Calambres en el estómago: causas y tratamiento
Tabla de contenidos
- 1.¿Es normal sufrir calambres en el estómago?
- 2.Señales de alarma: cuándo acudir a urgencias
- 3.Causas de los calambres estomacales
- Dispepsia funcional
- Virus o bacterias
- Gases y cólicos
- Intoxicación alimentaria
- Sensibilidad alimentaria
- Síndrome del intestino irritable
- Estreñimiento
- Ansiedad
- Apendicitis
- Otras causas
- 4.Referencias
Los calambres en el estómago se consideran una afección común e inofensiva, pero que puede llegar a ser molesta. Se producen por espasmos en los músculos estomacales, lo cual puede provocar dolor de intensidad variable. Aunque en la mayoría de los casos no interfieren de forma significativa en la vida de la persona, conviene conocer sus causas para actuar adecuadamente.
Si bien no suelen ser motivo de preocupación, es necesario conocer las razones por las que aparecen estas molestias. Pueden desaparecer por sí solos en poco tiempo, pero en algunos casos se requiere tomar medidas médicas para mejorar el cuadro. A continuación explicamos por qué se producen los calambres estomacales, cuáles son sus causas más frecuentes y cuándo es preciso consultar con un profesional sanitario.
¿Es normal sufrir calambres en el estómago?
Las molestias abdominales son un síntoma que prácticamente cualquier persona ha experimentado alguna vez en su vida. Uno de los más comunes son los calambres en el estómago, que pueden aparecer a cualquier edad, tanto en niños como en adultos. Se producen por la contracción espasmódica de los músculos, y pueden provocar dolor tanto leve como intenso.

Las razones por las que aparecen este tipo de calambres son multifactoriales. No solo el consumo de ciertos alimentos puede favorecer su aparición: también el estrés, la inflamación del estómago o determinadas patologías pueden estar relacionadas. Dos causas funcionales especialmente frecuentes son la dispepsia funcional y el síndrome del intestino irritable (SII), trastornos en los que no se identifica una lesión estructural, pero que generan molestias recurrentes.
Se trata de una afección benigna que puede presentarse acompañada de otros síntomas como vómitos, diarrea, estreñimiento o fiebre, dependiendo de la causa que la provoque. Además, en algunos casos, y en función de la intensidad, el dolor puede irradiarse hasta la espalda.
Por lo general, suele desaparecer solo y al cabo de poco tiempo, pudiendo variar entre horas o días. Es recomendable solicitar atención médica si ha pasado más de una semana y los calambres todavía permanecen o no remiten con medicación o cambios en la alimentación, sobre todo si el dolor llega a ser incapacitante.
Señales de alarma: cuándo acudir a urgencias
Aunque la mayoría de los calambres estomacales son benignos, existen determinados signos de alarma (red flags) que requieren una valoración médica urgente. Se debe acudir a urgencias o consultar con un profesional sin demora ante la presencia de:
- Sangre en las heces o vómitos con sangre.
- Dolor abdominal intenso y persistente que no cede con analgésicos habituales.
- Fiebre alta (superior a 38,5 °C) asociada a dolor abdominal.
- Pérdida de peso involuntaria en las últimas semanas.
- Dificultad para tragar o dolor al hacerlo.
- Vómitos persistentes que impiden la ingesta de líquidos.
- Distensión abdominal marcada con ausencia de gases o deposiciones.
La presencia de cualquiera de estos síntomas puede indicar una patología que precisa diagnóstico y tratamiento inmediato, como una obstrucción intestinal, una hemorragia digestiva o una enfermedad inflamatoria grave.
Causas de los calambres estomacales
Hay que tener en cuenta que, si bien los calambres en el estómago producen dolor, no tienen relación directa con el dolor de estómago. La manera en que se presentan estas molestias varía según la causa y los síntomas asociados. Algunas de las razones más comunes son:
Dispepsia funcional
La dispepsia funcional es una de las causas más habituales de molestias en la parte alta del abdomen. Se caracteriza por sensación de plenitud, saciedad precoz, dolor o ardor epigástrico sin que las pruebas diagnósticas revelen una causa orgánica clara. Es un trastorno crónico que cursa con períodos de mejoría y empeoramiento.
El tratamiento puede incluir:
- Modificaciones dietéticas: comer despacio, evitar comidas copiosas y reducir el consumo de grasas.
- Fármacos: inhibidores de la bomba de protones o procinéticos, según la sintomatología predominante.
- Manejo del estrés, ya que la ansiedad puede agravar los síntomas.
Virus o bacterias
Las infecciones causadas por este tipo de microorganismos suelen ser una de las principales causas de calambres estomacales. En el caso de los virus, pueden transmitirse fácilmente de persona a persona. Cuando se trata de bacterias, el contagio suele ocurrir por consumo de alimentos o bebidas contaminadas.
Algunos de los síntomas que pueden presentarse son:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Fiebre.
- Fatiga.
Los síntomas desaparecen con los días, siempre que se cumplan el reposo y el tratamiento indicado por el médico. Es necesario que la persona consuma abundantes líquidos para mantenerse hidratada, ya que en casos graves puede llegar a ser necesaria su administración por vía intravenosa. Si los síntomas no remiten y la fiebre persiste, se debe acudir al médico con urgencia.
Gases y cólicos
Pueden ser causados por irritación estomacal debida al consumo de alimentos que favorezcan las flatulencias, bebidas con gas, una dieta rica en grasas o comer demasiado rápido. Cuando se acumulan gases en el estómago y se producen movimientos espasmódicos, es posible que aparezcan calambres.
Se recomienda revisar la dieta, así como evitar el consumo de bebidas durante las comidas y comer más despacio. También pueden resultar útiles las infusiones que favorezcan la digestión, como la manzanilla o el anís.
Intoxicación alimentaria
El consumo de alimentos y bebidas en mal estado o contaminados por ciertos gérmenes puede provocar intoxicación. La persona puede presentar la siguiente sintomatología:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Cansancio.

