Alopecia androgénica y salud mental como causa y efecto

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Alopecia androgénica y salud mental como causa y efecto
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La alopecia androgénica es una condición hereditaria en la que el cabello se va cayendo progresivamente y los folículos pilosos dejan de producir pelo nuevo. Se trata de una patología progresiva que afecta mayoritariamente a los hombres, aunque las mujeres no quedan exentas de padecerla. Al alterar la apariencia física, también incide de forma significativa en la salud mental de quien la sufre.

Por lo general, esta caída del cabello suele generar baja autoestima, estrés e incluso depresión. Según una revisión sistemática publicada en JAMA Dermatology (Gupta et al., 2021), existe una asociación entre la alopecia androgénica y un deterioro moderado de la calidad de vida, así como de las emociones, lo que sugiere que estos pacientes pueden necesitar apoyo psicológico y psicosocial. Todo ello genera un círculo vicioso que favorece una mayor pérdida del pelo y dificulta su tratamiento. Si padeces alopecia, la siguiente información puede resultarte de gran ayuda.

¿Qué es la alopecia androgénica?

También conocida como alopecia androgenética o calvicie común, se trata de una condición en la que se produce una caída anormal del cabello. Está considerada la causa más frecuente de pérdida capilar tanto en hombres como en mujeres, aunque en ellos tiende a progresar con mayor rapidez.

Al ser una de las alopecias más comunes, se calcula que al menos el 95 % de los pacientes que sufren caída del cabello presentan alopecia androgénica. Las causas principales son la predisposición genética y los factores hormonales.

Alopecia androgénica

Patrón masculino: escala de Hamilton-Norwood

En el caso de los hombres, se le conoce como calvicie de patrón masculino. Para clasificar su grado de avance, los dermatólogos utilizan la escala de Hamilton-Norwood, que establece siete estadios (del I al VII). Los primeros estadios muestran una recesión leve de la línea frontotemporal (entradas), mientras que los estadios más avanzados reflejan una pérdida casi total del cabello en la zona superior, conservando únicamente una franja en las zonas laterales y occipital. Por lo general, esta calvicie se desarrolla con rapidez tras los primeros síntomas y puede aparecer a edad temprana.

Patrón femenino: escala de Ludwig

Cuando se trata de las mujeres, se denomina calvicie de patrón femenino. Su clasificación se realiza mediante la escala de Ludwig, que distingue tres grados (I a III) de aclaramiento difuso en la zona superior de la cabeza, respetando habitualmente la línea frontal de implantación. A diferencia de los hombres, el patrón femenino no suele presentar entradas, sino un adelgazamiento progresivo a lo largo de la raya central.

Si se trata de una alopecia precoz, puede llegar a presentarse en el 20 % al 25 % de la población femenina joven, sobre todo en quienes cursan la premenopausia. Tras la menopausia, este porcentaje aumenta hasta el 40 % de la población.

Causas de la caída del cabello

Esta patología se caracteriza por un ciclo de crecimiento capilar mucho más corto, influido por la acción de los andrógenos (especialmente la dihidrotestosterona o DHT). Esto provoca que los cabellos que aparecen sean más finos, cortos y débiles, un proceso denominado miniaturización folicular. Con el tiempo, el folículo piloso deja de producirlos.

Conocer la causa de la caída del cabello es fundamental para poder aplicar el tratamiento para la alopecia androgénica más adecuado. Aunque se ha establecido que los principales factores son hereditarios y hormonales, los especialistas reconocen que aún no se ha identificado un gen único responsable de esta afección capilar, sino que intervienen múltiples genes (herencia poligénica).

En la mayoría de los casos en los hombres, el factor desencadenante de la calvicie es hereditario. A su vez, los folículos pilosos presentan una mayor sensibilidad a los andrógenos, lo que produce una miniaturización progresiva del folículo e impide el crecimiento normal del cabello.

Cuando se habla de alopecia androgénica en mujeres, el factor hormonal suele ser la causa principal, lo que hace posible que se presente en etapas tempranas tras la primera menstruación. La razón es que existe una mayor sensibilidad folicular a los andrógenos, con lo cual se produce mayor pérdida de cabello. Con la llegada de la menopausia, el cuadro clínico puede agravarse.

