Alergia a medicamentos

La alergia a medicamentos constituye un motivo de consulta muy frecuente en nuestro medio.

Los medicamentos se administran con objeto de que ejerzan sus efectos beneficiosos en las personas que los reciben, según los distintos tipos de enfermedades, sin embargo, además de estos efectos beneficiosos, la mayoría de los fármacos presenta otro tipo de efectos, que son imposibles de evitar, aunque los manifiesten solamente algunas personas. Suelen ser efectos secundarios, que aparecen en los prospectos de cada fármaco.

La fabricación y venta de los medicamentos es autorizada por las autoridades sanitarias, que no lo hacen hasta que se conocen perfectamente esos efectos, y siempre y cuando los efectos beneficiosos sean mucho mayores que sus posibles efectos indeseables. Además existen casos de intoxicación con fármacos por sobredosis o por condiciones especiales de los pacientes.

Todo este tipo de efectos es conocido con el nombre genérico de “reacciones adversas”.
Pero existe otro tipo de reacciones imprevisibles, que sólo se producen en un reducido número de personas, y que no son atribuibles a las acciones propias del medicamento, sino a la reacción alérgica que desencadenan en una persona en la que su sistema inmunológico fabrica una respuesta desproporcionada frente a alguno de los componentes químicos de un determinado medicamento. La aparición de estas reacciones alérgicas no se puede preveer durante el complicado proceso de fabricación e investigación de un medicamento, porque depende de la respuesta personal de cada individuo.

Las reacciones alérgicas a medicamentos son de suma importancia para el paciente, porque no se pueden preveer la primera vez que se producen y porque pueden ser graves sus manifestaciones. Se pueden producir a cualquier edad, aunque con menor frecuencia en los niños que en los adultos. Pero una vez presentada, es fundamental saber frente a qué componente químico se produce, para así evitar volver a administrárselo y evitar nuevas reacciones en el futuro.

Debido a que potencialmente la mayoría de los medicamentos pueden producir reacciones alérgicas, conviene no descartar ninguno como posible candidato y la relación de los fármacos que toma habitualmente el paciente, en el momento de la reacción, debe de ser exhaustiva.

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El tiempo que transcurre entre la toma del medicamento y la aparición de los síntomas ayuda a clasificar el tipo de reacción de forma decisiva en inmediatas y/o tardías, con importantes implicaciones en las actitudes diagnosticas.

Los datos recogidos de la historia clínica son cruciales para poder realizar un estudio apropiado, ya que el diseño del mismo depende de la naturaleza de la reacción adversa, las características del paciente y el fármaco implicado. Con todo ello se elabora el balance entre riesgo beneficio para optar por realizar el estudio.

Apartados imprescindibles en la historia clínica de un paciente con una reacción alérgica a un medicamento:

  • Relación detallada de todos los fármacos que toma el paciente en el momento de la reacción, vías de administración y duración del tratamiento.
  • Investigar exposición previa a la medicación sospechosa.
  • Tiempo que transcurre entre la toma del medicamento y la aparición de los síntomas.
  • Descripción detallada de todo el complejo sintomático, evolución de los síntomas lo más precisa posible.
  • Tratamiento recibido para mitigar la reacción alérgica.
  • Duración de los síntomas tras suspender la administración del medicamento.
  • Relación detallada de los medicamentos tolerados después de la reacción, permite descartar algunos otros fármacos candidatos y simplificar el estudio al alergólogo.
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Cualquier medicamento puede producirlas, aunque algunos las producen con más frecuencia que otros. Siempre que se hacen estudios epidemiológicos para conocer cuál o cuales son los medicamentos que producen alergia con más frecuencia aparecen en primer lugar los antibióticos del grupo de la Penicilina “B-lactámicos”, seguidos de los analgésicos en general, y dentro de ellos los más frecuentes son la Aspirina y las Pirazolonas(Nolotil®), existiendo sensibilización a varios grupos de analgésicos, denominados Intolerantes a AINES, y menos frecuentes son las reacciones con otros antibióticos y anestésicos.

La mayoría de reacciones alérgicas a medicamentos presentan una sintomatología predominantemente cutánea: Urticaria, Angioedema(edema de partes blandas, parpados, labios…), Exantemas, Dermatitis de contacto, Eritema fijo por fármacos, u otras.

Con menor frecuencia aparecen síntomas de Rinoconjuntivitis, Edema de glotis, Broncoespasmos, síntomas digestivos (nauseas, vómitos, dolor abdominal, deposiciones diarreicas), alteraciones cardiovasculares (hipotensión arterial, taquicardia, shock)… u otras. Se considera como expresión clínica más grave de una reacción alérgica, la Anafilaxia, definida habitualmente como una alteración multisistémica con: afectación cutánea, respiratoria, cardiovascular, digestiva…

Dado que las reacciones se producen de forma imprevisible, aconsejamos que se tengan en cuenta una serie de normas en relación a la administración de medicamentos, especialmente cuando ya se ha producido un efecto adverso:

 

  • No tome medicamentos sin indicación de su medico, no se automedique.
  • Si en el curso del tratamiento nota alguna reacción inesperada, suspenda el medicamento y consulte a su médico.
  • Guarde siempre el prospecto del medicamento que le haya producido una reacción, pues así facilitará el estudio en el caso de sospecha de reacción alérgica. En el prospecto aparece reflejada la composición química del medicamento, incluso los excipientes que contiene y que en algún caso son los causantes de la reacción. Si un medicamento contiene varios productos químicos, la reacción se produce frente a uno de ellos, por lo que es fundamental el conocimiento de su composición.
  • También es importante que conserve los prospectos de los medicamentos tolerados después de la reacción, para facilitar el estudio alergológico.
  • Si usted es alérgico a un medicamento, hágalo saber siempre a cualquier médico con el que consulte, cualquiera que sea su especialidad.
  • Si es usted alérgico a un medicamento, tenga en cuenta que éste puede formar parte de otros preparados comerciales con distinto nombre, por lo que antes de tomar cualquier medicamento, lea detenidamente el prospecto, y en caso de duda, consulte con su médico o farmacéutico.
  • No todas las reacciones producidas por los medicamentos son alérgicas. Consulte con su médico, quien valorará la necesidad de que sea estudiado por un Alergólogo.
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