Etapas del dibujo en el niño
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El desarrollo del dibujo en el niño es un indicador evolutivo muy importante. Es por eso que los psicólogos le han dedicado mucho tiempo a la observación y el análisis del dibujo, y han realizado diferentes clasificaciones de acuerdo a las características del mismo, relacionándolo, a su vez, con determinada etapa evolutiva en el niño.
El desarrollo del dibujo en el niño lo podemos dividir para estudiarlo en cuatro grandes etapas:
- Del garabateo: De dos a cuatro años aproximadamente.
- Pre-esquemática: De cuatro a siete años aproximadamente.
- Esquemática: De siete a nueve años aproximadamente.
- De la pandilla o realista: De nueve a doce años aproximadamente.
¿Qué nos dice el niño con su dibujo?

Desde el momento en que el niño empieza a dibujar, comienza a descubrir una nueva forma de expresarse y comunicarse con el mundo exterior.
Los dibujos de los niños pueden decirnos mucho acerca de su personalidad. En estos, el niño puede plasmar diferentes emociones y visiones del mundo que los rodea; como sus miedos, alegrías, sueños, deseos, pesadillas e interpretaciones de sí mismo y de otras personas. El poder comprender los dibujos de los niños en cada etapa de su desarrollo, es una gran herramienta para los adultos -ya sean padres, maestros o cuidadores-, que nos ayuda a entender y descifrar sus pensamientos.
Para saber que nos intenta comunicar el niño con su dibujo, solo basta prestarle atención y jugar con él haciéndole preguntas acerca del mismo. Pueden ser preguntas tales como, lo que la gente en el dibujo está haciendo, o quienes son las personas o los elementos que se encuentran en el dibujo y que función cumplen. Estas simples preguntas pueden revelar cosas ocultas del niño, que tal vez nunca las expresó de otra manera. También para los padres, puede ser una gran herramienta que les ayude a descubrir como los perciben sus hijos.
El uso del color también es un gran indicador acerca de las emociones de nuestros niños. Si el niño utiliza a menudo los colores oscuros como negros y rojos repetidamente en sus dibujos, puede ser señal de que algo anda mal en su salud mental. Una repetición de colores oscuros, como el negro, tiende a ser un signo que indica dolor, angustia y depresión; una repetición frecuente del color rojo, puede indicar sentimientos violentos, de ira, frustración y ansiedad. Por el contrario, los colores más tranquilos como azules y rosas, muestran serenidad y armonía, por lo que podemos deducir que la salud psíquica del niño se encuentra estable.
Otra de las técnicas que se utilizan para analizar los dibujos de los niños, son las posiciones. Por ejemplo, si el dibujo se encuentra en la parte superior o inferior de la hoja, o si se encuentra del lado izquierdo a del lado derecho de la misma. Si el dibujo se encuentra en la parte inferior de la hoja, puede tratarse de problemas relacionados con la inseguridad y baja autoestima, a diferencia de si se encuentra en la parte superior, que puede significar egocentrismo, exceso de alta autoestima, o algún trastorno narcisista.
Cuando el niño dibuja figuras, el tamaño es algo a tener en cuenta, puesto que muestra la jerarquía de la persona según la visión del niño. Aquellas figuras que son más grandes, son las personalidades más dominantes, mientras que los más pequeños ocupan un lugar jerárquico inferior. Aquellas figuras a las cuales el niño representa con manos exageradas podrían significar alguien agresivo, mientras que una figura con pies pequeños podría significar que un niño o a quien represente la figura se siente inestable o fuera de equilibrio. Si esta última figura representada es un padre o cuidador del niño, podría significar que este lo ve como alguien inestable y se siente poco protegido por esa persona.
Es importante recordar que la interpretación de los dibujos infantiles nunca debe hacerse de forma aislada. Un solo dibujo no es suficiente para establecer conclusiones sobre el estado emocional del niño. Se requiere un análisis contextualizado, observando patrones a lo largo del tiempo y teniendo en cuenta el entorno familiar, escolar y social del menor. Ante cualquier duda, se recomienda consultar con un profesional de la psicología infantil.
Referencias
- Lowenfeld, V. & Brittain, W.L. (1987). Creative and Mental Growth. New York: Macmillan.
- Lowenfeld, V. (1961). Desarrollo de la capacidad creadora. Buenos Aires: Kapelusz.
- Luquet, G.H. (1927). Le dessin enfantin. París: Alcan.
- Koppitz, E.M. (1968). Psychological Evaluation of Children’s Human Figure Drawings. New York: Grune & Stratton.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.