Si bien se habla del factor hereditario en las mujeres, de no existir un historial familiar, la causa se asocia a un origen primario, multifactorial o incluso ligado a otras patologías. Entre los casos más comunes se encuentra el síndrome S.A.H.A. (seborrea, acné, hirsutismo y alopecia).

Alopecia y la autoestima

La manera en que nos percibimos puede afectar directamente nuestra salud mental. Cuando se produce una caída visible del cabello con zonas despobladas, es frecuente que se desarrolle una pérdida de la autoestima. Las personas que sufren de alopecia tienden a perder la confianza y la apreciación de sí mismas, llegando al punto de la autocrítica negativa.

Según Aukerman et al. (2023), en su revisión sistemática publicada en el Journal of Cosmetic Dermatology, muchas personas afectadas por la alopecia androgénica experimentan sentimientos de ansiedad, impotencia y disminución de la autoestima, y se preocupan considerablemente por la progresión de la caída del cabello y por que los demás lo noten.

Al existir un cambio en la apariencia, pueden desencadenarse otros problemas de salud mental. Algo muy frecuente en estos pacientes son los cuadros de estrés mantenido, potenciados por la presión social de lucir una cabellera abundante y saludable. Sin embargo, al no lograrlo, se produce un cambio de ánimo. A su vez, puede presentarse la negación, provocando que se postergue la búsqueda de un tratamiento adecuado.

Muchos asocian la caída del cabello con la vejez, lo que constituye una de las razones por las que genera mayor inseguridad. En el caso de las mujeres, el impacto psicosocial suele ser más intenso, ya que existe menos aceptación social de esta patología en el género femenino. Aunque resulta más habitual ver calvicie en los hombres, cuando se presenta durante la juventud puede incidir considerablemente en la confianza y el bienestar emocional.

Además, quienes padecen alopecia pueden cursar cuadros de depresión, ansiedad y estrés, lo que a su vez agrava la caída de cabello.

¿Cómo trabajar la salud mental cuando se sufre de calvicie?

Algo que hay que tener en cuenta es que al inicio de la alopecia suele existir una fase de negación. La persona no quiere aceptar que sufre pérdida de cabello, por lo que ignora esta condición. Esto impide que se realice un diagnóstico precoz, esencial para abordar con mayor eficacia la caída capilar.

Al avanzar las etapas y quedar al descubierto zonas del cuero cabelludo, la autoestima empieza a disminuir, afectando la percepción que la persona tiene de sí misma. En estos casos se recomienda acudir a un psicólogo especializado para que acompañe en el proceso de aceptación. Esto, a su vez, debe complementarse con un tratamiento capilar para mejorar el aspecto y la densidad del cabello.

Con el tiempo se podrá observar un cambio positivo en el ánimo del paciente, lo que facilita el proceso de recuperación capilar.

Diagnóstico

Ante la aparición de los primeros síntomas, se debe acudir a un dermatólogo para realizar el diagnóstico pertinente. En primer lugar, el especialista se enfocará en elaborar una historia clínica completa e intentará conocer si existen antecedentes familiares de alopecia. Además, es necesario que se describa cómo ha evolucionado la caída del cabello para poder diferenciarla de otros tipos de alopecia.

Diagnóstico de la alopecia

Todo esto se acompaña de una exploración tricológica que permite evaluar el cabello y el cuero cabelludo. Mediante técnicas como la tricoscopia (dermatoscopia capilar), se puede examinar el grado de miniaturización folicular y descartar otras patologías. Si el diagnóstico se realiza de manera precoz, será posible tratar esta condición con mayor eficacia y evitar que afecte la autoestima y la confianza del paciente.

Tratamiento de la alopecia androgénica

Cuando se sufre de alopecia androgénica, los folículos pilosos afectados dejan de producir cabellos, dejando el cuero cabelludo al descubierto.

