El té de kombucha es un potente regulador intestinal e inmunitario

La composición de la bebida de kombucha depura el organismo, regula el tránsito intestinal, fortalece las defensas y cuida de nuestras articulaciones.

Tan popular como depurativo en las culturas asiáticas las propiedades terapéuticas de la bebida de kombucha no son aún tan conocidas en esta parte del mundo. Este té, fermentado naturalmente por la acción del hongo SCOBY, abarca un gran abanico de beneficios, garantes de salud.

Cómo tomar kombucha: dosis recomendadas

El también conocido como hongo de Manchuria o té de kombu es una bebida, refrescante y de sabor ácido, obtenida por la fermentación de un determinado cultivo de bacterias vivas y hongos llamado SCOBY (del inglés Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast).

Entre estos microorganismos encontramos:

  • Acetobacter
  • Lactobacillus
  • Bacterium xylinum
  • Bacterium Katogenum
  • Gluconacetobacter kombuchae
  • Candida stellata

Aunque pueden existir variaciones en las cepas, el té de kombucha nos brinda un elevado aporte de vitaminas (de los grupos B, C, D, E o K), aminoácidos, minerales (potasio, hierro, calcio o magnesio, entre otros), ácidos grasos esenciales y polifenoles, que se traducen en numerosos beneficios sistémicos para nuestra salud:

  • Su contenido en enzimas digestivas y vitamina B facilita la digestión, la obtención de energía, mejora la memoria y contrarresta el exceso de estrógeno aliviando los síntomas menstruales.
  • Por su actividad probiótica regula el metabolismo del tránsito intestinal disipando las molestias del estreñimiento y fortaleciendo el sistema inmunológico.
  • Al ser rica en glucosamina estimula la producción del ácido hialurónico sinovial, encargado de mantener lubricadas y flexibles las articulaciones. Cuida del cartílago y previene el desgaste de la articulación que provoca dolor en las osteoartritis.
  • Su ácido glucurónico mejora la función hepática y propicia la limpieza del organismo expulsando toxinas y haciendo frente a los radicales libres.
  • Reduce el riesgo de arteriosclerosis.
  • Mitiga la migraña, úlceras o cálculos renales.
  • Promueve la regeneración celular.

Como pauta general, se recomienda incrementar la ingesta de agua para coadyuvar en su función desintoxicante y no exceder de las 3 tazas diarias.

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Contraindicaciones de la kombucha

Contraindicaciones de la kombucha

Se recomienda que las personas alérgicas al té o los fermentados se abstengan de tomar la kombucha. Está desaconsejada su ingesta en:

  • Personas con trastornos de la coagulación, cardiopatías y enfermedades hepáticas o renales.
  • Embarazadas y lactantes, por los efectos sanguíneos de la heparina y los restos de alcohol.
  • Menores de 12 años.
  • Diabéticos.
  • Pacientes con un sistema inmunitario debilitado.
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Efectos secundarios

Generalmente, como consecuencia de una defectuosa conservación puede manifestarse intoxicación por presencia de metales pesados (cadmio, plomo…) que contaminan el preparado.

Entre los principales efectos secundarios destacamos:

  • Náuseas y vómitos
  • Erupciones cutáneas
  • Dolor de cabeza
  • Shock cardiovascular
  • Alteración hepática
  • Reacción alérgica
  • Acidosis metabólica por una ingesta superior a la recomendada

Interacciones con otros medicamentos

El té de kombucha tiene un ph ácido (entre 2 y 3) que, simultaneado con ciertos medicamentos sensibles a las condiciones ácidas, puede alterar sus efectos.

Cómo preparar y conservar kombucha

Preparar la kombucha
Para preparar la kombucha necesitaremos un cultivo de SCOBY

Al tratarse de un preparado fermentado debe pasar mucho tiempo en el recipiente, por lo que se recomienda el acero para preparar el té y el vidrio esterilizado para su conservación.

Siempre es preferible comprarlo ya preparado para evitar la contaminación cruzada, pero si deseamos producir nuestro propio kombucha solo necesitaremos:

  • 1 litro de agua mineral
  • 2 bolsitas de té
  • 1 cultivo de SCOBY
  • Media taza de vinagre de manzana
  • 50 gramos de azúcar

Preparamos el té, añadimos el azúcar y lo dejamos enfriar. Cuando esté tibio lo vertemos en el frasco de cristal y añadimos el SCOBY y el vinagre. Cerramos y tapamos el bote con un paño.

Para una correcta conservación debemos depositarlo en un lugar ventilado, con una temperatura oscilante entre los 21-25º C y libre de la radiación solar directa.

Una vez comencemos a consumirlo lo guardaremos en la nevera, siempre tapado.

Este preparado, casi mágico, nos ofrece interesantes beneficios para nuestra salud. Sin embargo, consultar con nuestro médico la idoneidad de su ingesta será una buena práctica que nos evitará sorpresas desagradables.

El té de kombucha es un potente regulador intestinal e inmunitario
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