Curiosidades sobre la historia de la medicina
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La medicina ha evolucionado a pasos de gigante a lo largo de la historia. Se trata, sin lugar a dudas, de uno de los ámbitos científicos que más se ha desarrollado con el paso de los siglos. Los métodos y las prácticas que se llevan a cabo hoy en día poco o nada tienen que ver con los de hace apenas cincuenta o cien años.
Así, a lo largo de la historia, se han dado prácticas que actualmente resultan de lo más curiosas. Métodos que a día de hoy se consideran una auténtica locura en muchos casos, pero que antiguamente se realizaban con frecuencia.
Las mayores curiosidades en la historia de la medicina
A continuación señalamos cuáles son algunas de las curiosidades más interesantes de la historia de la medicina.
Sangría
Uno de los métodos más utilizados en la antigüedad para hacer frente al mal humor, así como a determinadas dolencias, era el de realizar una serie de cortes en una de las venas del paciente. Como resulta lógico, se trataba de una práctica sumamente peligrosa, aunque se creía que era muy efectiva para tratar algunos males tanto físicos como mentales.
La sangría se basaba en la teoría de los humores de Hipócrates, según la cual cuatro fluidos corporales (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra) debían mantenerse en equilibrio para preservar la salud. Fue un método que se practicó durante más de dos milenios, desde el antiguo Egipto hasta finales del siglo XIX. Muchos de los pacientes que se sometieron a él murieron desangrados.
Hospitales

El concepto que se tenía de los hospitales a partir del siglo XV era muy diferente al que se tiene a día de hoy. Por lo general, las personas que pertenecían a la clase alta de la sociedad fallecían en su propia casa, ya que se podían permitir pagar a un médico privado.
Así, solo las personas más humildes acudían a los hospitales, los cuales se ubicaban en las principales ciudades. La gran mayoría de hospitales se financiaban a través de recaudaciones de la caridad y estaban gestionados por órdenes monásticas.
Las condiciones tanto sanitarias como higiénicas de los hospitales eran muy deficientes hasta bien entrado el siglo XIX, lo cual favorecía en gran medida la propagación de enfermedades.
Por aquel entonces apenas existían tratamientos para combatir determinadas patologías, por lo que los hospitales se dedicaban casi en exclusiva a prestar ayuda a los pacientes antes de morir.
Anestesia epidural
La anestesia epidural la descubrió un cirujano militar español a principios del siglo XX. El comandante médico Fidel Pagés Miravé publicó en 1921 un artículo en la Revista Española de Cirugía y en la Revista de Sanidad Militar titulado “Anestesia metamérica”. En él describía un total de 43 operaciones que habían sido llevadas a cabo utilizando esta técnica anestésica.
Posteriormente surgió una gran polémica. Y es que ambas revistas solo se publicaban en España. Así, a principios de los años 30, el médico italiano Achille Mario Dogliotti se atribuyó el descubrimiento. No obstante, con el paso del tiempo, el propio Dogliotti acabó reconociendo que Pagés había sido el primero en descubrir y aplicar la anestesia epidural. En su honor, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) instituyó en 1957 el Premio Fidel Pagés.
Medidas de higiene
Uno de los datos más curiosos relacionados con la historia de la medicina tiene relación con la higiene. Y es que no fue hasta el siglo XIX cuando se descubrió que la presencia de gérmenes durante las operaciones quirúrgicas y la estancia de los pacientes en los hospitales daban lugar a infecciones que resultaban letales.
No fue hasta entonces cuando se comenzó a tomar conciencia de lo importante que resultaba extremar las medidas de higiene en el ámbito médico; los médicos comenzaron a lavarse las manos de manera previa a cualquier operación, se generalizó el hecho de esterilizar los instrumentos quirúrgicos…
Este descubrimiento llegó de la mano de Ignaz Semmelweis, quien en 1847, mientras trabajaba en el Hospital General de Viena, llegó a la conclusión de que un número mayor de mujeres moría en los paritorios cuando los médicos no se desinfectaban las manos. Al imponer el lavado con una solución de cloruro cálcico, la tasa de mortalidad por fiebre puerperal descendió del 18 % al 2 %. Pese a estos resultados, sus ideas fueron rechazadas por la comunidad médica de la época.
Epilepsia

La epilepsia es una enfermedad que ha dado lugar a un amplio abanico de investigaciones y estudios a lo largo de la historia. En la antigüedad, quienes la padecían eran señalados como “poseídos por un ser maligno”. Por lo general, solían ser marginados en la sociedad.
Uno de los métodos que se seguía más habitualmente para su tratamiento, aunque sin ningún tipo de efecto, era realizar una trepanación en el cráneo. Se creía que de este modo salían los malos espíritus del individuo.
Un tratamiento que causaba la muerte de la gran mayoría de los pacientes, ya que el cerebro quedaba expuesto a los gérmenes y microorganismos.
Plomo en los medicamentos
Desde tiempos antiguos se han desarrollado numerosos estudios que han demostrado los peligros del plomo para la salud de los individuos. Aun así, hasta mediados del siglo XX, una gran cantidad de medicamentos lo incluían en su formulación.
Lo cierto es que una pequeña cantidad de plomo no tiene por qué resultar letal de forma inmediata, pero si se sigue un tratamiento a base de un medicamento de este tipo, puede causar graves daños en la salud e incluso la muerte a medio y largo plazo.
Sin ir más lejos, algunos estudios señalan que Beethoven estuvo expuesto a niveles elevados de plomo durante gran parte de su vida, probablemente a través del vino que consumía, lo que habría contribuido a sus numerosos problemas de salud crónicos. Investigaciones recientes basadas en el análisis de su cabello y su ADN apuntan, no obstante, a que la causa principal de su muerte fue una cirrosis hepática agravada por una infección de hepatitis B.
Barberos

