Principio de placer - Principio de realidad

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Principio de placer - Principio de realidad
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Tanto el principio del placer como el de realidad son dos principios psicoanalíticos propuestos por Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) en su teoría del psicoanálisis. Estos dos procesos inconscientes fueron sugeridos por Freud, entre otros tantos, para explicar el comportamiento de la mente humana. Comprender ambos principios resulta esencial para entender cómo se regula la vida psíquica del ser humano, desde los impulsos más primitivos hasta las conductas socialmente adaptadas.

Principio de placer

Según el principio del placer, el conjunto de la actividad psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer. Este principio fue utilizado por Sigmund Freud para caracterizar la tendencia de las personas a buscar placer y evitar el dolor. Dado que el displacer va ligado al aumento de las cantidades de excitación y el placer a la disminución de las mismas, el principio de placer constituye un principio económico en materia energética.

En la teoría psicoanalítica el principio de placer se encuentra ligado a la parte del inconsciente dedicada a satisfacer los impulsos de placer y deseos libidinales del individuo, el ello. Tal proceso se esfuerza por ganar placer; por tanto, la actividad psíquica se retrae de cualquier acontecimiento que pueda provocar desagrado.

El ello intentará a toda costa satisfacer los impulsos instintivos que generan placer y permiten que la energía psíquica fluya libremente, pero el yo no se lo permite, pues sabe que existe un contexto cultural y social al que debe amoldarse; ahí es donde entra en juego el principio de realidad.

Características del principio de placer

  • Inmediatez: busca la satisfacción instantánea de los deseos sin considerar las consecuencias.
  • Atemporal: no tiene noción del tiempo; el impulso exige ser satisfecho en el momento presente.
  • Ausencia de contradicción: en el inconsciente, los deseos opuestos pueden coexistir sin generar conflicto lógico.
  • Proceso primario: la energía psíquica fluye libremente mediante mecanismos como el desplazamiento y la condensación.
  • Sustitución de la realidad: reemplaza la realidad exterior por la realidad psíquica, creando imágenes mentales del objeto deseado.

Ejemplo de principio de placer: Uno de los ejemplos más claros que muestra el dominio y poder de este proceso son los sueños y nuestra tendencia a despertarnos de las impresiones angustiosas. En los sueños, el inconsciente satisface deseos reprimidos de forma simbólica, sin las restricciones que impone la vida consciente.

Principio de placer

El principio de placer en la vida cotidiana

El principio de placer se manifiesta constantemente en la vida diaria, aunque muchas veces no somos conscientes de ello. Cuando una persona pospone una tarea desagradable para realizar una actividad placentera, está actuando bajo la influencia de este principio. Del mismo modo, las compras impulsivas, la búsqueda inmediata de gratificación a través de la comida o las redes sociales, y la tendencia a evitar situaciones conflictivas son manifestaciones de esta tendencia psíquica fundamental.

Freud señaló que el principio de placer opera de forma predominante durante la infancia, cuando el aparato psíquico aún no ha desarrollado los mecanismos necesarios para postergar la satisfacción. Un bebé que llora cuando tiene hambre y se calma al ser alimentado está actuando exclusivamente bajo este principio.

Principio de realidad

El principio de la realidad es exactamente el contrario del principio del placer; el mismo se encuentra gobernado por el yo, que controla la mentalidad de gratificación instantánea del ello.

En este principio se presenta en la mente algo que no solamente es agradable, sino lo que es algo real, aunque puede llegar a ser desagradable.

Desde que nacen, los niños tienden a buscar la gratificación inmediata. Solo quieren las cosas que les generan placer y evitan el dolor en la medida que puedan. Sin embargo, a medida que los niños crecen comienzan a comprender que a veces deben tolerar el dolor y retrasar la gratificación, se vuelven más realistas sobre sus deseos y empiezan a comprender que la vida tiene sus limitaciones, en este momento comienzan a operar bajo las órdenes del principio de realidad.

El yo detiene los impulsos instintivos del ello y los amolda a las situaciones reales, pues este sabe que los impulsos de placer enviados por el ello desde la mente inconsciente no siempre serán bien recibidos por el mundo exterior y el contexto cultural en el que se encuentre el sujeto. El principio de realidad se encuentra principalmente regido por la moral y es parte de la mente consciente del individuo.

Características del principio de realidad

  • Aplazamiento de la satisfacción: la gratificación no se abandona, sino que se pospone hasta encontrar el momento y la forma adecuados.
  • Temporalidad: a diferencia del principio de placer, opera dentro de una secuencia temporal lógica.
  • Evaluación de consecuencias: antes de actuar, el yo evalúa las posibles repercusiones de la conducta.
  • Proceso secundario: la energía psíquica se liga y circula de forma controlada.
  • Adaptación al entorno: el sujeto ajusta su comportamiento a las normas sociales, culturales y morales.

Desde el punto de vista económico, el principio de realidad corresponde a una transformación de energía libre en ligada; desde el punto de vista tópico, caracteriza esencialmente al sistema preconsciente-consciente, y desde el punto de vista dinámico, se basa sobre cierto tipo de energía pulsional que se hallaría más especialmente al servicio del yo.

El principio de realidad en el desarrollo infantil

El desarrollo del principio de realidad es un proceso gradual que se inicia en los primeros años de vida. A medida que el niño interactúa con su entorno, aprende que no todos sus deseos pueden ser satisfechos de forma inmediata. Este aprendizaje es fundamental para el desarrollo de la tolerancia a la frustración, la capacidad de planificación y la socialización.