Aunque no lo parezca, es posible frenar e incluso revertir parcialmente esta condición, logrando recuperar la salud de la cabellera y, con ella, la autoestima. Las guías europeas (Kanti et al., 2018) recomiendan diversos abordajes terapéuticos:

Tratamiento farmacológico

  • Minoxidil tópico (2 % y 5 %): es el tratamiento tópico de primera línea, aprobado tanto para hombres como para mujeres. Actúa como vasodilatador, prolongando la fase de crecimiento (anágena) del folículo piloso. Se aplica directamente sobre el cuero cabelludo dos veces al día. Los resultados suelen valorarse a partir de los 4-6 meses de uso continuado.
  • Finasterida (1 mg/día por vía oral): es un inhibidor de la 5-alfa-reductasa tipo II que reduce la conversión de testosterona en DHT. Está indicado para el tratamiento de la alopecia androgénica masculina y ha demostrado eficacia superior al minoxidil en varios ensayos clínicos. Es importante señalar que la finasterida está contraindicada en mujeres en edad fértil debido a su potencial teratogénico (riesgo de malformaciones en el feto masculino). Entre sus posibles efectos secundarios se han descrito disminución de la libido, disfunción eréctil y alteraciones del estado de ánimo, aunque estos efectos son poco frecuentes y generalmente reversibles al suspender el tratamiento.
  • Dutasterida (0,5 mg/día por vía oral): es un inhibidor dual de la 5-alfa-reductasa (tipos I y II) que constituye una alternativa a la finasterida. Algunos estudios sugieren que puede ser más eficaz que la finasterida al inhibir una mayor proporción de la conversión a DHT. También está contraindicada en mujeres en edad fértil.

Para una mayor eficacia, las guías europeas señalan que puede considerarse la combinación de finasterida oral y minoxidil tópico, ya que sus mecanismos de acción son diferentes y complementarios.

Otros tratamientos

  • Mesoterapia capilar: se trata de un método donde se busca reactivar el funcionamiento de los folículos pilosos. Esto es posible a través de la aplicación de microinyecciones de sustancias necesarias para el crecimiento del cabello, administradas directamente en el bulbo piloso.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): uno de los tratamientos más innovadores. Se extrae sangre del paciente y se somete a un proceso de centrifugado para obtener un concentrado de plaquetas, que después se administra en el cuero cabelludo mediante microinyecciones.

Tratamiento de la alopecia

  • Trasplante capilar: suele recomendarse en casos donde la densidad capilar se encuentra bastante afectada y los tratamientos farmacológicos no han sido suficientemente efectivos. Consiste en la transferencia de unidades foliculares desde zonas donantes sanas (generalmente la zona occipital) a las áreas afectadas. Una de las mayores ventajas es que ofrece un aspecto natural y mejora la densidad de forma duradera. En muchos casos, se acompaña de tratamiento farmacológico para mantener y optimizar los resultados.

Referencias

  • Kanti, V., Messenger, A., Blume-Peytavi, U., et al. (2018). Evidence-based (S3) guideline for the treatment of androgenetic alopecia in women and in men – short version. Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology, 32(1), 11-22. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29178529/
  • Gupta, A. K., Venkataraman, M., Talukder, M., & Bamimore, M. A. (2021). Health-related quality of life, depression, and self-esteem in patients with androgenetic alopecia: A systematic review and meta-analysis. JAMA Dermatology, 157(8), 963-970. https://jamanetwork.com/journals/jamadermatology/fullarticle/2781706
  • Aukerman, E. L., Jafferany, M., & Engelman, J. (2023). The psychological consequences of androgenetic alopecia: A systematic review. Journal of Cosmetic Dermatology, 22(6), 1755-1762. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10084176/
  • Grupo Español de Tricología de la AEDV (2024). Recomendaciones sobre el manejo clínico de la alopecia androgénica: documento de consenso. Actas Dermo-Sifilográficas, 115(4), T347-T355. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0001731024000887
  • Hamilton, J. B. (1951). Patterned loss of hair in man: types and incidence. Annals of the New York Academy of Sciences, 53(3), 708-728.
  • Ludwig, E. (1977). Classification of the types of androgenetic alopecia (common baldness) occurring in the female sex. British Journal of Dermatology, 97(3), 247-254.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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