Aromaterapia
Tabla de contenidos
- 1.Beneficios de la aromaterapia según la evidencia disponible
- Reducción del estrés y la ansiedad
- Mejora de la calidad del sueño
- Alivio del dolor
- Estado de la piel
- 2.Aceites empleados en la aromaterapia
- 3.¿Cómo es un tratamiento de aromaterapia?
- 4.Contraindicaciones y precauciones
- Reacciones cutáneas
- Toxicidad por ingestión
- Alergias y sensibilización
- Embarazo y lactancia
- Niños y personas con patologías crónicas
- 5.Aromaterapia como terapia complementaria
- 6.Referencias
La aromaterapia es una terapia complementaria que se basa en el uso de aceites esenciales —compuestos volátiles extraídos de plantas— con el objetivo de aliviar determinadas dolencias físicas y reducir estados de ansiedad y estrés. Conviene aclarar que el término “esencial” no significa “necesario” o “imprescindible”, sino que hace referencia a la “esencia” o aroma característico de la planta de la que se extrae el aceite.
Aunque en Occidente ha ganado popularidad en las últimas décadas, se trata de una práctica cuyo origen se remonta a miles de años atrás. La aromaterapia ya se utilizaba en el año 4500 a. C. en China. Numerosas civilizaciones han hecho uso de aceites aromáticos a lo largo de la historia: la civilización egipcia los empleaba para embalsamar a los muertos, y en la Antigua Grecia médicos como Hipócrates recurrían a ellos para tratar diversas dolencias.
Es importante señalar que la aromaterapia debe entenderse como una terapia complementaria, nunca como un sustituto del tratamiento médico convencional. Algunas aplicaciones cuentan con respaldo científico moderado, pero muchas de las afirmaciones que se hacen sobre sus beneficios carecen de evidencia sólida.
Beneficios de la aromaterapia según la evidencia disponible

A continuación se describen los ámbitos en los que la aromaterapia ha mostrado resultados más prometedores, si bien es necesario más investigación para confirmar muchos de estos efectos.
Reducción del estrés y la ansiedad
El área donde la aromaterapia cuenta con mayor respaldo científico es la reducción de la ansiedad. Varias revisiones sistemáticas han encontrado que la inhalación de aceite esencial de lavanda puede producir una reducción modesta pero significativa de los niveles de ansiedad. Un metaanálisis publicado en Phytomedicine concluyó que la administración oral de aceite de lavanda (Silexan) tenía efectos ansiolíticos comparables a los de algunos fármacos de baja potencia, aunque con un perfil de seguridad favorable.
Mejora de la calidad del sueño
Algunos estudios sugieren que la inhalación de lavanda antes de dormir puede mejorar la calidad subjetiva del sueño, especialmente en personas con insomnio leve. Sin embargo, la evidencia es limitada y los estudios suelen tener muestras pequeñas, por lo que se necesita más investigación.
Alivio del dolor
Existe evidencia preliminar de que ciertos aceites esenciales pueden tener propiedades analgésicas leves cuando se aplican mediante masaje. No obstante, resulta difícil separar el efecto del aceite esencial del propio efecto terapéutico del masaje. Revisiones Cochrane han señalado que la aromaterapia combinada con masaje puede ofrecer un alivio temporal del dolor, aunque los efectos tienden a ser modestos y de corta duración.
Estado de la piel
Los aceites esenciales se pueden aplicar mediante baños, cataplasmas o masajes. En algunos casos, pueden ayudar a mejorar determinadas afecciones dermatológicas leves. El aceite de árbol de té, por ejemplo, ha mostrado propiedades antimicrobianas en estudios in vitro. No obstante, es fundamental recordar que los aceites esenciales también pueden causar irritación cutánea y reacciones alérgicas, por lo que siempre deben usarse diluidos y con precaución.
Aceites empleados en la aromaterapia
Una sesión de aromaterapia gira en torno a la aplicación de aceites esenciales; estos interactúan con el organismo principalmente a través del sistema olfativo, que conecta directamente con el sistema límbico cerebral, la región del cerebro asociada a las emociones y la memoria. Cada aceite tiene un perfil aromático diferente y se le atribuyen distintas propiedades.
- Lavanda: es el aceite esencial más estudiado científicamente. Existen datos que respaldan su uso para reducir la ansiedad y mejorar la calidad del sueño. Aplicado de forma tópica y correctamente diluido, puede tener un efecto calmante sobre la piel irritada.
- Menta: el aceite de menta se ha utilizado tradicionalmente para aliviar dolores de cabeza tensionales. Algunos estudios pequeños sugieren que su aplicación tópica en las sienes puede ser comparable al paracetamol en cefaleas tensionales, aunque la evidencia es limitada.
