Afasia: trastorno adquirido del lenguaje oral
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En el ámbito de la psicología y la neurología clínica, los trastornos de comunicación que afectan el lenguaje oral se conocen como afasias. Cuando hablamos de afasia, nos referimos a una lesión adquirida en las áreas cerebrales del lenguaje, fundamentalmente el área de Broca, el área de Wernicke, o ambas simultáneamente. La afasia afecta directamente a la capacidad de una persona para producir o comprender el lenguaje, tanto oral como escrito.
Es importante destacar que la afasia no afecta a la inteligencia. Las personas con afasia conservan sus capacidades cognitivas, su conocimiento del mundo y su personalidad. Lo que se ve comprometido es el canal lingüístico, no el pensamiento. Comprender esta distinción resulta fundamental para preservar la dignidad del paciente y fomentar un trato adecuado por parte de familiares y profesionales sanitarios.
Este trastorno de comunicación se diagnostica siempre y cuando haya ausencia de trastornos en la percepción, en los movimientos y en el pensamiento. Se trata de una entidad que no responde a causas psicógenas, lesiones difusas ni estados confusionales.
Epidemiología
La afasia es un trastorno más frecuente de lo que se suele pensar. El accidente cerebrovascular (ictus) constituye la causa principal, responsable de aproximadamente el 85 % de los casos. En España, se estima que alrededor de 300 000 personas conviven con alguna forma de afasia. A nivel mundial, aproximadamente un tercio de las personas que sufren un ictus desarrollan afasia en algún grado.
La incidencia aumenta significativamente con la edad, siendo más prevalente a partir de los 65 años, aunque puede presentarse a cualquier edad cuando existe una lesión cerebral adquirida.
Causas de la afasia
Quienes padecen un trastorno adquirido del lenguaje oral pueden presentar alteraciones tanto a nivel expresivo como receptivo, predominando en ocasiones un componente sobre el otro.
Entre las causas desencadenantes de este trastorno, las lesiones cerebrales constituyen el factor etiológico principal. El ictus isquémico o hemorrágico es, con diferencia, la causa más habitual.
La edad también influye en la aparición de este trastorno, pues según las estadísticas es más frecuente en adultos mayores, particularmente en aquellos que han sufrido un accidente cerebrovascular.
Otros factores que pueden provocar un trastorno adquirido del lenguaje oral son: infecciones cerebrales (como la encefalitis herpética), procesos neurodegenerativos como la demencia por Alzheimer o la afasia primaria progresiva, tumores cerebrales, traumatismos craneoencefálicos, epilepsia u otros trastornos neurológicos.
Clasificación de las afasias

Existen varios tipos de afasias; cada tipo se asocia a un deterioro en diferentes regiones cerebrales vinculadas al lenguaje. La gravedad puede fluctuar de leve a grave. En la práctica clínica, el término fluente hace referencia a un flujo elevado del lenguaje, mientras que no fluente describe un habla telegráfica con un flujo reducido (habitualmente menos de 10 palabras por minuto), característica de personas que se expresan con gran dificultad, fragmentando las palabras y las frases.
La evaluación clínica de las afasias se realiza habitualmente mediante baterías neuropsicológicas estandarizadas. En España, el Test de Boston para el diagnóstico de la afasia (BDAE, por sus siglas en inglés) es una de las herramientas de referencia más utilizadas para clasificar el tipo y la gravedad del trastorno.
Los tipos más reconocidos de afasia incluyen:
Afasia no fluente o expresiva
La afasia no fluente o expresiva se produce cuando se encuentra comprometida el área de Broca, por ello la parte motora del lenguaje oral resulta afectada. Quienes padecen afasia expresiva o afasia de Broca saben lo que quieren transmitir, pero tienen una gran dificultad para comunicárselo a los demás. La persona que sufre de afasia expresiva no podrá comunicar lo que desea, independientemente de que lo intente expresar oralmente o de forma escrita. La comprensión, en cambio, se encuentra relativamente preservada.
Afasia fluente o receptiva
La afasia fluente o receptiva se produce cuando se encuentra comprometida el área de Wernicke, por ello la parte de comprensión del lenguaje oral resulta afectada. La afasia receptiva o afasia de Wernicke genera en la persona una incomprensión de lo que está leyendo o escuchando; esto quiere decir que, si bien la persona puede escuchar una voz o leer un texto, no puede comprender el significado del mensaje. Generalmente, las personas que presentan afasia receptiva interpretan el lenguaje de manera literal y producen un habla fluida pero con abundantes parafasias y neologismos.
