Lacan y la cuestión del deseo

Jacques Lacan (psicoanalista francés) introduce un nuevo regreso al Freudianismo, con un nuevo énfasis en el inconsciente, como el núcleo de nuestro ser. La lectura freudiana de Lacan implica principalmente la comprensión de que el inconsciente debe entenderse íntimamente ligado a las funciones y la dinámica del lenguaje. El pilar central de la teoría psicoanalítica de Lacan es que “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”.

Lacan sugiere en sus ensayos, hacer énfasis en la prioridad del otro y en nuestra subjetividad, marcándolo con significantes e imágenes. En palabras del autor: “nacemos prematuros, sin poder defendernos, lo que nos crea una dependencia absoluta de otro”.

Estamos alienados en el otro y nuestro deseo por ende se alinea en ese otro, por ello plantea que el deseo es el deseo del otro, del gran otro, de donde vienen los significantes. Por ejemplo: el bebé busca que su madre lo desee y a medida que transcurren los años ese sentimiento  de ser deseado continúa, pues seguimos buscando que el otro nos desee. El deseo del otro nos marca y va a hacer que deseemos lo que se desea para nosotros.

El énfasis de Lacan es que, en los intentos del niño por satisfacer sus necesidades quedan atrapados en la dialéctica de sus intercambios con los demás. Debido a que su sentido del yo solo se obtiene al identificarse con las imágenes de los otros (o a sí mismo en el espejo, como una especie de otro), Lacan argumenta que es evidente que el niño deseará como el otro o a través de otro u otros, por ejemplo, es completamente posible que un objeto sea deseable para los individuos porque perciben que otros lo desean, de modo que cuando el deseo de los demás se pierde, el objeto también pierde su atractivo para el sujeto.

También te puede interesar:  Inteligencia emocional: concepto y categorías

El lugar simbólico nos precede y nos marcará. Nacemos en un mundo de significantes e intercambios simbólicos. El deseo nunca es puro, ni va de uno dirigido a otro, sino que va a estar marcado por el significante, es deseo en movimiento, articulado en una red significante.

Para Lacan, los dos mecanismos de trabajo de sueños identificados por Freud, la condensación y el desplazamiento, corresponden a los polos básicos del lenguaje, es decir, la metáfora y la metonimia. En la interpretación del sueño freudiano, un elemento en un sueño puede significar algo más por desplazamiento.

Publicidad

Qué es el significante para Lacan

¿Qué es el significante para Lacan?

El concepto de el significante es crucial para el psicoanálisis lacaniano. Dicho concepto puede resultar extraño para las personas que están más familiarizadas con la teoría freudiana.

Lacan distingue tres términos: el signo, el rastro y el significante.

El signo es el equivalente al código en el reino animal. Es una equivalencia completa de cosa y significado que no permite ambigüedad.
El rastro es la marca de una ausencia, de un objeto perdido.
El significante es un signo sin ningún referente. No se refiere a nada, aunque comparte la ausencia de rastreo como su característica fundamental. Reconocemos un significante por referencia a su lugar entre otros significantes. El significante orienta al sujeto con respecto a todos los  demás significantes que estructuran el sentido de sí mismo y del mundo. Es precisamente esta función primariamente estructural o formal la que subyace a la afirmación lacaniana crucial de que los significantes  son en realidad “significantes vacíos” o “significantes sin significado”.

Lacan y la cuestión del deseo
5 (100%) 1 voto


Te podría interesar