- Geranio: uno de los aceites más utilizados en sesiones de aromaterapia. Se le atribuyen propiedades relajantes, aunque la evidencia científica específica es escasa.
- Rosa: un aceite esencial valorado por su aroma. Tradicionalmente se asocia con la relajación y la mejora del estado de ánimo, si bien los estudios científicos rigurosos son limitados.
- Jengibre: el aceite de jengibre se ha investigado principalmente por su posible efecto sobre las náuseas, con resultados mixtos en los ensayos clínicos.
- Árbol de té: destaca por sus propiedades antimicrobianas demostradas in vitro. Se utiliza de forma tópica para el tratamiento del acné leve y otras afecciones cutáneas menores.
Si quieres saber cómo emplear los aceites esenciales para cuidar tu piel y cara, visita este artículo.
¿Cómo es un tratamiento de aromaterapia?

Actualmente, numerosos centros terapéuticos y spas ofrecen sesiones de aromaterapia. Una sesión típica incluye la valoración del estado del paciente y la selección de aceites adecuados a sus necesidades.
En primer lugar, el terapeuta realiza una historia clínica sobre el estado de salud del paciente, teniendo en cuenta factores como enfermedades crónicas, medicamentos que consume, alergias conocidas y posibles contraindicaciones. En función de esta valoración, selecciona aceites específicos y orienta la sesión hacia los objetivos del tratamiento.
Antes de comenzar la terapia propiamente dicha, el especialista puede exfoliar la piel del paciente para eliminar impurezas y facilitar la absorción de los aceites.
A continuación, se crea un ambiente propicio para la relajación. Los aceites pueden aplicarse de diferentes formas:
- Inhalación: es el método más directo. Las moléculas aromáticas estimulan los receptores olfativos, que envían señales al sistema límbico. Se utiliza especialmente para mejorar el bienestar emocional y aliviar la congestión respiratoria.
- Masaje: los aceites esenciales se diluyen en un aceite portador (como el de almendras o jojoba) y se aplican mediante masaje. Es útil para contracturas y dolencias musculares. El propio masaje contribuye significativamente al efecto terapéutico.
- Baños aromáticos: se añaden unas gotas de aceites esenciales al agua del baño para favorecer la relajación.
- Cataplasmas: tanto frías como calientes, las cataplasmas con aceites esenciales diluidos se emplean para tratar molestias musculares localizadas.
Contraindicaciones y precauciones
Aunque la aromaterapia se considera generalmente segura cuando se realiza correctamente, es fundamental conocer sus riesgos y contraindicaciones.
Reacciones cutáneas
Nunca deben aplicarse los aceites esenciales en estado puro sobre la piel. Los aceites esenciales son sustancias altamente concentradas que pueden causar quemaduras, irritación y dermatitis de contacto. Siempre deben diluirse en un aceite portador o base antes de su aplicación tópica.
Toxicidad por ingestión
Los aceites esenciales no deben ingerirse salvo bajo supervisión de un profesional sanitario cualificado. Muchos aceites esenciales son tóxicos si se ingieren, incluso en cantidades pequeñas, y pueden causar daños graves en el hígado, los riñones y el sistema nervioso.
Alergias y sensibilización
Es imprescindible comunicar al terapeuta cualquier alergia conocida. Aunque los aceites esenciales sean productos naturales, pueden causar reacciones alérgicas graves. El hecho de que un producto sea natural no significa que sea inocuo.
Embarazo y lactancia
La aromaterapia no está recomendada durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, ya que algunos aceites esenciales pueden estimular contracciones uterinas. Las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben consultar con su médico antes de utilizar aceites esenciales.
Niños y personas con patologías crónicas
Se debe tener especial precaución con niños pequeños, personas con epilepsia, asma u otras enfermedades respiratorias crónicas, y pacientes con insuficiencia hepática o renal.
Aromaterapia como terapia complementaria
La aromaterapia puede ser un complemento agradable a los tratamientos médicos convencionales, pero es fundamental entender sus limitaciones. No existe evidencia científica sólida de que la aromaterapia pueda curar enfermedades, reforzar el sistema inmunitario de forma clínicamente significativa o sustituir tratamientos médicos establecidos.
Lo más importante para quienes deseen explorar la aromaterapia es acudir a profesionales formados, no abandonar ningún tratamiento médico prescrito y mantener expectativas realistas sobre los resultados.
Referencias
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- Kasper, S., Gastpar, M., Müller, W. E., et al. (2010). Silexan, an orally administered Lavandula oil preparation, is effective in the treatment of ‘subsyndromal’ anxiety disorder: a randomized, double-blind, placebo controlled trial. International Clinical Psychopharmacology, 25(5), 277-287.
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- Tisserand, R., y Young, R. (2014). Essential Oil Safety: A Guide for Health Care Professionals (2.ª ed.). Churchill Livingstone Elsevier.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.