Fases del desarrollo afectivo-sexual
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Según Freud, toda la tensión del ser humano se debe a la acumulación de libido (energía sexual) y todo el placer proviene de su descarga. Por tanto, él mismo propuso, dentro de sus teorías psicoanalíticas, una teoría que muestra el desarrollo psicosexual o afectivo-sexual de los individuos.
Dentro de la sexualidad infantil hay tres zonas erógenas que prevalecen y, por ende, tres fases pregenitales. Freud utiliza el término fase porque es mucho más flexible y laxo que hablar de período o etapa del desarrollo afectivo-sexual. Cada fase tiene un gran dinamismo y plasticidad. Las características de cada una de estas fases forman parte de la personalidad del sujeto adulto. Las características que vemos en las fases de alguna forma nos diferencian como personas y nos dotan de rasgos de la personalidad.
En tanto, podemos afirmar que no termina una fase y comienza otra de forma abrupta, lo cual tiene que ver con los conceptos de fijación y regresión.
Concepto de fijación y regresión
La regresión es un mecanismo de defensa normal que defiende a la psique frente a la angustia. Dicho mecanismo va de la mano con la fijación, puesto que la fijación va a determinar a qué etapa se va a regresar y, mientras no se resuelva el conflicto que ocasionó la fijación, el sujeto permanecerá estancado en esa etapa.
Según Freud, cuando nacemos tenemos un monto determinado de libido, el cual es como un ejército que se va dejando en cada fase. Si ciertos problemas no se resuelven en la etapa adecuada, se producen las fijaciones. La energía sexual liberada en cada fase también tiene que ver con la fijación, que se puede dar por excesiva satisfacción, frustración o un interjuego de ambos. Vamos a tener un cierto monto de libido fijado en cada fase, por tanto se espera que en cada fase no se gaste más de lo normal, lo que asegura un tránsito adecuado por la sexualidad infantil y la posterior fase genital.
La regresión, en tanto, es un movimiento hacia el pasado, pero también progresivo, pues el sujeto que regresa nunca queda en el mismo lugar que estaba. La carga de la libido que queda fijada tiene que ver con el entorno. Las primeras experiencias que tiene el niño marcan la carga de fijación de la libido, por lo tanto, para que el tránsito sea adecuado, las experiencias tienen que estar más o menos equilibradas, de manera que una etapa superada sea vista como un terreno en donde la persona se va a manejar mejor.
Etapas del desarrollo afectivo-sexual
El desarrollo afectivo-sexual se compone de cinco etapas diferentes —tres fases y dos períodos—, las cuales se encuentran directamente relacionadas.
Fase oral: de 0 a 18 meses
En la etapa oral, la principal fuente de satisfacción del bebé se produce a través de la boca, por lo que el reflejo de succión es especialmente importante en esta etapa. La boca es considerada un elemento indispensable para la supervivencia; el reflejo de succión es lo que le permite al bebé alimentarse y comenzar a descubrir el mundo con su sentido del gusto.
En la etapa oral el bebé obtiene el placer de la estimulación oral a través de actividades que lo satisfacen, como la degustación y la succión. Freud distinguía dos subfases dentro de esta etapa:
- Fase oral pasiva (0-6 meses): centrada en la succión y la incorporación. El bebé depende completamente del otro para su satisfacción.
- Fase oral activa o sádica (6-18 meses): coincide con la aparición de los dientes. El bebé comienza a morder, lo que introduce una ambivalencia entre placer y agresión.

