Adicción a las redes sociales

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Adicción a las redes sociales
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Existen multitud de adicciones tanto químicas como no químicas. Entre ellas, nos encontramos en la actualidad con una que está en continuo crecimiento y que ha sido objeto de creciente investigación en los últimos años: la adicción a las redes sociales. Los síntomas que puede desencadenar el uso problemático de Internet son comparables, en su manifestación conductual, a los criterios empleados para diagnosticar otras adicciones comportamentales.

Es importante señalar que, a día de hoy, la adicción a las redes sociales no constituye un diagnóstico formal ni en el DSM-5 ni en la CIE-11 de la OMS, que solo reconoce el trastorno por uso de videojuegos como adicción comportamental relacionada con la tecnología. No obstante, la comunidad científica acumula evidencia suficiente para considerar que el uso problemático de redes sociales merece una conceptualización propia (Kuss y Griffiths, 2017).

En el mundo de Internet se han desarrollado multitud de nuevas conductas. Nos ha condicionado en nuestro modo de relacionarnos, de comunicarnos y de trabajar. Las nuevas tecnologías están ya al alcance de prácticamente todo el mundo y, tal y como se ha comprobado, tienen características que pueden resultar muy adictivas, especialmente para los jóvenes.

Las redes sociales cuentan con características como la accesibilidad, la intimidad, la disponibilidad, la alta estimulación y la reciprocidad. Componentes todos ellos que, al asociarse con el anonimato que ofrece Internet, sirven para enganchar especialmente a las personas más jóvenes, que están en pleno proceso de desarrollo de la personalidad e identidad.

Esta adicción comportamental se manifiesta a través de conductas repetitivas que sirven para aliviar la tensión. Estos comportamientos acaban siendo contraproducentes, ya que se genera una urgencia para completar una conducta y un malestar asociado si no es posible realizarla. Esta es la base de la adicción: un deseo compulsivo y un síndrome de abstinencia que genera un gran malestar cuando no se consigue llevar a cabo la conducta deseada. Veamos a continuación con más detalle qué supone la adicción a las redes sociales, cómo se manifiesta y qué tipo de medidas se están llevando a cabo para dar solución a esta problemática.

¿Qué es la adicción a las redes sociales?

Adicto a las redes sociales

Muchas personas tienen la creencia de que las nuevas tecnologías y las redes sociales son algo que no puede producir ningún tipo de daño, que solo sirven de entretenimiento y diversión, y que no tienen capacidad para generar un síndrome de abstinencia propio de las adicciones.

La realidad que se ha impuesto en los últimos años es que la adicción a las redes sociales se está convirtiendo en algo cada vez más común, precisamente porque se ha infravalorado el poder que tienen. Cada vez son más las personas a las que les produce una gran ansiedad alejarse un momento del móvil. Que se les olvide en algún sitio o quedarse sin batería son situaciones que desencadenan un gran malestar.

No cabe duda de que las nuevas tecnologías y las redes sociales han generado beneficios sorprendentes en nuestra sociedad, llegando a cambiar incluso nuestra forma de vida en muchos aspectos. Pero tal y como indican los expertos: si condicionamos nuestras vidas a este tipo de dispositivos, esto puede tener graves repercusiones para la salud.

El papel de la dopamina y los programas de refuerzo variable

Las redes sociales están diseñadas para activar el sistema de recompensa cerebral. Cada vez que recibimos un “me gusta”, un comentario o una notificación, nuestro cerebro libera dopamina, el neurotransmisor asociado a la anticipación de recompensas. Sin embargo, conviene matizar que la liberación de dopamina es un mecanismo fisiológico normal que se activa ante muchas actividades placenteras cotidianas (comer, hacer ejercicio, socializar), y no implica por sí sola una equivalencia con el efecto de sustancias como la cocaína, cuyo impacto neuroquímico es cualitativamente distinto.

Lo que hace especialmente atrapante a las redes sociales es el programa de refuerzo de razón variable: las recompensas sociales (likes, comentarios, mensajes) llegan de forma impredecible, de manera similar al mecanismo de las máquinas tragaperras. La investigación en psicología del aprendizaje ha demostrado que los programas de refuerzo variable son los que generan conductas más resistentes a la extinción, es decir, las más difíciles de abandonar (Skinner, 1957). No sabemos cuándo llegará la siguiente notificación gratificante, y esa incertidumbre nos mantiene comprobando el móvil de forma compulsiva.

El FOMO como factor de mantenimiento

Otro factor clave en el mantenimiento de esta conducta adictiva es el FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse algo). Se trata de la aprensión generalizada de que otros puedan estar teniendo experiencias gratificantes de las que uno está ausente. El FOMO impulsa la necesidad constante de estar conectado para no quedarse al margen de conversaciones, eventos o tendencias, y se ha identificado como un predictor significativo del uso problemático de redes sociales.