Los barberos han estado estrechamente vinculados a la medicina durante varios siglos. Y es que hasta el siglo XVIII los cirujanos profesionales brillaban por su ausencia. Así, eran los barberos, quienes tenían una gran experiencia con la cuchilla, quienes se encargaban de realizar las operaciones quirúrgicas.
El porqué apenas había cirujanos tiene una explicación. Hasta el siglo XVII se creía impuro el hecho de tocar la sangre, por lo que profesionales como los barberos o los carniceros eran marginados.
Los barberos eran, por tanto, quienes mayor práctica tenían con la cuchilla. No obstante, sus conocimientos médicos eran muy limitados, por lo que la gran mayoría de pacientes que se sometían a una operación morían a causa de infecciones posteriores.
Ambulancia
La primera ambulancia de la historia fue creada en el año 1792, de la mano del cirujano de Napoleón Bonaparte, Dominique Jean Larrey. El motivo de su creación fue retirar a los soldados heridos de los campos de batalla de un modo rápido y eficaz. Así, Larrey organizó un cuerpo de conductores, cirujanos y camilleros que permitía dar una primera atención al herido en el propio frente de batalla. Este sistema se utilizó por primera vez durante las campañas de Napoleón en la década de 1790. Larrey también es reconocido como el creador del triaje, el sistema de clasificación de heridos por orden de prioridad.
Oro
Actualmente, un gesto muy repetido entre deportistas de todos los ámbitos al ganar una medalla de oro es el de morderla. Pues bien, se trata de una tradición que se remonta a varios siglos atrás.
Se creía que el oro ayudaba a mejorar la salud. Así, las personas más pudientes masticaban láminas de oro, e incluso acompañaban sus platos con polvos de este material. Se dice que el rey Luis XIII de Francia consumía oro líquido, conocido como aurum potabile por los alquimistas de la época, para mantenerse sano.
Gripe española

La pandemia de gripe que tuvo lugar en 1918 fue una de las más letales de la historia, causando un mayor número de víctimas que la peste en la Edad Media. Fue conocida como gripe española, aunque en realidad esta no era su procedencia. Se bautizó con este nombre debido a que España fue uno de los primeros países en informar acerca de la epidemia. Mientras que en otros países se silenció la noticia debido a la censura de la guerra, en España la prensa informaba diariamente sobre las víctimas.
Todo comenzó a principios del año 1918 cuando el soldado de cocina Albert Gitchell, destinado en el campamento Funston de Fort Riley (Kansas, Estados Unidos), comenzó a sentirse indispuesto, con síntomas propios de una gripe común, como dolor de cabeza, fiebre y tos. No obstante, en solo una semana más de 500 jóvenes cayeron enfermos.
Durante la I Guerra Mundial, muchos de los soldados que regresaban a sus casas estaban infectados, diseminando así el virus por todo el mundo. En aquella época no existía ningún tipo de vacuna para la gripe, por lo que el único método para luchar contra ella era evitar el contagio.
La pandemia duró aproximadamente un año, durante el cual murieron entre 50 y 100 millones de personas.
Trasplantes de heces
A pesar de que en la actualidad pueda parecer un método sumamente repulsivo, lo cierto es que en tiempos antiguos se consideraba que ingerir las heces de otra persona era uno de los mejores remedios para tratar diferentes enfermedades intestinales.
Durante la II Guerra Mundial, se extendió la costumbre entre los soldados alemanes destinados en África de consumir heces de camello como remedio contra la disentería bacteriana. Solo existía un requisito: debían ingerirlas cuando todavía estaban calientes. Se atribuían los supuestos resultados positivos a las bacterias beneficiosas presentes en el estiércol de camello, si bien la veracidad de esta práctica ha sido cuestionada por investigaciones más recientes.
Hoy en día, el trasplante de microbiota fecal es un procedimiento médico reconocido que se emplea para tratar infecciones intestinales graves, como las causadas por Clostridioides difficile.
Referencias
- Semmelweis, I. (1861). Die Ätiologie, der Begriff und die Prophylaxis des Kindbettfiebers. Pest, C.A. Hartleben.
- Pagés, F. (1921). “Anestesia metamérica”. Revista Española de Cirugía, 3, 3-30.
- Taubenberger, J.K. y Morens, D.M. (2006). “1918 Influenza: the Mother of All Pandemics”. Emerging Infectious Diseases, 12(1), 15-22.
- Begg, T.J.A. et al. (2023). “Genomic analyses of hair from Ludwig van Beethoven”. Current Biology, 33(8), 1431-1447.
- National Geographic España. “Las primeras ambulancias de la historia”. Disponible en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/primeras-ambulancias-historia_12539
- Wikipedia. “Sangría (tratamiento médico)”. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Sangr%C3%ADa_(tratamiento_m%C3%A9dico)

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.