Cleptomanía
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La cleptomanía es un trastorno del control de los impulsos que genera en el individuo incapacidad para resistir los impulsos de sustracción de objetos. Se trata de un trastorno complejo que se caracteriza por la repetición de intentos fallidos de dejar de hurtar.
Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición), la cleptomanía se clasifica dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta. Se estima que su prevalencia en la población general se sitúa entre el 0,3 % y el 0,6 %, aunque estas cifras podrían ser mayores debido al infradiagnóstico (Grant, 2014).
Una persona con cleptomanía siente impulsos incontrolables de sustraer objetos que no son de su pertenencia. A menudo las cosas que sustrae son de escaso valor, y los objetos que toma no son necesarios para uso personal ni por su valor monetario.
Las personas cleptómanas experimentan mucha tensión antes del robo, algunas incluso comienzan a tener ataques de pánico e inicios de fobia durante el intento de sustraer, mientras que otras presentan sentimientos de placer, emoción y gratificación al cometer el hurto.
El acto de sustraer un objeto ajeno no es realizado con el fin de expresar ira o venganza, y no se atribuye a un trastorno de conducta, un episodio maníaco o un trastorno de personalidad antisocial. De hecho, algunos cleptómanos ni siquiera son conscientes en el momento de que han cometido un robo.
Diversos estudios indican que este trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres. En cuanto a la edad de inicio, la literatura científica señala que puede comenzar en la adolescencia o en la edad adulta temprana, aunque se han documentado casos de aparición tanto en la infancia como en etapas más tardías de la vida (Grant y Kim, 2002).
Causas de la cleptomanía
Aún no han sido identificadas las causas exactas que generan este trastorno, pero según diversas investigaciones se la vincula con anomalías en el neurotransmisor cerebral que regula el estado de ánimo y las emociones (la serotonina). También se considera que factores como el exceso de estrés y la ansiedad pueden precipitar el comportamiento cleptómano.
Generalmente, en las personas que padecen cleptomanía se encuentran otros tipos de trastornos psicológicos asociados. Estos trastornos comórbidos pueden incluir: depresión, ansiedad o un trastorno obsesivo-compulsivo.
Una teoría sobre este trastorno propone que la emoción que experimentan las personas deprimidas al hurtar les ayuda a aliviar los síntomas de la depresión, lo que sugiere que las personas con depresión son algunas de las más propensas a padecer cleptomanía.
Los sentimientos placenteros que presentan algunos cleptómanos al finalizar el acto delictivo se deben a que la adrenalina generada durante el robo provoca la liberación de dopamina —neurotransmisor asociado a los sentimientos placenteros—. Por ese motivo, algunas personas con estados de ánimo irregulares se vuelven dependientes de esa descarga de dopamina y roban reiteradas veces buscando esa sensación placentera una y otra vez.
Síntomas de la cleptomanía

Algunos de los síntomas más frecuentes que presentan las personas con cleptomanía son:
- Incapacidad para resistir impulsos de robar elementos que no necesita
- Aumento del ritmo cardíaco (taquicardia)
- Presión arterial elevada
- Ansiedad
- Emoción y excitación
- Sentimiento de culpa y vergüenza
- Depresión posterior al robo
- Placer o alivio al cometer el acto delictivo
- Miedo a ser perseguido o arrestado por las autoridades
- Ataques de pánico
- Negación del episodio
Tratamientos
La cleptomanía es una psicopatología y, como toda psicopatología, debe ser tratada por un profesional capacitado de la salud mental.
Es normal escuchar que varias personas que padecen cleptomanía no quieren buscar tratamiento por miedo a ser denunciadas o encarceladas. Sin embargo, existe el secreto profesional, un deber regulado en España por la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, así como por los códigos deontológicos de las profesiones sanitarias. Este deber protege al paciente y garantiza que la información compartida en consulta no será revelada, salvo en los supuestos legalmente previstos, como el riesgo grave para la vida del propio paciente o de terceras personas.
Es importante que, si nos encontramos frente a una persona que padece este trastorno, busquemos ayuda profesional lo antes posible.
Uno de los tratamientos más efectivos para tratar la cleptomanía es la psicoterapia. Con la psicoterapia se intenta ayudar al paciente a entender lo que le está sucediendo y encontrar el origen que desencadena el trastorno. También se le orientará para que modifique ciertos hábitos de su vida que no son saludables para el buen desarrollo de su salud mental. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser especialmente útil en el abordaje de este trastorno.
El tratamiento psicoterapéutico puede ser complementado con fármacos, que deberá recetar un psiquiatra, ya que en España los psicólogos no están autorizados para prescribir medicamentos. Algunos de los fármacos que se utilizan para las personas diagnosticadas con cleptomanía son: fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina, trazodona y valproato. Además, la naltrexona —un antagonista opioide— ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de trastornos del control de los impulsos, incluida la cleptomanía (Grant et al., 2009).
Algunas personas optan por complementar la psicoterapia con ejercicios de relajación que les ayudan a reducir la ansiedad y el estrés. Estos ejercicios pueden incluir: meditación, ejercicio físico como salir a correr o montar en bicicleta, yoga, pilates, actividades al aire libre, un paseo por la playa o cualquier tipo de actividad que genere relajación y paz interior.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- Grant, J. E. (2014). Kleptomania: Clinical characteristics and treatment. Revista Brasileira de Psiquiatria, 36(Suppl 1), 37-39.
- Grant, J. E., y Kim, S. W. (2002). Clinical characteristics and associated psychopathology of 22 patients with kleptomania. Comprehensive Psychiatry, 43(5), 378-384.
- Grant, J. E., Kim, S. W., y Odlaug, B. L. (2009). A double-blind, placebo-controlled study of the opiate antagonist, naltrexone, in the treatment of kleptomania. Biological Psychiatry, 65(7), 600-606.
- Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Boletín Oficial del Estado, n.º 294.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.