Aunque desde siempre se han asociado las adicciones sobre todo a las drogas, en realidad cualquier tipo de actividad que resulte placentera y de la que nos volvamos dependientes es susceptible de convertirse en una conducta adictiva. Con las redes sociales está sucediendo precisamente esto: llegan a desencadenarnos emociones que van desde un deseo intenso hasta la obsesión. La dependencia cada vez es mayor y el malestar asociado a su ausencia da lugar al síndrome de abstinencia.

Signos para saber si somos dependientes de las redes sociales

Un gran número de personas es cada vez más susceptible a este tipo de adicciones. Es algo que está al alcance de todos y, además, dedicamos mucho tiempo al cabo del día a este tipo de cuestiones. Si quieres saber si tu pasión se ha convertido en una obsesión y adicción, presta atención a estos síntomas con los que cuentan las personas adictas a las redes sociales:

Privación del sueño

Llegar a dormir incluso menos de 5 horas por la necesidad de estar conectado a la red, dedicando unos tiempos de conexión muy altos durante todo el día.

Pérdida de la noción del tiempo

Pérdida de la noción del tiempo

Intentar desconectarse y limitar el tiempo de conexión, y no llegar a conseguirlo debido a que se pierde la noción del tiempo.

Revisiones frecuentes

Estar durante una gran parte del día revisando los perfiles de las redes sociales, esperando feedback positivo en las interacciones y publicaciones.

Compartir todo lo que pasa en tu vida

Esto es algo muy frecuente en la adicción: querer capturar cualquier momento del día para compartirlo en las redes sociales. Hacer fotos de las comidas diarias y de cada uno de los momentos que se viven.

Preferir el contacto vía Internet

Llegar a sustituir el quedar con las personas de tu entorno por hablar con ellas a través de la red. Sentir una mayor comodidad teniendo charlas a través de Internet.

Descuido de actividades cotidianas

Descuidar actividades importantes, como puede ser el estudio, el contacto con la familia, quedar con las amistades e incluso el cuidado de la propia salud.

No puedes salir de casa sin tu móvil

Miedo a salir de casa sin el móvil

Que salir de casa sin el móvil o estar sin él durante un tiempo suponga un gran malestar y ansiedad, llegando a provocar estrés e incluso taquicardias.

Constantemente conectado

Hasta el punto de pensar de forma continua en la red, Internet o el smartphone, incluso cuando no se está conectado. Sentir una gran irritación cuando la red va lenta o la conexión tiene fallos.

Mentir sobre el tiempo de conexión

Se reciben quejas por parte del entorno sobre el tiempo que se pasa frente a la pantalla atendiendo a las redes o conectado a Internet. Se miente sobre el tiempo real que se está conectado para no recibir más acusaciones.

La Escala de Adicción a Redes Sociales de Bergen (BSMAS)

Para evaluar de forma más rigurosa si existe un uso problemático, los profesionales pueden recurrir a herramientas validadas como la Bergen Social Media Addiction Scale (BSMAS), desarrollada por Andreassen et al. (2016). Esta escala evalúa seis componentes centrales de la adicción: prominencia (preocupación constante por las redes), modificación del estado de ánimo (usar redes para sentirse mejor), tolerancia (necesidad creciente de uso), síndrome de abstinencia (malestar al no poder conectarse), conflicto (problemas interpersonales derivados del uso) y recaída (volver a patrones de uso excesivo tras un periodo de control). La BSMAS ha sido adaptada y validada en múltiples idiomas, incluido el español.

En definitiva, la adicción a las redes sociales queda instaurada cuando existe un uso excesivo y una pérdida de control, apareciendo el síndrome de abstinencia característico de cualquier adicción: ansiedad, irritabilidad y estado de ánimo depresivo ante la imposibilidad temporal de acceder a las redes. Más que el tiempo que pasa conectada, lo determinante en la persona adicta es el grado de interferencia con las actividades de su vida cotidiana.

Factores que predisponen a la adicción a las redes sociales

No todas las personas bajo las mismas circunstancias desarrollan este tipo de adicción. Existen factores de riesgo asociados y unas características psicológicas y emocionales que hacen que ciertas personas sean especialmente vulnerables.

¿Por qué los jóvenes son un grupo de riesgo para este tipo de adicción?

