Están relacionadas también con:

  • Establecimiento de relaciones afectivas y vínculos significativos, ya sea con una pareja, amistades, compañeros o familiares. Vinculaciones algo más significativas y profundas. 
  • Necesidad de aceptación social; que los demás nos reconozcan como individuo de un grupo.
  • Sentimiento de pertenencia a un grupo social con el que exista un compromiso.

Necesidad de estima y reconocimiento

Necesidad de estima Maslow

Tras cubrir los anteriores niveles de la pirámide de Maslow nos encontramos con unas necesidades más elevadas, como son el reconocimiento social y la estima. Maslow hizo una distinción entre estima alta y la estima baja.

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Se refiere con la estima alta a la necesidad que tenemos de respetarnos a nosotros mismos, también a los sentimientos relacionados con los logros, el éxito, confianza, libertad e independencia.

Mientras que el respeto hacia las demás personas y el sentimiento de ser digno, tener fama, reconocimiento y reputación, están en relación con la baja estima; algo que pertenecería también al sentimiento de orgullo y de aparentar algo importante ante la sociedad.

El no cubrir las necesidades de este nivel tiene consecuencias como la baja autoestima o sentimiento de inferioridad. Al tener estas necesidades cubiertas se tiene una mayor valoración personal, y un concepto más profundo y estructurado hacia el sentido que tiene la vida. Un trayecto que da inicio al crecimiento y desarrollo personal. Llegar a este nivel de dicha pirámide corresponde a la necesidad de equilibrio mental, con unas aspiraciones de éxito y de cumplir todos aquellos sueños e ilusiones que van surgiendo a lo largo de la propia existencia.

Necesidad de autorrealización

Necesidad de autorrealización Maslow

Nos encontramos ya en la cúspide de la pirámide de Maslow con la necesidad más elevada del ser humano, la necesidad de autorrealización. Este último nivel, como hemos dicho anteriormente, se diferencia de los demás en cuanto a que no es una carencia a cubrir, sino una “necesidad de ser” y de autorrealizarse.

Se encuentra en la cima de la jerarquía por ser la necesidad psicológica más elevada a la que puede aspirar el ser humano. A este nivel se puede llegar cuando se han completado, o al menos en gran parte satisfechos, los anteriores niveles que hemos descrito. Esta necesidad elevada corresponde al crecimiento personal, al desarrollo espiritual y moral. El desarrollo de las propias potencialidades, gracias al autoconocimiento, se producen en este nivel. En él se adquiere una mayor capacidad para dar sentido a lo que significa vivir. A este respecto, los sentimientos más elevados; como son la compasión y el amor incondicional, alcanzan su mayor grado de desarrollo.

¿Cómo son las personas autorrealizadas?

Maslow, basándose en escritos, biografías y logros, consiguió identificar cualidades y capacidades comunes en personas autorrealizadas que pasaron a la historia. Personajes históricos como: Albert Einstein, Mahatma Gandhi, Abraham Lincoln y William James, entre otros…

Estas son algunas de las características comunes con las que contaban estas personas, que Maslow definió como personas auttorrealizadas:

  • Especial interés por lo genuino, sabiéndolo identificar de lo falso o ficticio. Esto les hacía centrarse mejor en la realidad.
  • Apreciaban la creatividad y la originalidad, desligándose de lo ya establecido, para dar su propia visión del mundo.
  • Desechaban los prejuicios, haciendo un reaprendizaje de lo ya aprendido en su educación, rechazando así los mensajes implícitos propios de su cultura, para generar ideas basadas en su propia experiencia y criterio.
  • El foco de atención lo ponían en las soluciones, en vez de quedarse estancados en el problema.
  • Tienen un especial entusiasmo hacia lo que realizan, poniendo pasión en sus ideas y en lo que verdaderamente creen. Esto les hacía vivir con una mayor intensidad sus experiencias.

Estas son las características que Maslow pudo comprobar que tienen las personas autorrealizadas. Una forma de ver el mundo que da sentido en sí mismo a sus vidas.

Críticas que recibió la teoría de Maslow

Críticas hacia Maslow

Las investigaciones que se han hecho acerca de la pirámide de Maslow, no han logrado un consenso ya que existe mucha controversia alrededor de esta teoría. Hay investigaciones que le restan importancia, concluyendo que existe poca evidencia científica para demostrar que haya una jerarquía de necesidades específica en el ser humano.

Los conceptos de la teoría de Maslow al ser de la corriente humanista son algo abstractos, y esto hace que tenga poca validez y sea difícil de demostrar de una forma  empírica. Esto es lo que le recriminan sobre todo sus detractores.

Otras investigaciones más recientes, poniendo a prueba de forma empírica la pirámide de Maslow, comprobaron que correlaciona bien con la satisfacción y felicidad de las personas. Aunque también dieron importancia al hecho de que el último peldaño, el de la autorrealización, pudiera ser una necesidad de muchas personas que no han cubierto todas las anteriores.

Otra de las críticas que se le hace a Maslow, es que se basó en personas excepcionales y poco representativas para elaborar su teoría. Esto es algo que le resta validez y significancia a su teoría, puesto que no representa a la humanidad en su conjunto, ni a la mayoría de las personas.

Tras hacer una revisión más extensa acerca de la teoría de Maslow, si es cierto que puede servir para hacernos una idea acerca de las motivaciones del ser humano, y es una aportación humanista que, sin duda, ha dado lugar a muchas investigaciones. Sin embargo goza de escasa evidencia científica como para que se pueda se pueda asumir que existe esta jerarquía de las necesidades humanas, tal y como describe Maslow.

Contribución de la pirámide de Maslow a la psicología

Aunque la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow no ha obtenido buenos resultados a través de la evidencia empírica, sí que ha contribuido a que la corriente humanista tenga una mayor presencia en la psicología, sobre todo, en las terapias psicológicas que han dominado históricamente, como el conductismo y el psicoanálisis. Es así como la psicología humanista se ganó el calificativo de la tercera fuerza.   

Su repercusión no ha sido solamente en el mundo de la psicología, sus aportes también han servido para otras áreas como el deporte, el marketing y el mundo empresarial. La teoría de Maslow sigue teniendo fuerza y presencia en todas estas áreas. Mediante esta teoría se realiza un aporte que se aleja del legado de la psicología, centrado en la psicopatología. La corriente humanista se ve reforzada gracias a esta teoría de Maslow, dando relevancia a las potencialidades, capacidades y motivaciones de las personas, centrándose en los aspectos positivos con los que cuenta cada individuo.

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