Afasia global
La afasia global ocurre cuando existe una lesión cerebral muy extensa que afecta simultáneamente a las áreas anteriores y posteriores del lenguaje. Es el tipo de afasia más grave, ya que compromete ambos polos del lenguaje. Suele observarse tras ictus extensos en el territorio de la arteria cerebral media. La persona presenta una gran dificultad para hablar, escribir y comprender las palabras, tanto orales como escritas.
Afasias transcorticales
Las afasias transcorticales constituyen un grupo en el que la repetición se encuentra preservada, a diferencia de las formas clásicas. Se distinguen tres subtipos:
- Afasia transcortical motora: similar a la afasia de Broca, pero con repetición conservada. El paciente presenta un habla reducida y escasa espontaneidad verbal.
- Afasia transcortical sensorial: similar a la afasia de Wernicke, pero con repetición conservada. El paciente repite frases sin comprenderlas (ecolalia).
- Afasia transcortical mixta: combinación de las dos anteriores, con una afectación grave del lenguaje en la que prácticamente solo se preserva la capacidad de repetición.
Afasia anómica
Quienes padecen afasia anómica presentan un trastorno del lenguaje denominado anomia. Este trastorno conlleva la dificultad para encontrar y utilizar las palabras correctas al hablar y escribir, incluso para describir lugares y objetos. Es la forma más leve de afasia y la más frecuente como secuela residual tras la recuperación de otros tipos de afasia.
Afasia de conducción
Este trastorno del lenguaje se localiza en el fascículo arqueado, la sustancia blanca que conecta las áreas de Broca y Wernicke. Afecta gravemente a la capacidad del individuo para repetir palabras y frases, mientras que la comprensión y la fluidez se encuentran relativamente conservadas. La prosodia también puede verse alterada.
Síntomas de la afasia
Entre los síntomas más comunes podemos encontrar:
- Entonación del lenguaje alterada (prosodia)
- Problemas de comprensión del lenguaje oral o escrito
- Dificultad en la repetición de palabras y frases (parafasias)
- Sustitución de unas palabras por otras
- Producción de neologismos (palabras inventadas)
- Errores en la conjugación de los verbos (agramatismo y paragramatismo)
- Dificultad para encontrar palabras (anomia)
- Confusión comunicativa
- Logorrea (habla excesiva e incoherente)
- Uso habitual de muletillas y circunloquios
La presentación clínica varía considerablemente según el tipo de afasia, la localización y la extensión de la lesión cerebral.
¿Cómo se pueden tratar las afasias?
El tratamiento de las afasias se fundamenta en la reeducación del lenguaje, adaptada a la causa subyacente y a la gravedad del trastorno. La intervención es llevada a cabo por un logopeda (especialista en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las alteraciones del habla y del lenguaje).
El logopeda se encargará de diseñar un programa terapéutico individualizado con actividades basadas en la estimulación del lenguaje. Al inicio y al final del tratamiento se realizará al paciente una evaluación exhaustiva que permitirá determinar la evolución y la eficacia de la intervención.
Pronóstico y recuperación
La recuperación de la afasia es un proceso variable que depende de múltiples factores: la causa, la extensión de la lesión, la edad del paciente y la precocidad del tratamiento. Los mayores avances suelen producirse durante los primeros seis meses tras la lesión, período en el que la neuroplasticidad cerebral es más activa. No obstante, la mejoría puede continuar durante años con una rehabilitación adecuada y constante.
La neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones neuronales, desempeña un papel fundamental en la recuperación. Las áreas cerebrales sanas pueden asumir parcialmente las funciones del tejido dañado, lo que justifica la importancia de iniciar la rehabilitación logopédica lo antes posible.
En los casos en que el paciente presente un trastorno del lenguaje con un grado de gravedad alto que interfiera en su vida diaria, el tratamiento logopédico puede complementarse con psicoterapia para ayudar al paciente a afrontar de manera saludable su condición, así como con terapia ocupacional y apoyo social.
Referencias
- National Aphasia Association. (s.f.). Aphasia FAQs. Recuperado de https://www.aphasia.org
- Berthier, M. L. (2005). Poststroke aphasia: epidemiology, pathophysiology and treatment. Drugs & Aging, 22(2), 163-182.
- Sociedad Española de Neurología. (2020). Guías de práctica clínica en neurología. Recuperado de https://www.sen.es
- Goodglass, H., Kaplan, E., & Barresi, B. (2001). Boston Diagnostic Aphasia Examination (3.ª ed.). Lippincott Williams & Wilkins.
- Hillis, A. E. (2007). Aphasia: progress in the last quarter of a century. Neurology, 69(2), 200-213.
- Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2015). Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.