Jóvenes y adicción a las redes sociales

Se ha demostrado que la mayoría de este tipo de adicciones se producen en el sector de la población más joven. Esto se debe a que están en un periodo en el que muestran una especial rebeldía con respecto a los padres y tienen tendencia a la búsqueda de nuevas experiencias y emociones. Son quienes más se conectan a Internet y especialmente a las redes sociales, y también quienes más familiarizados están con las nuevas tecnologías.

Estos son algunos de los factores psicológicos con los que cuentan los jóvenes especialmente vulnerables a generar adicciones a las nuevas tecnologías:

En relación a la personalidad

  • Búsqueda de nuevas sensaciones.
  • Impulsividad.
  • Estilo inadecuado ante el afrontamiento de las adversidades.
  • Baja autoestima.
  • Baja tolerancia a los estímulos desagradables.

Vulnerabilidad emocional

  • Relaciones sociales más bien pobres.
  • Carencias afectivas.
  • Falta de cohesión familiar.
  • Estado de ánimo disfórico, con tendencia depresiva.

Medidas preventivas y de intervención

Lo más recomendable, al igual que con cualquier otra adicción, es acudir a un profesional especializado que realice una evaluación adecuada y proponga un tratamiento adaptado a las necesidades de cada persona.

Los especialistas proporcionan una serie de recomendaciones para prevenir y abordar este tipo de adicción:

Reconocimiento del problema

Este es un paso fundamental. Reconocer que se tiene un problema es imprescindible, ya que si no se reconoce no se pondrán los recursos suficientes en marcha para solucionarlo. Cuando hay un reconocimiento, entonces hay una predisposición para superarlo, y de esta manera se puede buscar ayuda y obtener buenos resultados.

Comprometerse con un tiempo de desconexión

A las personas con la adicción ya instaurada les resulta imposible desconectar durante un tiempo de las redes sociales. Por eso, antes de que llegue ese momento, hay que comprometerse al menos una vez a la semana a dejar un día sin conectarse, sin atender a las redes sociales, y de esta forma romper con el hábito que puede llevar a la adicción.

Reforzar la capacidad de autocontrol

El deseo y la ansiedad por ver las redes sociales genera un placer que produce en el cerebro una necesidad cada vez mayor de este estímulo. Es importante tomar conciencia de esta sensación creciente para esforzarse en prestar atención a otra ocupación; si es de tipo físico, como realizar algún deporte, mucho mejor. Este momento es especialmente importante, ya que se interrumpe el impulso y se retoma el control de la situación.

Eliminación de las notificaciones

Las notificaciones de las redes sociales se sirven de alertas para provocar un uso reiterativo. Como hemos visto, las notificaciones son el vehículo principal del programa de refuerzo variable que mantiene la conducta adictiva. Si se limitan o eliminan, se reduce significativamente este vínculo.

Controlar el tiempo

Como se ha señalado, uno de los síntomas de este tipo de adicciones es perder la noción del tiempo. Es recomendable llevar el control del tiempo que se dedica al día a las redes sociales. Midiendo el tiempo que se emplea se toma una mayor conciencia de lo que está suponiendo en nuestras vidas y qué actividades estamos descuidando.

Analizar lo que aportan las redes sociales a nuestras vidas

Reflexionar acerca de en qué estamos empleando nuestro tiempo nos ayuda a tomar conciencia. Para ello es importante que nos cuestionemos si estamos aprendiendo algo que nos resulte interesante, si están mejorando nuestro negocio o redes laborales, y qué nos aportan las redes sociales con respecto a otras actividades. Las conclusiones a las que lleguemos pueden ser realmente reveladoras. Al menos, cuestionarnos todo esto nos servirá para estar más presentes en la realidad.

Referencias

  • Andreassen, C. S., Torsheim, T., Brunborg, G. S. y Pallesen, S. (2016). Development of a Facebook Addiction Scale. Psychological Reports, 110(2), 501-517.
  • Andreassen, C. S., Pallesen, S. y Griffiths, M. D. (2017). The relationship between addictive use of social media, narcissism, and self-esteem: Findings from a large national survey. Addictive Behaviors, 64, 287-293.
  • Kuss, D. J. y Griffiths, M. D. (2011). Online Social Networking and Addiction: A Review of the Psychological Literature. International Journal of Environmental Research and Public Health, 8(9), 3528-3552.
  • Kuss, D. J. y Griffiths, M. D. (2017). Social Networking Sites and Addiction: Ten Lessons Learned. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(3), 311.
  • Przybylski, A. K., Murayama, K., DeHaan, C. R. y Gladwell, V. (2013). Motivational, emotional, and behavioral correlates of fear of missing out. Computers in Human Behavior, 29(4), 1841-1848.
  • Skinner, B. F. (1957). Verbal Behavior. Appleton-Century-Crofts.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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