¿De quién nos enamoramos cuando nos enamoramos? Tipos de elección de objeto en psicoanálisis
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El amor es una de las emociones humanas más poderosas. Esta emoción, al igual que la ira, posee un enorme poder dominante sobre nuestra mente, y habitualmente resulta muy difícil contradecirla.
Algunos investigadores han planteado que el amor es un fenómeno principalmente cultural, influido por presiones y expectativas sociales. Sin embargo, desde diversas perspectivas psicológicas se sostiene que la experiencia amorosa tiene también raíces emocionales profundas, que luego se modulan en función del contexto sociocultural en el que se desarrolla la persona.
Tipos de elección de objeto según el psicoanálisis
Desde la teoría psicoanalítica, el psicoanálisis conceptualiza el enamoramiento como un tipo especial de elección de objeto: una elección de objeto de amor. Sigmund Freud, en su obra Introducción del narcisismo (1914), distinguió dos grandes tipos de elección de objeto:
- Anaclítico (o por apuntalamiento): Según esta perspectiva, el objeto de amor se elige porque evoca asociaciones con un objeto primario del pasado, generalmente el progenitor del sexo opuesto, aunque también puede tratarse del progenitor del mismo sexo, un hermano, una hermana o cualquier otra persona significativa del entorno infantil.
- Narcisista: En este tipo, el objeto de amor se elige porque representa ciertas características de la propia personalidad del sujeto. Es decir, la persona busca en el otro un reflejo de sí misma.
Según la teoría psicoanalítica, tanto el tipo de elección de objeto anaclítico como el narcisista pueden manifestarse de diferentes formas:
- En forma positiva: El objeto de amor se elige por su similitud con el objeto del pasado o con el yo de la propia persona.
- En forma negativa: El objeto de amor se elige porque representa lo contrario del objeto del pasado o del yo propio.
- En forma ideal: El objeto de amor se elige porque representa aquello que el sujeto hubiera deseado que fuera el objeto del pasado o su propio yo.
Características que influyen en la elección de objeto

¿Nos enamoramos de personas al azar o existen factores que influyen en nuestra elección? Desde la psicología, se ha propuesto que la elección amorosa no es arbitraria, sino que responde a una serie de factores. A continuación se describen algunos de los más relevantes según la literatura psicológica.
Deseo y atracción física: El objeto de elección suele presentar un atributo de atracción general relacionado con la apariencia física. Según diversas investigaciones en psicología social, la apariencia resulta atractiva cuando se percibe como deseable o difícil de alcanzar, y frecuentemente va acompañada de rasgos de personalidad que también se consideran deseables (Berscheid y Reis, 1998).
Similitud: En este caso, el objeto de elección se selecciona en función de las coincidencias de personalidad, creencias y formas de pensar. El individuo tiende a buscar una pareja que se parezca a sí mismo y comparta gustos y valores. Este fenómeno, conocido en psicología social como homogamia, ha sido ampliamente documentado (Byrne, 1971).
Edad: La edad constituye un factor relevante en la elección de pareja. Algunas personas prefieren parejas mayores, otras menores, y otras de su misma edad. Aunque suele decirse que la edad no importa a la hora de enamorarse, la investigación sugiere que es un factor que interviene de manera significativa en las relaciones (Kenrick y Keefe, 1992).
Correspondencia (reciprocidad): Existen amores correspondidos y no correspondidos, pero las personas tienden a inclinarse por el amor recíproco. Cuando percibimos que alguien está interesado en nosotros, esto aumenta nuestro interés hacia esa persona. Si bien puede existir una atracción física inicial, saber que nuestro deseo es correspondido genera seguridad en la elección.
Contexto social: Una unión aceptada según las normas sociales del entorno, así como la aprobación del círculo cercano, puede favorecer el enamoramiento. Por el contrario, si la unión no es aceptada por la sociedad, la relación tiende a encontrar mayores obstáculos, aunque para algunas personas la transgresión de las normas puede generar una satisfacción adicional que refuerza el vínculo.
Proximidad y aislamiento: El pasar mucho tiempo a solas con otra persona puede contribuir al desarrollo del afecto, el conocimiento mutuo y la pasión. Este efecto de proximidad fue descrito tempranamente por Festinger, Schachter y Back (1950) en sus estudios sobre relaciones interpersonales.
Incertidumbre: El misterio también puede contribuir al enamoramiento. Cuando una persona nos genera incertidumbre, tendemos a interesarnos más por ella y a querer despejar las incógnitas sobre lo que piensa o siente.
Elección de figura familiar: Desde la perspectiva psicoanalítica, se plantea que los sujetos buscan inconscientemente que sus parejas se parezcan al progenitor del sexo opuesto: el padre en el caso de la mujer y la madre en el caso del hombre. Según esta teoría, elegir una pareja muy similar a uno de los progenitores podría estar relacionado con un complejo de Edipo no resuelto. Es importante señalar que este planteamiento pertenece al marco teórico psicoanalítico y no cuenta con consenso universal en la psicología contemporánea.
Referencias
- Berscheid, E. y Reis, H. T. (1998). Attraction and close relationships. En D. T. Gilbert, S. T. Fiske y G. Lindzey (Eds.), The handbook of social psychology (4.ª ed., vol. 2, pp. 193-281). McGraw-Hill.
- Byrne, D. (1971). The attraction paradigm. Academic Press.
- Festinger, L., Schachter, S. y Back, K. W. (1950). Social pressures in informal groups: A study of human factors in housing. Harper.
- Freud, S. (1914). Introducción del narcisismo. En Obras completas (vol. XIV). Amorrortu Editores.
- Kenrick, D. T. y Keefe, R. C. (1992). Age preferences in mates reflect sex differences in human reproductive strategies. Behavioral and Brain Sciences, 15(1), 75-91.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.