Estos síntomas pueden aparecer horas o días después de haber consumido el alimento o la bebida contaminada. El cuadro clínico suele mejorar con los días, siendo necesario guardar reposo y consumir suficientes líquidos. Solo cuando la intoxicación sea producida por una bacteria se requiere el uso de antibióticos.
Sensibilidad alimentaria
Esto suele suceder porque el organismo no es capaz de tolerar determinados alimentos, lo que provoca que el estómago se irrite. Es bastante frecuente que ocurra con alimentos ricos en azúcares, carbohidratos, bebidas alcohólicas, el gluten o la cafeína.
Cuando se padece sensibilidad alimentaria, es posible que aparezcan los siguientes síntomas:
- Hinchazón abdominal.
- Acidez.
- Sensación de plenitud.
- Náuseas.
- Gases.
- Diarrea.
Los síntomas aparecen poco tiempo después de comer y desaparecen por sí solos, aunque es posible recurrir a ciertos medicamentos como los antiácidos. Si se desconoce cuál es el alimento que causa la irritación, se puede llevar un diario alimentario para identificar la causa.
Síndrome del intestino irritable
Se trata de un trastorno funcional que afecta principalmente al intestino grueso y destaca por provocar dolor abdominal y cambios en el hábito intestinal. Es una afección crónica, por lo que sus síntomas pueden durar meses o años. Las manifestaciones más habituales son:
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Presencia de calambres al momento de ir al baño.
- Aumento o disminución de la frecuencia de las deposiciones.
Existe la posibilidad de que determinados alimentos desencadenen la aparición de los síntomas. El médico analizará la alimentación del paciente para determinar cuáles son los desencadenantes y eliminarlos de la dieta. Además, se debe acompañar de un aporte adecuado de fibra en los casos de estreñimiento, ejercicio regular y reducción del estrés y la ansiedad. Si los síntomas no ceden, se valorará un tratamiento farmacológico.
Estreñimiento
Cuando existe dificultad para evacuar, las heces se vuelven duras y dificultan el tránsito intestinal. Las razones son variadas: puede existir una deficiencia de fibra en la dieta o un consumo insuficiente de agua. Además, si se mantiene una vida sedentaria, es más probable que se produzca este cuadro.
Además de los calambres en el estómago, pueden aparecer:
- Sensación de saciedad.
- Hinchazón abdominal.
- Heces endurecidas, lo que dificulta su expulsión.
Se deben hacer cambios en el estilo de vida, incluyendo una dieta rica en fibra y una rutina de ejercicio. También se debe aumentar el consumo de agua. Si el estreñimiento permanece, pueden utilizarse laxantes o ablandadores de heces. En caso de ser una situación persistente, conviene consultar con un médico para descartar cualquier patología subyacente.
Ansiedad
La aparición de calambres estomacales cuando se padece ansiedad es algo muy común. Muchas personas lo denominan «estómago nervioso». El cerebro y el estómago se encuentran conectados a través del eje intestino-cerebro, por lo que estos cuadros favorecen la alteración de las funciones estomacales y el movimiento de los músculos. Además, pueden presentarse:
- Ritmo cardíaco alterado.
- Estreñimiento.
- Diarrea.
- Alteración de la frecuencia respiratoria.

Si bien en determinados casos se prescriben ansiolíticos, pueden emplearse otras técnicas para controlar la ansiedad. Mantener una respiración profunda ante su aparición puede disminuir su impacto. También resulta beneficioso practicar yoga, meditación o deporte de manera regular.
Apendicitis
Es una inflamación del apéndice, un pequeño saco que se encuentra unido al intestino grueso. Suele ocurrir cuando se obstruye o se lesiona, provocando que se llene de pus. Aunque destaca por provocar dolor cerca del ombligo y en la parte inferior derecha del abdomen, es posible que aparezcan calambres en el estómago.
Otros signos que acompañan a esta afección son:
- Fiebre.
- Náuseas.
- Vómitos.
El único tratamiento efectivo es una cirugía para extirpar el apéndice. Si no se trata a tiempo, puede llegar a ser potencialmente mortal.
Otras causas
Es posible que este tipo de calambres aparezcan si se padece diverticulitis, obstrucción intestinal o alguna enfermedad inflamatoria intestinal como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. En estos casos los síntomas suelen ser más graves, pudiendo presentar dolor crónico y persistente que requiere un seguimiento especializado.
Referencias
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- MedlinePlus. Dolor abdominal. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003120.htm
- Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Guía de práctica clínica sobre el síndrome del intestino irritable. https://www.sepd.es

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.