Fase anal: de 18 meses a 3 años
La fase anal se basa principalmente en el control de esfínteres. Para Freud, el principal conflicto en esta etapa es el entrenamiento para comenzar a ir al baño y aprender a controlar sus necesidades corporales. Los padres cumplen un papel fundamental en esta fase, pues dependiendo de su enseñanza y entrenamiento se verán los logros obtenidos.
Cuando el niño logra controlar sus esfínteres, siente que ha logrado una meta y se siente satisfecho por su logro, lo que conduce a una mayor independencia y capacidad de autoconfianza.
Freud identificó dos subestadios:
- Fase anal expulsiva: el niño experimenta placer en la expulsión. Si los padres son excesivamente permisivos, el niño puede desarrollar rasgos de desorden o generosidad excesiva.
- Fase anal retentiva: el placer se centra en retener. Un entrenamiento demasiado estricto puede generar rasgos de obstinación, orden excesivo o tacañería.
Fase fálica: de 3 a 6 años
Según la teoría psicoanalítica, en esta fase es cuando el niño comienza a formar su personalidad, usualmente a partir de los 5 años. En esta etapa comienza a tomar control el “yo” sobre la mente del niño. Ya no todo es impulsivo e instintivo. El niño comienza a entender que existe un mundo que lo rodea y debe medir sus acciones de acuerdo a dicho mundo.
Según Freud, las experiencias tempranas vividas en etapas anteriores juegan un papel sumamente importante en el desarrollo de la personalidad.
El foco principal de la libido en la fase fálica son los genitales. A partir de los tres años los niños comienzan a descubrir las diferencias entre sexos. En esta fase es donde surgen el complejo de Edipo y el complejo de Electra. En estos dos complejos, los niños entran en un conflicto interno donde se sienten atraídos por su progenitor del sexo opuesto, tomando al otro progenitor como su rival.
La resolución del complejo de Edipo es fundamental, ya que a través de ella se produce la identificación con el progenitor del mismo sexo y se interiorizan las normas morales, dando origen al superyó.
Período de latencia: de 6 a 12 años
Luego de transcurridas las tres fases, sobreviene el período de latencia, que corresponde con el período escolar, de los seis a los doce años. El mismo es un período y no una fase porque no tiene una zona erógena rectora y, por lo tanto, no se generan ni fijación ni regresión.
Durante el período de latencia el “superyó” continúa desarrollándose rápidamente; el “yo” se interpone entre el “ello” y el “superyó” para intentar lograr un punto medio, donde se pueda lograr satisfacer las necesidades teniendo en cuenta el contexto social. Aquí es cuando los niños desarrollan habilidades sociales, valores y aprenden a relacionarse con personas que se encuentran fuera del entorno familiar.
En el período de latencia, la energía sexual aún se encuentra presente, pero es dirigida a otras áreas de interés, por ejemplo: la energía sexual de los niños en nivel escolar puede ser canalizada en áreas intelectuales o áreas sociales. La sublimación se convierte en el mecanismo de defensa predominante durante esta etapa.
Pubertad: a partir de los 12 años

La pubertad es el comienzo de la sexualidad genital. En este período la libido comienza a reactivarse nuevamente y la energía sexual que había sido derivada a otras áreas en el período de latencia vuelve a focalizarse en los genitales, ahora con la intención de satisfacer su necesidad sexual.
Si las anteriores etapas del desarrollo psicosexual se han desarrollado con éxito, el objetivo de esta etapa será establecer un equilibrio entre las diversas áreas de la vida del individuo. La persona desarrolla la capacidad de establecer relaciones afectivas maduras y de integrar las pulsiones sexuales de forma socialmente aceptable.
Críticas y limitaciones de la teoría
Es importante señalar que la teoría del desarrollo psicosexual de Freud ha sido ampliamente debatida y criticada desde diversas corrientes de la psicología:
- Se considera que sobrevalora el papel de la sexualidad en el desarrollo infantil.
- La evidencia empírica que respalda las fases psicosexuales es limitada.
- Algunos de sus planteamientos, como el complejo de Electra, han sido cuestionados por su sesgo de género.
- Teorías posteriores, como las de Erikson (desarrollo psicosocial) o Piaget (desarrollo cognitivo), complementan la comprensión del desarrollo infantil desde perspectivas más amplias.
No obstante, la obra de Freud sentó las bases del psicoanálisis y su influencia en la psicología contemporánea sigue siendo significativa.
Referencias
- Freud, S. (1905). Tres ensayos sobre teoría sexual. Obras Completas. Amorrortu Editores.
- Laplanche, J., & Pontalis, J. B. (1996). Diccionario de Psicoanálisis. Paidós.
- Erikson, E. H. (1963). Childhood and Society (2.ª ed.). W. W. Norton & Company.
- American Psychological Association. Psychosexual development. APA Dictionary of Psychology

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.