Los padres y cuidadores desempeñan un papel crucial en este proceso, ya que son quienes introducen al niño en las normas y limitaciones del mundo real. Cuando un padre le dice a un niño que debe esperar su turno para jugar o que no puede comer dulces antes de la comida, está contribuyendo al fortalecimiento del principio de realidad.

Ejemplo: Un claro ejemplo del principio de realidad puede ser la violencia. Por ejemplo, si en un cruce de palabras el sujeto se encontrara regido por el principio de placer y lo domina la ira, el mismo tenderá a reaccionar violentamente hacia la otra persona, sin importarle las consecuencias de sus actos; en cambio, cuando se encuentra gobernado por el principio de realidad, el sujeto sabe que reaccionar violentamente no será bien visto, y no logrará nada, incluso sentirá placer por unos minutos y luego sentirá remordimiento, por tanto decide solucionar la situación de otra manera que se amolde a la realidad. Otro ejemplo pueden ser los impulsos sexuales; una persona con deseo sexual alto debe aprender a controlar sus impulsos, pues sería poco práctico y socialmente inaceptable tener relaciones sexuales cada vez que lo deseara.

Principio de realidad

La búsqueda de la satisfacción y el mundo exterior

Ambos principios forman un par, modificando el principio de realidad al de placer en la medida que logra imponerse como principio regulador. La búsqueda de la satisfacción ya no se efectúa por los caminos más cortos como cuando bebés, sino mediante rodeos y aplaza su resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo exterior. Por ejemplo, si un bebé quiere orinar lo hace en el momento, mientras que siendo adultos y si estamos en una reunión, aplazamos las ganas de orinar en pro de otros fines.

Estos dos principios pueden ser comparados con el triunfo de la razón sobre la pasión, la cabeza sobre el corazón y la mente racional sobre emocional.

Relación entre ambos principios y la estructura de la personalidad

Es importante comprender que el principio de placer y el principio de realidad no operan de forma aislada, sino que interactúan constantemente dentro de la estructura psíquica. Freud describió tres instancias que conforman la personalidad:

  • El ello: reservorio de los impulsos instintivos, opera exclusivamente bajo el principio de placer.
  • El yo: instancia mediadora que intenta conciliar las exigencias del ello con las demandas de la realidad exterior y las normas del superyó.
  • El superyó: representa las normas morales internalizadas, los ideales y las prohibiciones aprendidas durante la socialización.

El equilibrio entre estos tres componentes es lo que determina la salud psíquica del individuo. Cuando el yo logra mediar eficazmente entre las demandas del ello y las restricciones del superyó, el sujeto alcanza una adaptación saludable. Cuando este equilibrio se rompe, pueden aparecer síntomas neuróticos, ansiedad o malestar psicológico.

El más allá del principio de placer

En 1920, Freud publicó su obra Más allá del principio de placer, donde revisó y amplió su teoría original. En esta obra, Freud observó que ciertas conductas no podían explicarse únicamente por la búsqueda de placer y la evitación del dolor. Los sueños traumáticos repetitivos de los veteranos de guerra, por ejemplo, parecían contradecir el principio de placer, ya que reproducían experiencias dolorosas en lugar de cumplir deseos.

A partir de estas observaciones, Freud introdujo el concepto de pulsión de muerte (Tánatos), que coexiste con la pulsión de vida (Eros). La pulsión de muerte explicaría la tendencia del organismo a retornar a un estado inorgánico, la compulsión a la repetición y ciertos comportamientos autodestructivos que van en contra del principio de placer.

Aplicación clínica de estos conceptos

En la práctica clínica psicoanalítica, la comprensión de estos dos principios resulta fundamental para interpretar los síntomas y las conductas de los pacientes. Muchos conflictos psicológicos surgen de la tensión entre el deseo de satisfacción inmediata y la necesidad de adaptarse a las exigencias del mundo real.

La terapia psicoanalítica busca, entre otros objetivos, fortalecer la capacidad del yo para mediar entre estas fuerzas opuestas, permitiendo al paciente encontrar formas más saludables y adaptativas de satisfacer sus necesidades sin caer en la represión excesiva ni en la actuación impulsiva.

Relevancia actual de estos conceptos

Aunque el psicoanálisis ha sido objeto de numerosas críticas y revisiones, los conceptos de principio de placer y principio de realidad siguen siendo relevantes en la psicología contemporánea. La investigación en neurociencia ha confirmado que el cerebro humano posee circuitos de recompensa que buscan el placer y circuitos de control ejecutivo que regulan la conducta, lo que guarda una notable analogía con la dualidad freudiana.

Además, estos conceptos son aplicables a fenómenos actuales como las adicciones (donde predomina el principio de placer sobre el de realidad), la procrastinación, el consumismo impulsivo y las dificultades para mantener hábitos saludables a largo plazo.

Referencias

  • Freud S. Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico (1911). En: Obras completas, vol. XII. Buenos Aires: Amorrortu Editores; 1991.
  • Freud S. Más allá del principio de placer (1920). En: Obras completas, vol. XVIII. Buenos Aires: Amorrortu Editores; 1992.
  • Laplanche J, Pontalis JB. Diccionario de psicoanálisis. Barcelona: Paidós; 1996.
  • Rycroft C. A Critical Dictionary of Psychoanalysis. 2nd ed. London: Penguin Books; 1995.
  • Bleichmar NM, Leiberman de Bleichmar C. El psicoanálisis después de Freud. Barcelona: Paidós; 1997.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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